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Investigadores hallan un mecanismo de la supresión inmune en la enfermedad hepática

  • Científicos médicos financiados por el Wellcome Trust, en Reino Unido, han descubierto un mecanismo que subyace a la susceptibilidad de los pacientes con enfermedad de hígado a la infección y sugieren un posible tratamiento para revertir la inmunosupresión en estos pacientes.
Proponen que la causa subyacente de la hipersusceptibilidad a la infección en pacientes con cirrosis se debe a la producción excesiva de la hormona lipídica prostaglandina E2 (PGE2), que impide a las células blancas de la sangre ingerir bacterias y matarlas.

Los pacientes con cirrosis son más de cinco veces más propensos a adquirir infecciones en el hospital que los pacientes con otras enfermedades crónicas, debido a la reducción de su inmunidad. En el estudio, que se publica este domingo en la revista 'Nature Medicine', se tomaron 75 muestras de sangre de pacientes en distintos hospitales, entre ellos el 'University College Hospital', 'Royal Free Hospital', 'Royal London Hospital', Hospital Sant Mary, todos ellos en Reino Unido, y el Hospital Clínic de Barcelona.

Los investigadores también encontraron una disminución de la concentración globular de la proteína albúmina en la sangre, cuya inactivación de la catalisis de PGE2 en pacientes con enfermedad hepática estaba contribuyendo a la baja inmunidad. Por tanto, los autores del estudio sugieren que los pacientes con cirrosis deben recibir infusiones de albúmina para revertir la supresión inmune en la enfermedad hepática crónica.

"Hace 30 años se observó por primera vez una respuesta inmune innata defectuosa en la cirrosis y la infección es la causa más común de muerte en pacientes con cirrosis. Sin embargo, los factores exactos que causan la reducción de la inmunidad se desonocían hasta ahora. Nuestra investigación ha descubierto un mecanismo poderoso para la supresión inmune en pacientes con cirrosis y también propone un tratamiento relativamente sencillo y seguro", señala el autor principal de la investigación, Derek Gilroy, investigador del 'Wellcome Trust'

Su colaborador en este trabajo, el hepatólogo consultor Alistair O'Brien, añade: "Hemos descubierto que el sistema inmune de los pacientes con enfermedad hepática avanzada puede ser impulsado durante al menos 24 horas con la infusión intravenosa de albúmina, reduciendo los efectos de PGE2. Proponemos que se les dé albúmina a diario para mejorar el sistema inmunológico de los pacientes con cirrosis y, por tanto, prevenir la infección".

Los investigadores planean llevar a cabo un ensayo clínico analizando la capacidad de la albúmina de revertir la supresión inmune en la cirrosis hepática a partir de este verano. Ese trabajo cuenta también con el apoyo del Wellcome Trust.

Europapress

Antivirales orales curarían el 95 % de los casos de hepatitis C

El anuncio fue hecho en el New England Journal of Medicine por un equipo de médicos del Hospital Clinic de Barcelona, España.

Los pacientes con cirrosis serían los más beneficiados con este hallazgo científico en el que se "analizó a 380 pacientes con hepatitis C avanzada, a los que se administraron fármacos antivirales orales —inhibidor de la proteasa, polimerasa y NS5A y ribavirina— durante 12 ó 24 semanas".

Así lo explica el diario Abc de España, señalando que "la curación superó el 95% con una buena tolerancia" y que "si bien hasta ahora los pacientes con cirrosis tenían una tasa de curación baja inferior al 40%, con pautas de tratamiento que requerían la inyección de interferon, un fármaco que produce notables efectos secundarios y una tasa de intolerancia alta".

Agrega El Espectador que "se trata del primer estudio internacional realizado con agentes orales dirigido exclusivamente a cirróticos" y que "sus resultados suponen un cambio de paradigma en el manejo de estos enfermos".

En la mencionada investigación tomaron parte 380 pacientes afectados con hepatitis C avanzada.

Fuente: abc.es

España: Aumenta la mortalidad por enfermedades respiratorias

  • Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) ha habido un incremento del 12,1 % respecto al 2011.
La prevalencia de las enfermedades respiratorias en España es más que notable. Más de 1.200.000 personas sufren apnea del sueño, 3.000.000 son asmáticos o más de 2.100.000 de habitantes son pacientes con EPOC.

Así, y mientras que se registraron 53.204 muertes por enfermedades isquémicas del corazón e insuficiencia cardíaca -siendo la causa de muerte más frecuente en España-, el cáncer de bronquios y pulmón (21.487 fallecidos), las enfermedades de las vías respiratorias inferiores (16.964 fallecidos) y la neumonía (9.289 fallecidos) ocasionaron 47.740 muertes, situándose ya como la segunda causa de mortalidad durante el 2012. Así y según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), las muertes por enfermedades del sistema respiratorio han sufrido un aumento del 12,1%, respecto al 2011.

El incremento de la mortalidad se concentró a principios de año, entre los meses de febrero y marzo, coincidiendo con la temporada de gripe anual. «Si comparamos estas cifras con las obtenidas durante el mismo período el año anterior, observamos un incremento de un 53,8% más de muertes relacionadas con enfermedades respiratorias. Esto se debe, principalmente, al desplazamiento temporal de la actividad gripal en España. Fue una temporada tardía en relación a las epidemias estacionales de gripe previas, registrando el pico de máxima actividad a mitad del mes de febrero de 2012», explica el doctor José Miguel Rodríguez González-Moro, Director de Relaciones Institucionales de la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

La gripe, aunque no sea una causa directa de muerte, contribuye al agravamiento de otras enfermedades del sistema respiratorio, es por ello que durante dichos meses se observó un incremento importante de la mortalidad en casi todas las enfermedades respiratorias.

En este sentido, los fallecidos por neumonía aumentaron un 59,1% y la mortalidad por enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores, tales como bronquitis o enfisema, se incrementó en un 38,7%, respecto al mismo período del año anterior.

El peor, el cáncer de pulmón

El estudio elaborado por el INE también revela que el tumor que causó mayor mortalidad fue el cáncer de pulmón, con un incremento del 2% respecto al año 2011. Asimismo, cabe destacar que el cáncer de pulmón ha sido el que más muertes ha causado entre los hombres. «La mortalidad en enfermedades respiratorias está sufriendo un aumento, principalmente, debido a los efectos que el tabaco tiene en el desarrollo de enfermedades neoplásicas como el cáncer de pulmón y crónicas como la EPOC», asegura el doctor Rodríguez.

«Actualmente, los neumólogos seguimos combatiendo las secuelas que nos dejó la epidemia de tabaquismo producida unos veinte años atrás. En esa época la tasa de fumadores en España era aproximadamente del 40%. Es muy importante ser conscientes de que el cáncer de pulmón y la EPOC pueden aparecer hasta 20 años después de abandonar el hábito tabáquico», afirma el experto.

Finalmente, el estudio destaca que la evolución de la mortalidad entre el 2011 y el 2012 ha estado marcada en todas las comunidades autónomas españolas por el incremento de defunciones en los meses de febrero y marzo, especialmente en las enfermedades respiratorias.

«Más allá de las muertes producidas a causa de la gripe, existen otros factores que debemos considerar, como el elevado índice de tabaquismo y el inicio precoz a este hábito, el envejecimiento de la población y el infradiagnóstico que registran algunas de estas dolencias respiratorias», agrega el doctor.

Fuente: abc.es

La falta de sueño duplica las hospitalizaciones en pacientes con insuficiencia cardiaca

La falta de sueño duplica las hospitalizaciones en pacientes con insuficiencia cardiaca, según un nuevo estudio realizado con cerca de 500 pacientes que se presenta este sábado en EuroHeartCare 2014, la reunión oficial del Consejo de Enfermería Cardiovascular y Profesiones Afines de la Sociedad Europea de Cardiología, que se celebra desde el viernes en Stavanger, Noruega.

"El sueño es importante para todos y todos tenemos que dormir para sentirnos bien. Sabemos que los problemas del sueño son comunes entre los pacientes con insuficiencia cardiaca, pero hasta ahora no había datos sobre si la falta de sueño persiste en el tiempo y cómo se relaciona con las hospitalizaciones", señala el primer autor del estudio, Peter Johansson, enfermero especializado en insuficiencia cardiaca en el Hospital Universitario de Linköping, en Suecia.

En este sentido, explica que este estudio muestra que algunos pacientes con insuficiencia cardiaca tienen problemas crónicos de sueño y que esto supone más del doble el riesgo de hospitalizaciones imprevistas. "Tenemos que preguntar a todos nuestros pacientes con insuficiencia cardiaca si duermen bien y si no, averiguar por qué", aconseja.

El trabajo incluyó a 499 pacientes hospitalizados por insuficiencia cardiaca que participaron en un estudio coordinado de evaluación de los resultados del asesoramiento y la orientación en la insuficiencia cardiaca, llamado 'COACH'. Durante la primera hospitalización, se obtuvo información sobre el funcionamiento físico, la salud mental y el sueño y, tras un año, los investigadores registraron el número y la causa de hospitalizaciones no planificadas durante el periodo de seguimiento y evaluaron de nuevo el sueño.

Los científicos encontraron que 215 pacientes (el 43 por ciento) tenían problemas de sueño en el momento del alta de la hospitalización inicial y casi un tercio (30 por ciento) continuó con ellos a los 12 meses. Los enfermos con problemas continuos de sueño eran dos veces más propensos a ser hospitalizados durante el periodo de seguimiento que aquellos sin problemas de sueño.

El riesgo fue el doble para todas las causas de hospitalizaciones y para las cardiovasculares en concreto. Los resultados se ajustaron por factores de salud física y mental para asegurarse de que la asociación era real. De los 284 pacientes sin problemas de sueño en el momento del alta de la primera hospitalización, el 14 por ciento desarrolló una alteración del sueño durante el periodo de seguimiento.

"Nuestro hallazgo de que la falta de sueño constante conduce al doble de hospitalizaciones en pacientes con insuficiencia cardiaca subraya el impacto que el sueño puede tener sobre la salud. En Suecia, generalmente no preguntamos a nuestros pacientes con insuficiencia cardiaca sobre el sueño y este estudio muestra que deberíamos hacerlo. Si los pacientes dicen que su sueño es pobre, puede ser una señal de advertencia para investigar las razones", resalta Johansson.

"Los pacientes pueden tener una mala higiene del sueño, lo que significa que hacen cosas que les impiden pasar una buena noche de sueño reparador. Entre éstas, se incluyen el consumo de café o el exceso de alcohol a altas horas de la noche, una habitación que es demasiado caliente o demasiado fría o mantener conversaciones desagradables antes de irse a dormir", argumenta este experto.

Y continúa: "Los pacientes deben tener expectativas realistas. Una noche de mal sueño es poco probable que sea un motivo de preocupación y los patrones de sueño cambian de forma natural con la edad, pero los pacientes que dicen que constantemente tienen falta de sueño, se lo deberían tomar en serio. Para ayudar a los pacientes, los profesionales de la salud, por ejemplo, pueden revisar sus medicamentos o enviarles a un laboratorio del sueño durante una investigación de la apnea del sueño".

Hay una serie de posibles explicaciones para la asociación observada entre la falta de sueño y el aumento de las hospitalizaciones en pacientes con insuficiencia cardiaca. Estudios previos han demostrado que dormir poco puede aumentar la actividad inflamatoria y los niveles de las hormonas del estrés, las cuales aceleran la progresión de la insuficiencia cardiaca, además de que se sabe que la falta de sueño está relacionada con trastornos psicológicos y podría ser que estos pacientes se preocupen más por los cambios en su salud y sean más propensos a visitar el hospital.

"La falta de sueño puede por sí misma llevar a empeorar la insuficiencia cardiaca y aumentar las hospitalizaciones. Alternativamente, podría ser una señal de que los pacientes tienen otros problemas, como apnea del sueño o trastornos psicológicos que les mantienen despiertos. A todos los pacientes con insuficiencia cardiaca se les debe preguntar sobre su sueño, de modo que si hay un problema podemos saber qué es y proporcionar el tratamiento", concluye Johansson.

Europapress