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El clima y el riesgo de infarto cerebral

  • Una novedosa investigación demostró que los niveles de humedad altos y las grandes fluctuaciones de temperatura ambiente, producen un aumento en el número de hospitalizaciones de personas con infarto cerebral.
El estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, de New Haven, EE.UU., se presentó en la reunión anual de la American Stroke Association, que finaliza hoy en la ciudad de San Diego, en California.

"El clima no es algo que la gente asocie habitualmente al riesgo de sufrir un infarto cerebral. Sin embargo, nosotros encontramos que las condiciones climáticas están entre los múltiples factores que se asocian a las hospitalizaciones por estos ataques", explica la doctora Judith Lichtman, profesora de Epidemiología y autora principal del trabajo.

Los investigadores trabajaron con una muestra a nivel nacional de 134.510 personas mayores de 18 años, que fueron hospitalizadas entre 2009 y 2010 por infarto cerebral. Este fue causado por un coágulo que obstruyó el flujo de sangre en el cerebro mismo, o en arterias que alimentan a este órgano.

Luego compararon este dato con las temperaturas y los niveles de humedad existentes en ese período. Así se dieron cuenta de que mientras mayor era la diferencia entre la temperatura máxima y la mínima en el día, al igual que si había un alto nivel de humedad en el aire, en ambos casos se producían más hospitalizaciones por infarto cerebral.

"Este estudio sugiere que estos factores meteorológicos pueden ser factores de estrés que aumentan el riesgo de este tipo de ataques", añade la doctora Lichtman.

Aunque falta aclarar el mecanismo que explique esta asociación, para la investigadora es importante que las personas afectadas por factores de riesgo de infarto cerebral traten de evitar exponerse a estas condiciones climáticas.

La enfermedad cerebrovascular es considerada como la segunda causa de muerte en el mundo y la primera de invalidez permanente del individuo. El infarto cerebral es conocido como stroke y se desencadena cuando falla el riego sanguíneo al cerebro y como consecuencia, el tejido cerebral se ve desprovisto de oxígeno y de alimento, lo que provoca que en cuestión de minutos, las células comiencen a morir y el paciente debe ser llevado de emergencia.

Esta enfermedad puede presentarse en cualquier persona que sea hipertensa, obesa, diabética, con colesterol alto, sedentaria, estresada, fumadora, alcohólica, de relaciones sentimentales inestables o que vive en un país que sufre de enfermedades cardiacas.

Síntomas: Dificultad para caminar, pérdida de la memoria o problemas para hablar y comprender, dificultad para articular palabras y comprender, disminución del interés en actividades diarias, parálisis o adormecimiento de la cara, brazos, piernas o en u n lado del cuerpo, dificultad para ver (ya sea solo un ojo o los dos, visión borrosa o ver doble, dolor agudo de cabeza que puede estar acompañado de vómitos, mareos o pérdida de la conciencia.

El cerebro de los adolescentes está cambiando por el abuso de las nuevas tecnologías

  • Se activan nuevas zonas del cerebro en detrimento de otras en las que residen la memoria o la capacidad organizativa. 
Los especialistas catalogan como adicción lo que ocurre entre los adolescentes. Las nuevas herramientas pueden generar comportamientos patológicos.
Tabletas, consolas y smartphones están cambiando el cerebro de los jóvenes. 

Las nuevas tecnologías y el uso intensivo de éstas por parte de los adolescentes está provocando que se activen nuevas zonas del cerebro en detrimento de otras en las que residen la memoria o la capacidad organizativa. 

Así lo aseguró el pediatra especialista en adolescencia Germán Castellanos en la presentación del XXII Congreso de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), que se celebrará los días 7 y 8 de marzo en Santander.

Castellanos asegura que la influencia de las nuevas tecnologías en el desarrollo y cambio de los niños a adolescentes está "generando muchas expectativas" en los especialistas por los "problemas futuros" que pueda desencadenar. 


Los especialistas ya catalogan como una "adicción" lo que ocurre entre los adolescentes con las nuevas tecnologías, al igual que sucede con el consumo de drogas. El uso de estas nuevas herramientas genera diversos comportamientos patológicos en este grupo de edad, que abarca desde los 14 a los 21 años, como el acoso escolar, la violencia o la falta de conciencia sobre la confidencialidad de los datos personales. Castellanos critica además la "banalización" del consumo de la marihuana entre los jóvenes cuando puede provocar "problemas de aprendizaje y memoria", así como desencadenar enfermedades mentales como la "esquizofrenia". 

