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Un tercio de los casos de demencia serían prevenibles con estos hábitos

Un grupo de científicos acaba de sugerir que una tercera parte de los casos de demencia que existen en el mundo serían prevenibles. Esto sería posible con la ayuda de nueve hábitos de estilo de vida que deben comenzar a fomentarse desde la infancia.



Algunos casos de demencia serían prevenibles. Foto: Trifonenko / Getty Images

Un panel conformado por 24 expertos de la Universidad del Sur de California identificó una gama de factores de riesgo que, indican, podrían ser las responsables de alrededor del 35% de los casos de demencia a nivel mundial (incluyendo el Alzheimer).

Algunos de los nueve hábitos que proponen deben ser estimulados desde la infancia temprana, pues los expertos sugieren que los factores de riesgo tendrían un impacto en diferentes etapas de la vida, lo cual tendría un efecto acumulativo.

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Según cifras de la Asociación de Alzheimer en Estados Unidos, alrededor de 47 millones de personas padecen demencia en todo el mundo, y se espera que ese número aumente hasta 66 millones en 2030 y 115 millones en 2050.

Nueve hábitos

Los investigadores sugieren, en la primera infancia, una mejor educación. Para la etapa intermedia, cuidar la pérdida auditiva, la hipertensión arterial y la obesidad. Lo anterior podría reducir el riesgo de demencia en un 20%.

Para la etapa adulta, sugieren dejar de fumar, tratar la depresión, aumentar la actividad física, controlar la diabetes y mejorar el contacto social. Esto reduciría las tasas de demencia un 15% más.

“Mitigar los factores de riesgo nos proporciona una poderosa manera de reducir la carga global de la demencia”. Así lo indicó Lon Schneider, uno de los profesores que participó en la Comisión de Lancet sobre Prevención y Atención a la Demencia, donde se dieron a conocer estos datos, según retoma The Huffington Post.

Por su parte Doug Brown, director de investigación de la Sociedad de Alzheimer, resaltó que algunos de estos hábitos podrían ser sencillos de poner en práctica.

“No todos los nueve factores de riesgo identificados son fácilmente modificables. Factores como la mala educación y el aislamiento social son increíblemente difíciles de abordar. Pero hay otras más fáciles, en particular factores cardiovasculares como bajar la presión arterial y dejar de fumar”, retomó The Huffinton Post.

Una dieta saludable podría ayudar a proteger de la demencia

Unos nuevos estudios sugieren que sí, comer bien podría mejorar la función del cerebro. Comer bien podría ayudar a proteger a su cerebro en la vejez, según un grupo de cuatro nuevos estudios.

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En particular, la dieta Intervención para el retraso neurodegenerativo (MIND, por sus siglas en inglés) mediterránea-DASH redujo el riesgo de demencia de las personas, concluyeron dos estudios.

La dieta MIND es un híbrido de la dieta mediterránea y la dieta DASH (por las siglas de métodos dietéticos para detener la hipertensión), ambas originalmente diseñadas para ayudar a mejorar la salud cardiaca.

Las personas mayores que siguieron la dieta MIND de forma cuidadosa tenían un riesgo un 35 por ciento más bajo de una función cerebral en declive a medida que envejecían.

Incluso las personas que cumplieron la dieta MIND a medias redujeron su riesgo de declive cerebral entre un 18 y un 24 por ciento.

"Siempre decimos que un corazón sano es un cerebro sano", dijo Dean Hartley, director de iniciativas científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).

"El cerebro usa un 20 por ciento del gasto cardiaco para obtener oxígeno y glucosa. Si no bombea bien, eso priva al cerebro de muchas cosas que necesita para mantener su función normal", dijo.

Una dieta saludable para el corazón también protege a los vasos sanguíneos dentro del cerebro, lo que reduce las probabilidades de mini accidentes cerebrovasculares (ACV) u otros problemas que podrían afectar a la función cerebral, dijo el Dr. Marc Gordon, jefe de neurología en el Hospital Zucker Hillside en Glean Oaks, Nueva York.

"Lo que es bueno para los vasos sanguíneos del corazón es bueno para los vasos sanguíneos del cerebro", comentó Gordon.

La dieta DASH busca reducir la presión arterial al fomentar el consumo de alimentos bajos en grasa saturada, grasa total y colesterol. Se pide a las personas que coman muchas frutas, verduras, lácteos bajos en grasa, granos integrales, aves, pescado y frutos secos, y que limiten su ingesta de carnes rojas, azúcar y sal.

La dieta mediterránea comparte muchas de las mismas metas y directrices dietéticas, con algunas sustituciones específicas. Por ejemplo, se pide a las personas que reemplacen la mantequilla con grasas saludables como el aceite de oliva, y que utilicen hierbas en lugar de sal para dar sabor a las comidas.

