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Hábitos que te están matando poco a poco

Descubre cuáles son los hábitos que te están matando de forma silenciosa y aprende a cambiarlos hoy para transformar tu vitalidad y bienestar.

1. Acostarte después de medianoche la mayoría de las noches

El cuerpo humano no funciona bien bajo la impredecibilidad; prospera gracias a la constancia y a los ritmos circadianos bien estructurados. Alterar la hora de dormir de forma sistemática rompe los ciclos naturales de reparación celular, la liberación hormonal y la consolidación de la memoria. Cuando trasnoches por costumbre, el daño se acumula aunque no lo percibas de inmediato.

Despertarse fatigado, depender de estimulantes para arrancar el día y experimentar una nebulosa mental constante son solo las primeras señales visibles. A largo plazo, el déficit de sueño profundo debilita el sistema inmunológico, altera el metabolismo de la glucosa y aumenta los niveles de cortisol basal. Priorizar un descanso nocturno regular no es un lujo ni una muestra de pereza: es el pilar biológico no negociable sobre el que se sostiene todo tu rendimiento diario y tu longevidad. 

2. Permanecer sentado durante horas sin moverte

El cuerpo humano está diseñado genéticamente para la acción y la locomoción continua. Pasar períodos prolongados en una silla sin interrupciones congela la circulación sanguínea, reduce drásticamente la sensibilidad a la insulina y desactiva enzimas clave encargadas de descomponer las grasas en sangre. La rigidez articular y el dolor postural no son más que la manifestación física de un organismo que se está atfiando por falta de uso.

La solución no requiere entrenar como un atleta olímpico, sino romper el sedentarismo con frecuencia. Ponerse de pie cada hora, dar unos pasos por la habitación, estirar la columna o realizar breves pausas activas ayuda a reactivar el flujo sanguíneo y a oxigenar el cerebro. Adoptar el hábito de moverte unos minutos a lo largo de la jornada protege tu sistema cardiovascular mucho más de lo que crees. 

3. No levantar jamás nada más pesado que tu teléfono móvil

La pérdida gradual de masa muscular y densidad ósea es uno de los indicadores más claros del envejecimiento prematuro. Muchas personas asumen que el ejercicio con peso es exclusivo de culturistas o atletas, ignorando que la fuerza física es la garantía indispensable para conservar la autonomía, la agilidad y la salud metabólica a medida que cumplen años.

Desafiar periódicamente a los músculos mediante ejercicios de resistencia o fuerza estimula la regeneración del tejido, fortalece las articulaciones y mejora la postura corporal. No es necesario pasar horas en el gimnasio levantando grandes cargas; basta con realizar ejercicios con el propio peso corporal, bandas elásticas o pesas moderadas. Desarrollar y mantener la musculatura es una inversión directa en tu independencia y vitalidad futuras.

4. Consumir bebidas azucaradas a diario

Las calorías líquidas son un engaño para el mecanismo de saciedad del cerebro. Refrescos, zumos envasados, batidos industriales y cafés aromatizados aportan enormes cantidades de azúcares libres sin ofrecer la fibra ni los nutrientes necesarios para calmar el hambre. Al beberlas, el pico de glucosa e insulina en sangre es inmediato, seguido de un desplome energético que te induce a consumir más azúcar.

Convertir estas bebidas en tu fuente principal de hidratación somete al hígado a un estrés constante y promueve la acumulación de grasa visceral. El agua no necesita ser una bebida festiva ni extremadamente sabrosa; su función es mantener tus órganos funcionando de forma óptima. Hacer del agua, las infusiones o el agua con limón tu opción predeterminada es uno de los cambios con mayor impacto positivo en tu salud general. 

5. Hacer cenas copiosas justo antes de dormir

Ingerir una gran cantidad de comida poco antes de acostarse obliga al sistema digestivo a trabajar a pleno rendimiento en el momento en que el resto del organismo debería estar reduciendo sus funciones vitales. La digestión de comidas pesadas eleva la temperatura corporal central y altera la arquitectura del sueño, impidiendo que alcances las fases profundas y reparadoras.

Además de causar acidez, reflujo e incomodidad física, cenar pesado de forma recurrente interfiere con la liberación nocturna de la hormona del crecimiento y el mantenimiento metabólico. Es aconsejable cenar platos ligeros y dejar un margen de dos a tres horas entre la última ingesta y el momento de irse a la cama. Darle tiempo a tu cuerpo para procesar los alimentos antes de descansar garantiza que despiertes con verdadera energía.

6. Ignorar los pequeños dolores que tu cuerpo envía de forma repetida

El dolor es el lenguaje mediante el cual el organismo comunica que algo no marcha bien. Sin embargo, en la cultura actual es común normalizar las molestias punzantes, los dolores de cabeza recurrentes o las molestias articulares, recurriendo a analgésicos para tapar el síntoma sin investigar la causa raíz.

Transformar el dolor crónico en un ruido de fondo al que simplemente "te acostumbras" suele convertir problemas menores y fáciles de corregir en lesiones estructurales o patologías complejas. Prestar atención a las señales de tu cuerpo, evaluar tu estilo de vida y acudir a profesionales cuando una molestia persiste es un acto básico de prevención que evita males mayores.

7. Vivir sumergido en un estado de estrés constante

El mecanismo biológico del estrés está diseñado para responder a amenazas puntuales de supervivencia. Sin embargo, mantener la mente y el cuerpo bajo una presión ininterrumpida por trabajo, notificaciones, exigencias financieras o preocupaciones personales mantiene desactivados los procesos de reparación y digestión, mientras el sistema nervioso permanece en alerta máxima permanente.

Esta sobreexposición prolongada al cortisol y la adrenalina agota las reservas de energía, debilita las defensas e incrementa el riesgo de trastornos cardiovasculares y emocionales. Aprender a desconectar no es una pérdida de tiempo ni un acto de irresponsabilidad. El descanso planificado, el tiempo libre sin pantallas y la calma mental son componentes esenciales para asegurar un rendimiento óptimo a largo plazo. 

8. Pasar días enteros sin exponerte a la luz solar natural

Permanecer encerrado en espacios con iluminación artificial distorsiona el reloj biológico interno que regula los ritmos circadianos. La exposición a la luz solar matutina es el estímulo clave que le indica a tu cerebro que el día ha comenzado, regulando la producción de cortisol por la mañana y preparando la liberación de melatonina para la noche.

La carencia crónica de luz natural suele derivar en trastornos del estado de ánimo, fatiga diurna e insomnio. Además, la radiación solar es la fuente principal para la síntesis de vitamina D, un compuesto fundamental para la salud ósea e inmunológica. Salir al aire libre al menos 15 o 20 minutos al día ayuda a reajustar tu biología y a mantener la claridad mental.

9. No beber la cantidad suficiente de agua a lo largo del día

La deshidratación leve pero continuada es una de las razones más habituales de la fatiga sin causa aparente, los dolores de cabeza leves y la falta de concentración. Esperar a sentir una sed intensa para beber agua significa que el cuerpo ya lleva tiempo funcionando con un déficit hídrico que afecta a la eficiencia de las células.

