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Sabías estas propiedades de la miel?


Sabías que La miel es un alimento fascinante con características únicas:

  • Las abejas aparecieron en una de las caras de las primeras monedas de la historia a comienzos del siglo VI a. C. (entre los años 600 y 550 a. C.) en la antigua ciudad de Éfeso (en la región de Jonia, actual Turquía).
  • Sí, la miel cruda contiene enzimas activas ( proteínas catalíticas con función biológica). Invertasa: Convierte la sacarosa del néctar en glucosa y fructosa. Diastasa (o amilasa): Descompone los almidones. Glucosa oxidasa: Produce ácido glucónico y peróxido de hidrógeno, lo que le otorga a la miel su acción antibacteriana y antiséptica natural. Catalasa: Regula los niveles de peróxido de hidrógeno.
  • La miel contiene antioxidantes, polifenoles y glucosa que nutren las células cerebrales y protegen al cerebro contra el estrés oxidativo y el deterioro cognitivo.
  • La miel está compuesta principalmente por carbohidratos (azúcares como glucosa y fructosa) y pequeñas cantidades de vitaminas y minerales).
  • El propóleo producido por las abejas es uno de los antibióticos naturales más potentes. Funciona como un escudo protector en la colmena contra bacterias, virus, hongos y parásitos. En los seres humanos se utiliza tradicionalmente para estimular las defensas y mitigar afecciones de las vías respiratorias y la garganta (como resfriados, laringitis o faringitis).
  • La miel pura no tiene fecha de caducidad real, sino una fecha de consumo preferente por normativa comercial. Contiene menos del 18% de agua, lo que impide que las bacterias y los hongos puedan sobrevivir. Su pH se encuentra entre 3 y 4.5, un ambiente hostil para los microorganismos. Contiene glucosa oxidasa, una enzima que produce peróxido de hidrógeno y elimina activamente las bacterias.
  • El término “Honeymoon” (luna de miel) proviene del hecho de  Hace referencia a la costumbre ancestral en la que los recién casados bebían hidromiel (una bebida fermentada a base de agua y miel) durante los treinta días posteriores a la boda para fomentar el amor, el vigor y la fertilidad.
  • La vida de una abeja obrera en su etapa más activa (durante la primavera y el verano) suele durar entre 30 y 45 días, y en ese corto tiempo realizan un trabajo monumental. En realidad, una sola abeja puede visitar entre 1,000 y 2,000 flores al día. A lo largo de toda su vida exterior, puede llegar a recolectar néctar y polen de decenas de miles de flores. Producción de miel: Debido a su tamaño, una sola abeja produce apenas 1/12 de cucharadita de miel durante toda su vida. Para reunir un kilo de miel, la colmena en su conjunto debe visitar millones de flores.
A QUE NO LO SABIAS!! Puedes aportar alguna propiedad mas de la miel?

Yoshinori Ohsumi: reparar células viejas, dañadas o enfermas

Dejar de comer por unas horas podría ser mucho más poderoso de lo que imaginas. Cuando el cuerpo no recibe alimento, activa un sistema secreto de limpieza llamado autofagia. 


Es como si por dentro se encendiera un “botón de reparación”: células viejas, dañadas o enfermas se descomponen y el cuerpo las recicla para dar paso a células nuevas y más fuertes.

Este proceso es capaz de eliminar lo que ya no sirve y prevenir que se acumulen problemas que podrían convertirse en enfermedades graves como el Alzheimer o incluso el cáncer.

No es una teoría extraña: fue tan importante este descubrimiento que en 2016 le dio al científico japonés Yoshinori Ohsumi el Premio Nobel de Medicina.

Imagina tu propio cuerpo reparándose como una casa que saca la basura todos los días. Eso es la autofagia. Y lo increíble es que no necesitas pastillas carísimas ni tratamientos raros: el ayuno es lo que la activa.

Claro, no se trata de dejar de comer sin cuidado, sino de entender que a veces darle un descanso al cuerpo le permite regenerarse.

Y aquí está lo más impactante: es que la naturaleza ya puso en nosotros un sistema perfecto de renovación, un recordatorio de que siempre podemos empezar de nuevo.

Recuerda que cada cuerpo es distinto. Si piensas hacer cambios en tu alimentación, es importante hablar primero con un nutriólogo que pueda orientarte.

IMPORTANTE:

Basado en un hecho real descubierto por el Dr. Yoshinori Ohsumi. Documentado por fuentes científicas y medios como el Comité Nobel de Medicina (2016), BBC News y ScienceDirect. Esta versión ha sido adaptada con un estilo narrativo emocional para fines de reflexión y conciencia.

Fuente: Leído en Quora (Publicado por Antonio Contreras)

Alimentos procesados están relacionados bacterias intestinales que aumentan riesgo de cáncer colorrectal

 Según el estudio, el alto consumo de ultraprocesados y la baja ingesta de alimentos ricos en fibra, altera el microbioma intestinal y favorece el desarrollo de tumores colorrectales.



Un nuevo estudio publicado en Gastroenterology sugiere que una dieta rica en alimentos procesados podría aumentar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal (CCR).

Este riesgo es particularmente alto en tumores que contienen bacterias intestinales específicas como Fusobacterium nucleatum y Escherichia coli pks+, que han sido asociadas con un peor pronóstico.

El papel de la dieta en el riesgo de cáncer colorrectal

Investigadores del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard han identificado un patrón dietético, denominado puntuación dietética microbiana del cáncer colorrectal (CMDS, por sus siglas en inglés), que se correlaciona con un mayor riesgo de CCR.

Este patrón se caracteriza por un alto consumo de alimentos procesados y un bajo consumo de alimentos ricos en fibra, que influye directamente en la composición del microbioma intestinal, vinculado al desarrollo de tumores colorrectales.

El estudio incluyó a 259,200 participantes de tres grandes cohortes estadounidenses, quienes proporcionaron información detallada sobre sus hábitos alimenticios y fueron seguidos durante largos periodos.

Se registraron 3,854 casos de CCR, con la presencia de bacterias como Fusobacterium nucleatum, Escherichia coli pks+, y Bacteroides fragilis enterotoxigénico en los tejidos tumorales.

Impacto de las bacterias intestinales en el riesgo de CCR

Los hallazgos mostraron que un CMDS elevado se asoció con un riesgo significativamente mayor de desarrollar CCR, particularmente en tumores que contenían niveles detectables de las bacterias mencionadas.

Específicamente, el riesgo fue 2.5 veces mayor en tumores con Fusobacterium nucleatum, 1.68 veces mayor en tumores con E. coli pks+, y 2.06 veces mayor en aquellos con Bacteroides fragilis enterotoxigénico, en comparación con los que no presentaban estas bacterias.

Recomendaciones para la práctica clínica

Los autores del estudio sugieren que adoptar un patrón dietético bajo en alimentos procesados, podría ayudar a prevenir el CCR a través de la modulación del microbioma intestinal. Esto es especialmente relevante para prevenir el CCR con microbioma tumoral positivo, que tiende a tener un peor pronóstico.

"Un patrón dietético que modula la firma microbiana intestinal relacionada con el cáncer colorrectal puede ser clave en la prevención de este tipo de cáncer", afirmaron los investigadores.

El arroz: es saludable o no? Análisis nutricional

El arroz es la semilla de la planta Oryza sativa o de Oryza glaberrima. Se trata de un cereal considerado alimento básico en muchas gastronomías del mundo.​El arroz es el segundo cereal más producido en el mundo, detrás del maíz y por delante del trigo.


El arroz Integral es un alimento más sano que el blanco. La fibra dietética del arroz previene el estreñimiento y limpia el intestino grueso. También contiene vitaminas B1, B2 y E, que son esenciales para la salud de la piel, para que se genere una piel bella y saludable. Las comidas con mucho arroz no son apropiadas para hacer dieta, a menos que usted sea un levantador de pesas o un atleta de alto rendimiento, en ese caso coma arroz todos los días. Se debe pensar en que las calorías que aporta el arroz son medianamente altas en comparación con otros alimentos, se debe espaciar su consumo a 2 o tres veces al mes, en el caso que NO sea diabético, si lo es, no lo consuma en ninguna de sus formas.

Análisis para una cantidad de 100 gramos cocidos

Calorías = 330
Grasas totales = 0,3 g - 
Hidratos de carbono = 80 g
Ácidos grasos saturados =  0,1 g  
Colesterol = 0 mg
Sodio = 1 mg Más lo que le agreguemos al condimentar.
Potasio = 35 mg 
Fibra alimentaria = 0,4 g
Azúcares = 0,1 g 
Proteínas = 2,7 g
Vitamina C = 0 mg 
Calcio = 10 mg 
Hierro = 0,2 mg
Vitamina D = 0 IU - 
Vitamina B6 = 0,1 mg - 
Vitamina B12 = 0 µg
NOTA: Este análisis claramente lo hace NO recomendable para diabéticos

Por ejemplo: Una taza de arroz de 100 gramos (Cocinados) tiene 330 kcal. Tiene algunos nutrientes y se digiere lentamente, por lo que es más difícil que se acumule en forma de grasa en todos los organismos y se puede decir que es un alimento que engorda, pero si no se come todos los días no será tanto... Siempre que sea complemento y mezclado legumbres se tendrán más nutrientes, no comerlo muy seguido si usted lleva una vida sedentaria. Aunque hay personas que lo comen todos los días y se consideran a sí mismas, sanas y felices, recordemos que No hay un Humano igual a otro Humano…

Los principales aportes del arroz entero son:
80% de carbohidratos y un 2,7% de proteínas. Los carbohidratos son fuentes de energía para el organismo de las personas normales y sanas. Además, como leemos, comer en pequeñas cantidades, contiene varios nutrientes como vitaminas, minerales y fibra dietética. Entre otras cosas, su escasa cantidad de proteínas no es tan buena como la carne de res o la leche. Contiene un buen equilibrio de aminoácidos esenciales necesarios para el organismo. Los orientales toman del arroz el 20 % de sus necesidades alimenticias y calorías diarias, del arroz, lo consumen junto con muchos otros alimentos vegetales y siempre con varios tipos de proteínas de origen animal.

Entonces, el arroz, después de todo lo leído. 

Bien administrado y consumido en pequeñas cantidades, una taza arroz hervido por lo menos 20 minutos, resulta en un buen complemento para una comida, de vez en cuando, pero en ningún caso es recomendable para diabéticos. No comer solo arroz, no tiene todo lo necesario para completar las necesidades del organismo Humano. 

Por lo menos el 50% de su constitución, generalizando entre los tipos de arroz, es solo almidón, que se transformara en glucosa, un tipo de azúcar. Es sano comer arroz, 2 o 3 veces al mes, para personas de salud normal, no se debe exceder en su uso con frecuencia y en cantidades. Se usa normalmente como base de la alimentación, en cantidades pequeñas solo en oriente, donde no se consumen otras variedades de alimentos calóricos, como las harinas de trigo y más.

Gracias por leer completo. Informacion importante!
Escrito por: Henyke Huryve Hobaye - Profesor de Física aplicada - Investigador

Preguntas sobre el "AYUNO" y cómo puede mejorar nuestra salud

Ayuno es una palabra muy mencionada últimamente. Se la oímos a amigos y familiares. Lo practica la profesora, el compañero del gimnasio, el conserje del trabajo y la compañera de la oficina.Y, sobre todo, escuchamos que suma adeptos entre los famosos del cine y la televisión. Según cuentan, les hace sentirse más sanos.


¿Cómo se puede practicar?

En términos generales, el ayuno consiste en abstenerse total o parcialmente de comer o beber durante un período de tiempo determinado, aunque se pueden incluir bebidas no calóricas durante el tiempo en el que se lleva a cabo.
Dicho esto, hay muchas formas de ayunar.
Es posible hacerlo durante períodos prolongados; por ejemplo, durante tres días.
O podemos practicar el llamado ayuno intermitente, en períodos de 24 horas (un día sí y otro no).
Una forma más sencilla de ayunar es lo que llamamos ingesta restringida en el tiempo.
En este caso, comemos todos los días, pero reducimos el número de horas que dedicamos a ello.
Por ejemplo, podemos realizar todas nuestras ingestas diarias en un período de 10 horas y ayunar las restantes 14.
O, si somos más estrictos, comeremos durante 8 horas y nos abstendremos de probar bocado durante las 16 restantes.

¿Qué le ocurre al metabolismo durante el ayuno?

El período de ayuno deja a las células sin su principal fuente de energía: los nutrientes, especialmente los azúcares.
Nuestras células tienen que adaptarse a esta situación y, en consecuencia, el organismo modifica su metabolismo para buscar otros medios de conseguir la energía necesaria.
Ocurre así: mientras las células reducen su actividad (se ponen al ralentí), el hígado adapta el metabolismo y fabrica unos compuestos químicos llamados cuerpos cetónicos como fuente alternativa de energía.
Finalmente, el tejido graso libera las reservas de grasa almacenadas.

¿Mejora mi estado de salud?


Los protocolos de ayuno afectan a todo nuestro organismo.
En primer lugar, el cerebro mejora su capacidad de responder al estrés y se reduce su inflamación.
Además, el corazón se vuelve más resiliente, desciende la presión arterial, aumenta el control de los niveles de glucosa en la sangre, se reduce la inflamación intestinal y mejora el estado de nuestra microbiota intestinal.
El ayuno puede ayudar a mejorar la calidad del envejecimiento, como estamos estudiando en nuestro grupo de investigación, pero también parece generar una mayor sensación de hambre.
Respecto al control del peso, esta práctica puede, efectivamente, ayudar a adelgazar y, lo que es más importante, a reducir la masa grasa.
No obstante, también es posible perder masa muscular al realizar el ayuno. De manera que una de cal y otra de arena.

¿Es mejor seguir una dieta al estilo tradicional o ayunar?

Perder peso no es sencillo: hacer una dieta que suponga reducir las calorías que ingerimos resulta, como el ayuno, difícil de mantener.
Entonces, ¿cuál es la mejor opción? No hay una única respuesta.
Cada persona es un mundo, que diría mi abuela: a unos nos puede resultar más fácil comer todos los días, reduciendo la cantidad, y a otros les costará menos trabajo ayunar.
Tampoco hay pruebas científicas de que el ayuno aporte mayores beneficios que las dietas al uso.
Probablemente se debe a que el resultado depende de cada individuo en particular.
Es lo que llamamos la nutrición de precisión, que no es objeto de este artículo.
En cualquier caso, sí existen algunas evidencias.
Algunos estudios han sugerido que la adherencia o cumplimiento de los protocolos de ayuno es mayor que la de las dietas convencionales con restricción de calorías.
En cuanto a las modalidades existentes, la ingesta restringida en el tiempo es sencilla de aplicar en nuestro día a día y aporta beneficios, siempre que sea temprana.
Con esto me refiero a que, según se ha comprobado, realizar el período de ayuno por la tarde (adelantar la cena) aporta más ventajas.
De hecho, los resultados indican que abstenerse de comer por la mañana (retrasar el desayuno) no implica ningún beneficio.

Si comienzo un protocolo de ayuno, ¿cómo lo hago?

Lo mejor es ponerse en manos de un especialista en nutrición que le ayude a diseñar unas pautas adaptadas a sus necesidades y posibilidades.
Pero ¡ojo!, durante el período de ayuno es posible sufrir episodios de hipoglucemia.
Por eso es necesario monitorizar el estado de salud durante el tiempo en el que se lleve a cabo, especialmente si sufre diabetes.
Si tiene algún otro problema de salud, es importante consultar con un médico antes de iniciar el ayuno.
Y, para finalizar, si practica deporte regularmente, el protocolo debe estar coordinado con dicha práctica.

*Lidia Daimiel Ruiz, José Antonio Celada Guerrero y Yolanda Jiménez Pérez son investigadores del Instituto IMDEA Alimentación.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.
 

Mitos sobre el consumo de sal,como consumir

A medida que se acercan las fiestas, muchos comienzan a mirar su dieta con más atención para mantener el peso a raya, dado que asumen que, con toda seguridad, se pondrán encima un par de kilos, por los excesos de fin de año.


La atención suele estar enfocada en el consumo de hidratos de carbono, azúcares y grasas, y poca veces en la sal, un mineral que no engorda pero que puede provocar daños en nuestra salud cuando consumimos más de lo que deberíamos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ingesta de sal en adultos no debe superar los cinco gramos por día (el equivalente a aproximadamente dos gramos de sodio), para reducir la presión arterial y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Reducir la ingesta de sal no es tan difícil como parece, pero antes de ver cómo hacerlo despejemos algunos de los mitos más difundidos sobre el producto más usado en la gastronomía mundial.

1. En un día caluroso, si transpiras mucho, necesitas agregarle más sal a tu comida

Si bien es cierto que al sudar eliminamos cloruro de sodio, la cantidad es muy poca como para que necesitemos ingerir cantidades adicionales de sal.

Si el calor te ha hecho sudar más de lo habitual, es importante beber mucha agua.

Una dieta rica en minerales y otros nutrientes será suficiente para recuperar las sales que has perdido.

En el caso de haber sudado en exceso por haber hecho ejercicio, la situación es un poco diferente, pero todo depende en realidad de cuánto ejercicio hayas hecho.

De acuerdo a la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, si eres un trabajador manual que cumple un turno de 8 o 12 horas, puede que pierdas por la transpiración bastante sodio al día y puedas consumir una cantidad superior a la recomendada.

Pero si eres una persona generalmente sedentaria que hace en promedio unos 30 minutos de ejercicio al día, y sigues una dieta típica, lo más probable es que estés de por sí consumiendo demasiada sal, con lo cual no hay ninguna razón para que añadas más en tu dieta.

2. La comida sin sal no sabe a nada

Esto solo es cierto en un principio, si estás acostumbrado a comer con bastante sal.

Se debe a que las papilas gustativas tardan un tiempo en acostumbrarse.

Sin embargo, una vez que te habitúas a ingerir alimentos menos salados, es posible incluso que disfrutes más de la comida y descubras nuevos sabores que no habías notado antes por culpa del exceso de sal.

Cocinar con menos sal (o sin ella) es además una buena excusa para experimentar con especias conocidas y para atreverte a probar otras que te resulten menos familiares.

3. Los alimentos con alto contenido de sal tienen un sabor bastante salado

En absoluto.

Muchos alimentos ricos en sal pueden no parecerte salados porque pueden tener otros ingredientes como azúcares, que disimulan la sal.

Lo mejor para entender cuánta sal tienen los alimentos es leer el contenido de sodio de las etiquetas y no dejarte llevar simplemente por su sabor.

También debes tener en cuenta de que hay alimentos que pueden contribuir con bastante sal a tu dieta, pero no porque tengan necesariamente mucha, sino porque solemos comerlos en mucha cantidad, explica el Servicio Nacional de Salud Británico (NHS, por sus siglas en inglés) como por ejemplo el pan o los cereales para el desayuno.

4. Solo las personas mayores deben preocuparse por el consumo de sal

Según explica la OMS, comer mucha sal puede elevar la presión sanguínea a cualquier edad.

Pero además, si acostumbramos a los niños a no comer con mucha sal, nos aseguramos de que no desarrollen una predilección por los alimentos salados.

5. Reducir la sal puede ser malo para la salud

El sodio, el elemento clave que se encuentra en la sal, es fundamental para que nuestro organismo funcione de manera correcta.

Pero lo cierto es que, históricamente, la mayor parte de las poblaciones han ingerido más sal de la recomendada.

Es poco probable que reducir la sal afecte tu salud negativamente porque, de hecho, es muy difícil comer poca sal: la mayoría de alimentos que consumimos a diario contienen sal.

6. Consumir menos de 5 gramos como sugiere la OMS (o 6 gramos como recomiendan algunos gobiernos) es imposible

Quienes le ponen sal a todo, se llevan las manos a la cabeza cuando escuchan que la cantidad diaria recomendada equivale a un poco menos que una cucharita de té.

Pero si te lo propones, hay muchas cosas que puedes hacer para reducir la ingesta. Estos son algunos consejos que te pueden resultar útiles:
No abuses de las salsas, sobre todo la salsa de soja, que suelen tener un contenido elevado de sal. 

Las salsas de tomate suelen tener menos sal que las que incluyen queso, aceitunas, tocino o jamón.
Reemplaza las barras de cereal, papas fritas y otros pasabocas con mucha sal, por bastoncillos de verduras, frutos secos sin sal u otros alimentos sin sal.

Reemplaza la sal en la preparación de comidas por hierbas frescas y especias, como mencionamos antes.
Nunca le añadas sal a la comida sin antes probarla.
No tengas un salero en la mesa (a veces la pereza de levantarte para buscar la sal juega en tu favor).

Si vas a consumir productos procesados, compara las etiquetas antes de comprar y elige los de menor contenido de sodio.

Fuente: BBC mundo

Los alimentos ultraprocesados están relacionados con el desarrollo de múltiples enfermedades, incluido el cáncer

Consumir mayores cantidades de alimentos ultraprocesados aumenta el riesgo de ser diagnosticado de multimorbilidad, es decir, de padecer múltiples afecciones crónicas como diabetes, cardiopatías y cáncer, según un nuevo estudio.


"Lo que resulta especialmente significativo en este amplio estudio es que comer más alimentos ultraprocesados, en particular productos de origen animal y bebidas azucaradas, se relacionó con un mayor riesgo de desarrollar cáncer junto con otra enfermedad como apoplejías o diabetes", señaló en un comunicado Helen Croker, subdirectora de investigación y política del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer Internacional, que financió el estudio.

Sin embargo, el aumento del riesgo fue modesto, dijo Tom Sanders, profesor emérito de Nutrición y Dietética del King's College de Londres, que no participó en el estudio.

"Este trabajo informa de un aumento del 9% en el riesgo de multimorbilidad que se asocia con una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados", dijo Sanders en un comunicado.

"La ingesta de alimentos se midió mediante un cuestionario en una ocasión hace mucho tiempo. Esto es importante, ya que los patrones dietéticos han cambiado notablemente en los últimos veinticinco años, con más alimentos consumidos fuera de casa y más comida preparada comprada", dijo Sanders.

Aunque el estudio no puede demostrar de forma concluyente que los alimentos ultraprocesados sean la causa directa de las múltiples enfermedades, muchas otras investigaciones han mostrado una conexión entre ciertos alimentos ultraprocesados (UPF, por sus siglas en inglés) y los perjuicios para la salud, señaló el investigador en nutrición Ian Johnson, miembro emérito del Quadram Institute Bioscience de Norwich del Reino Unido. No participó en el estudio.

"Si se tienen en cuenta todas las demás pruebas científicas, es muy probable que algunos tipos de UPF aumenten el riesgo de padecer enfermedades más adelante, ya sea porque son directamente perjudiciales o porque sustituyen a alimentos más sanos como las verduras, la fruta, los frutos secos, las semillas, los aceites de oliva, etc.", afirmó Johnson en un comunicado.

Los hallazgos del estudio son preocupantes porque en Europa los alimentos ultraprocesados constituyen "más de la mitad de nuestra ingesta diaria de alimentos", dijo el coautor Heinz Freisling, científico de nutrición y metabolismo de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, en un comunicado. En Estados Unidos, un estudio de 2019 estimó que alrededor del 71% del suministro de alimentos puede ser ultraprocesado.

Los alimentos ultraprocesados contienen ingredientes "nunca o rara vez utilizados en las cocinas, o clases de aditivos cuya función es hacer que el producto final sea agradable al paladar o más atractivo", según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

La lista de aditivos incluye conservantes resistentes al moho y las bacterias; emulsionantes para evitar que ingredientes incompatibles se separen; colorantes y tintes artificiales; agentes antiespumantes, espumantes, blanqueadores, gelificantes y glaseantes; y azúcar, sal y grasas añadidos o alterados para hacer más apetecible el alimento.
No todos los alimentos ultraprocesados son perjudiciales

El estudio, publicado el lunes en la revista académica The Lancet, recogió información dietética de 266.666 hombres y mujeres de siete países europeos entre 1992 y 2000. Los investigadores hicieron un seguimiento de los participantes durante 11 años para ver quién desarrollaba diversas enfermedades crónicas, incluido el cáncer.

Cuando entraron en el estudio, se pidió a cada persona que recordara lo que había comido habitualmente en los últimos 12 meses, y los investigadores clasificaron los alimentos según el sistema de clasificación NOVA, que va más allá de los nutrientes y tiene en cuenta cómo se elaboran los alimentos.

"Para calcularlo, los investigadores tuvieron que desglosar los alimentos en distintos ingredientes para intentar averiguar si eran ultraprocesados o no", explica Duane Mellor, dietista diplomado y profesor titular de la Facultad de Medicina Aston de Birmingham, Reino Unido. Mellor no participó en el estudio.

"Este enfoque, sobre todo teniendo en cuenta que los datos sobre alimentos tienen hasta 30 años de antigüedad, podría hacer que este tipo de interpretación de datos históricos utilizando una definición moderna se preste a error", señaló Mellor en un comunicado.

Cuando se examinaron los alimentos ultraprocesados por subgrupos, no todos parecían estar asociados con el desarrollo de múltiples afecciones crónicas, dijo la autora principal Reynalda Córdova, estudiante de postdoctorado en Ciencias Farmacéuticas, Nutricionales y del Deporte en la Universidad de Viena.

"Mientras que ciertos grupos, como los productos de origen animal y las bebidas endulzadas artificialmente y con azúcar, se asociaron con un mayor riesgo, otros grupos, como los panes y cereales ultraprocesados o los productos alternativos de origen vegetal, no mostraron ninguna asociación con el riesgo", dijo Córdova en un comunicado.

"Nuestro estudio subraya que no es necesario evitar por completo los alimentos ultraprocesados; más bien, debe limitarse su consumo y dar preferencia a los alimentos frescos o mínimamente procesados", señaló Freisling, coautor del estudio, en un comunicado.

Fuente: CNN

"Lo que come el paraguayo” está relacionado con Crisis renal, cardíaca, ceguera y amputaciones

Las comidas más populares de nuestro país no son de las más óptimas para hacer frente a la diabetes, una enfermedad que ya toma aristas de epidemia, y que tiene en la alimentación el factor clave para empeorarla o hacerla frente.

Según el Ministerio de Salud Pública, el 10 % de la población paraguaya, alrededor de 700.000 personas, padecen la dolencia, conocida también como la asesina silenciosa, considerando la forma progresiva, pero en un momento letal en cómo ataca.

“La diabetes tipo I es la que se presenta en niños y adolescentes, la del tipo II en adultos. El 80% de la diabetes es del tipo II, que ya está apareciendo también en jóvenes” , explicó la doctora Rosa Vega, del Departamento de Diabetología y Endocrinología del Hospital de Clínicas, en entrevista con la 1080 AM.

Ennfatizó que, la alimentación es el factor predominante para que la diabetes se dispare cada vez más a cifras altas. El consuno excesivo de azúcares e hidratos de carbono (panificados, fideos, arroz, entre otros), así como las bebidas azucaradas , empujan a que mucha gente caiga en el sufrimiento que implica llevar la dolencia.

“Muchos pacientes pueden no tener síntomas, pero sí factores de riesgo, por ejemplo, el sobrepeso. O tener familiares que padecen diabetes”, agrega la profesional, al abordar el otro aspecto: la obesidad, como elemento contribuyente para que se instale el mal.

NUESTRAS COMIDAS

Las tortillas, empanadas, mandioca, pan, por un lado , así como los guisos con arroz o fideos, constituyen partes de lo que comúnmente consume la mayoría de la población.

Esos alimentos con mucha base de carbohidratos, son señalados como principales disparadores del azúcar elevada en la sangre. Las bebidas azucaradas y la cerveza, por otra parte, suman con fuerza para elevar los índices de glucemia.

Subestimada en niveles llamativamente altos, la diabetes llegada a cierta escala, determina problemas cardíacos, renales, del hígado, así como de propiciar ceguera, disfunción erèctil en los hombres, y amputaciones que, conforme a los registros, llegan a alrededor de 10 mil casos por año.

¿Qué debe tener en cuenta si va adquirir un alimento envasado?

Lo primero es controlar la fecha de vencimiento del producto y que éste posea Registro Sanitario del INAN. Evite adquirir alimentos cuyos envases se hallen en malas condiciones.

Salud Pública recomienda, en lo posible, optar por alimentos frescos y naturales, antes que alimentos muy procesados.

La cartera sanitaria insta a la población a tener ciertos recaudos al momento de adquirir y/o consumir un producto alimenticio envasado, a fin de evitar intoxicaciones.

En este sentido, el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN) recuerda que, antes de adquirir un alimento enlatado, se debe:

- Verificar la integridad del envase, asegurando que esté en perfectas condiciones, ya que son productos seguros, pero requieren una buena conservación para mantener al alimento en buen estado, evitando intoxicaciones.

- Verificar que la etiqueta del envase contenga los datos de Registro Sanitario del INAN: R.E. y R.S.P.A., N° de lote y la fecha de vencimiento.

- No adquirir ningún producto enlatado que se encuentre dañado: abollado, hinchado u oxidado, ya que pueden ser señales de que el alimento está contaminado.

- No adquirir ningún alimento cuyo envase esté roto, con fisuras, rasgado o sucio.

Igualmente, se recuerda que, al abrir una lata de alimentos, debe transferir todo su contenido a un envase de vidrio con tapa. Nunca conserve el excedente en el envase original.

En lo posible, la cartera sanitaria recomienda el consumo de alimentos frescos y naturales, antes que alimentos muy procesados.

Fuente: mspbs.py

ATENCIÓN: Metales pesados en los alimentos!

Los metales pesados como el plomo, el mercurio, el cadmio o el estaño son elementos tóxicos que están en el medioambiente y pasan inevitablemente a la cadena alimentaria, incluidos alimentos que comemos habitualmente. Por eso deben controlarse minuciosamente para reducir al máximo la ingesta y que no ocasionen perjuicios en la salud humana.


Un metal pesado, como su nombre indica, es un elemento químico con un elevado peso respecto a otros metales y también con una alta densidad (mayor a 4g/cm3). Además, siempre presenta cierta toxicidad para el medioambiente y para el ser humano en concentraciones bajas. Cuando los tomamos inconscientemente con los alimentos o las aguas, son absorbidos y posteriormente eliminados a través de la orina, jugos gástricos, etc. Sin embargo, esta capacidad de eliminación es limitada y según la concentración de los metales pesados y del compuesto químico que los contenga, causarán un efecto tóxico a quien los consume.

¿De dónde salen estos metales pesados?

Se encuentran de manera natural en el ambiente en concentraciones que, por lo general no son perjudiciales, pero sobre todo son emitidos y liberados al medioambiente debido a la actividad industrial y minera. Y, aunque las emisiones están reguladas y controladas, el mayor problema de todo esto es que no pueden ser degradados o destruidos, de manera que permanecen en el ambiente durante años y van contaminando el suelo, acumulándose en las plantas y en los tejidos orgánicos de los animales que las comen, aumentando así su concentración en los seres vivos a lo largo de la cadena alimentaria. Por eso, una especie animal de gran tamaño, como podría ser un pez emperador o un atún, serán más susceptibles de tener más cantidades de metales pesados que no una sardina.

La acumulación de mercurio en el organismo puede afectar al sistema nervioso, digestivo, renal y causar daños en la piel y en la vista

¿Dónde están y qué problemas de salud causan?


Mercurio y metilmercurio

Se encuentran en pescados y mariscos, pues se acumulan en sus tejidos, sobre todo en la grasa. Las especies más grasas como el pescado azul y de gran tamaño como el emperador o el atún, serán los que tengan más concentración de mercurio o metilmercurio. La acumulación de este metal pesado en el organismo puede afectar al sistema nervioso, digestivo, renal y causar daños en la piel y en la vista.

Plomo

Este metal puede estar en muchos alimentos y una vez ingerido se acumula en los huesos de los animales y también del cuerpo humano y la intoxicación con él se llama saturnismo, ya que, en la antigüedad, los alquimistas llamaban «saturno» a este elemento químico. Las personas con más probabilidad de sufrir acumulaciones tóxicas de plomo son las que trabajan en la fundición de metales, con ciertas pinturas, fabricación de baterías, explosivos, etc. Pero el plomo también está en los suelos y llega a los alimentos y las aguas (sobre todo en caso de cañerías antiguas). La intoxicación causa síntomas muy diversos y en niveles elevados puede dañar los riñones, el sistema nervioso y la función reproductiva.

Cadmio

Presente también en pescados y mariscos, además de en otros como carnes, cereales, etc. Está disperso sobre todo en el aire de zonas mineras pasando después a los diferentes ámbitos del medioambiente. La intoxicación afecta los sentidos y a los pulmones.

Estaño

Presente sobre todo en los alimentos y bebidas enlatados, aunque estos envases llevan, en la actualidad, una laca protectora para evitar el paso del estaño a los alimentos. Su ingestión en dosis altas puede producir dolores de estómago, anemia, y alteraciones en el hígado y los riñones. Es mucho más tóxico inhalado, aunque esta vía de entrada en el organismo no es debida a los alimentos.

¿Qué alimentos los pueden contener y cómo se controlan?

La presencia de metales pesados es frecuente, habitual, por ejemplo, en hortalizas como la lechuga, repollo, calabaza, brócoli y patatas ya que provienen del suelo y del riego con aguas que los contienen. Sin embargo, también se pueden encontrar en diferentes concentraciones en peces, sobre todo de especies grandes, carnes y leche, resultado de la bioacumulación o acumulación en los seres vivos.

La legislación actual, el Reglamento 1881/20061, marca los límites de los metales pesados en los alimentos que más habitualmente pueden contenerlos, y también define incluso los métodos de muestreo y análisis para su control oficial.
Los alimentos para los que se han establecido esos límites máximos son:

Plomo

Leche, preparados para lactantes y preparados de continuación, carne, pescado, crustáceos, moluscos bivalvos (*), cefalópodos (*), cereales, legumbres, hortalizas, frutas, grasas, aceites, mantequilla, zumos de frutas, vino, sidra.

Cadmio

Carne, pescado, crustáceos, moluscos bivalvos (*), cefalópodos (*), cereales, soja, hortalizas, frutas.

Mercurio

Pescado (**).
Estaño

Alimentos y bebidas enlatadas.

*Los moluscos bivalvos como los mejillones, las almejas o los berberechos, y los cefalópodos como el pulpo o el calamar, son los que tienen límites máximos más elevados de plomo y de cadmio.

**Algunas de las especies que pueden contener niveles máximos más elevados de mercurio son, entre otras, el atún, pez espada, esturión, tiburón, bonito, fletán, salmonete, lucio y gallineta nórdica.

Está claro que el control de estos metales pesados en los alimentos es muy importante, pero también nuestros hábitos lo son. De manera que si queremos mantener una ingesta mínima es bueno comer con la máxima variedad posible, evitando abusar de las especies o alimentos que pueden tener niveles más elevados.


Fuente: bioecoactual.com

Cómo prevenir enfermedades crónicas con alimentación saludable y actividad física

Las enfermedades crónicas como: infartos, el cáncer, las afecciones respiratorias y la diabetes, pueden ser prevenidas con una alimentación saludable y la realización de actividades físicas. Asimismo, la inclusión de frutas y verduras a la dieta diaria ayudan a mantener el organismo en buenas condiciones. Así lo informó el ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

Comer de manera saludable acompañado del hábito de correr, caminar o la realización de actividad física aporta beneficios a la salud y a la calidad de vida.

Las enfermedades crónicas como: los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, pueden ser prevenidas mediante una alimentación saludable y la realización de actividades físicas. Asimismo, la inclusión de al menos 5 verduras o frutas a la dieta diaria aportan beneficios a la salud y la calidad de vida, según informó el ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, este domingo.

Las enfermedades crónicas son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63% de las muertes, según la Organzación Munidal de la Salud (OMS). En ese sentido, comer de manera saludable, incluir a la rutina el hábito de correr o caminar, o la realización de cualquier actividad física, aporta beneficios a la salud que puede prevenir el padecimiento de las mencionadas enfermedades.

En ese sentido, el Min. de Salud recalca la importancia de incluir en la alimentación diaria porciones de frutas o verduras, alimentos por excelencia, que se encuentran disponibles en cualquier estación del año. El consumo de estos alimentos aporta al cuerpo fibras, agua, vitaminas y los minerales que necesita para llevar a cabo sus funciones correctamente.


Asimismo, se debe optar, en lo posible, por alimentos frescos que no sean procesados. os alimentos naturales contribuyen a prevenir enfermedades crónicas entre ellas, las coronarias, metabólicas como la diabetes, el desarrollo de hipertensión arterial, aumento del colesterol y triglicérido, y hasta algunos tipos de cánceres.

En primer lugar, se debe en lo posible, optar por alimentos frescos que no sean procesados. Se recomienda esto debido a que los alimentos naturales contribuyen a la prevención del desarrollo de hipertensión arterial, aumento del colesterol y triglicérido.

Receta saludable
Compartimos una de las opciones del recetario saludable de Ministerio de Salud Pública.

En la oportunidad “Fajitas de Pollo”, para el que se necesita: 8 discos de pan árabe, 400g de pechuga de pollo, 1 morrón rojo, 1 morrón verde, 2 tomates, 1 cebolla, 1 diente de ajo, 150g queso Paraguay y sal en poca cantidad.

Para la preparación cortar el pollo, la cebolla y morrones en tiras finas a la juliana. Rehogar en una sartén con margarina no trans, agregar la pizca de sal y los condimentos. Luego de pasados los 15 minutos, agregar los tomates pelados, sin pepitas y picados muy finos.

Seguidamente añadir las verduras, rehogando un par de minutos a fuego lento. Retirar del fuego y añadir el queso, que se fundirá con el calor del resto de los alimentos.

Por último, rellenar las tortillas con esta mezcla y doblar para que no se salga, colocar en una bandeja de horno y dar un golpe de calor a 180 grados.

ABC

Científicos explican el mecanismo detrás del peligro de la sal para la salud

La hipertensión arterial causa frecuentemente accidentes cerebrovasculares y enfermedades coronarias.

Científicos explican el mecanismo detrás del peligro de la sal para la salud

Científicos japoneses del Instituto Nacional de Biología Básica han explicado el mecanismo a través del cual el consumo de sal común aumenta el riesgo de padecer hipertensión arterial, según refleja un estudio publicado en la revista Neuron.

La hipertensión a menudo provoca accidentes cerebrovasculares y enfermedades coronarias, y de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, es causante de unas 7,5 millones de muertes en todo el mundo cada año.

El nuevo estudio ha mostrado que una dieta alta en sal (NaCl) provoca la acumulación de iones de sodio en el plasma y en el líquido cefalorraquídeo, lo que a su vez causa una excitación del sistema nervioso simpático (SNS), lo que resulta en el aumento de la presión arterial.

Los investigadores demostraron que con un nivel alto de consumo de sal, la activación del sistema nervioso simpático no ocurría en ratones cuyos órganos circunventriculares no tenían canales de sodio.

Por el contrario, en las células gliales de ratones salvajes se producía una serie de reacciones bioquímicas. Los iones de sodio provocaban la apertura de los canales de sodio y la entrada de sodio al citoplasma daba lugar a una formación intensiva de lactato. Por su parte, el lactato y los iones de hidrógeno se liberaban de las células gliales y activaban las neuronas en el hipotálamo y en el bulbo raquídeo, lo cual estimulaba al sistema nervioso simpático y llevaba a la elevación de la presión arterial.

«Es un error levantarse y no desayunar»

Los niños deberían iniciar el día con buenos alimentos, tener especial cuidado con las chuches y los alimentos procesados y combinar la merienda dependiendo del rango de edad que tengan.


Los padres, en ocasiones, cometen errores y descuidos en la alimentación de sus hijos que no saben solventar con el paso del tiempo. Los motivos que llevan a esta situación pueden ser diversos: falta de tiempo, improvisación, desconocimiento, preocupación corporal de los niños...

