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Cerebros 'impermeables' a la emoción de la música

  • Investigadores españoles han identificado la anhedonia musical. 
  • Se trata de la incapacidad para emocionarse con la música
  • Detrás de esta característica, no hay ninguna enfermedad
Puede que a usted no le diga nada la Novena Sinfonía de Beethoven ni el Let it be de los Beatles porque quizás lo suyo sea el flamenco, el jazz o el heavy. Tal vez incluso sea de esas personas que no pueden vivir sin las notas musicales o sin conocer el último acorde de su grupo favorito. Si es así, quizás le sorprenda que hay gente que no siente el más mínimo placer cuando una melodía entra por sus oídos, que nunca se le ha puesto la carne de gallina con la voz de María Callas o que ni siquiera tiene una banda sonora entre sus mejores recuerdos. Investigadores españoles han identificado por primera vez la anhedonia musical o, lo que es lo mismo, la ausencia de placer con este estímulo.

Muchas de las funciones y mecanismos biológicos del ser humano tienen sentido para su supervivencia. Algunos estímulos de recompensa se vinculan a ciertos actos para mantener, en primer lugar, el cuerpo con vida y, en segundo, para poder trascender al propio individuo. Así, la comida genera placer y éste nos mueve con mayor ahínco a buscar avituallamientos para el día. De la misma forma, el gozo del sexo está vinculado ancestralmente con la reproducción. Sin embargo, existen placeres que, aún estando presentes en todas las culturas, no están ligados con el instinto de supervivencia. Es el caso de la música.

"Aunque no tiene ninguna ventaja biológica, la música es una de las experiencias más placenteras del ser humano. Sin embargo, poco se sabe sobre las diferencias entre individuos en cómo experimentan este sistema de recompensa en actividades relacionadas con la música", explica Josep Marco-Pallarés, del Grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, Barcelona.

Para averiguar cómo eran esas diferencias, este investigador junto con otros del grupo de Psicología Básica de la Universidad de Barcelona y del Instituto Neurológico de Montreal, Canadá, realizaron un estudio cuyos datos se publicaron en la revista Music Perception en 2013.

"Tras realizar un cuestionario a 2.000 personas, descubrimos que había distintos aspectos por los que gusta la música. A unas personas les genera placer porque les emocionaba, a otras porque les hace bailar, otras la vinculan con temas sociales... Pero lo que nos llamó la atención fue que algunos participantes decían que les resultaba indiferente, pero sí sentían placer con otras cosas como las caricias o la comida", explica Marco-Pallarés.

Aunque un trastorno podría estar detrás de este hecho, la amusia, es decir, que tuvieran una alteración que les inhabilitara para reconocer tonos o notas musicales, decidieron estudiarlo más profundamente. "La amusia se da en el 2%-3% de la población, hay estudios que hablan de un 5%. Pero no sabíamos si efectivamente eran amúsicos o tenían depresión u otro problema que interfiriera en la generación de placer", señala.

Así, en un segundo estudio, cuyos datos recoge ahora la revista Current Biology, volvieron a realizar un cuestionario a 1.000 personas. "Buscábamos tres grupos equilibrados en diferentes aspectos, pero uno muy sensible a la música, otro intermedio y el otro indiferente". De esta manera, establecieron tres grupos, de 10 personas cada uno, a los que realizaron diferentes pruebas y registros para ver si tenían respuestas fisiológicas asociadas al placer generado por la música y si se correspondía con el vinculado al dinero.

"Elegimos el dinero porque es un buen control, pues es una recompensa abstracta, como la música; me permite llegar a estímulos primarios; y activa muy bien las áreas de recompensa", aclara Marco-Pallarés.

De esta manera, pudieron comprobar que había personas que, sin ningún trastorno de base y aunque eran capaces de sentir placer cuando estaban a punto de ganar dinero -como simulaba uno de los juegos que realizaron- no se emocionaban con ningún tipo de música que escucharon. Y no sólo se trató de una percepción subjetiva, su cuerpo no respondía biológicamente a este estímulo. "Medimos su frecuencia cardiaca y los cambios en la conductividad de la piel por sudoración, que es un buen indicador. Aunque algunos participantes refirieron sufrir escalofríos al escuchar alguna pieza musical, en realidad lo dijeron porque, en función de las preguntas, pensaban que eso era lo que se esperaba de ellos, pero luego los registros mostraron que no había emoción", afirma Marco-Pallarés.

Estas personas no son incapaces de sentir placer, porque sí lo experimentaron en las pruebas de dinero. Además, son capaces de reconocer las emociones que una melodía quiere transmitir, lo que no pueden es sentir esas emociones. "Que no te guste la música es curioso, pero lo interesante es que con este estudio demostramos que cada tipo de estímulos accede al sistema de recompensa por distintas vías. Hasta ahora, cuando se hablaba de anhedonia se pensaba en algo global. Lo que hemos visto es que esto está disociado".