El agua es imprescindible para el transporte de nutrientes, la eliminación de desechos, la lubricación articular y la regulación de la temperatura corporal. No hace falta obsesionarse con medir cada mililitro de líquido, pero sí es vital mantener una botella a mano y beber de manera regular a lo largo del día para garantizar que tus órganos trabajen en condiciones idóneas. 

10. Depender de la cafeína como único motor para funcionar

La cafeína puede ser un excelente potenciador del rendimiento y un placer diario cuando se consume con moderación. Sin embargo, cuando se utiliza como un parche para enmascarar la falta de sueño y el agotamiento físico crónico, se convierte en un generador de ansiedad y en un enemigo del descanso de calidad.

Consumir café a todas horas para poder rendir crea un ciclo de dependencia en el que cada vez necesitas más dosis para obtener los mismos efectos, mientras deterioras la calidad de tu sueño nocturno. Si necesitas varias tazas de café solo para mantener los ojos abiertos, el problema no es la falta de estimulantes, sino un déficit severo de descanso que debes abordar de raíz.

11. Habitar en un entorno desorganizado y caótico

El espacio físico que te rodea actúa como un reflejo de tu estado mental y tiene una influencia directa sobre tu nivel de estrés. Trabajar o vivir en un entorno abarrotado de objetos, suciedad o desorden genera un estímulo visual constante que sobrecarga la capacidad de procesamiento de tu cerebro, dificultando la concentración y aumentando la ansiedad sutil.

Mantener un entorno limpio y despejado no requiere dedicar horas diarias a la limpieza ni aspirar al minimalismo absoluto. Basta con establecer rutinas sencillas para recoger lo utilizado y crear espacios ordenados donde la mente pueda relajarse. Un ambiente armónico reduce la fatiga mental y facilita la ejecución de tus tareas diarias. 

12. Evitar las revisiones médicas preventivas

Muchas personas solo acuden al médico cuando el dolor es insoportable o la enfermedad ya limita su vida cotidiana, bajo la falsa premisa de que "si no duele, no pasa nada". Sin embargo, un gran número de condiciones metabólicas, cardiovasculares u oncológicas avanzan de forma silenciosa durante años sin presentar síntomas evidentes en sus fases iniciales.

Los chequeos rutinarios, los análisis de sangre periódicos y las visitas de control permiten identificar factores de riesgo o alteraciones subclínicas antes de que se transformen en patologías graves. La medicina preventiva es la herramienta más eficaz para garantizar una vida larga y saludable; no esperes a que tu cuerpo colapse para empezar a cuidarlo. 

13. Mantener relaciones cercanas con personas que te agotan emocionalmente

Las interacciones humanas tienen un impacto directo en tu biología, tu equilibrio emocional y tu nivel de estrés. Convivir o relacionarte con frecuencia con personas que generan conflicto constante, manipulación, negatividad o drama incesante termina por agotar tus reservas de energía y alterar tu bienestar psicológico.

Aprender a establecer límites claros, distanciarte de entornos tóxicos y seleccionar de forma consciente a las personas a las que permites acceso a tu vida privada es una medida preventiva indispensable para la salud mental. Rodearte de personas que sumen, apoyen y aporten serenidad transforma de manera radical tu calidad de vida. 

14. Reprimir y guardar las emociones negativas todos los días

Ignorar la ira, la tristeza o la frustración con la esperanza de que desaparezcan por sí solas es una estrategia ineficaz. La tensión emocional no expresada tiende a somatizarse en el cuerpo, manifestándose en forma de contracturas musculares, problemas digestivos, insomnio o hipertensión arterial.

Aprender a gestionar y expresar lo que sientes de forma asertiva es fundamental. Ya sea hablando abiertamente con alguien de confianza, escribiendo en un diario, realizando actividad física o buscando apoyo profesional, procesar las emociones te permite liberar la presión interna y mantener un equilibrio psíquico saludable.

15. Mantener un patrón de respiración rápida y superficial

En momentos de tensión o trabajo concentrado, la respiración suele volverse corta, acelerada y torácica. Mantener este patrón respiratorio de forma continuada envía señales constantes al sistema nervioso simpático de que estás en peligro, perpetuando el estado de alerta y la secreción de hormonas del estrés.

Tomarte unos minutos al día para hacer pausas conscientes e inhalar de forma diafragmática y pausada ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático. Reducir el ritmo respiratorio disminuye la frecuencia cardíaca, baja la presión arterial y aporta una sensación inmediata de calma y control. 

16. Utilizar pantallas en la cama hasta altas horas de la madrugada

Prometerte "cinco minutos más" en redes sociales o plataformas de contenidos suele derivar en horas perdidas de descanso. La luz azul emitida por teléfonos, tabletas y televisores inhibe la segregación natural de melatonina, engañando al cerebro para que piense que todavía es de día y dificultando el inicio del sueño.

Además del componente lumínico, el flujo constante de estímulos e información mantiene la mente hiperactivada cuando debería estar bajando las revoluciones. Dejar los dispositivos electrónicos fuera del dormitorio o apagar las pantallas al menos una hora antes de dormir es una de las medidas más efectivas para mejorar la calidad de tu descanso. 

17. Saltarte el desayuno por costumbre y pasar horas en ayunas con fatiga

El ayuno ocasional puede ser una herramienta útil para algunas personas, pero saltarte la primera comida del día por prisas o desorganización, para luego pasar la mañana con mareos, neblina mental o irritabilidad, es contraproducente. Si tu cuerpo no recibe nutrientes y tú le exiges rendimiento físico o intelectual, el estrés metabólico se dispara.

El objetivo no es seguir reglas fijas ni forzarte a comer si no tienes hambre, sino escuchar a tu organismo y proporcionarle combustible de calidad cuando lo necesita. Si prescindir del desayuno afecta negativamente a tu energía o te lleva a atracones descontrolados más tarde, es momento de estructurar tu alimentación de manera más equilibrada.

18. Basar la dieta diaria en alimentos ultraprocesados

Los productos ultraprocesados están diseñados para ser hiperpalatables, económicos y cómodos, pero carecen de la densidad nutricional que el organismo requiere para funcionar correctamente. Ricos en grasas refinadas, azúcares añadidos, sodio y aditivos, estos productos desplazan el consumo de alimentos frescos e integrales.

Una alimentación dominada por comestibles industriales promueve la inflamación crónica de bajo grado, altera la microbiota intestinal y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas. Priorizar alimentos reales como verduras, frutas, legumbres, frutos secos y proteínas de calidad es la base para nutrir a tu cuerpo desde la célula. 

19. Ignorar las molestias continuas en la espalda y el cuello

El dolor recurrente en la columna vertebral suele ser la consecuencia de malas posturas mantenidas, falta de fuerza en el abdomen y espalda, mobiliario inadecuado y sedentarismo. Ignorar estas señales leves suele conducir a problemas articulares más graves, como hernias discales o contracturas crónicas que limitan la movilidad.

