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Una molécula del corazón recién descubierta podría conducir a un tratamiento eficaz para la insuficiencia cardiaca

  • Investigadores de la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, han descubierto una molécula cardiaca previamente desconocida que podría proporcionar una clave para el tratamiento y la prevención de la insuficiencia cardiaca. La molécula ofrece al corazón una herramienta para bloquear una proteína que orquesta interrupciones genéticas cuando este órgano está sometido a estrés, como la presión arterial alta.
Cuando el equipo de investigación, dirigido por Ching-Pin Chang, profesor asociado de Medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, restauró los niveles de la molécula descubierta recientemente en ratones con insuficiencia cardiaca, la progresión de la condición se detuvo, como describen sus autores en la edición digital de la revista 'Nature'.

La molécula se conoce como un largo ARN no codificante. El papel habitual del ARN es llevar instrucciones, el código, desde el ADN en el núcleo de una célula a la maquinaria en la célula que produce las proteínas necesarias para las actividades celulares. En los últimos años, los científicos han descubierto varios tipos de ARN no están involucrados en la codificación de proteínas, pero actúan por su cuenta. Sin embargo, el papel del ARN no codificante en el corazón ha permanecido desconocido.

Los científicos determinaron que el ARN no codificante recién descubierto, al que llamaron 'MyHeart', para la transcripción del ARN asociado a la cadena pesada de la miosina, es responsable del control de una proteína llamada BRG1. En una investigación anterior publicada en 2010 en 'Nature', el doctor Chang y sus colegas descubrieron que BRG1 juega un papel crucial en el desarrollo del corazón en el feto.

Pero a medida que el corazón crece y necesita madurar hacia su forma adulta, BRG1 ya no es necesario, por lo que se produce muy poco, hasta que el corazón adulto se somete a un estrés significativo, como presión arterial alta o daño por un ataque al corazón.

La investigación anterior de Chang mostró que, en esas condiciones, BRG1 re-emerge y comienza a alterar la actividad genética del corazón, lo que lleva a una insuficiencia cardiaca. Al mismo tiempo, la producción de 'MyHeart' se suprime para que BRG1 puede acoplarse sobre el ADN y alterar el material genético sin marcar.

En el actual artículo de 'Nature', los científicos informaron de que en los ratones con altos niveles de estrés inducido de BRG1, fueron capaces de restaurar 'MyHeart' a los niveles normales mediante la tecnología de transferencia de genes. La restauración de los niveles de 'MyHeart' bloqueó la acción de BRG1 e impidió la insuficiencia cardiaca, señalan los autores.

Aunque los resultados en ratones sugieren probar 'MyHeart' contra la insuficiencia cardiaca en los seres humanos, es demasiado grande, para los estándares moleculares, para dispensarse como un fármaco, detalla Chang, que es director de Medicina Molecular y Traslacional en el Instituto de Cardiología Krannert de la Universidad de Indiana.

Por ello, este experto y sus colegas están trabajando ahora para identificar porciones más pequeñas de la molécula 'MyHeart' que son clave para su capacidad de bloquear BRG1. Estas subsecciones de la molécula podría dar lugar a un compuesto que se pueda probar en ensayos humanos.

Fuente: Infosalus

¿Realmente es malo reprimir la rabia?


  • ¿Cuántas veces ha escuchado que no expresar la ira es malo para su salud? Hay una idea generalizada de que reprimir el enojo no es bueno para el cuerpo, o que por lo menos puede causar una úlcera estomacal. Existen informes que sugieren que puede ser malo para el corazón.

Pero cuando examinamos las pruebas recopiladas a lo largo de los años, ¿qué encontramos sobre el manejo de la ira?

Con respecto a las úlceras, éstas pueden aparecer tanto si usted da vueltas furioso en una habitación como si cocina su ira a fuego lento en silencio.

No hay pruebas claras de la relación entre el hecho de expresar o no el enojo y la formación de úlceras, ya que ahora se sabe que la mayoría de ellas son causadas por la bacteria Helicobacter pylori o por el uso prolongado de fármacos antiinflamatorios sin esteroides.

Cuando se trata del corazón, las pruebas son más ambivalentes. En un estudio realizado en la Universidad de Carolina del Norte en el año 2000, se hizo una encuesta entre 13.000 pacientes que calificaron su propia tendencia a enojarse, y años más tarde se les realizó un seguimiento.

Aunque su presión arterial era aparentemente normal, los que dijeron que pierden los estribos con frecuencia tenían tres veces más probabilidades de haber tenido ataques al corazón durante esos años que los otros pacientes, incluso cuando se tomaron en cuenta factores como el tabaquismo, la diabetes y el peso.

Del mismo modo, Mark McDermott de la Universidad del Este de Londres halló que aquellas personas que expresan su ira han sufrido más enfermedades cardíacas que aquellos que se abstuvieron de gritar.

