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Dermatólogos internacionales piden limitar el uso de los antibióticos en el tratamiento del acné

En los últimos años ha aumentado la resistencia bacteriana en el acné a causa de un mal uso o empleo excesivo de los antibióticos, de hecho hasta un 50 por ciento del microorganismo ´Propionibacterium acnes´, vinculado al acné normal, que se diagnostican son resistentes, según alerta una carta al editor publicada en ´Journal of Drugs in Dermatology´ por dermatólogos internacionales, donde piden que se limite su uso.

En los últimos años ha aumentado la resistencia bacteriana en el acné a causa de un mal uso o empleo excesivo de los antibióticos, de hecho hasta un 50 por ciento del microorganismo ´Propionibacterium acnes´, vinculado al acné normal, que se diagnostican son resistentes, según alerta una carta al editor publicada en ´Journal of Drugs in Dermatology´ por dermatólogos internacionales, donde piden que se limite su uso.

"Como dermatólogos, con especial interés en el acné, hacemos un llamamiento a nuestros colegas de la medicina a revisar la información actual sobre el uso de antibióticos en el acné y prescribir estos agentes con juicio", señala la carta firmada por ocho dermatólogos de la Alianza Mundial para Mejorar los Resultados en el Acné.

"El uso de antibióticos solamente es recomendado en los casos extremos y siempre en combinación con otros tratamientos", explica a Europa Press la jefa de Sección de Dermatología del Hospital Infanta Sofía en San Sebastian de los Reyes (Madrid), la doctora Rosa Maria Díaz Díaz, quien entiende que debe ser recomendado "solo cuando hay lesiones inflamatorias", como pápulas y pústulas, en el caso de algún nódulo.

Esta experta recuerda que el acné es una de las enfermedades que es más fácilmente se puede estandarizar el tratamiento, ya que existen tres grados estando contraindicado en los casos más leves. Sin embargo, en el acné inflamatorio existen varios subgrupos que hay que estudiar para ver cuándo debe estar indicado, en el caso del acné inflamatorio leve recomienda a los sumo el antibiótico tópico únicamente; en el resto de casos, afirma, "es cuando ya se pueden dar antibióticos orales", aunque, afirma, "en los casos en los que el acné inflamatorio es grave ya no sirven de mucho".

El acné afecta aproximadamente al 85 por ciento de los adolescentes, pero no es una enfermedad sólo de chicos de corta edad, ya que un 30-40 por ciento de los casos tienen lugar entre los 25 y 44 años. Concretamente, se estima que el acné afecta a 650 millones de personas en todo el mundo, lo que supone 1 de cada diez personas.

En su carta, califican de "creciente urgencia" la necesaria limitación de los antibioticos, aunque admiten que "los médicos están familiarizados con los esfuerzos para reducir las prescripciones de antibióticos para minimizar la resistencia bacteriana". No obstante, denuncian que "muchos médicos utilizan antibióticos como tratamiento primario en el acné".

"En la mente de los dermatólogos está que si hay pocas lesiones se utiliza antibiótico tópico y si hay más lesiones se le añade el oral. La asociación de oral y tópico es algo que se ha utilizado mucho", explica la doctora, quien admite que la pauta ha ido cambiando con el tiempo dando menos uso a los antibióticos tópicos, el problema parte de Atención Primaria donde "es un mensaje que tarda en calar".

En su recomendación, se muestra partidaria de una terapia de combinación pero evitando el uso oral y tópico de antibiótico, "incluso es recomendable no dar nada más que el antibiótico oral, esperando que el componente inflamatorio desaparezca y luego utilizar el peróxido de benzoilo". Asimismo, en la línea de lo que señala el artículo, destaca que se debe tener en cuenta que los antibióticos tópicos actúan muy lentamente y tienen un pobre efecto supresor en comparación con peróxido de benzoilo.

Las resistencias aumentan con la edad del paciente, la duración del acné, y la duración del tratamiento con antibióticos. El que se produzca una resistencia es un problemas, señala la dermatóloga, ya que "no es tan fácil cambiar de antibiótico; en este caso trae problemas", señala en referencia, sobre todo, los efectos secundarios de otros antibióticos.

En cuanto al resultado sobre el acné destaca que el efecto antibacteriano es relativo y su uso es sobre todo por su poder antiinflamatorio. "Encontrar otro medicamento que tenga una parte antibiótica pero que también tenga un efecto antiinflamatorio es complicado", en referencia a la doxiciclina, un antibiótico del grupo de las tetraciclinas que previene el crecimiento y propagación de algunas bacterias y es de los más utilizados para el acné.

ANTIBIÓTICOS TÓPICOS


Por otro lado, el texto, bajo el titulo ´Advertencia para limitar el uso de antibióticos en el acné´, destaca que los antibióticos tópicos no deben utilizarse como monoterapia, ya que hay "datos muy escasos" que apoyen su uso, en este caso recomiendan combinaciones basadas en retinoides.

"La terapia de combinación basada en retinoide debe considerarse como tratamiento de primera línea para casi todos los pacientes con acné, ya que reduce el riesgo de resistencia bacteriana y hay una gran base de evidencia que muestra que las combinaciones tienen mayores recomendaciones", señala el texto.

Los expertos, que finalizan su argumentación aconsejando abrir un debate con evidencia científica, invitan a los médicos a revisar la información existente; mientras la doctora Díaz, destaca que más allá de revisar las recomendaciones hay que hacer campañas de información que partan en las escuelas y las farmacias.

Además, añade, "sería estupendo hacer jornadas de información en centros de salud para adolescentes y padres. Para que pregunten sus dudas porque todavía existente muchos mitos".


Fuente: elsemanaldigital.com

63,5 % de la población no identifica los síntomas de ictus

Barcelona, 2 dic (EFE).- Un 63,5 % de la población no es capaz de identificar ningún síntoma de ictus y menos de un 50 % llamaría a los servicios de emergencias o acudiría al hospital, según dos estudios presentados en la LXV Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN) que se ha celebrado en Barcelona.
Los dos estudios, realizados en áreas de Salud de Zaragoza y de Extremadura, evidencian el escaso conocimiento que existe entre la población a la hora de identificar las señales de aviso de un posible ictus y cómo actuar ante los primeros síntomas, una necesidad vital para reducir el alcance y las secuelas de esta patología.

"Aunque los estudios presentados se han realizado en dos zonas concretas de la geografía española- Extremadura y Zaragoza-, estimamos que los datos obtenidos pueden ser extrapolables al resto de la geografía española", ha dicho el coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN, el neurólogo Jaime Gállego.

El especialista ha recordado que "un solo síntoma de ictus es una urgencia, por lo que ante la primera sospecha es necesario llamar inmediatamente al 112 o al 061 y acudir rápidamente al neurólogo, aunque los síntomas -pérdida repentina de visión, alteración del lenguaje, pérdida súbita de fuerza o sensibilidad...- desaparezcan a los pocos minutos".

Según el estudio sobre el conocimiento de los síntomas de alarma del ictus, elaborado entre la población del Área III de Salud de Zaragoza, un 30 % de los entrevistados desconocen el término ictus y un 63,5 % no es capaz de nombrar espontáneamente ningún síntoma de la enfermedad.

Entre los síntomas más citados destaca que sólo un 13 % apunta a la pérdida de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo, únicamente un 9 % señala la dificultad para hablar y un escaso 5,4 % sufrir alteraciones visuales.

En cuanto a cómo se debe actuar, sólo un 23 % llamaría a los servicios de emergencias y, un porcentaje similar, acudiría al hospital, mientras que un 33 % avisarían al médico del centro de salud.

"Llevamos a cabo este estudio porque a pesar de que el ictus es la primera causa de invalidez y la segunda de demencia, en la práctica clínica, son pocos los pacientes que se benefician de los tratamientos disponibles por no llegar rápido al hospital", ha señalado Cristina Pérez Lázaro, autora principal del estudio.

"Pensábamos -ha añadido Pérez- que uno de los motivos de esta demora era por la falta de reconocimiento de los síntomas de alarma y de su percepción de gravedad y hemos confirmado nuestras sospechas: el conocimiento de los síntomas de ictus y de la actitud correcta es escaso en nuestra población".

Por otra parte, el estudio sobre "conocimiento general del ictus en el ámbito universitario", realizado entre estudiantes del primer ciclo de Medicina de la Universidad de Extremadura, señala que el 29,9 % de los entrevistados no tenía un conocimiento básico de la enfermedad.

Un 12,7 % no supo nombrar ni un solo síntoma de alarma de ictus y el 30,4 % sólo supo uno. Además, menos de un 50 % pudo nombrar más de dos factores de riesgo y fue la hipertensión el más citado y el tabaquismo y la vida sedentaria los estilos de vida más nocivos reconocidos por los encuestados.

El 66,8 % no supo o desconocía si existen unidades de ictus para el tratamiento de estos pacientes.

En España, el ictus es la segunda causa de muerte, primera entre las mujeres, y afecta cada año a más de 120.000 personas, de los que unos 80.000 fallecen o padecen una discapacidad.

Actualmente, más de 300.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional tras haber sufrido un ictus.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/

Ansiedad en las personas mayores

Las personas mayores viven numerosos cambios vitales, como la jubilación, los problemas de salud o la pérdida de la autonomía personal, que pueden generar síntomas ansiosos. Evitar el aislamiento social y ayudarles a que tengan una vida tan autónoma como sea posible contribuye a prevenir y combatir la ansiedad. 

En este artículo se explica cuáles son las principales causas que generan ansiedad en las personas mayores y el tratamiento más adecuado.

La ansiedad también atrapa a las personas de la tercera edad. Numerosos estudios señalan que su incidencia es menor entre los mayores de 65 años que entre los adultos hasta esa edad. Pero, aun así, según los datos más optimistas, se considera que como mínimo el 11% de estas personas sufre algún trastorno de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, las fobias o el trastorno obsesivo compulsivo.

Diferentes causas de la ansiedad

La ansiedad en sí no es un problema; es una reacción ante determinadas situaciones. Sin embargo, cuando se genera sin una causa clara o cuando se mantiene durante demasiado tiempo, puede convertirse en un problema de salud.

Las causas de la ansiedad en la tercera edad pueden ser muy variadas. Por un lado, hay personas que arrastran sus problemas ansiosos desde años atrás, que pueden agravarse a edades avanzadas. Pero hay otras específicas propias de los cambios vitales que se producen a partir de los 65 años. La jubilación, el progresivo deterioro de la salud y las capacidades, la pérdida de la autonomía personal, la necesidad de tener que mudarse a una residencia ante la incapacidad de desenvolverse en la vida cotidiana, el aislamiento social, la reducción de los ingresos económicos o la cada vez más cercana presencia de la muerte pueden provocar signos depresivos y ansiosos en muchas personas.

Dificultades en el diagnóstico de ansiedad

Una dificultad para su diagnóstico en los mayores es que, en muchos casos, los síntomas son más físicos que mentales. Es habitual que las personas que padecen ansiedad a cualquier edad tengan dolores de barriga, musculares, de cabeza e, incluso, palpitaciones. Pero como es tan frecuente que los afectados tengan otros problemas físicos típicos de la edad, estos indicios quedan enmascarados.

Por otro lado, señales cognitivas propias de los trastornos de ansiedad, como la irritabilidad o la falta de concentración, también pueden pasar desapercibidos, porque muchas veces se consideran que se deben al envejecimiento.

Otra de las particularidades en las personas mayores es que es frecuente que se presente junto con patologías como las demencias. La apatía, la depresión y la ansiedad son síntomas muy habituales en quienes sufren la enfermedad de Alzheimer (un tipo de demencia que afecta a más de medio millón de personas en España), sobre todo, durante las primeras fases de este trastorno. Cuando empieza a manifestarse el Alzheimer, el paciente puede sentirse angustiado por sus problemas de memoria o dificultades para orientarse.

El tratamiento de la ansiedad en los mayores

En el abordaje del tratamiento de la ansiedad en las personas mayores es fundamental que el especialista establezca cuáles son las causas que explican el desarrollo de este problema de salud. El tratamiento no será el mismo si el motivo es una demencia o el hecho de que la persona se acaba de trasladar a una residencia. En ocasiones, será necesario realizar una terapia psicológica para que el paciente aprenda a identificar y controlar sus síntomas, que quizás haya que complementar con un tratamiento farmacológico.