Tu cuerpo no debería llegar al límite del dolor agudo para que decidas modificar tus hábitos cotidianos. Ajustar la ergonomía de tu puesto de trabajo, realizar ejercicios específicos de fortalecimiento de la musculatura central y hacer pausas para estirar a lo largo del día son acciones sencillas que evitan daños estructurales en el futuro.

20. Abusar del alcohol durante los fines de semana

Creer que abstenerse de beber de lunes a viernes neutraliza el impacto de consumir alcohol en exceso durante el fin de semana es un error común. El consumo intensivo en periodos cortos somete al hígado, al cerebro y al sistema cardiovascular a un estrés tóxico agudo con consecuencias perjudiciales para la salud.

El alcohol altera la calidad del sueño, deshidrata los tejidos, promueve la inflamación y deprime el sistema nervioso. Reducir la cantidad total de alcohol consumida y buscar alternativas saludables para los momentos de ocio es fundamental si deseas proteger tu cuerpo y mantener un nivel de energía constante a lo largo de toda la semana.

21. No realizar nunca ejercicios de estiramiento ni movilidad articular

Con el paso de los años, la falta de uso y las posiciones estáticas provocan que los músculos se acorten y las articulaciones pierdan su rango de movimiento natural. Las caderas tensas y la rigidez en la pelvis no solo causan molestias locales, sino que alteran la biomecánica de la marcha y recargan la zona lumbar.

No es necesario realizar sesiones complejas de flexibilidad todos los días. Dedicar unos minutos a realizar estiramientos dinámicos, ejercicios de movilidad para las caderas y giros suaves de columna ayuda a mantener los tejidos elásticos, previene lesiones cotidianas y mejora la fluidez de tus movimientos.

22. Trabajar de forma ininterrumpida sin hacer pausas reales

La idea de que trabajar durante horas sin parar es sinónimo de mayor productividad es un mito peligroso. La capacidad de atención sostenida del cerebro humano es limitada; forzar la concentración durante bloques de tiempo excesivos provoca fatiga mental, aumenta la tasa de errores y reduce la creatividad.

Aprender a detenerse a intervalos regulares es vital para sostener un buen rendimiento. Alejarte de la pantalla, caminar unos pasos, respirar aire fresco o simplemente dejar que la mente vague unos minutos permite al cerebro procesar la información y reponer energía. A veces, la acción más productiva que puedes realizar es concederte un descanso oportuno.


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Leído y copiado de Quora

Varicocele: una alteración venosa que puede afectar la fertilidad masculina

La dilatación de las venas que rodean los testículos puede pasar inadvertida porque generalmente no produce síntomas. Sin embargo, en algunos hombres se relaciona con alteraciones en la calidad del semen y problemas de fecundidad.


El varicocele es una alteración del sistema venoso que afecta a los testículos y se caracteriza por la dilatación de las venas del cordón espermático. Aunque puede permanecer sin síntomas durante mucho tiempo, en determinados casos se asocia con alteraciones en la producción de espermatozoides y dificultades para lograr un embarazo.

Esta condición se encuentra entre las causas corregibles de infertilidad masculina y puede detectarse durante una consulta urológica. Su presencia, sin embargo, no significa que el hombre necesariamente sea infértil ni que todos los casos requieran tratamiento.

¿Qué ocurre en los testículos?

El varicocele se produce cuando las venas encargadas de transportar la sangre desde los testículos presentan una dilatación anormal y el retorno venoso no funciona adecuadamente. Es comparable, en ciertos aspectos, a las várices que aparecen en las piernas, aunque afecta a una región diferente del cuerpo. Según información difundida por el Instituto de Previsión Social (IPS), esta alteración aparece con mayor frecuencia en el lado izquierdo, aunque también puede presentarse en el derecho o afectar ambos lados.

La condición puede clasificarse en distintos grados, según sea detectable únicamente mediante estudios complementarios o pueda identificarse durante la exploración física. En los casos más evidentes, las venas dilatadas pueden observarse o palparse en el escroto.

La mayoría de los hombres con varicocele no experimenta molestias. Cuando aparecen, los síntomas pueden incluir dolor testicular, sensación de pesadez o incomodidad en la zona. En otros casos, el hallazgo se produce durante una evaluación médica motivada por dificultades para concebir. La alteración venosa puede asociarse con cambios en la calidad del semen y en la función testicular.

¿Cómo se diagnostica y se trata?

El urólogo examina los testículos y determina si existen signos compatibles con la enfermedad. Si es necesario se solicita una ecografía Doppler testicular y si el motivo de consulta es la infertilidad, pueden indicarse un espermograma y análisis hormonales.

El tratamiento depende de los síntomas, los hallazgos clínicos, el estado de la función testicular y los objetivos reproductivos del paciente. No todos los varicoceles necesitan una intervención y la embolización percutánea, un procedimiento mediante el cual se bloquea la vena afectada utilizando técnicas mínimamente invasivas.

El dolor testicular repentino e intenso requiere atención médica inmediata, ya que puede ser señal de una torsión testicular, una emergencia que necesita evaluación y tratamiento sin demora. La consulta oportuna permite identificar la causa de las molestias y recibir la atención correspondiente. Ante síntomas persistentes o cambios en los testículos, es importante no recurrir a la automedicación ni postergar la evaluación profesional.

La enfermedad que puede avanzar sin dolor y recién se descubre después de una fractura

Los chequeos médicos y determinados estudios pueden ayudar a identificar alteraciones antes de que aparezcan complicaciones en etapas más avanzadas.


Algunas enfermedades, como la osteoporosis, pueden avanzar durante meses o incluso años sin provocar señales claras de alerta. Durante ese tiempo, el organismo puede sufrir cambios y daños progresivos que solo se hacen evidentes cuando la condición ya se encuentra en una etapa más avanzada.

Este comportamiento hace que la detección temprana sea especialmente importante, ya que sentirse bien no siempre significa que todo esté funcionando correctamente. Los chequeos médicos y determinados estudios pueden ayudar a identificar alteraciones antes de que aparezcan complicaciones.

Una por una, cuáles son las enfermedades clave

La hipertensión arterial es conocida como el “asesino silencio” porque rara vez presenta síntomas, incluso cuando los niveles de presión arterial son peligrosamente altos.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), puede dañar silenciosamente el corazón, el cerebro y los riñones sin que la persona lo perciba, y es el principal factor de riesgo para los accidentes cerebrovasculares.

De hecho, de los adultos que la padecen, solo la mitad tiene controlada su presión, dejando a millones expuestos a un riesgo cardiovascular elevado sin saberlo.
Diabetes tipo 2: niveles elevados de glucosa pueden pasar inadvertidos

La diabetes tipo 2 suele desarrollarse de forma gradual. En las primeras etapas, algunas personas no presentan señales características como sed excesiva o necesidad frecuente de orinar, mientras los niveles elevados de glucosa pueden afectar vasos sanguíneos, nervios, riñones y ojos.

Los análisis de sangre permiten identificar alteraciones en los niveles de glucosa y detectar tanto la prediabetes como la diabetes. Un diagnóstico oportuno facilita el inicio de medidas destinadas a reducir el riesgo de complicaciones.

VIH: la infección puede permanecer sin síntomas durante años

El virus de la inmunodeficiencia humana, conocido como VIH, también puede permanecer sin síntomas notorios durante periodos prolongados. Algunas personas desarrollan manifestaciones similares a las de una gripe poco después de adquirir la infección, mientras que otras no perciben señales durante años.

La ausencia de síntomas no permite determinar si una persona tiene VIH. Para conocer el estado serológico es necesario realizar una prueba específica. La detección permite iniciar tratamiento antirretroviral para controlar el virus y prevenir la progresión de la infección.

Osteoporosis


La osteoporosis provoca una disminución progresiva de la resistencia de los huesos y puede avanzar sin dolor ni otras manifestaciones perceptibles. En algunos casos, la enfermedad se descubre después de que ocurre una fractura.

Las fracturas asociadas con esta enfermedad afectan con frecuencia la cadera, la columna vertebral y la muñeca.

Por esta razón, la evaluación del riesgo y los estudios indicados por profesionales de la salud pueden ayudar a identificar la pérdida de densidad ósea antes de una fractura.
Enfermedad renal crónica: los riñones pueden deteriorarse de forma gradual

La enfermedad renal crónica puede permanecer sin manifestaciones evidentes hasta etapas avanzadas. La hipertensión arterial y la diabetes se encuentran entre sus principales causas y pueden deteriorar progresivamente la capacidad de los riñones para filtrar la sangre.

Cuando la función renal se encuentra más comprometida pueden presentarse manifestaciones como fatiga e hinchazón. En fases avanzadas, algunas personas pueden necesitar tratamientos de sustitución renal, como diálisis o trasplante.

Los controles médicos ayudan a detectar enfermedades sin síntomas

La detección temprana de estas enfermedades depende de pruebas y controles adecuados para cada persona, de acuerdo con factores como la edad, los antecedentes familiares y otros riesgos individuales.

La medición de la presión arterial, los análisis de sangre, las pruebas de VIH y las evaluaciones de la función renal o de la salud ósea pueden permitir identificar alteraciones antes de que aparezcan síntomas.

Fuente: El univerwsal.mx

La salud se pierde muchas veces con los excesos

La salud es uno de los bienes más valiosos que tenemos, y a menudo damos por sentado hasta que empieza a fallar. Una de las razones más comunes por las que se deteriora no es siempre por enfermedades graves o causas genéticas, sino por los excesos que incorporamos en nuestra vida diaria.

El ser humano tiende a buscar el placer inmediato, y muchas veces eso se traduce en consumir más de lo que el cuerpo realmente necesita. Comer en exceso, especialmente alimentos procesados, salados o con mucho azúcar, obliga al sistema digestivo, circulatorio y metabólico a trabajar de más, lo que con el tiempo puede derivar en problemas como la hipertensión arterial, la diabetes o enfermedades del corazón. 

Del mismo modo, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, el tabaco o el uso desmedido de sustancias afectan directamente órganos vitales y debilitan las defensas del organismo.

Pero los excesos no se limitan solo a lo que comemos o bebemos. También se reflejan en la forma en que usamos nuestro tiempo y energía: trabajar sin descanso, dormir pocas horas, pasar demasiado tiempo frente a pantallas o no mover el cuerpo en absoluto. Todos estos hábitos alteran el equilibrio natural del cuerpo y la mente.

Lo importante no es eliminar por completo lo que nos gusta, sino aprender la medida. Una alimentación equilibrada, actividad física moderada, descanso suficiente y moderación en todo lo que consumimos o hacemos son las bases para conservar la salud. Cuando entendemos que el cuerpo funciona mejor con moderación, evitamos que los excesos se conviertan en un daño irreversible.

Cuidar la salud no significa renunciar a nada, sino elegir bien qué y cuánto tomamos. Y recordar siempre: la salud no se recupera de la noche a la mañana, pero se puede preservar día a día con equilibrio.

Autor: Dr. Ruben Dario Cabral G.

Importancia de la Salud mental en la Salud Integral

Según la OMS, la salud mental no es solo ausencia de trastornos, sino un estado de bienestar que permite afrontar tensiones, trabajar productivamente y contribuir a la comunidad. No es algo estático: se cuida día a día, igual que la salud física.


La mente y el cuerpo son inseparables.

Lo que sientes y piensas afecta tu organismo:

El estrés crónico, ansiedad o depresión aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes o problemas inmunitarios; a su vez, enfermedades físicas empeoran el estado emocional. Asimismo, mejora la concentración, toma de decisiones, autoestima y relaciones interpersonales.

Determinantes Sociales en la Salud Mental

La salud mental está determinada por factores sociales que la medicina tradicional suele subestimar estos factores que lo desequilibran:


Pobreza y desigualdad: que induce mayormente a depresión y ansiedad.
Violencia doméstica: a trastornos post traumaticos, depresión, somatizaciones.
Desempleo: conduce a ansiedad, pérdida de identidad, suicidios.
Discriminación: promueven estrés minoritario y trastornos afectivos.
Aislamiento social: predispone el deterioro cognitivo, depresión y mortalidad prematura.
Los accesos a servicios de salud: disparidades en el diagnóstico y tratamiento.

De esta forma las alteraciones mentales afecta lo físico, en resumen concluimos en que:

La depresión aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular hasta 2 veces.
El estrés crónico eleva cortisol y puede desarrollar hipertensión, obesidad, diabetes.
La ansiedad deteriora el sistema inmune creando mayor susceptibilidad a infecciones.
Los trastornos mentales reducen la esperanza de vida entre 10–25 años.

Entonces; Cuales son los hábitos efectivos para mantenerlo?

Actividad física regular:
30 min/día de caminata libera serotonina y endorfinas, reduce ansiedad y mejora el sueño.

Sueño reparador: 7–9 horas. Sin descanso, el estado de ánimo y la regulación emocional se desequilibran.

Alimentación equilibrada: Nutrientes como omega-3, vitaminas B y magnesio protegen la función cerebral; evitar excesos de azúcar, cafeína y alcohol.

Vínculos sanos: El aislamiento es un factor de riesgo mayor; el apoyo social refuerza la resiliencia.

Manejo del estrés: Respiración profunda, meditación, pausas, límites claros y gratitud ayudan a regular la carga mental.

Pensamiento flexible: Aceptar que los altibajos son normales; pedir ayuda no es debilidad, sino inteligencia.

Rol del Médico:

El médico de cabecera es frecuentemente el primer punto de contacto para problemas de salud mental:

- Detectar señales de alarma en cada consulta
- Aplicar herramientas de tamizaje 
- Desmitificar y reducir el estigma en la consulta
- Derivar oportunamente al especialista
- Integrar el abordaje biopsicosocial en cada atención
- Tratar la persona, no solo la enfermedad

Puntos importantes

- No es “ser siempre feliz”: Es poder recuperarse ante dificultades y mantener el equilibrio.
- Buscar apoyo: Si hay cambios persistentes (tristeza profunda, insomnio, apatía), consultar a profesionales es parte del cuidado, no un fracaso.
- Constancia sobre perfección: Pequeñas acciones diarias generan mayor impacto que cambios drásticos temporales.