Exprésese



Esto es bastante creíble, especialmente cuando se sabe que algunos de los mecanismos fisiológicos a través de los cuales expresamos la ira son dañinos. Cuando uno pierde los estribos, la cara se enrojece, se aprieta la mandíbula y el corazón comienza a latir fuertemente preparándose para la lucha o la huida.

En caso de necesitar energía adicional, el cuerpo toma grasa del músculo liso. Si los ácidos grasos no son finalmente utilizados, tienen que ir a parar a alguna parte y pueden acabar en las paredes de las arterias: estos depósitos pueden contribuir a la enfermedad cardíaca.

Cada vez que su presión arterial se dispara, pueden quedarle cicatrices en el tejido como consecuencia de las diminutas heridas infligidas sobre las paredes de las arterias. Una cicatriz de vez en cuando no es un problema, pero si se repite día tras día, el daño puede acumularse. Un corazón sano puede hacer frente a esto, pero si alguien ya tiene una enfermedad coronaria, a veces el aumento repentino de la presión arterial puede causar que los depósitos de grasa en el interior de la pared de las arterias se desprendan y bloqueen la arteria.

Si la sangre no puede llegar al corazón, el resultado es un ataque al corazón; si no puede llegar al cerebro, será un accidente cerebrovascular.

Pero otros estudios no han demostrado que exista una relación entre la ira y las enfermedades cardíacas, o que las personas con presión arterial alta sean más propensas a reprimir su ira.

En un intento por llegar al fondo del misterio, la israelí Giora Keinan prestó atención no sólo a la frecuencia con que la gente se enoja sino a la intensidad de la ira expresada. Keinan constató que en términos de salud, lo mejor es enojarse mucho y tratar de exponer los argumentos de manera "clara y firme", pero hacerlo sólo en raras ocasiones.

La investigadora sugiere que las personas que logran hacerlo son probablemente las mismas que generalmente saben encontrar otras formas de lidiar con situaciones difíciles. Esto reduce la cantidad de estrés que esas personas experimentan, lo que mejora la función inmune y, por tanto, la salud.

Otra posibilidad es que todo dependa de la forma en que uno expresa la ira. Un estudio realizado en Canadá tomó a 785 adultos seleccionados al azar y les hizo seguimiento durante una década. Se encontró que los hombres que expresan su enfado de manera constructiva y lo utilizan para conseguir que se haga algo, tenían menos probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón. En cambio, no se hallaron diferencias entre las mujeres.

Por otra parte, tanto para hombres como mujeres, la expresión del enojo de forma que se culpa a otros y se justifican las propias acciones está asociada con más enfermedades cardíacas.

Preparados para la fiesta


Incluso aunque los estudios no sean concluyentes en cuanto a si la ira es buena desde un punto de vista físico, seguramente el solo hecho de liberar lo que llevamos dentro nos proporcione algo de alivio, ¿no es así? Tal vez no.

Algunos terapeutas le dan a sus pacientes sacos de arena para golpear, pero esto no siempre es tan catártico como suena. De hecho, puede aumentar los sentimientos de ira.

En un estudio, varias personas recibieron críticas insultantes acerca de un ensayo que habían escrito, incluyendo comentarios como por ejemplo "este es el peor ensayo que he leído". La mitad de las personas tuvieron la oportunidad de descargar su ira golpeando un saco de arena. Dijeron que lo disfrutaron, pero luego cuando en otra parte de la prueba tuvieron que someter a un competidor a fuertes ruidos, castigaron a la gente con ruidos más sonoros que los del otro grupo.

Parece que en lugar de calmar, el saco de golpes había vuelto a las personas más agresivas.

Entonces, ¿qué significa todo esto? Bueno, sugiere que retener la ira no provoca demasiado daño, que un arrebato ocasional probablemente esté bien y que no importa tanto si uno se enoja o no, sino cómo lo hace y con qué frecuencia.

Fuente: BBC

Azúcares causan caries

  • La caries es la enfermedad crónica más común en el planeta que afecta al 80% de la población mundial, es decir 5.400 millones de personas. El dolor dental provocado por complicaciones es la razón número uno de ausentismo laboral y escolar. Los culpables son algunos alimentos.
Todos los estudios indican que los azúcares son causantes de obesidad y caries en niños y adultos. Una reciente recomendación realizada por la OMS, sugiere disminuir el consumo de calorías totales de azúcares del 10% (cifra establecida desde el 2002) al 5%. Incluso una reducción menor a este porcentaje de la ingesta diaria tendría beneficios adicionales. Un 5% de la ingesta calórica total equivale a unos 25 gramos –aproximadamente seis cucharadas pequeñas– de azúcar al día para un adulto con un índice de masa corporal normal.

Gran parte de los azúcares que consumimos, existentes en los alimentos procesados son una de las causas de la aparición de caries en todo el mundo, reveló la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el borrador de una consulta pública sobre directrices de la ingesta de azúcares.