El primer estudio sobre la MIND implicó a casi 6,000 personas mayores que participaron en el Estudio de salud y jubilación, patrocinado por el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU.

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Las personas mayores que persistieron firmemente con las directrices de la MIND tenían alrededor de un 35 por ciento menos de probabilidades de presentar un mal rendimiento en pruebas de la función cerebral, apuntó la investigadora líder, Claire McEvoy, becaria postdoctoral en la Universidad de California, en San Francisco. Las que la cumplieron de forma moderada eran un 18 por ciento menos propensas a exhibir señales de declive cerebral.

"Comer una dieta saludable podría ser una forma importante de conservar la función cognitiva durante el envejecimiento", planteó McEvoy.

Pero ninguno de los estudios se diseñó para probar una relación causal entre la dieta y el riesgo de demencia.

El segundo estudio sobre la efectividad de la dieta MIND implicó a más de 7,000 mujeres que participaron en el Estudio de memoria de la Iniciativa de salud de las mujeres de EE. UU. durante un promedio de 10 años.

Las mujeres que siguieron de cerca las directrices de la MIND tenían un 34 por ciento menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, frente a las mujeres que no siguieron las directrices en lo absoluto, apuntó la investigadora líder, Kathleen Hayden, profesora asociada de ciencias sociales y políticas de la salud en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte.

Las mujeres que cumplieron la dieta MIND de forma moderada tenían entre un 21 y un 24 por ciento menos de probabilidades de desarrollar Alzheimer, encontraron los investigadores.

Hayden dijo que es probable que las personas consigan beneficios de la dieta, pero también de otras conductas saludables en su estilo de vida.

"Es probable que alguien que coma una dieta realmente saludable también se cuide de otras formas", dijo Hayden.

Los hallazgos de los estudios se presentaron el lunes en la Conferencia Internacional de 2017 de la Asociación del Alzheimer, en Londres. Las investigaciones presentadas en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

Los otros dos estudios presentados en la reunión de la Asociación del Alzheimer también se enfocaron en los efectos de la nutrición en el cerebro.
Un estudio sueco de más de 2,000 personas encontró que las que comían una dieta saludable llamada el Patrón dietario prudente nórdico a lo largo de seis años tenían una mejor salud cerebral. Esa dieta implica que las personas limiten su ingesta de tubérculos (papas, zanahorias), granos refinados, mantequilla y margarina, alimentos azucarados y jugo de fruta.
Un estudio liderado por la Universidad de Columbia de 330 personas con una media de edad de 80 años encontró que las que seguían un patrón dietético que fomenta la inflamación tuvieron un peor rendimiento en los juegos cerebrales. Unas IRM también revelaron que tenían un volumen total más bajo de materia gris en el cerebro. Ese patrón de alimentación conllevaba una ingesta más alta de colesterol, betacaroteno y luteína, y una ingesta baja de ácidos grasos omega 3, calcio, folato y vitaminas.

Los expertos no concurrieron en si se debe comer una dieta saludable a partir de una edad temprana para proteger la salud cerebral a largo plazo.

Gordon anotó que los estudios sobre las dietas MIND y la nórdica se enfocaron en personas de a partir de 60 años de edad, lo que muestra que incluso unos cambios en la vejez pueden ayudar al cerebro de las personas.

"Antes es mejor que después, pero aun no es demasiado tarde si ya recibe el Seguro Social para cambiar la dieta", planteó Gordon.

Pero Hayden dijo que las personas no deben perder tiempo si quieren comer de una forma que las proteja de la demencia.

"No sabemos durante cuánto tiempo debe comer una dieta saludable para obtener beneficios para el cerebro, pero sospecho que es algo a largo plazo", comentó Hayden.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

Expertos estudian terapia genética para tratar el cáncer

Un panel de especialistas en cáncer votó a favor de un tratamiento de leucemia que podría ser la primera terapia genética contra la enfermedad.

Empresa farmacéutica pidió la aprobación del tratamiento en niños y adultos jóvenes.

La Administración de Alimentos y Drogas (FDA) evaluó la terapia desarrollada por la Universidad de Pensilvania y Novartis Corp.

El tratamiento sería para niños y adultos jóvenes con leucemia avanzada.

La terapia podría ser catalogada como el primer intento para apuntar al cáncer de un paciente. El llamado CAR-T, implica eliminar las células inmunes de la sangre, reprogramarlas, destruir el cáncer e inyectarlas de nuevo al paciente.

Los expertos en cáncer que asesoran a los reguladores gubernamentales, están revisando lo que podría ser la primera terapia genética aprobada por Estados Unidos.

Un nuevo tratamiento para la diabetes enseña a las células inmunitarias descontroladas a comportarse.

Un 'educador de células madre' ofreció al menos 4 años de beneficio a algunas personas con diabetes tipo 1 o 2, según un estudio.