Las expertas Anna Bach, profesora de Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, y Esther Calsina, miembro de la vocalía de Alimentación y Nutrición del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, responden sobre los fallos más frecuentes en el día a día de los más pequeños.

¿Qué deberían tomar para desayunar?

Dado que el desayuno es una de las principales comidas del día, su omisión o la ingesta de un desayuno insuficiente o deficiente, puede repercutir en las actividades físicas e intelectuales de los jóvenes como disminución de la atención y del rendimiento académico.

Los niños deberían iniciar el día con un buen desayuno basado en lácteo, cereal y fruta. Necesitan energía para poner todo su organismo en marcha, lácteos para el crecimiento óseo y fruta para que todas las reacciones del cuerpo y les defensas funcionen.

Es un error levantarse y no desayunar porque si en época escolar se van sin ingerir nada hasta el almuerzo pueden hacer hipoglucemias, bajar el azúcar en sangre, y incluso provocar pérdida de conocimiento.

A media mañana y a media tarde, ¿qué es lo más recomendable?

A media mañana, a partir de los 7 años, ya no suelen tener suficiente con fruta la mayoría de ellos y se puede complementar con un bocadillo. A media tarde lo ideal sería otro bocadillo sobretodo si hacen alguna actividad deportiva, sino un yogur o lácteo acompañado de fruta o solo de vez en cuando unos biscotes. La fruta es necesaria, pero al ser de absorción rápida no sería lo más indicado antes de iniciar actividad física.

La merienda es una comida importante en el global del día y suele coincidir con la hora en que termina la jornada escolar y comienzan las actividades extraescolares. Es en este momento cuando se recomienda comer una pequeña comida que es importante por los siguientes motivos:

— Es necesario que aporte la energía necesaria para que el niño pueda afrontar correctamente lo que queda de tarde, que normalmente se dedica a actividades extraescolares (actividad física o actividad intelectual).

— Debe permitir que el niño no llegue a la cena con un hambre desmedida.

— Debe representar una de los 5 comidas y el 15-20% de la aportación nutricional diaria, y por tanto es necesario que el contenido sea el adecuado.
Cenar y comer lo mismo que los mayores

Es aconsejable que coman y cenen lo mismo que los padres si es en el marco de una dieta equilibrada, y si es peciso adaptarla a sus necesidades modificando algunos aspectos y cantidades. Los adultos tenemos necesidades distintas, por ejemplo, en cuanto a la energía que necesita nuestro cuerpo.

La conviavilidad es muy importante, comer juntos, dado que contribuirá a introducir los alimentos, dar ejemplo, permitir hablar y dar otra opción comunicativa y expresiva. La recomendación sería hacer al menos 1 comida al día en familia:

— No interferencias: tv, móvil, tablet ....

— Todos a la mesa para intentar lograr un rato agradable para ofrecer una alimentación saludable

Chuches, ¿sí o no?

Sobre las chuches diría que sólo en ocasiones especiales y de celebración, y no el día a día. Aportan azúcares simples pero a nivel nutricional poco más. No nos interesa tener frecuentemente este aporte extra de azúcar en la dieta.

Alimentos procesados

Es cierto que vivimos en una sociedad marcada por las nuevas tecnologías y el consumismo. En el sector de la alimentación y nutrición, el impacto de los anuncios es tal que abre la puerta de par en par a consumir lo que son: alimentos preparados o procesados, bollería industrial -con un altísimo contenido en grasas-, comidas pre-cocinadas, etc...

Muchas veces nos falta tiempo para poder preparar una comida sana, ir a comprar, etc... porque nuestro día a día suele ser una carrera a contra-reloj: trabajo-familia-hijos-casa... y acabamos optando por la comodidad en detrimento de nuestra propia salud!

Deberíamos hacer un alto en el camino para reflexionar sobre todo esto. Merecemos cuidarnos y optar por una vida saludable.

Fuente: abc.es

Haz aquello que le haga bien a tu corazón

Sé más activo, come saludable y toma agua.
Incluye menos sal a tu dieta, evita las bebidas azucaradas, el alcohol y libérate del tabaco.


En la mañana de este martes, el equipo del Departamento de Nutrición del Instituto Nacional de Cardiología realizó una charla sobre “Alimentación y cocina saludable”, oportunidad en que se hizo énfasis en la importancia de comer sano y adoptar hábitos saludables para preservar la salud del corazón. Fue durante una jornada educativa dirigida a pacientes y familiares en el patio del servicio, en el marco de la Semana del Corazón.

Iniciar el día con un buen desayuno es clave para el buen funcionamiento del organismo, y por supuesto, para mantener un corazón sano.Recomiendan incluir en este horario una fruta de estación.

Según indicaron los nutricionistas, la alimentación diaria debe contener lácteos descremados, frutas, verduras y vegetales, frutos secos, legumbres, panificados integrales o salvados, aceites de oliva o canola en las ensaladas, semillas de lino o de chía, pescado (atún, surubí, tilapia, salmón, merluza, sardina), carne vacuna magra, pollo sin piel, frutos secos (nueces, almendras, avellanas, maní) y cereales, preferiblemente integrales.

Aconsejaron a los presentes, por el bien de su salud disminuir el consumo de sal y hacer uso de condimentos como el orégano, perejil, kuratú, limón, vinagre, entre otros. Evitar alimentos muy salados, como snacks, enlatados, caldos en cubos y salsa de soja. Preferir los alimentados naturales antes que los procesados, evitar comer frituras, comidas rápidas, carnes con grasa y embutidos.

Para mantenerse hidratado se recomienda beber de 8 a 10 vasos de agua al día, no menos que esto y evitar las bebidas azucaradas como las gaseosas y los jugos envasados. Mantener un peso adecuado con la práctica de actividad física regular es otra de las recomendaciones; de 30 minutos a 1 hora, todos los días o al menos 3 veces por semana, a fin de impedir el sobrepeso y la obesidad, factores de riesgo cardiovascular, así como el alcohol y el hábito tabáquico.

Fuente: MSPBS.py

Descubren la 'dieta' que mejora la calidad de vida

Restringir la ingesta de alimentos a un intervalo de 10 horas y ayunar el resto del día puede conllevar una mejora de salud, según una investigación reciente.
Descubren la 'dieta' que mejora la calidad de vida

Investigadores estadounidenses han descubierto que no es tanto la comida en sí lo que nos ayuda amantener sano nuestro organismo, sino la hora a la que comemos.

Científicos del Instituto Salk, California, afirman en su estudio, publicado en Science Daily, que restringir el acceso diario a los alimentos a un intervalo de 10 horas permite resolver muchos problemas de salud que padecemos debido a los trastornos en los relojes biológicos (problema muy común entre quienes trabajan en turnos), mejorando nuestra calidad de vida.

"Para muchos de nosotros el día comienza con una taza de café a primera hora de la mañana y termina con un refrigerio a la hora de acostarse, 14 ó 15 horas después. Pero restringir la ingesta de alimentos a un espacio de 10 horas y ayunar el resto del día puede conllevar una mejora de salud, independientemente de nuestro reloj biológico", sostiene Satchidananda Panda, profesora del Laboratorio de Biología Reguladora de Salk y autora principal del estudio.

Ello se explica por el hecho de que las células de los mamíferos operan en ritmos circadianos, oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo, que determinan la actividad de los genes. Por ejemplo, los genes encargados de la digestión son más activos al principio del día, mientras que los que son responsables de la reparación celular se activan por la noche.
¿En qué consiste el experimento?

En el marco del estudio, los científicos trataban de comprender mejor qué papel juegan los ritmos circadianos en las enfermedades metabólicas, examinando para ello el comportamiento de ratones con los genes responsables de controlar sus relojes biológicos desactivados. Lo que el equipo de Panda quería verificar era si el consumo de comida durante una 'ventana' de 10 horas podría beneficiar a los ratones 'sin reloj'.

Imagen ilustrativa / www.pixabay.com

Durante el experimento, los científicos estudiaron dos grupos de ratones. Uno tenía acceso a comida durante todo el día, mientras que los otros disponían de la misma cantidad de calorías, aunque solo por un período de 10 horas. De esa forma, pudieron comprobar que los roedores que podían comer en cualquier momento se volvieron obesos y desarrollaron enfermedades metabólicas, mientras que los demás gozaban de mejor estado de salud, pese a carecer de un reloj biológico interno.


Conclusiones y recomendaciones

El resultado del experimento demuestra que la función principal de los ritmos circadianos sería ayudar al animal a planificar la ingesta de alimentos. Esto permite al cuerpo mantener un equilibrio entre el tiempo dedicado a la digestión y el tiempo necesario para mantener las funciones metabólicas.

"Nuestro estudio demuestra que al controlar los ciclos de alimentación y ayunos de los animales, nuestro sistema de programación externo puede prevalecer sobre la falta de uno interno", afirma Panda.

Sin embargo, la violación de los biorritmos debido a cambios de trabajo, zonas horarias o defectos genéticos conduce a la aparición de enfermedades. Con la edad, el trabajo de nuestro reloj biológico comienza a debilitarse, lo que contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y demencia.

En cualquier caso, los autores aseguran que esta mágica 'ventana' de 10 horas puede ayudar a restablecer y mantener el equilibrio interior,beneficiando a nuestra salud.

RT

Comer pescado reduce el riesgo de mortalidad cardiovascular

Ingerir entre 2 y 4 raciones semanales, disminuirá en un 21% los peligros de muerte


Una ingesta de pescado de entre dos y cuatro raciones semanales reduce un 21 por ciento el riesgo de mortalidad por enfermedad coronaria, según un estudio de la Universidad china de Zhejiang destacado por la doctora Edel O. Elvevoll en su intervención en la V Conferencia Internacional de ARVI sobre el futuro de la pesca, enfocada en esta edición en los beneficios del consumo de pescado en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la obesidad.

De acuerdo con los resultados del estudio que ha citado Elvevoll, decana y profesora de Ciencias de la Alimentación Industrial en la Facultad de Ciencias de la Vida, Pesca y Economía, UiT, de Tromso (Noruega), la proporción entre el consumo de pescado y la reducción del riesgo de mortalidad por enfermedades coronarias es «directa».

Este análisis, llevado a cabo en 2012 entre más de 315.000 personas, mostró, en el caso de un bajo consumo de pescado (1 porción/semana), una reducción del 16 por ciento en el riesgo de mortalidad por cardiopatía coronaria. Este índice subió hasta el 21 por ciento para un consumo moderado (2-4 porciones de pescado/semana), y del 17 por ciento en casos de consumo alto (5 porciones/semana).

La científica noruega también ha hecho referencia a los beneficios del pescado para el desarrollo neurológico del recién nacido y del lactante, y ha manifestado que la ausencia de pescado en la dieta de las mujeres embarazadas «enfrenta al feto a un mayor riesgo cardiovascular».

Durante la jornada también se ha analizado el impacto que tiene consumir pescado en la prevención de ciertos tipos de cáncer y la obesidad. Así, Mariette Gerber, científica senior del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica francés (INSERM), ha realizado varios estudios sobre este consumo en la prevención del cáncer colorrectal, de próstata y de mama y ha destacado la «limitada relación» entre los ácidos grasos de los productos pesqueros y el cáncer.

Según Gerber, «aunque no se puede determinar la reducción del riesgo de cáncer por consumo de pescado, debido a las dificultades que plantean los métodos epidemiológicos, la probabilidad es alta en casos de cáncer colorrectal y de mama». «La posibilidad de padecer cáncer de mama o colorrectal es menor en los consumidores de dieta Mediterránea. En el caso del cáncer de próstata, no hay evidencias debido al menor número de estudios», ha destacado la experta.

Abandono de las dietas atlántica y mediterránea

Por su parte, la doctora Rosaura Leis Trabazo, coordinadora de la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Clínico Universitario de Santiago, ha abordado la DietaAtlántica/Estrategia NAOS y los aspectos saludables del pescado. «La obesidad, la gran pandemia mundial, es el trastorno nutricional y metabólico más frecuente en la edad pediátrica, y presenta en Europa una variación positiva Norte-Sur, probablemente en relación con el abandono de las dietas tradicionales saludables, Mediterránea y Atlántica, especialmente por parte de los más pequeños», ha indicado.

En su opinión, de seguir estos datos como hasta ahora, los niños «van a vivir menos que sus padres y/o que sus abuelos y con peor calidad de vida». «Además, los costes derivados de la asistencia a esta patología pueden llegar a poner en riesgo la persistencia del sistema sanitario», ha añadido.

Por último, el doctor Ángel Gil Hernández, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, que ha resaltado que la incorporación del pescado graso a las dietas puede contribuir «de forma moderada» a la reducción del peso corporal, del índice de masa corporal, «especialmente a la disminución de la circunferencia de cintura», así como «una reducción del colesterol total».

La V Conferencia ARVI también ha contado con la video-intervención inicial de la doctora María Neira, directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha aprovechado su saludo para poner sobre la mesa las dificultades de acceso al consumo de pescado.

«Las barreras comerciales, de precio, hacen que no aumente ese acceso al consumo de pescado. A veces los productos procesados son más asequibles desde el punto de vista del precio y de la facilidad para comprarlos que los productos frescos», ha lamentado, por lo que propone estudiar los «factores culturales y educacionales» que hacen que, en ciertas franjas de edad, los niños, se rechace el pescado.

abc.es

La obesidad altera los corazones de los jóvenes

Ya en la juventud, los IMC elevados aumentan la presión arterial y alteran la estructura del corazón, sentando las bases para una futura enfermedad coronaria

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Infinidad de estudios han demostrado que el sobrepeso y la obesidad se asocian a un mayor riesgo de desarrollo de enfermedades muy graves y potencialmente letales, caso de la diabetes, del cáncer y, sobre todo, de las patologías cardiovasculares, primera causa de mortalidad global con hasta 17,7 millones de decesos solo en 2015. Y es que es bien sabido que el exceso de peso se asocia a un endurecimiento y estrechamiento de los vasos sanguíneos. O lo que es lo mismo, a la aparición de la aterosclerosis. 


Sin embargo, es posible que esta aterosclerosis sea un efecto ‘tardío’ de la obesidad. De hecho, y según muestra un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Bristol (Reino Unido), los corazones de los adultos jóvenes con un índice de masa corporal (IMC) elevado sufren unos cambios estructurales tan nocivos como irreversibles mucho antes de que sus vasos sanguíneos se vean irremisiblemente dañados.

Como explica Kaitlin H. Wade, directora de esta investigación publicada en la revista «Circulation», «de manera tradicional se ha considerado que el engrosamiento de las paredes de los vasos sanguíneos constituye el primer signo de la aterosclerosis, enfermedad causada por la deposición de placas de lípidos en las arterias y asociada a las enfermedades del corazón. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que la obesidad provoca cambios en la estructura del corazón de los jóvenes que pueden preceder a estos cambios en los vasos sanguíneos».


Ya en la adolescencia

La aterosclerosis es una enfermedad causada por la deposición e infiltración de lípidos en las paredes de los vasos sanguíneos. El resultado es un ‘endurecimiento’ de las paredes de los vasos y la formación de unas placas –las consabidas ‘placas de ateroma’– que, además de dificultar un flujo adecuado de la sangre, pueden romperse y provocar un trombo –y, por ende, un infarto agudo de miocardio o un ictus–. De ahí la importancia de evitar el exceso de grasas –o lo que es lo mismo, de lípidos, caso sobre todo del colesterol– en la dieta. Ya desde la infancia, si bien los síntomas de la aterosclerosis no suelen manifestarse hasta la mediana edad. Entonces, ¿cuándo puede considerarse que el sistema cardiovacular se encuentra dañado? Y en este contexto, ¿el IMC tiene algo que ver?


