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Que son los acúfenos?

  • Percibir un sonido en uno o ambos oídos cuando no hay una causa externa que lo provoque, incluso cuando hay un completo silencio ambiental. A este fenómeno se le denomina acúfenos o tinnitus y no entiende de edades, sexos ni etnias. 
Puede ser crónico o transitorio y necesitar medicación o soporte psicológico para aprender a vivir con ellos. Se estima que afectan a entre el 6% y el 10% de la población mundial, y no hay datos fidedignos de lo que sucede en España. En este artículo se explica cuáles son las causas de los acúfenos y qué tratamientos hay disponibles para aliviarlos.

Acúfenos o tinnitus: ruidos que no son

Oír silbidos, campanillas, zumbidos, siseos e, incluso, sonidos complejos como música o el ruido de una tormenta, cuando no hay un estímulo externo que lo provoque. Esto es lo que perciben -por un solo oído o por ambos, dentro de la cabeza o fuera del organismo, de manera incesante o interrumpida- quienes sufren acúfenos o tinnitus, un fenómeno que puede ser banal o afectar, incluso, a la calidad de vida. El quid de la cuestión está en que, en la mayoría de veces, solo lo oye el paciente. Este es el caso del tinnitus objetivo. Menos usual es el tinnitus subjetivo, que también puede escuchar el examinador, y que se relaciona con el sonido producido por el flujo sanguíneo en el oído o en las zonas adyacentes, originado por los pequeños músculos del oído medio. Además, no están relacionados con ningún grado de audición, ya que afecta por igual a quienes tienen una audición correcta como aquellas con hipoacusia (pérdida auditiva).

Según informa Josep Boronat, de la Asociación de Personas Afectadas por Tinnitus (APAT), no hay datos epidemiológicos en España que permitan conocer el porcentaje de personas que los padecen; sin embargo, "los datos que nos facilitan desde la France Acouphènes, asociación de afectados en Francia, apuntan que el 6% de la población francesa sufre o puede haber tenido acúfenos alguna vez en su vida y que entre un 6% y 7% de estos ha visto afectada su calidad de vida y ha acudido al médico, normalmente al otorrinolaringólogo, para buscar la manera de aliviar este trastorno".

Este fenómeno no entiende de sexos, aunque se cree que las personas mayores sufren más acúfenos que los jóvenes, debido a que, en muchas ocasiones, coincide con hipoacusia (sordera) propia del envejecimiento, añade Boronat. También incide en que en los últimos años ha aumentado el porcentaje de jóvenes relacionado, sobre todo, con espacios ruidosos como discotecas.

Por otro lado, el estudio 'Oregon Tinnitus Data Archive (EE.UU., 1995)' señala que los grupos de edad más afectados son entre 40 y 49 años (23,9%) y entre 50 y 59 años (25,6%). La investigación más extensa llevada a cabo hasta ahora, realizada en el Reino Unido en el año 2000 sobre más de 48.000 personas, mostró que en un 10,1% de la población el tinnitus surgía de forma espontánea y duraba cinco minutos o más, y que para el 5% suponía una molestia moderada o grave. Sin embargo, solo un 0,5% informó que afectaba seriamente a su calidad de vida. Estudios realizados con población europea muestran prevalencias similares.

¿Qué provoca los acúfenos?

Todavía no se conoce con exactitud qué hace que una persona oiga sonidos sin un estímulo externo, si bien pueden estar asociados a problemas auditivos como:
Infección del oído.
Presencia en el conducto auditivo de un cuerpo extraño o de exceso de cerumen.
Hipoacusia por ruidos fuertes debido a explosiones, por exposición al ruido mantenida en el ámbito laboral (por ejemplo, usar un martillo neumático sin protección acústica) o por escuchar música amplificada y estrepitosa.
Los provocados por algunos fármacos con efectos secundarios perjudiciales para el oído (ototóxicos), como antibióticos de la familia de los aminoglucosidos (amikacina, gentaminina, estreptomicina), diuréticos de asa (bumetanida, furosemida), anitineoplásicos (cisplatino) y salicitatos (aspirina).
Enfermedad de Mèniere (trastorno del oído interno que produce hipoasia y vértigo).

Algunos especialistas también señalan el consumo de alcohol y cafeína y desde la APAT añaden los traumas, intervenciones quirúrgicas en el oído, el estrés y la hipoacusia.

Además, está descrito que también pueden ser un síntoma de hipertensión arterial, alergia o anemia y estar asociado a enfermedades cardiovasculares, problemas neurológicos o tumores en el sistema auditivo, pero raras veces está asociado con problemas graves de salud, como cáncer. En estos casos, cuando los acúfenos son el síntoma de otra enfermedad, cuando se instaura tratamiento para la patología que los ocasiona, se resuelven.

Tratamiento para los acúfenos

Los acúfenos no afectan a todos por igual. En los casos más graves (se calcula que en un 0,6% en todo el mundo) pueden provocar ansiedad, insomnio e, incluso, depresión.

Sin embargo, sin llegar a estos extremos, para hacerlos más llevaderos no queda otra opción que aprender a vivir con ellos. Hay tratamientos farmacológicos disponibles, pero ninguno específico para esta afección, y los resultados dependen de cada paciente.

Los medicamentos más utilizados son corticoesteroides, vasodilatadores, lidocaína o benzodiacepinas, entre otros; también fármacos antiepilépticos y antidepresivos. Sin embargo, tal y como señalan dos revisiones bibliográficas de la Biblioteca Cochrane(2006 y 2007, respectivamente), no hay pruebas concluyentes para afirmar que estos últimos tienen un efecto beneficioso.