Existe una creciente preocupación ya que el consumo de azúcares puede dar como resultado un aumento de la ingesta calórica total, dando lugar a una dieta poco saludable, aumento de peso corporal y del riesgo de caries. En Paraguay la prevalencia de caries es entre un 98% y un 96%, según relata la Dirección de Salud Bucodental, a ello se suman datos de estudios realizados por la Universidad Autónoma de Paraguay donde se estudia una población de niños y adolescentes, entre siete y 18 años, y se concluye que el 100% de la población estudiada presentó caries activa.

La caries es una enfermedad multifactorial que genera la destrucción de los tejidos del diente, como consecuencia de la desmineralización provocada por los ácidos generados por la placa bacteriana a partir del azúcar. Todos los días la placa bacteriana se forma sobre los dientes y las bacterias metabolizan los alimentos, en especial los carbohidratos (azúcares y almidones), formando ácidos que desmineralizan el esmalte del diente, iniciando así el proceso de la caries.

El proceso metabólico, resultado de la descomposición de los azúcares de los alimentos que ingerimos, genera un ambiente ácido y aumenta el PH del medio bucal. Esto condiciona la presencia de un ambiente cariogénico en la boca, siendo este el principal factor para la aparición y progresión de las lesiones de caries.

Actualmente, la caries es la enfermedad crónica más común en el planeta que afecta al 80% de la población mundial, es decir 5.400 millones de personas.

Implicaciones sociales


Esta enfermedad afecta no solo a los niños en edad escolar sino también a la gran mayoría de los adultos, desafortunadamente en etapas tempranas la caries no produce síntomas y el signo inicial que es una mancha blanca no es fácil de ser visualizado por el paciente. Por ello el diagnóstico o control profesional cada seis meses es tan importante para prevenir y controlarla.

Fuente: ABC Color

El sexo reduce la probabilidad de que los pacientes cardíacos puedan sufrir un infarto

  • Los pacientes cardíacos que tienen sexo dos veces por semana tienen la mitad de probabilidades de padecer un infarto. En las mujeres, el orgasmo libera hormonas que actúan como vasodilatadores. Se ha relacionado la falta de orgasmos con un mayor riesgo cardiovascular. El sexo quema calorías, reduce el estrés y previene enfermedades.
Es un tópico, un lugar común, pensar que el sexo es enémigo de un corazón que ya acumula achaques. Pero nada tiene que ver con la verdad. Al contrario, practicar sexo de manera regular y tener orgasmos ayuda al mejor funcionamiento del corazón.
La ciencia acaba de mostrar que los pacientes cardíacos que tienen sexo dos veces por semana tienen hasta un 50% menos de probabilidades de sufrir un infarto frente a aquellos que lo hacen una vez al mes. 

Así lo señala una reciente investigación publicada en The American Journal of Cardiology. El vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y miembro de la Fundación Española del Corazón (FEC), Ignacio Fernández-Lozano, se hace eco de ese estudio y apunta a los beneficios del orgasmo. Durante el orgasmo se liberan diversas hormonas como la adrenalina, las endorfinas o la oxitocina, en el caso de las mujeres, que "actúan en nuestro organismo como vasodilatadores permitiendo una mejor circulación de la sangre y evitando así la formación de coágulos”. 

Aprovechando la conmemoración este viernes del Día Internacional del Orgasmo Femenino, Fernández-Lozano asegura que “la mejora de la circulación junto a la sensación de felicidad provocada por la secreción de estas hormonas ayuda a mantener una mejor salud cardiovascular". Por el contrario, se ha relacionado a la "falta de orgasmos con un mayor riesgo cardiovascular". Así lo reveló un trabajo elaborado en Inglaterra que estudió a 100 mujeres infartadas y descubrió que el 65% de ellas era incapaz de sentir placer en comparación al 25% de las que tenían esta condición en el grupo de control que no tenía problemas cardiovasculares.

La Fundación Española del Corazón recuerda otros beneficios que el sexo aporta a la salud, como la quema de calorías, la reducción de estrés, la mejora del estado emocional, así como la prevención de enfermedades (durante el sexo se elevan los niveles de inmunoglobulina, lo que protege de infecciones y favorece una mayor resistencia a las enfermedades). Y es que el sexo debe estar entre nuestros hábitos de vida saludables. La FEC recuerda la importancia de mantener hábitos de vida saludables: una dieta equilibrada, realizar actividad física de forma regular, no fumar y no abusar del alcohol, para prevenir problemas cardiacos. 

"Entre estos buenos hábitos de vida se encuentra, también, la práctica de sexo", aseguran los expertos. Para aquellos pacientes que hayan tenido una enfermedad cardiovascular "es importante destacar que pueden mantener una vida sexual normal", siempre que estén estables y mantengan la medicación prescrita y los controles periódicos. Desde la FEC animan a todos los pacientes cardiacos a resolver sus dudas sobre sexo con su cardiólogo.

Fuente: 20minutos.es/