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Un tratamiento que se dirige a las células inmunitarias rebeldes en las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 podrían ayudarlas incluso años más tarde, encuentra un nuevo estudio.

Para el tratamiento, los investigadores toman sangre de una persona con diabetes y separan las células del sistema inmunitario (los linfocitos). Exponen brevemente esas células a células madre del cordón umbilical de un bebé que no está emparentado. Entonces devuelven los linfocitos al cuerpo del paciente.

Los investigadores han denominado a este tratamiento "terapia de educación de células madre", porque al exponerse a las células madre, los linfocitos errantes parecen aprender de nuevo la forma en que deben comportarse.

"La terapia de educación de células madre es un método seguro" con una efectividad a largo plazo, dijo el autor líder del estudio, el Dr. Yong Zhao, científico asociado en el Centro Médico de la Universidad de Hackensack, en Nueva Jersey.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que ocurre cuando el sistema inmunitario del organismo ataca a las células beta del páncreas, que producen insulina. Esto deja a las personas con diabetes tipo 1 con poca o nada de insulina. Necesitan inyecciones de insulina para sobrevivir.

Hace mucho que los investigadores piensan que cualquier cura para la diabetes tipo 1 tendría que detener el ataque autoinmune, al mismo tiempo que se regeneran o trasplantan células beta.

Pero Zhao y su equipo desarrollaron un nuevo método para el problema: educar a las células inmunitarias que han estado destruyendo a las células beta de forma que dejen de atacar.

En la diabetes tipo 2, Zhao dijo que la disfunción de las células inmunitarias es responsable de la inflamación crónica que provoca la resistencia a la insulina. Cuando alguien es resistente a la insulina, las células de su cuerpo no pueden usar la insulina de forma adecuada para llevar el azúcar de los alimentos a las células con el fin de que la utilicen como energía. En lugar de ello, el azúcar se acumula en la sangre.

Los investigadores esperaban que la educación de las células madre ayudara a reducir la resistencia a la insulina en las personas con diabetes tipo 2.

En ensayos anteriores, el tratamiento se mostró significativamente promisorio con los datos recogidos en hasta un año. Los investigadores también mostraron que el tratamiento era seguro.

El estudio actual observó los datos recogidos durante cuatro años sobre 9 pacientes con diabetes tipo 1 en China.

Para ver qué tan bien funciona el tratamiento, los investigadores midieron el péptido C, un fragmento de proteína que es un producto secundario de la producción de insulina.

Dos personas con diabetes tipo 1 que recibieron un tratamiento de educación de células madre poco después del diagnóstico (cinco y ocho meses después) seguían teniendo una producción normal del péptido C y no necesitaban insulina cuatro años después de un solo tratamiento.

Otra paciente de diabetes tipo 1 había tenido la enfermedad durante cuatro años cuando recibió el tratamiento. De cualquier forma tuvo mejora en los niveles de péptido C, pero no se consideró en remisión. Las demás seis personas con diabetes tipo 1 experimentaron reducciones en los niveles de péptido C con el tiempo. Los autores del estudio dijeron que esto sugiere que quizá se necesite más de un tratamiento.

"Como fue un primer ensayo, los pacientes solo recibieron un tratamiento. Ahora sabemos que es muy seguro, así que los pacientes pueden recibir dos o tres tratamientos", planteó Zhao.

Los investigadores también observaron a seis pacientes con diabetes tipo 2 grave de larga duración (de 15 a 24 años). Encontraron que un tratamiento ayudó a cuatro pacientes a lograr unos niveles normales de péptido C y a mantenerlos durante el seguimiento de cuatro años.

"En cuatro de los pacientes con diabetes tipo 2, el péptido C es muy estable tras un tratamiento", dijo Zhao.

Además de ayudar a las personas con diabetes, Zhao dijo que el tratamiento también podría ayudar en otras enfermedades autoinmunes. Éstas podrían incluir la alopecia areata (que provoca una pérdida significativa y repentina del cabello), el lupus, la tiroiditis de Hashimoto, y el síndrome de Sjogren, dijo.

Julia Greenstein, vicepresidenta de investigación sobre descubrimientos de la JDRF (que antes se conocía como Juvenile Diabetes Research Foundation), dijo que Zhao y su equipo han mostrado que "las plaquetas parecen tener un efecto directo en las células beta", ayudando de alguna forma a las células beta.

"Esta investigación es interesante, pero hay que reproducirla", comentó.

Tanto Zhao como Greenstein anotaron que la diabetes parece ser ligeramente distinta en las poblaciones chinas, respecto a las occidentales. Así que no está claro si este tratamiento sería igual de beneficioso en personas de ascendencia europea.

Para averiguarlo, Zhao planifica realizar un ensayo clínico sobre el nuevo tratamiento en personas con diabetes tipo 1 en el Centro Médico de Hackensack.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Stem Cells Translational Medicine.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor