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Diez consejos simples y efectivos contra el cáncer

A medida que avanzan los tratamientos para combatir el cáncer, también se conocen más formas de prevenirlo. La prestigiosa Clínica Mayo (de los Estados Unidos) publicó un resumen con 10 consejos sencillos que ayudan a prevenir muchas formas de esta enfermedad.

Vale recordar que según la Organización Mundial de la Salud- el cáncer es la principal causa de muerte a nivel mundial. Como su incidencia sigue en pleno crecimiento, sus epidemiólogos calculan que, para el año 2030, fallecerán 12 millones de personas a causa de este mal.
Se calcula que hay alrededor de 100 tipos de cáncer, que pueden afectar a cualquier tejido u órgano del cuerpo. Esta patología comienza con una modificación en una única célula, que comienza a crecer descontroladamente y a invadir zonas aledañas. En los casos más graves se genera una metástasis, es decir que se propaga a otros órganos o tejidos del cuerpo.
Los científicos de la Clínica Mayo aseguran que ciertas sanas y sencillas costumbres son muy útiles para prevenir el surgimiento de esta patología.

DIEZ RECOMENDACIONES

* EVITAR EL CIGARRILLO. Abandonar el tabaco previene varios tipos de cáncer, pero especialmente el del pulmón. Este tipo de cáncer es justamente uno de los que más muertes causan a nivel mundial.

* DISFRUTAR LAS FRUTAS Y LAS VERDURAS. Cinco raciones al día proveen muchos y sanos nutrientes. Los últimos estudios muestran que su rol en la prevención del cáncer es más importante de lo que se creía.

* DEJAR DE LADO LAS GRASAS. Una dieta rica en grasas se asocia a ciertos tipos de cáncer, como el de colon y pulmón, entre otros. Se cree que esto se debe a que la ingesta de grasa fomenta la obesidad. Actualmente se recomienda que la grasa no provea más del 20 a 30% de las calorías de la dieta, y que venga de alimentos como el pescado, las nueces y los aceites vegetales.

* EVITAR LOS KILOS DE MÁS. La obesidad y el sobrepeso aumentan el riesgo de una serie de enfermedades, entre ellas ciertos tipos de cáncer. Por ese motivo, estar en forma es buena manera de verse bien y de evitar este mal.

* HACER ACTIVIDAD FÍSICA. Las personas que hacen deportes o ejercicios disfrutan de muchas ventajas, entre ellas de tener un menor riesgo de desarrollar un cáncer. Se recomienda hacer entre 45 minutos y una hora de actividad física moderada a vigorosa por día.

* BEBER POCO ALCOHOL. Este hábito aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto. Las mujeres no deberían tomar más de una bebida por día y los hombres hasta dos.

* CUIDARSE DEL SOL. Los rayos ultravioletas del sol causan cáncer de piel, que es uno de los tipos de cáncer de mayor crecimiento en nuestros días.

* PROTEGERSE DE LAS INFECCIONES. Ciertos virus promueven el surgimiento de algunos tipos de cáncer. Por ejemplo, quienes sufren de hepatitis crónica B y C tienen más posibilidades de desarrollar cáncer de hígado.

* HACERSE TODOS LOS ESTUDIOS DE MONITOREO QUE CORRESPONDAN. Por ejemplo, las mamografías y colonoscopías son exámenes de rutina que resultan esenciales para detectar el cáncer ni bien aparece. El diagnóstico temprano aumenta considerablemente las posibilidades de recuperar de cualquier tipo de cáncer.

* CONSIDERAR CON EL MÉDICO LA POSIBILIDAD DE QUIMO-PREVENCIÓN. En algunos casos se usan compuestos naturales o sintéticos para prevenir el cáncer o su recurrencia. El problema es que estas terapias pueden tener efectos secundarios.

El pescado hervido o asado es el que aporta más omega 3


Los beneficios de los ácidos grasos omega 3 presentes en el pescado aumentan si éste se consume asado o hervido, en vez de frito, salteado o seco, y aún pueden ser mayores si se utiliza salsa de soja baja en sodio o tofu, según un estudio de la Universidad de Hawaii en Manoa. Los resultados del estudio se han hecho públicos durante la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón que se celebra en Orlando (Estados Unidos).


Según explica Lixin Meng, director del estudio, "parece que hervir o asar el pescado con salsa de soja baja en sodio y tofu es beneficioso, mientras que comerlo frito, salteado o seco no". En realidad, el investigador plantea que estos métodos de preparación podrían contribuir al riesgo. "No comparamos de forma directa el pescado hervido o asado frente al frito, pero se puede decir de los riesgos, que hervido o asado es la vía protectora pero no el pescado frito", añade Meng.

Los descubrimientos también sugieren que los beneficios cardioprotectores varían por género y etnia, quizás debido a los métodos de preparación, la susceptibilidad genética o los factores hormonales. Muchos estudios han sugerido que comer ácidos grasos omega 3 reduce el riesgo de enfermedad cardiaca, sin embargo, se sabe poco sobre qué fuente es la más beneficiosa.

Los investigadores examinaron la fuente, tipo, cantidad y frecuencia del consumo en la dieta de omega-3 entre grupos por género y etnia. Los participantes formaban parte de una Cohorte Multiétnica que vivía en Hawai y el condado de Los Ángeles cuando fueron reclutados entre 1993 y 1996. El grupo lo integraban 82.243 hombres y 103.884 mujeres con ascendencia afroamericana, caucasiana, japonesa, hawaiana y latina con edades entre los 45 y los 75 años y sin antecedentes de enfermedad cardiaca.

Los investigadores dividieron su consumo de latas de atún y otros pescados, excluyendo moluscos o productos de soja que contuvieran omega-3 en quintiles, cuartiles o tertiles según fuera aplicable. Los autores también preguntaron sobre los métodos de preparación: crudo, asado, hervido, frito, salteado o seco. Los que se encontraban en el quintil más alto consumían una media de 3,3 gramos de ácidos grasos omega 3 al día y los del quintil más bajo una media de 0,8 gramos.

El consumo de omega-3 se asoció de forma inversa con el riesgo global de muerte por enfermedad cardiaca en hombres, una tendencia observada sobre todo en caucásicos, japoneses y latinos. Sin embargo, los investigadores señalan que no existían muchos negros o hawaianos en el estudio, por lo que los resultados deberían interpretarse con precaución.

"Claramente, estamos viendo que a mayor consumo en la dieta de omega-3 menor es el riesgo de morir por enfermedad cardiaca entre los hombres", afirma Meng. En el caso de las mujeres, el efecto del omega-3 era cardioprotector según cada nivel de consumo pero no de forma significativa, añade el investigador. El pescado salteado y seco era un factor de riesgo en las mujeres.

En contraste, añadir menos de 1,1 gramos al día de salsa de soja y salsa teriyaki a la cena protegía a los hombres pero no si se tomaba más de esta cantidad. Para las mujeres, el uso de la salsa de soja mostraba una clara relación inversa en relación a la mortalidad por enfermedad cardiaca. Los investigadores señalan que la salsa de soja alta en sodio puede elevar la presión sanguínea, por lo que recomiendan los bajos niveles de este componente. El consumo de tofu también tenía un efecto cardioprotector en todos los grupos étnicos.

"Mi duda es si en el caso de las mujeres tomar omega-3 procedente de la salsa de soja y el tofu que contiene otros ingredientes activos como los fitoestrógenos podría tener un mayor efecto cardioprotector que comer sólo omega-3", concluye Meng, que señala que serán necesarios futuros estudios para confirmar esta hipótesis.

Muchos carbohidratos y poca grasa, dieta de la felicidad

Investigadores australianos indicaron que consumir una dieta con niveles altos de carbohidratos y bajos en grasa ayuda a las personas a perder peso y también las hace sentir más felices que una alimentación con menos hidratos de carbono pero más carne y lácteos.