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Para responder a esta pregunta, los autores han desarrollado el primer estudio para evaluar si los IMC elevados provocan un impacto negativo sobre el sistema cardiovascular ya en la adolescencia y los primeros años de la etapa adulta. Y para ello, analizaron los datos registrados de millares de jóvenes británicos de 17 y 21 años y completamente –o ‘aparentemente’– sanos.La obesidad provoca cambios en la estructura del corazón de los jóvenes que preceden a la aterosclerosis

Como refieren los autores, «los estudios observacionales pueden sugerir la existencia de una asociación entre los factores de riesgo y las enfermedades cardiovasculares, pero no pueden probar que exista una relacion de tipo ‘causa y efecto’. En nuestro trabajo hemos ‘triangulado’ los hallazgos alcanzados en tres tipos diferentes de análisis genéticos para descubrir cómo el IMC causa diferencias específicas en los parámetros cardiovasculares».

Los resultados mostraron que los IMC elevados provocan un incremento de las cifras de presión arterial, tanto de la distólica –PAS, que indica la presión sanguínea durante la contracción del corazón–, como de la sistólica –PAD, en la que se registra la presión cuando el corazón se encuentra en reposo.

Es más; los IMC elevados, o lo que es lo mismo, el sobrepeso y la obesidad, provocan un aumento –o ‘hipertrofia’– del ventriculo izquierdo, la principal cámara de bombeo del corazón.
Bases ‘asentadas’

En definitiva, tener un IMC elevado en la juventud aumenta la presión arterial y provoca daños en la estructura del corazón, sentando así las ‘bases’ para la aparción de una enfermedad cardiovascular en etapas más avanzadas de la vida.

Como concluye Kaitlin Wade, «nuestros resultados apoyan las intervenciones para reducir el IMC hasta niveles normales y saludables ya en la juventud para, así, prevenirla futura aparición de enfermedades coronarias».

Fuente: abc.es

El consumo de carne procesada se asocia con empeoramiento de la función física

En un reciente trabajo, expertos del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) (España), encontraron que personas con una ingesta elevada de carnes procesadas tienen un 30% más probabilidades de empeorar su función física, en comparación con otras personas que apenas consumen este tipo de alimentos. 

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Sin embargo, el consumo elevado de carnes rojas o carnes blancas no se asoció a empeoramiento de la función física.

La carne es un alimento con un contenido elevado de proteínas de alta calidad, que mejoran la función muscular, pero también contiene una cantidad considerable de grasas saturadas y trans, especialmente si es carne procesada.

“Los resultados sugieren que el efecto beneficioso de las proteínas de calidad de la carne desaparece si esta carne es procesada, lo que incremente su contenido en grasas no saludables, sodio y nitritos”, asegura Ellen Struijk, investigadora Juan de la Cierva y primera autora de este trabajo.

Esta hipótesis, explica Struijk, se ve reforzada por resultados adicionales, “en los que al calcular el efecto de reemplazar las carnes procesadas por otros alimentos que también aportan proteínas, como pescado, legumbres, lácteos o frutos secos, se observa que la probabilidad de deterioro de la función física disminuye”.

El trabajo, publicado en BMC Medicine, se fundamenta en bases de datos procedentes del Estudio Seniors-ENRICA, que inició en 2008 recogiendo información de 3.289 personas mayores de 60 años.

(Foto: Pixabay)

En concreto, se les preguntó por sus características sociodemográficas, estilos de vida y problemas de salud. Además, se fue a sus hogares para que personal de enfermería les realizases diferentes tests de función física: velocidad de la marcha, capacidad de levantase de una silla y capacidad de equilibrio. Además, se les preguntó si eran capaces de transportar el cesto de la compra, subir un piso de escaleras o andar varias manzanas. Después de 5 años se volvió a sus hogares para volver a medir todas estas variables.

“La carne es una buena fuente de proteínas de alta calidad. Sin embargo, su efecto beneficioso se pierde en las carnes procesadas”, señala Esther Lopez-Garcia, profesora del departamento de Medicina Preventiva de la UAM y autora senior del estudio.

“Para disminuir el riesgo de deterioro de la función física es importante tener una dieta saludable, en la que las fuentes principales de proteínas sean el pescado, las legumbres, los frutos secos y las carnes no procesadas”, concluye la experta. 

Fuente: UAM

Un huevo al día para reducir el riesgo de infarto e ictus

Los adultos que consumen un huevo diario tienen un riesgo un 18% inferior de morir por una enfermedad cardiovascular y hasta un 28% menor de sufrir un ictus hemorrágico
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El huevo es un alimento rico en proteínas, vitaminas –entre otras, la A, la D y la B12– y minerales –caso del fósforo y el selenio–. Tal es así que el huevo ha sido, es y será catalogado como un producto de alto valor nutricional. Pero cuidado: el huevo también es muy rico en colesterol –se estima que cada yema contiene cerca de 200 mg de este lípido–, por lo que su consumo excesivo puede poner en riesgo nuestra salud, muy especialmente nuestra salud cardiovascular. Entonces, ¿debemos limitar nuestra ingesta de huevos y, tal y como se recomendaba hasta hace un par de décadas, consumir como máximo tres o cuatro unidades a la semana? Pues según las evidencias de los estudios más recientes, no parece que sea necesario. De hecho, es muy posible que en lugar de poner en peligro la salud de nuestro sistema circulatorio, la ingesta ‘moderada’ de huevos la proteja. Y es que según un estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pekín (China), comer un huevo al día reduce el riesgo de padecer una

Como explica Liming Li, director de esta investigación publicada en la revista «Heart», «los resultados de nuestro trabajo muestran la existencia de una asociación entre el consumo moderado de huevos, como sería ingerir hasta una unidad diaria, y una menor tasa de episodios cardiovasculares».

Uno al día

A día de hoy se han realizado infinidad de estudios para evaluar el impacto del consumo de huevos sobre la salud, sobre todo cardiovascular. No en vano, las enfermedades cardiovasculares, responsables cada año de cerca de 17,5 millones de decesos en todo el mundo, constituyen la primera causa de mortalidad global. Y según los resultados, la asociación entre la ingesta ‘moderada’ de huevos y el riesgo de padecer una de estas patologías, caso de la cardiopatía isquémica o del ictus, es nimia. Pero que esta ‘asociación’ sea mínima no quiere decir que sea completamente nula. Entonces, ¿el consumo de huevos conlleva, o no, un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular?

Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante un periodo promedio de 8,9 años la evolución de 416.213 adultos que, con edades comprendidas entre los 30 y los 79 años y residentes en 10 áreas geográficas de China, no habían sido diagnosticados de enfermedad cardiovascular, diabetes o cáncer y habían respondido a distintos cuestionarios sobre sus hábitos dietéticos –entre otros aspectos, sobre su consumo de huevos– con motivo de su inclusión en el estudio China Kadoorie Biobank (CKB) entre 2004 y 2008.
El estudio muestra una asociación entre el consumo moderado de huevos y una menor tasa de enfermedades cardiovasculares

Concluido el seguimiento, se registraron 83.977 diagnósticos de enfermedad cardiovascular, 5.103 episodios cardiovasculares mayores y hasta un total de 9.985 decesos por causa cardiovascular. Y de acuerdo con los resultados, las personas que comían un huevo cada día –hasta un 13,1% de los participantes, con un consumo promedio de 0,76 huevos/día– tuvieron, frente a aquellas que no lo hacían nunca o muy de vez en cuando –el 9,1%, siendo la media de consumo de solo 0,29 huevos/día– tuvieron un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Concretamente, y comparados frente a los que rara vez comían huevos, los consumidores ‘diarios’ –o más bien, ‘casi diarios’– presentaron un riesgo hasta un 26% inferior de ictus hemorrágico –el tipo más común de accidente cerebrovascular en China, con una incidencia muy, pero que muy superior a la de los países occidentales–, una probabilidad un 28% menor de fallecer por un ictus hemorrágico, y un riesgo un 18% inferior de morir por una enfermedad cardiovascular.

Efecto cardioprotector


Es más; los resultados también mostraron que los consumidores ‘diarios’ presentaron una reducción de un 12% en su riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que esta enfermedad cardiovascular supone la principal causa de muerte prematura en los países occidentales.

Como concluyen los autores, «nuestros resultados contribuyen a las evidencias científicas sobre las pautas dietéticas a seguir respecto al consumo de huevos para la población adulta sana».

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