De todos modos, los expertos aconsejan que, para combatir y prevenir los problemas de ansiedad en las personas de la tercera edad, es fundamental evitar el aislamiento social. Para ellos, es importante que los mayores puedan tomar decisiones sobre su vida y estén en contacto con sus familiares y amigos.

Ansiedad y salud cardiovascular

Según un estudio publicado en el año 2007 en el 'Journal of the American Collage of Cardiology', la ansiedad incrementa el riesgo de sufrir un infarto. Son numerosos los estudios que señalan que, en general, aumenta el riesgo cardiovascular. Así, agrava la hipertensión en las personas que la padecen. Por tanto, es importante que las personas mayores hagan lo posible por sortearla ya que, con el paso del tiempo, el corazón funciona peor y las arterias pierden elasticidad. Y sufrir ansiedad aumenta todavía más el riesgo de que tengan un problema cardiovascular importante.


Fuente: Eroski Consumer

Un completo análisis de sangre, nueva herramienta para predecir la esperanza de vida

Investigadores norteamericanos han visto que un hemograma completo del análisis de sangre común incluye datos frecuentemente infrautilizados.

La puntuación de riesgo de un análisis de sangre puede predecir quién tiene mayor probabilidad de desarrollar problemas de corazón.
Un análisis de sangre contiene más información de la que creíamos. O de otro modo, de su lectura se pueden sacar más conclusiones. Un nuevo estudio norteamericano muestra que la puntuación de riesgo de un simple análisis de sangre puede predecir quién tiene mayor probabilidad de desarrollar problemas de corazón y determinar su esperanza de vida. 

El trabajo lo han elaborado científicos del Centro Médico del Corazón del Instituto Intermountain (Estados Unido) en colaboración con el Hospital Brigham y de Mujeres de Harvard (Estados Unidos) y acaba de ser presentado en las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran en Dallas.

Para su estudio usaron el recuento sanguíneo completo (CBC, en sus siglas en inglés) o hemograma completo, una herramienta de bajo costo que utiliza toda la información del análisis de sangre común, incluyendo datos frecuentemente infrautilizados. Según el investigador principal de este estudio, Benjamin Horne, del Instituto Intermountain, los médicos han utilizado esta prueba de laboratorio durante años, pero no comprenden que todos sus componentes proporcionan información sobre la esperanza de vida. 

A su juicio, los médicos pueden ofrecer mejor atención gracias a la puntuación de riesgo del recuento sanguíneo completo y usarlo como método estándar para evaluar si los pacientes pueden tener problemas de salud futuros que conduzcan a la muerte. "Entre los individuos aparentemente sanos, la puntuación de riesgo puede ayudar a los médicos a identificar qué pacientes tienen mayor riesgo, así como en cuáles deberían centrarse durante más tiempo y con más esfuerzo. 

La puntuación también ofrece a los médicos confianza para la identificación de individuos de bajo riesgo que no necesitan mucha atención o pruebas costosas", resalta el doctor Horne. 17.000 personas seguidas durante cinco años El nuevo estudio usó pruebas de laboratorio CBC recopiladas como parte de un estudio de un medicamento para reducir el colesterol, en el que se incluyeron a más de 17.000 personas de 26 países, a las que se siguió durante un máximo de cinco años. 

Los participantes no tenían enfermedad cardiovascular y presentaban niveles normales de lipoproteínas de baja densidad (colesterol "malo"), pero poseían proteína C-reactiva elevada, un marcador de la inflamación asociado con la enfermedad cardiovascular. Cuando el equipo de investigadores evaluó la puntuación de riesgo de CBC de los participantes pensó que se trataba de una poderosa herramienta para predecir la muerte. 

Era muy poco probable que los individuos con una menor puntuación de riesgo de CBC murieran, mientras que aquellos con puntuaciones de riesgo de CBC en la gama media tenían más de un 50% más de riesgo de muerte. Las personas con las calificaciones de riesgo más altas en el CBC registraron el doble de probabilidades de morir que aquellos con puntuaciones bajas, según los investigadores. 

"Una de las maravillas de esta puntuación es que utiliza información médica clínica familiar, estandarizada y en formato electrónico. El coste financiero también es casi nulo porque a la mayoría de los pacientes se les hace la prueba de CBC. El costo clínico también es bajo, gracias a la historia clínica electrónica", concluye.

Fuente: 20minutos.es