El intenso uso de las nuevas tecnologías y el consumo de drogas son dos de los principales problemas que actualmente se dan en este grupo de edad, pero también hay otros como las patologías mentales, entre las que señala el suicidio, o los problemas derivados de la sexualidad como la anticoncepción.


Fuente: 20minutos.es/

En cuerpo y corazón: el amor beneficia seriamente la salud

  • Gracias al amor creamos nuestros vínculos afectivos desde el nacimiento, necesarios para el crecimiento emocional sano. 
El amor también se localiza en el cuerpo y no sólo en el corazón. El amor aumenta la liberación de endorfinas, dopamina, oxitocina y melatonina, los niveles de estrógenos y reduce los niveles de cortisol.

El amor es una de las cinco emociones básicas presentes en todos los seres humanos y que tiene una clara función de supervivencia. Gracias al amor creamos nuestros vínculos afectivos desde el nacimiento, necesarios para el crecimiento emocional sano, y también gracias al amor, elegimos a nuestra pareja. 

Como sintetiza el psicólogo de Hospital Quirón Murcia, Joaquín Conesa, "desde un punto de vista estrictamente científico podemos decir que estar enamorado es beneficioso para la salud". Porque el amor también se localiza en el cuerpo y no sólo en el 'corazón'. Al estar enamorados nuestro cuerpo se convierte en un escaparate en el que se muestran los cambios químicos que se producen a nivel interno. Nuria Javaloyes, psicóloga y psicooncóloga del Quirón Torrevieja repasa uno por uno cómo estos cambios benefician a nuestra salud. 

Mejora nuestras defensas Al producirse mayor liberación de endorfinas, la sensación de felicidad aumenta, ya que son las sustancias conocidas como mejores antidepresivos naturales, permitiéndonos disfrutar más de la vida. Además, las endorfinas mejoran el funcionamiento del sistema inmunológico, por lo que el amor mejora también nuestras defensas ante enfermedades. Baja los niveles de estrés El cortisol es la hormona que se libera como respuesta al estrés y origina un aumento de la tensión arterial. 

El enamoramiento reduce esta hormona por lo que se reducen los efectos negativos del estrés crónico en nuestro organismo, de una forma natural y placentera. Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares El amor es bueno para el corazón. Gracias a la amor se incrementa también la producción de dopamina, oxitocina y norepirefrina lo cual ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. 

También estas sustancias son la responsables de que todo nos parezca bien y hacen que se disparen los sentimientos de felicidad y placer por las cosas pequeñas de la vida. Rejuvenece la piel Al aumentar los niveles de estrógenos, nuestra piel mejora y esto hace que nos vean y que nos veamos más jóvenes. Nos da vitalidad Además, la liberación de melatonina producida al sentir amor, mejora la autoestima y nos aporta una sensación de vitalidad difícil de sentir si no hay amor en nuestra vida. 

Nos hace estar más guapos Gracias al aumento de estrógenos durante la etapa del enamoramiento experimentamos notorios cambios físicos como el embellecimiento de la piel, el cabello y las uñas. Aumenta la autoestima Amar y ser amado nos ayuda a encontrarle un sentido a nuestra vida, y a sentirnos importantes, seguros y con una sensación de valía personal y autoestima básicas para la salud psicológica e integral. Más salud en todas las fases del enamoramiento. 

Así, podemos decir, desde una base científica, que el amor beneficia a la salud no sólo en los primeros momentos del enamoramiento sino también cuando ya sentimos más estabilidad y más calma con nuestra pareja de muchos años de duración. En suma, como resume el doctor Conesa, “el amor tiene efectos beneficiosos en nuestro organismo gracias a que este estado tiene una respuesta fisiológica que nos hace sentir bien tanto mental como físicamente".


Fuente: 20minutos.es/

Descubren cómo evitar envejecimiento muscular

  • El hallazgo, realizado en ratones y publicado en la revista ‘Nature’, ofrece nuevas claves para evitar el deterioro de las células madre que regeneran los músculos y el cerebro.
La clave estaba en los ratones más ancianos, los de 28 meses de vida, el equivalente a una persona de 75 años de edad. Generalmente, los investigadores se conforman con estudiar el envejecimiento de los ratones de laboratorio hasta los 20 o 24 meses pero el equipo de Pura Muñoz esperó un poquito más. “Fue una sorpresa no buscada”, señala la investigadora de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, feliz de que su hallazgo haya logrado colarse en una de las publicaciones científicas más relevantes, la revista Nature. 

Y no es para menos, dado que el estudio de Muñoz y su equipo que se publica en su último número ofrece una pista esencial para dar marcha atrás al envejecimiento de los músculos —y quizá otro tipo de tejidos, como las neuronas— y abre la puerta a importantes avances en la medicina regenerativa.

“Este trabajo sienta principios para combatir la fragilidad de las personas de la tercera edad, cuyos músculos se deterioran y no son capaces de recuperarse tras una caída, por ejemplo”, explica Muñoz. Y reconoce que el mecanismo que describen en su estudio puede servir para ir más lejos: “Es verdad que puede ayudar a descubrir cosas nuevas. Lo que describimos para células musculares es extensible a células de otro tipo”. 

En concreto, se refiere al mecanismo que lleva a las células madre —esas que permanecen latentes y se activan para regenerar tejidos dañados— a quedar atrofiadas e incapaces de echar un cable en el organismo. Por eso, lo que proponen puede arrojar luz no sólo para mejorar el estado físico de las personas, sino también para la investigación en enfermedades neurodegenerativas.

El mecanismo que describen comienza por desmontar una idea que hasta ahora se daba por buena: el envejecimiento de las células madre va asociado a su entorno. Es decir, se echan a perder cuando el tejido que habitan envejece. Según estudios previos de Stanford y Harvard, cuando se trasplantaban células madre viejas a tejidos jóvenes, recuperaban su capacidad regenerativa. En cambio, el equipo de la Pompeu Fabra fue más paciente y esperó hasta que los ratones eran realmente ancianos.

Al tratar de reproducir los logros norteamericanos en células madre de esa edad descubrieron que ya no era posible. Que hay un punto de no retorno a partir del cual la célula madre ya es demasiado vieja y resulta irrecuperable. “El ambiente ya no lo era todo”, resume Muñoz, “gracias a que tuvimos la paciencia de esperar, a pesar de lo caros que son los hoteles en los que se guardan los ratones”.

Y así, poniendo en duda un axioma establecido por las mejores universidades, dieron con la primera de las claves de su trabajo. A partir de ahí, se centraron en buscar qué sucedía en estas células madre desde que son jóvenes hasta que alcanzan el deterioro irrecuperable, buscando un gen que se activara y que explicara de algún modo ese punto de no retorno. Y allí apareció el gen P16, un viejo conocido de los investigadores sobre envejecimiento y tumores. Se trata de un actor asociado al envejecimiento celular desde hace años y no fue una sorpresa encontrarlo en células madre ajadas por la edad.

La tecla que impide el deterioro


El siguiente paso, por lógica, fue el de silenciar a P16 para ver qué ocurría: y en efecto, cuando se impedía actuar a este gen, las células madre musculares no sufrían ese dramático declive a partir de los 28 meses, en la senectud del ratón del laboratorio. Es decir, pueden regenerarse por muy ancianas que sean, señalando el camino para muchos campos de la medicina regenerativa muscular. “Eso es todo”, zanja humilde Muñoz, líder de un estudio que cuenta con el trabajo destacado de Pedro Sousa-Victor, Antonio Serrano y Eusebio Perdiguero.

“No se habían estudiado hasta ahora estas células geriátricas”, apunta la investigadora, especializada en entender cómo funciona el músculo esquelético, que da forma a la mayor parte del cuerpo humano, para comprender cómo falla. Estas investigaciones que publica Nature se han realizado en músculos de las patas de los ratones, donde los procesos celulares son “perfectamente imitables” a los que se dan en los tejidos humanos.

Este estudio de la Pompeu Fabra va en consonancia con otros trabajos que se están publicando en estos momentos sobre las claves para la recuperación de órganos importantes. Y, por tanto, tiene múltiples lecturas de futuro. “Abre más preguntas que respuestas, muestra pasos para mejorar la regeneración en personas frágiles y dependientes como los ancianos”, reconoce Muñoz, sin dejar de insistir en que estos logros futuros “no están a un paso, están a muchos pasos, y ya se encargarán otros laboratorios”.

También vislubra el potencial de este hallazgo el investigador Juan Carlos Izpisúa, ajeno a este trabajo, en un análisis que también publica Nature. ”Este estudio presenta otra aportación a la lista de las posibles estrategias para mejorar la capacidad de regeneración del tejido envejecido”, asegura el científico del californiano Instituto Salk. Y añade: “Merece una investigación a fondo averiguar si esta estrategia se puede implementar de forma segura para optimizar en el tiempo la salud humana.