El estudio se basó en 106 adultos obesos o con sobrepeso que vivían en Australia, tenían entre 24 y 64 años y que realizaron una de dos dietas durante un año: una con poca grasa y muchos carbohidratos (pan, pasta, arroz) u otra con pocos hidratos de carbono y mucha grasa, con más carne y lácteos.

Los investigadores de varias instituciones australianas hallaron que las personas a dieta perdían un promedio de 13,7 kilos, sin diferencia significativa entre ambos grupos.

Pero, después de un año, las personas que siguieron la dieta elevada en carbohidratos y baja en grasa estaban menos enojados, deprimidos y confundidos que los que comían más carne y productos lácteos.

"Tras un año, hubo un efecto favorable de la dieta restringida en energía (baja en grasa) comparado con la isocalórica (baja en carbohidratos) sobre el estado de ánimo de los individuos con sobrepeso u obesidad", indicaron los expertos en la revista Archives of Internal Medicine.

El equipo manifestó que ambas cohortes estaban menos enojadas, deprimidas y confundidas después de ocho semanas de dieta, pero añadió que en el curso de un año, aquellos que comían poca grasa mantenían el buen humor, mientras que quienes comían pocos carbohidratos regresaban a su estado previo.

Los investigadores dijeron que ambas dietas seguidas por 12 meses tenían efectos similares sobre la memoria, que mejoró tras ese lapso, aunque la velocidad de procesamiento mental se mantuvo prácticamente sin cambios.

Los resultados de la investigación, según el equipo, son consistentes con los de estudios epidemiológicos que muestran que la alimentación elevada en hidratos de carbono y baja en grasa y proteína se asocia con menores niveles de ansiedad y depresión y tiene efectos beneficiosos sobre el bienestar psicológico.

Médicos advierten: Hipertensos corren más riesgo por el calor

En la población sana en general son los lactantes y ancianos los más propensos a sufrir una deshidratación debido a las elevadas temperaturas. Equipos de hospitales corren peligro ante la fluctuación de energía.


Los hipertensos tienen una mayor frecuencia de crisis hipertensivas en verano debido a que su presión se eleva con el calor.
Esto lo explica el doctor Félix Ayala, director del Hospital Nacional de Itauguá, al momento de mencionar que dentro de la franja de población sana son los lactantes y ancianos quienes tienen una mayor probabilidad de deshidratarse o sufrir una hipertermia (temperatura corporal mayor a los 41°C).
Sostuvo, sin embargo, que la población entera debe evitar el acaloramiento buscando lugares frescos donde refugiarse. Mencionó que la deshidratación por el sudor es rápida e importante, y que la misma debe ser paliada con la ingesta de mucha agua.
El Instituto Nacional de Prevención Cardiovascular (Incard) por otro lado advirtió que la oleada de calor será muy peligrosa para los hipertensos, por lo que recomendó que esa población mantenga una buena alimentación, control periódico y ejercicios físicos.

EQUIPOS EN RIESGO.

De la mano con el calor llegan los problemas de suministro de energía. No son solo los hogares los que sufren esta realidad, sino también los hospitales.
"Cualquier equipo biomédico que sufra fluctuaciones importantes en la provisión de energía puede ser dañado. Eso sin embargo no sucedió hasta el momento. Ante el corte de luz los generadores comienzan a funcionar de forma instantánea. Todos los hospitales cuentan con estos aparatos", sostuvo el doctor Diego Gamarra, director de Servicios de Salud de la cartera sanitaria.
El doctor Ayala por otro lado mencionó que el Nacional hasta el momento no sufrió ningún problema por los frecuentes apagones de electricidad, pero mencionó también el riesgo de los equipos.
"Las caídas de tensión podrían afectar a las máquinas. Cuando hay un corte entran a accionar los generadores, pero ante las caídas de energía no hay ningún apoyo", sostuvo.