La radiación ultravioleta (UV) daña el ADN celular, y aunque el sol es necesario para la vitamina D, la exposición excesiva sin protección provoca fotoenvejecimiento y lesiones cutáneas.
Cuando los rayos UV invaden las células de la piel, alteran procesos delicados que afectan su crecimiento y apariencia. Con el tiempo, la exposición a estos rayos puede reducir la elasticidad de la piel, que puede incluso llegar a engrosarse y ponerse correosa, o puede arrugarse o afinarse como papel de seda.
¿Por qué debemos protegernos del sol?
Razones principales: Radiación ultravioleta (UV): Los rayos UVA penetran profundamente en la piel y aceleran el envejecimiento. Los UVB causan quemaduras y están directamente relacionados con el cáncer de piel.
Clima subtropical: En zonas como Concepción, la radiación solar es más intensa, incluso en días nublados.
Acumulación de daño: La exposición repetida sin protección genera daño celular permanente.
Cuidados recomendados
- Protección diaria: Evitar el sol directo entre las 10:00 y 16:00 horas.
- Usar protector solar FPS 30 o superior, reaplicarlo cada 2 horas.
- Vestimenta adecuada: ropa de manga larga, sombreros de ala ancha, gafas con filtro UV.
- Buscar sombra: especialmente en actividades al aire libre.
- Hidratación constante: el sol puede provocar deshidratación.
Para niños y adultos mayores: Como la piel es más sensible, requieren mayor protección.
Es recomendable evitar juegos o caminatas prolongadas en horarios de alta radiación.
CONSEJO RESUMIDO: “Protégete del sol todos los días. Usa sombrero, protector solar y evita exponerte entre las 10 y las 16 horas. El sol puede causar cáncer de piel, cataratas y envejecimiento prematuro. Cuidarte hoy es prevenir mañana.”


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