En resumen: cuidar el estado mental es invertir en tu salud general, longevidad y bienestar duradero.

* Editado por: Dr. Ruben Dario Cabral G.Médico especializado en Medicina Interna. Investigador. Concepción, Paraguay

Insuficiencia Cardiaca: Conoce una de las enfermedades cardiacas mas frecuentes

La insuficiencia cardíaca (IC) es una condición en la que el corazón no logra bombear sangre de manera eficiente para cubrir las necesidades del cuerpo, como consecuencia se produce cambios especialmente el agrandamiento y la falla. Esto no significa que el corazón haya dejado de funcionar, sino que necesita ayuda para cumplir su tarea.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2019 murieron 17,9 millones de personas por enfermedades cardiovasculares, lo que representa aproximadamente el 32% de todas las muertes registradas en el mundo. La insuficiencia cardíaca es una de las principales causas de hospitalización en mayores de 65 años y su incidencia sigue aumentando .

En Paraguay la insuficiencia cardíaca es más frecuente en adultos mayores y está fuertemente asociada a hipertensión y diabetes mal controladas. Aunque no hay cifras exactas de prevalencia nacional publicadas recientemente, los hospitales de referencia reportan que es una de las principales causas de internación cardiovascular.
 
Las causas predominantes:

La IC puede deberse a diferentes problemas del corazón, como: 
  • Hipertensión arterial no controlada.
  • Infartos previos que debilitan el músculo cardíaco.
  • Enfermedades de las válvulas del corazón.
  • Alteraciones en el ritmo cardíaco.
Síntomas mas frecuentes


Reconocer los signos es clave para buscar atención médica temprana: 
  • Falta de aire al realizar esfuerzos o incluso en reposo.
  • Hinchazón en piernas, tobillos o abdomen.
  • Cansancio extremo y debilidad.
  • Tos persistente, especialmente al acostarse.
  • Aumento rápido de peso por retención de líquidos.
Tratamiento y cuidados

Aunque no tiene cura definitiva, con un manejo adecuado se puede vivir mejor: 
  • Medicamentos que ayudan al corazón a trabajar con menos esfuerzo.
  • Cambios en el estilo de vida: alimentación saludable, reducción de sal, actividad física adaptada.
  • Control regular con el médico para ajustar el tratamiento.
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
Consejo final: 

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad seria, pero con diagnóstico temprano y tratamiento correcto, las personas pueden llevar una vida activa y significativa. 

La clave está en reconocer los síntomas, realizar una buena evaluación médica, seguir tratamiento y las recomendaciones.

Realizado por: Dr. Ruben D. Cabral G.
Médico Clínico - Paraguay

¿Porqué hay que cuidarse del sol?

Cuidarse del sol es fundamental para evitar daños acumulativos e irreversibles en la piel, como el envejecimiento prematuro (arrugas, manchas), quemaduras y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel (incluido el melanoma).


La radiación ultravioleta (UV) daña el ADN celular, y aunque el sol es necesario para la vitamina D, la exposición excesiva sin protección provoca fotoenvejecimiento y lesiones cutáneas.

Cuando los rayos UV invaden las células de la piel, alteran procesos delicados que afectan su crecimiento y apariencia. Con el tiempo, la exposición a estos rayos puede reducir la elasticidad de la piel, que puede incluso llegar a engrosarse y ponerse correosa, o puede arrugarse o afinarse como papel de seda.


¿Por qué debemos protegernos del sol?


Razones principales: Radiación ultravioleta (UV): Los rayos UVA penetran profundamente en la piel y aceleran el envejecimiento. Los UVB causan quemaduras y están directamente relacionados con el cáncer de piel.
Clima subtropical: En zonas como Concepción, la radiación solar es más intensa, incluso en días nublados.
Acumulación de daño: La exposición repetida sin protección genera daño celular permanente.

Cuidados recomendados

  • Protección diaria: Evitar el sol directo entre las 10:00 y 16:00 horas.
  • Usar protector solar FPS 30 o superior, reaplicarlo cada 2 horas.
  • Vestimenta adecuada: ropa de manga larga, sombreros de ala ancha, gafas con filtro UV.
  • Buscar sombra: especialmente en actividades al aire libre.
  • Hidratación constante: el sol puede provocar deshidratación.

Para niños y adultos mayores: Como la piel es más sensible, requieren mayor protección.
Es recomendable evitar juegos o caminatas prolongadas en horarios de alta radiación.

CONSEJO RESUMIDO: “Protégete del sol todos los días. Usa sombrero, protector solar y evita exponerte entre las 10 y las 16 horas. El sol puede causar cáncer de piel, cataratas y envejecimiento prematuro. Cuidarte hoy es prevenir mañana.”


Que son los factores de riesgos en salud?

 

Los factores de riesgo en salud son características, condiciones, hábitos o exposiciones que aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle una enfermedad, una lesión o un problema de salud. No causan la enfermedad por sí solos, pero incrementan el riesgo de que aparezca.



Tipos de factores de riesgo

1. No modificables (no se pueden cambiar)
-Edad 
- Sexo biológico
- Genética / antecedentes familiares
- Etnia
Ejemplo: tener antecedentes familiares de diabetes o hipertensión.
 
2. Modificables (se pueden prevenir o controlar)
- Tabaquismo
- Alcohol en exceso
- Dieta poco saludable
- Sedentarismo
- Estrés crónico
- Sobrepeso u obesidad
Ejemplo: fumar aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

3. Ambientales y sociales
- Contaminación ambiental
- Condiciones laborales riesgosas
- Vivienda inadecuada
- Bajo acceso a servicios de salud
- Nivel socioeconómico bajo
 
4. Biológicos o clínicos
- Hipertensión arterial
- Dislipidemia (colesterol alto)
- Hiperglucemia / diabetes
- Obesidad abdominal

¿Por qué es importante conocer los factores de riesgo en salud?

Los factores de riesgo ayuda a prevenir enfermedades antes de que aparezcan. Permite detectarlas a tiempo, cuando el tratamiento es más efectivo, y tomar decisiones para cuidar mejor la salud. Al identificar hábitos o condiciones que aumentan el riesgo, las personas pueden cambiar conductas, realizar controles médicos y mejorar su calidad de vida. La prevención siempre es mejor que el tratamiento.

¿Cómo identificar tus factores de riesgo en salud?

Conocer tus factores de riesgo es el primer paso para prevenir enfermedades. Para identificarlos, es importante conocer los antecedentes familiares, revisar los hábitos diarios como la alimentación y la actividad física, realizar controles médicos periódicos y prestar atención a las señales del cuerpo. 

VIDEO EDUCATIVO SOBRE FACTORES DE RIESGOS


"Conocer tus factores de riesgo te permite prevenir enfermedades y cuidar tu salud a tiempo. La prevención empieza hoy."
Consultar a un profesional de la salud ayuda a recibir orientación adecuada y personalizada.

Realizado por: Dr. Ruben D. Cabral G.
Médico Clínico - Paraguay

Que son las enfermedades de la Glandula Tiroides?

 

Las enfermedades de la tiroides son condiciones que afectan la glándula tiroides, la cual produce hormonas que regulan el metabolismo del cuerpo. Existen diversas afecciones de este organo y varios son fatales. 


Siempre es importante consultar ante algunos sintomas sospechosos como: Pérdida o aumento de peso, nerviosismos, temblores, taquicardia, fatiga, intolerancia al frío, estreñimiento, piel seca. dificultad para respirar o tragar, Bulto en el cuello y otros. Las enfermedades tiroideas son frecuentes y, con diagnóstico precoz y tratamiento adecuado, la mayoría tiene excelente pronóstico y permite una vida normal.

Clasificación de las Enfermedades de la Tiroides

Grupo

Enfermedades

Enfermedades funcionales

Hipotiroidismo primario y secundario
Hipertiroidismo (Enfermedad de Graves, bocio tóxico multinodular, adenoma tóxico)

Enfermedades inflamatorias

Tiroiditis de Hashimoto
Tiroiditis subaguda (de Quervain)
Tiroiditis aguda (supurativa)
Tiroiditis postparto

Enfermedades estructurales

Bocio simple (difuso, multinodular)
Nódulos tiroideos benignos

Neoplasias tiroideas

Carcinoma papilar
Carcinoma folicular
Carcinoma medular
Carcinoma anaplásico
Linfoma tiroideo

 Video mostrando las generalidades de las enfermedade tiroideas



Que síntomas presentan?

El hipotiroidismo suele causar generalmente cansancio, aumento de peso y piel seca; en cambio el hipertiroidismo puede provocar nerviosismos, pérdida de peso y palpitaciones. 

Se consideran subclínicos cuando las alteraciones hormonales están presentes en laboratorio pero los síntomas son mínimos o ausentes. El diagnóstico se basa en análisis de sangre (TSH, T4, T3) y estudios complementarios como ecografía o gammagrafía.

Síntomas principales

Hipotiroidismo 
Generales: Fatiga, somnolencia, intolerancia al frío.
Metabólicos: Aumento de peso, piel seca, caída del cabello.
Neurológicos: Depresión, lentitud mental, disminución de la memoria.
Cardiovasculares: Bradicardia, hipertensión diastólica.
Otros: Constipación, voz ronca, mixedema (hinchazón en piel).

Hipertiroidismo 
Generales: Nerviosismo, irritabilidad, insomnio.
Metabólicos: Pérdida de peso a pesar de apetito aumentado, sudoración excesiva.
Cardiovasculares: Taquicardia, palpitaciones, hipertensión sistólica.
Neuromusculares: Temblor fino, debilidad muscular.
Oculares: Exoftalmos (en enfermedad de Graves).
Digestivos: Diarrea, aumento de la frecuencia intestinal.

Cuales son los medios de diagnóstico disponibles? 

Análisis de sangre: TSH (hormona estimulante de la tiroides), T4 libre y T3, Anticuerpos antitiroideos.
Imagenología: Ecografía tiroidea, Gammagrafía tiroidea.
Otros estudios: Biopsia por aspiración con aguja fina (en nódulos sospechosos). Exámenes complementarios según síntomas (electrocardiograma, densitometría ósea).

Que es la Enfermedad tiroidea subclínica? 

En el Hipotiroidismo subclínico generalmente se presenta sin síntomas claros, detectado en análisis rutinarios.
El Hipertiroidismo subclínico puede no dar síntomas, pero aumenta riesgo de arritmias y osteoporosis. Estos, aunque son estados “silenciosos”, pueden tener impacto cardiovascular y óseo, por lo que requieren seguimiento. El Riesgo del hipertiroidismo subclínico, aunque sin síntomas evidentes, puede progresar a enfermedad manifiesta o complicaciones cardiovasculares. El Seguimiento: Se recomienda control periódico, especialmente en adultos mayores y mujeres embarazadas.

Consejo final

La tiroides es una glándula pequeña, pero con un impacto enorme en el bienestar físico y mental. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden pasar desapercibidos al inicio, por eso es clave prestar atención a cambios en el peso, energía, ánimo, piel, cabello o ritmo cardíaco.

Recomendaciones prácticas: Escucha a tu cuerpo: si notas síntomas persistentes, consulta con un médico.
No te automediques: los tratamientos requieren control profesional y análisis de laboratorio.
Realiza chequeos periódicos de TSH y hormonas tiroideas, especialmente si tienes antecedentes familiares o factores de riesgo.
Mantén hábitos saludables: alimentación equilibrada, ejercicio regular y control del estrés ayudan a tu salud en general.

Mensaje central: La detección temprana y el seguimiento médico son la mejor forma de evitar complicaciones. Cuida tu tiroides como parte esencial de tu salud integral.

Realizado por: Dr. Ruben D. Cabral G.
Médico Clínico - Paraguay

El arroz: es saludable o no? Análisis nutricional

El arroz es la semilla de la planta Oryza sativa o de Oryza glaberrima. Se trata de un cereal considerado alimento básico en muchas gastronomías del mundo.​El arroz es el segundo cereal más producido en el mundo, detrás del maíz y por delante del trigo.


El arroz Integral es un alimento más sano que el blanco. La fibra dietética del arroz previene el estreñimiento y limpia el intestino grueso. También contiene vitaminas B1, B2 y E, que son esenciales para la salud de la piel, para que se genere una piel bella y saludable. Las comidas con mucho arroz no son apropiadas para hacer dieta, a menos que usted sea un levantador de pesas o un atleta de alto rendimiento, en ese caso coma arroz todos los días. Se debe pensar en que las calorías que aporta el arroz son medianamente altas en comparación con otros alimentos, se debe espaciar su consumo a 2 o tres veces al mes, en el caso que NO sea diabético, si lo es, no lo consuma en ninguna de sus formas.

Análisis para una cantidad de 100 gramos cocidos

Calorías = 330
Grasas totales = 0,3 g - 
Hidratos de carbono = 80 g
Ácidos grasos saturados =  0,1 g  
Colesterol = 0 mg
Sodio = 1 mg Más lo que le agreguemos al condimentar.
Potasio = 35 mg 
Fibra alimentaria = 0,4 g
Azúcares = 0,1 g 
Proteínas = 2,7 g
Vitamina C = 0 mg 
Calcio = 10 mg 
Hierro = 0,2 mg
Vitamina D = 0 IU - 
Vitamina B6 = 0,1 mg - 
Vitamina B12 = 0 µg
NOTA: Este análisis claramente lo hace NO recomendable para diabéticos

Por ejemplo: Una taza de arroz de 100 gramos (Cocinados) tiene 330 kcal. Tiene algunos nutrientes y se digiere lentamente, por lo que es más difícil que se acumule en forma de grasa en todos los organismos y se puede decir que es un alimento que engorda, pero si no se come todos los días no será tanto... Siempre que sea complemento y mezclado legumbres se tendrán más nutrientes, no comerlo muy seguido si usted lleva una vida sedentaria. Aunque hay personas que lo comen todos los días y se consideran a sí mismas, sanas y felices, recordemos que No hay un Humano igual a otro Humano…

Los principales aportes del arroz entero son:
80% de carbohidratos y un 2,7% de proteínas. Los carbohidratos son fuentes de energía para el organismo de las personas normales y sanas. Además, como leemos, comer en pequeñas cantidades, contiene varios nutrientes como vitaminas, minerales y fibra dietética. Entre otras cosas, su escasa cantidad de proteínas no es tan buena como la carne de res o la leche. Contiene un buen equilibrio de aminoácidos esenciales necesarios para el organismo. Los orientales toman del arroz el 20 % de sus necesidades alimenticias y calorías diarias, del arroz, lo consumen junto con muchos otros alimentos vegetales y siempre con varios tipos de proteínas de origen animal.

Entonces, el arroz, después de todo lo leído. 

Bien administrado y consumido en pequeñas cantidades, una taza arroz hervido por lo menos 20 minutos, resulta en un buen complemento para una comida, de vez en cuando, pero en ningún caso es recomendable para diabéticos. No comer solo arroz, no tiene todo lo necesario para completar las necesidades del organismo Humano. 

Por lo menos el 50% de su constitución, generalizando entre los tipos de arroz, es solo almidón, que se transformara en glucosa, un tipo de azúcar. Es sano comer arroz, 2 o 3 veces al mes, para personas de salud normal, no se debe exceder en su uso con frecuencia y en cantidades. Se usa normalmente como base de la alimentación, en cantidades pequeñas solo en oriente, donde no se consumen otras variedades de alimentos calóricos, como las harinas de trigo y más.

Gracias por leer completo. Informacion importante!
Escrito por: Henyke Huryve Hobaye - Profesor de Física aplicada - Investigador

Preguntas sobre el "AYUNO" y cómo puede mejorar nuestra salud

Ayuno es una palabra muy mencionada últimamente. Se la oímos a amigos y familiares. Lo practica la profesora, el compañero del gimnasio, el conserje del trabajo y la compañera de la oficina.Y, sobre todo, escuchamos que suma adeptos entre los famosos del cine y la televisión. Según cuentan, les hace sentirse más sanos.


¿Cómo se puede practicar?

En términos generales, el ayuno consiste en abstenerse total o parcialmente de comer o beber durante un período de tiempo determinado, aunque se pueden incluir bebidas no calóricas durante el tiempo en el que se lleva a cabo.
Dicho esto, hay muchas formas de ayunar.
Es posible hacerlo durante períodos prolongados; por ejemplo, durante tres días.
O podemos practicar el llamado ayuno intermitente, en períodos de 24 horas (un día sí y otro no).
Una forma más sencilla de ayunar es lo que llamamos ingesta restringida en el tiempo.
En este caso, comemos todos los días, pero reducimos el número de horas que dedicamos a ello.
Por ejemplo, podemos realizar todas nuestras ingestas diarias en un período de 10 horas y ayunar las restantes 14.
O, si somos más estrictos, comeremos durante 8 horas y nos abstendremos de probar bocado durante las 16 restantes.

¿Qué le ocurre al metabolismo durante el ayuno?

El período de ayuno deja a las células sin su principal fuente de energía: los nutrientes, especialmente los azúcares.
Nuestras células tienen que adaptarse a esta situación y, en consecuencia, el organismo modifica su metabolismo para buscar otros medios de conseguir la energía necesaria.
Ocurre así: mientras las células reducen su actividad (se ponen al ralentí), el hígado adapta el metabolismo y fabrica unos compuestos químicos llamados cuerpos cetónicos como fuente alternativa de energía.
Finalmente, el tejido graso libera las reservas de grasa almacenadas.

¿Mejora mi estado de salud?


Los protocolos de ayuno afectan a todo nuestro organismo.
En primer lugar, el cerebro mejora su capacidad de responder al estrés y se reduce su inflamación.
Además, el corazón se vuelve más resiliente, desciende la presión arterial, aumenta el control de los niveles de glucosa en la sangre, se reduce la inflamación intestinal y mejora el estado de nuestra microbiota intestinal.
El ayuno puede ayudar a mejorar la calidad del envejecimiento, como estamos estudiando en nuestro grupo de investigación, pero también parece generar una mayor sensación de hambre.
Respecto al control del peso, esta práctica puede, efectivamente, ayudar a adelgazar y, lo que es más importante, a reducir la masa grasa.
No obstante, también es posible perder masa muscular al realizar el ayuno. De manera que una de cal y otra de arena.

¿Es mejor seguir una dieta al estilo tradicional o ayunar?

Perder peso no es sencillo: hacer una dieta que suponga reducir las calorías que ingerimos resulta, como el ayuno, difícil de mantener.
Entonces, ¿cuál es la mejor opción? No hay una única respuesta.
Cada persona es un mundo, que diría mi abuela: a unos nos puede resultar más fácil comer todos los días, reduciendo la cantidad, y a otros les costará menos trabajo ayunar.
Tampoco hay pruebas científicas de que el ayuno aporte mayores beneficios que las dietas al uso.
Probablemente se debe a que el resultado depende de cada individuo en particular.
Es lo que llamamos la nutrición de precisión, que no es objeto de este artículo.
En cualquier caso, sí existen algunas evidencias.
Algunos estudios han sugerido que la adherencia o cumplimiento de los protocolos de ayuno es mayor que la de las dietas convencionales con restricción de calorías.
En cuanto a las modalidades existentes, la ingesta restringida en el tiempo es sencilla de aplicar en nuestro día a día y aporta beneficios, siempre que sea temprana.
Con esto me refiero a que, según se ha comprobado, realizar el período de ayuno por la tarde (adelantar la cena) aporta más ventajas.
De hecho, los resultados indican que abstenerse de comer por la mañana (retrasar el desayuno) no implica ningún beneficio.

Si comienzo un protocolo de ayuno, ¿cómo lo hago?

Lo mejor es ponerse en manos de un especialista en nutrición que le ayude a diseñar unas pautas adaptadas a sus necesidades y posibilidades.
Pero ¡ojo!, durante el período de ayuno es posible sufrir episodios de hipoglucemia.
Por eso es necesario monitorizar el estado de salud durante el tiempo en el que se lleve a cabo, especialmente si sufre diabetes.
Si tiene algún otro problema de salud, es importante consultar con un médico antes de iniciar el ayuno.
Y, para finalizar, si practica deporte regularmente, el protocolo debe estar coordinado con dicha práctica.

*Lidia Daimiel Ruiz, José Antonio Celada Guerrero y Yolanda Jiménez Pérez son investigadores del Instituto IMDEA Alimentación.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.
 

Estas son las consecuencias en tu salud mental por la televisión

Si bien, hoy existe una amplia variedad de títulos atractivos para ver en el streaming, un reciente estudio detalló que el exceso de tiempo frente a la pantalla influye considerablemente en tu bienestar psicológico, hasta el punto en que cada hora diaria suma un 5% en las probabilidades de tener depresión. Aun así, hay más riesgos que debes conocer.


Después de una agotadora jornada, es común que muchas personas lleguen a su hogar a ver las nuevas temporadas de sus series favoritas o un interminable catálogo de películas que se encuentren en el streaming.

Pero a pesar de que tales historias pueden ser un momento de descanso en medio de las responsabilidades del día a día, pasar una gran cantidad de horas frente al televisor puede ser perjudicial para tu salud mental.

Así lo confirmó un equipo de investigadores de la Universidad de Fudan en Shanghái, China, quienes reunieron a una muestra de 221.599 personas para comparar su bienestar psicológico en función de cuánto tiempo invertían con sus ojos en la pantalla.

Los efectos del exceso de televisión en tu salud mental

Al analizar los resultados, los especialistas notaron que quienes veían más televisión eran un 26% más propensos a sentirse deprimidos, mientras que esta cifra subía a 42% en el caso de las personas sedentarias, es decir, que pasan más de ocho horas al día sentadas.

Asimismo, registraron que las posibilidades de tener depresión aumentaban en un 5% por cada hora diaria en que se mira la pantalla.

En palabras de uno de los autores del estudio, el doctor Na He, esto último “puede evitarse con cambios en el estilo de vida”, tales como adoptar una rutina de ejercicios que te ayude a alejarte del televisor, además de ejercitar tu cuerpo y reducir el riesgo de obesidad.

A inicios de este mes, la psicóloga de la Universidad de Stanford, Kelly McGonical, detalló una rutina de ejercicios dedicada específicamente a que mejores tu estado de ánimo, mientras que la escritora Tish Harrison Warren compartió un concepto que podría ayudarte a organizar tus hábitos, para así tener una vida más saludable y estructurada.

Mitos sobre el consumo de sal,como consumir

A medida que se acercan las fiestas, muchos comienzan a mirar su dieta con más atención para mantener el peso a raya, dado que asumen que, con toda seguridad, se pondrán encima un par de kilos, por los excesos de fin de año.


La atención suele estar enfocada en el consumo de hidratos de carbono, azúcares y grasas, y poca veces en la sal, un mineral que no engorda pero que puede provocar daños en nuestra salud cuando consumimos más de lo que deberíamos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ingesta de sal en adultos no debe superar los cinco gramos por día (el equivalente a aproximadamente dos gramos de sodio), para reducir la presión arterial y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Reducir la ingesta de sal no es tan difícil como parece, pero antes de ver cómo hacerlo despejemos algunos de los mitos más difundidos sobre el producto más usado en la gastronomía mundial.

1. En un día caluroso, si transpiras mucho, necesitas agregarle más sal a tu comida

Si bien es cierto que al sudar eliminamos cloruro de sodio, la cantidad es muy poca como para que necesitemos ingerir cantidades adicionales de sal.

Si el calor te ha hecho sudar más de lo habitual, es importante beber mucha agua.

Una dieta rica en minerales y otros nutrientes será suficiente para recuperar las sales que has perdido.

En el caso de haber sudado en exceso por haber hecho ejercicio, la situación es un poco diferente, pero todo depende en realidad de cuánto ejercicio hayas hecho.

De acuerdo a la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, si eres un trabajador manual que cumple un turno de 8 o 12 horas, puede que pierdas por la transpiración bastante sodio al día y puedas consumir una cantidad superior a la recomendada.

Pero si eres una persona generalmente sedentaria que hace en promedio unos 30 minutos de ejercicio al día, y sigues una dieta típica, lo más probable es que estés de por sí consumiendo demasiada sal, con lo cual no hay ninguna razón para que añadas más en tu dieta.

2. La comida sin sal no sabe a nada

Esto solo es cierto en un principio, si estás acostumbrado a comer con bastante sal.

Se debe a que las papilas gustativas tardan un tiempo en acostumbrarse.

Sin embargo, una vez que te habitúas a ingerir alimentos menos salados, es posible incluso que disfrutes más de la comida y descubras nuevos sabores que no habías notado antes por culpa del exceso de sal.

Cocinar con menos sal (o sin ella) es además una buena excusa para experimentar con especias conocidas y para atreverte a probar otras que te resulten menos familiares.

3. Los alimentos con alto contenido de sal tienen un sabor bastante salado

En absoluto.

Muchos alimentos ricos en sal pueden no parecerte salados porque pueden tener otros ingredientes como azúcares, que disimulan la sal.

Lo mejor para entender cuánta sal tienen los alimentos es leer el contenido de sodio de las etiquetas y no dejarte llevar simplemente por su sabor.

También debes tener en cuenta de que hay alimentos que pueden contribuir con bastante sal a tu dieta, pero no porque tengan necesariamente mucha, sino porque solemos comerlos en mucha cantidad, explica el Servicio Nacional de Salud Británico (NHS, por sus siglas en inglés) como por ejemplo el pan o los cereales para el desayuno.

4. Solo las personas mayores deben preocuparse por el consumo de sal

Según explica la OMS, comer mucha sal puede elevar la presión sanguínea a cualquier edad.

Pero además, si acostumbramos a los niños a no comer con mucha sal, nos aseguramos de que no desarrollen una predilección por los alimentos salados.

5. Reducir la sal puede ser malo para la salud

El sodio, el elemento clave que se encuentra en la sal, es fundamental para que nuestro organismo funcione de manera correcta.

Pero lo cierto es que, históricamente, la mayor parte de las poblaciones han ingerido más sal de la recomendada.

Es poco probable que reducir la sal afecte tu salud negativamente porque, de hecho, es muy difícil comer poca sal: la mayoría de alimentos que consumimos a diario contienen sal.

6. Consumir menos de 5 gramos como sugiere la OMS (o 6 gramos como recomiendan algunos gobiernos) es imposible

Quienes le ponen sal a todo, se llevan las manos a la cabeza cuando escuchan que la cantidad diaria recomendada equivale a un poco menos que una cucharita de té.

Pero si te lo propones, hay muchas cosas que puedes hacer para reducir la ingesta. Estos son algunos consejos que te pueden resultar útiles:
No abuses de las salsas, sobre todo la salsa de soja, que suelen tener un contenido elevado de sal. 

Las salsas de tomate suelen tener menos sal que las que incluyen queso, aceitunas, tocino o jamón.
Reemplaza las barras de cereal, papas fritas y otros pasabocas con mucha sal, por bastoncillos de verduras, frutos secos sin sal u otros alimentos sin sal.

Reemplaza la sal en la preparación de comidas por hierbas frescas y especias, como mencionamos antes.
Nunca le añadas sal a la comida sin antes probarla.
No tengas un salero en la mesa (a veces la pereza de levantarte para buscar la sal juega en tu favor).

Si vas a consumir productos procesados, compara las etiquetas antes de comprar y elige los de menor contenido de sodio.

Fuente: BBC mundo

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