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Cuando la próstata da problemas

Cuando los hombres pasan la barrera de los 50 años, la próstata, que hasta ese momento se comporta como un órgano bastante silencioso, comienza a dar signos de su existencia, traducidos en ocasiones en síntomas diversos que molestan e inquietan.
Los problemas más comunes de la próstata en varones que superan los 50 son las inflamaciones o infecciones (prostatitis) o el agrandemiento, que suelen ser, mayoritariamente, entidades de tipo benigno.
Una cuestión distintiva de la problemática de la próstata es que diversas afecciones pueden expresarse por síntomas semejantes. Es el caso de las infecciones prostáticas y del agrandamiento benigno de próstata, que se manifiestan por la necesidad imperiosa y urgente de orinar.
También puede suceder que una misma afección, como en el mencionado agrandamiento prostático, pueda manifestarse en algunas personas como dificultades para emitir el chorro de orina y en otras por la necesidad de orinar en forma reiterada durante la noche.
Finalmente, es preciso saber que en muchos casos los síntomas más llamativos y molestos pueden corresponder a afecciones benignas y de fácil tratamiento, mientras que en otros casos afecciones graves, como el cáncer de próstata, puede pasar desapercibido (sin síntomas) durante un lapso prolongado.
Por este motivo, resulta imperioso en relación a la próstata, efectuar una serie de estudios y controles indicados por el urólogo, al que Ud. debiera concurrir ante la menor duda de algún trastorno de esta índole.

El camino hacia el diagnóstico

En primer lugar, la consulta con el urólogo se inicia como otras consultas con especialistas diversos: con un relato detallado del paciente, complementado con una serie de preguntas dirigidas por el profesional, para comenzar a encuadrar el padecimiento.
Tratándose de problemas de esta esfera es posible que algunos varones se sientan un tanto avergonzados o atemorizados y les resulte difícil encontrar las palabras que estiman más precisas para relatar lo que les sucede. Si Ud. es el afectado, no vacile en utilizar sus propias palabras (nadie le está tomando examen de sus conocimientos médicos…), tratando de ser lo más preciso posible en su narración.
En este sentido resulta útil, antes de concurrir a la consulta, pensar (y anotar si es preciso) datos tales como tiempo desde el inicio de los síntomas, la frecuencia con la cual debe ir a orinar, la cantidad de veces que debe levantarse al baño por la noche, el grado de dificultad en comenzar a emitir el chorro de orina o incluso si debe ayudarse haciendo presión con las manos sobre la zona de la vejiga para poder orinar.
Estos datos servirán para orientar al profesional y abreviar la consulta médica.
A este relato pormenorizado, es factible que el urólogo le agregue algunas preguntas referidas a los posibles antecedentes de infecciones urinarias o tratamientos antibióticos por esa causa, el tipo de medicaciones que está recibiendo, la cantidad de líquidos que ingiere a lo largo del día, y las características de la orina (olor, color, etc.).
A estas preguntas específicas, pueden agregarse otras respecto al consumo de alcohol, los antecedentes de cirugía en la zona abdominal o pelviana, y la existencia o no de sensación de no haber vaciado completamente la vejiga luego de orinar.
Esta parte de la consulta médica, puede parecer tediosa pero es imprescindible antes de avanzar con el resto de los exámenes diagnósticos. Además, sirve para “romper el hielo” entre Ud. y el profesional que lo asiste.
Recuerde que a la primera consulta es conveniente que lleve resultados de estudios recientes (de sangre y/o de orina), ecografías de aparato urinario (si posee) y el listado completo de medicaciones que utiliza.

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