Todavía no saben cuántas personas pueden ser inmunes a la música ni cuál es la explicación a este hecho. "Estamos elaborando otro estudio en donde aplicaremos resonancia magnética para ver qué cambios se dan en el sistema de recompensa. Nuestra hipótesis es que hay una mala conexión entre las áreas primarias del cerebro que activa la música (el núcleo accumbens) con otras zonas más superficiales, como las que procesan la audición (área supratemporal) y las áreas de integración de la información (zona frontal)", señala.

Además, este hallazgo podría servir para replantearse las terapias musicales que se usan para la recuperación de personas con ciertas patologías como el ictus, las demencias, etc.


Fuente: elmundo.es

Cafeína y oro para matar células cancerosas

  • Los efectos secundarios de ingerir demasiada cafeína (por ejemplo, agitación, ritmo cardíaco acelerado y dificultades para dormir) son bien conocidos, pero investigaciones recientes han mostrado que el estimulante también tiene su lado bueno. Puede matar células cancerosas. 
Ahora, un equipo internacional de científicos ha comprobado que la combinación de un compuesto basado en la cafeína y de una pequeña cantidad de oro podría algún día ser utilizada como agente anticáncer.

La cafeína y ciertos compuestos basados en ella han estado recientemente bajo los focos como posibles tratamientos anticáncer. Pero conviene aclarar que beber litros de café, refrescos con cafeína y bebidas energéticas, no es la solución, y que la cafeína normal de esas bebidas, a los niveles necesarios para matar a las células cancerosas, empezaría también a tener efectos negativos en las sanas.

Por su parte, el oro puede asimismo eliminar células cancerosas, pero, como la cafeína, puede dañar a las sanas.

Ante todo esto, el equipo de Michel Picquet, del Instituto de Química Molecular de la Universidad de Borgoña en Dijon, Francia, y Angela Casini, del Instituto de Investigación Farmacológica de la Universidad de Groninga en los Países Bajos, decidió poner a ambos juntos en ciertas configuraciones, para ver si los nuevos compuestos basados en cafeína y oro pueden actuar de forma selectiva contra las células cancerosas, evitando su crecimiento, sin dañar a las otras.

Para ello prepararon una serie de siete nuevos compuestos en el laboratorio y los estudiaron. Los científicos encontraron que, en determinadas concentraciones, uno de los compuestos de la serie mató selectivamente células cancerosas de ovarios humanos sin perjudicar a las células sanas. Además, el compuesto actuó específicamente contra un tipo de arquitectura de ADN que está asociada con el cáncer.


Fuente: NCYT

Huesos más sanos: un vaso de leche y a la calle

  • MADRID, 7 Mar. (Infosalus/EP) - A partir de la menopausia en las mujeres y de los 65 años en los hombres aumenta el riesgo de osteoporosis y con ello de la fragilidad de los huesos y la necesidad de extremar los cuidados del aparato locomotor. 
Un estilo de vida saludable es la principal llave para que el avance de los años no haga mella en el principal aliado de la salud de los mayores: su movilidad.

Según explica a Infosalus Eduardo Úcar, presidente de honor de la Sociedad Española de Reumatología y reumatólogo en el Hospital de Basurto (Bilbao), realizar paseos al aire libre, incluir los lácteos en la dieta y evitar excesos en tabaco, alcohol y café, son actuaciones que ayudarán a mantener la salud de los huesos a pesar del avance de los años.

Además de la menopausia o el envejecimiento propio de la edad, existen otras circunstancias que también conllevan un aumento de riesgo para la salud ósea, es el caso de los reposos prolongados en cama o la toma de determinados medicamentos, añade Úcar. La artrosis es, junto a la osteoporosis, otra de las enfermedades más presentes en la población que afecta a la salud de los huesos, indica el especialista.

En cuanto a cómo es la salud ósea de los españoles, Úcar señala que tenemos la ventaja con respecto a los países nórdicos de unas condiciones solares que favorecen la producción del organismo de la vitamina D, esencial para el mantenimiento óseo. Además, el médico también apunta que a diferencia de otros países europeos y de Estados Unidos en los que el coche es sinónimo de desplazamiento, el español aún continúa caminando en sus desplazamientos por la ciudad.

En lo que se refiere a la salud ósea de la mujer, Úcar apunta a la necesidad de evaluar cada caso en concreto antes de pasar a los suplementos. "Hay que considerar aspectos como la existencia de fracturas, los antecedentes de éstas en la familia, cuándo se produjo la menopausia o si se toman determinados fármacos para evaluar los posibles riesgos", explica el especialista.

Según los casos, el experto señala que una radiografía complementaria podría ser suficiente para evaluar la salud ósea y unos sencillos cambios en el estilo de vida podrían no hacer necesario el uso de suplementos de calcio y vitamina D, los principales elementos que intervienen en la salud ósea.

Consejos para unos huesos sanos
Aunque Úcar señala que la toma de suplementos es útil en determinados casos, hace hincapié en que unos hábitos saludables pueden ayudar a mantener sanos los huesos. El especialista destaca, a petición de Infosalus, los siguientes:

1. Desterrar el mito de que la leche y sus derivados son perjudiciales: el consumo de leche y sus derivados es especialmente importante durante la infancia y la adolescencia cuando los huesos aún están creciendo pero también a lo largo de toda la vida para mantener su salud a través de un adecuado aporte de calcio.

2. Luz solar y calcio de origen natural: el consumo de leche debe ser como mínimo de dos vasos al día y se recomienda además añadir alguna otra ración de lácteos a través de yogures, queso o cuajada. Si a ello se añade la ingesta habitual de frutos secos, pescados como el boquerón o la sardina, legumbres como garbanzos y lentejas y verduras como la acelga, los requisitos recomendados de calcio y vitamina D se cubren con la dieta. Si se añade a estos hábitos de alimentación un paseo diario durante las horas de luz que ayude a sintetizar la vitamina D se da la combinación perfecta para conseguir unos huesos sanos.

3. Cuando no es posible tomar lácteos: además de los suplementos, si no se puede tomar leche, el consumo de legumbres, frutos secos, verduras, pescado azul o mariscos como los langostinos pueden cubrir nuestras necesidades de calcio.

4. Establecer una relación médico-paciente más cercana: es importante consultar con el médico todas las dudas o resultados del tratamiento y afianzar este vínculo para conseguir sacar el mejor partido de los consejos del facultativo.

5. No acudir a remedios homeopáticos, curanderos o remedios caseros con hierbas: "lo único que se consigue es perder tiempo y dinero" afirma Úcar.

6. Ejercicio aeróbico y estiramientos: cualquier tipo de ejercicio será bienvenido para la salud locomotora, si es posible se aconseja nadar o ir en bicicleta y Úcar recomienda los ejercicios de estiramiento para fortalecer los músculos y con ello proteger los huesos. Caminar y hacer ejercicios de movilización de las articulaciones son también muy recomendables y fáciles de llevar a cabo, señala el especialista.

7. Siempre que exista dolor o molestia aguda o persistente acudir al médico de cabecera: aunque sean dolores antiguos o ya conocidos, si éstos no mejoran o se presentan otros nuevos lo mejor es acudir al médico, igualmente es necesario buscar consejo médico si existe inflamación en alguna de las articulaciones.

8. Seguir el tratamiento: es clave seguir los tratamientos prescritos por el médico y si se detienen o no se pueden tomar por algún motivo hay que comunicárselo al facultativo.

El cambio climático expande la malaria hacia tierras más altas

  • Washington, 7 mar (EFE).- El aumento de las temperaturas por el cambio climático expande la malaria a tierras más altas, según un estudio de casos en Etiopía y Colombia realizado por científicos de las universidades de Denver y Michigan, entre otras.
Las temperaturas más frías en las tierras altas de las regiones tropicales han proporcionado, históricamente, una protección contra el parásito Plasmodium que causa esa enfermedad, porque su ciclo de reproducción se hace más lento y el mosquito anófeles, que es portador, tiene problemas para completar su ciclo de vida.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, cada año más de 220 millones de personas contraen el mal, y más de 600.000 mueren por ella, mayormente en África.
Las personas con malaria experimentan fiebre, escalofríos y malestares parecidos a los de la gripe. Sin tratamiento, los pacientes pueden sufrir complicaciones y morir.

El estudio, encabezado por Mercedes Pascual, de la Universidad de Michigan, y Amir Siraj, de la de Denver, publicado esta semana en la revista Science, explicó que el impacto del calentamiento global sobre las enfermedades transmitidas por insectos y, en particular, sobre la malaria en tierras altas, sigue siendo controvertido.

Entre 1970 y 2000 se han documentado incrementos pronunciados de la incidencia de la malaria en varias regiones de África sobre las cuales existen registros de largo plazo, añadió el artículo.
Este equipo de científicos examinó los registros de casos de malaria en 124 municipios de la región de Antioquia, en el oeste de Colombia, entre 1990 y 2005, y 159 distritos administrativos del área Debre Zeit, en el centro de Etiopía entre 1993 y 2005.

Los investigadores analizaron la distribución de los casos de malaria por altitud cotejando la incidencia con los datos climáticos, y encontraron que, de hecho, en los años más cálidos se informó de casos de malaria a altitudes mayores que las habituales.
En la región Debre Zeit, de Etiopía, en elevaciones entre los 1.610 metros y los 2.415 metros unos 37 millones de personas (aproximadamente el 43 % de la población del país) viven en áreas rurales con riesgo de mayor exposición a la malaria en un clima más cálido.

En un estudio previo, los investigadores habían calculado que el incremento de un grado Celsius puede resultar en tres millones de casos de malaria adicionales por año en Etiopía en la población de menos de 15 años de edad, a menos que se fortalezcan los esfuerzos de control.

"Nuestros resultados muestran que, a pesar de hallarse en dos continentes diferentes, en estas regiones de tierras altas los incrementos de temperatura a lo largo de los años extendieron la distribución espacial de los casos de malaria a elevaciones mayores", escribieron los autores.

"La implicación es que el calentamiento global incrementará el riesgo de contraer malaria en las tierras altas", añadieron.
Los investigadores han calculado que podrían ocurrir anualmente 2,8 millones de casos adicionales de infección con la malaria en la población menor de 15 años de edad que vive en altitudes donde se incrementaría la incidencia y donde los adultos ya tienen un cierto grado de inmunidad.


EFE