Otros autores han sugerido que el uso de Ginko biloba o la oxigenoterapia hiperbárica puede mejorar el suministro de oxígeno al oído interno, aunque todavía no hay evidencia científica que sostenga su validez.

Otras opciones, como la estimulación magnética transcraneal, musicoterapia, la reflexología, la hipnoterapia y medicina china tradicional, incluida la acupuntura, podrían ayudar a aliviar los síntomas.

Y para quienes, además de acúfenos, sufren hipoacusia acentuada, el uso de audífonos mejora ambas entidades.

La eficacia de la terapia cognitivo-conductual para los acúfenos

En la revisión 'Terapia cognitivo-conductual para el tinnitus' de la Cochrane Database of Systematic Reviews, los autores, Pablo Martinez-Devesa, Rafael Perera, Megan Theodoulou y Angus Waddell, evalúan si esta terapia es eficaz en los pacientes que padecen acúfenos. Tras incluir ocho ensayos clínicos y analizar los datos, los resultados no muestran efectos significativos de este tratamiento psicológico en el volumen subjetivo de la percepción del sonido.

Sí que se señala una mejoría significativa en la depresión asociada (comparada con no realizar ningún tratamiento) y en la disminución de la gravedad del tinnitus, lo que influye de forma directa en la calidad de vida del paciente. Por este motivo, los autores sugieren que el tratamiento cognitivo-conductual (una terapia psicológica estructurada, de tiempo limitado, para modificar la respuesta a pensamientos y situaciones) aporta beneficios a los afectados. Sin embargo, añaden que se necesitan más estudios que evalúen su efecto a largo plazo.

Fuente: Eroski Consumer

Enfermedad celiaca

  • El gluten es un grupo de proteínas presentes en algunos cereales, especialmente en el trigo. Las personas que tienen celiaquía comprobada deben evitar su consumo con el control médico adecuado.
La doctora Gloria Arza, vicepresidenta de la Fundación Paraguaya de Celiacos (Fupacel), refiere que la celiaquía es una afección intestinal crónica generada por una anormal sensibilidad al gluten, en personas predispuestas genéticamente y en quienes produce lesiones características en la mucosa intestinal, que lleva a un estado de mala absorción.

–¿Por qué es tan difícil el diagnóstico de la enfermedad celiaca?

–Porque se trata de una enfermedad que puede confundirse con muchas otras patologías debido a los signos y síntomas que presenta. Además, se puede presentar en cualquier etapa de la vida y debutar con una complicación.

Se solicitan estudios para saber si la persona es celiaca; sin embargo, en la actualidad los profesionales están más habituados al diagnóstico de la enfermedad celiaca, pues ya existe más conocimiento con respecto a esta patología en nuestro país. Existen métodos laboratoriales que confirman el padecimiento de la enfermedad como la biopsia intestinal.

–¿Cuáles son los otros estudios que solicitará?

–Son estudios laboratoriales del tipo de anticuerpos, como antitransglutaminasa, antiendomisio DGP2 e IGA sérica y, por último, la biopsia intestinal a través de una endoscopía digestiva alta.

–¿Qué ocurre si se manifiesta en la niñez?

–Es una enfermedad que aparece en cualquier etapa de la vida, incluso en el período de la niñez, en el que es más fácil llegar al diagnóstico, pues los signos y síntomas son más notorios.

–¿Cómo la persona podrá saber si padece esta enfermedad?

–Los síntomas comunes son diarreas crónicas, abundantes, distensión abdominal, irritabilidad, anemia, dificultad para subir de peso, estreñimiento, estatura baja, enfermedades dermatológicas. Además, ocurren osteoporosis y cáncer, especialmente del intestino, y puede estar asociado a enfermedades autoinmunes o bien debutar con ellas.

–¿En qué consiste el tratamiento?

–El único tratamiento es la dieta libre de gluten, que debe ser estricta y para toda la vida. El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. El celiaco puede alimentarse de fuentes naturales como carnes y sus derivados, lácteos, frutas, verduras, maíz, mandioca, arroz, legumbres y tubérculos.
Fuente: ABC color

El poder del optimismo

  • "La felicidad son pequeños detalles, un poco de cielo azul, un vientecillo suave y especialmente la paz de espíritu", ha asegurado
Tener un estilo vital optimista alarga la esperanza de vida "más que la reducción y el control del colesterol y el tabaquismo" porque, "sencillamente, las personas más optimistas tienen menos enfermedades". "Si tienen menos enfermedades es, sin duda, porque se cuidan más, porque aprecian y valoran lo más importante y que ignoramos todos, que es la vida", ha explicado el catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo (OV), José Antonio Flórez Sánchez.

Así, ha comentado que "estamos viendo cómo las personas más felices viven aproximadamente cinco años más" que las personas que no lo son, al tiempo que ha apuntado que pese a las "innumerables" definiciones de felicidad, "lo más importante no es definirla, sino sentirla".

"Hay que saber que la felicidad, como el del peregrino, es un camino que nunca acaba. Es un camino, no una meta. Es, sencillamente, un saber vivir, un disfrutar de la vida, especialmente ayudando a los demás", ha reivindicado Pérez Lozano en una entrevista concedida a Europa Press con motivo del taller terapéutico 'El camino de la felicidad: potencia tu autoestima, tu salud y tu longevidad', que se ha celebrado esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

En este taller, según ha apuntado, ha tratado de "desarrollar una asignatura que no está en ningún sistema educativo: aprender a vivir", porque "en esta asignatura, que se extiende a lo largo de todo nuestro ciclo vital y que supone un reto de superación,esfuerzo, entendimiento y perfeccionamiento del ser humano, suspendemos absolutamente todos".

Durante el taller, ha añadido, "se ha puesto un énfasis muy especial en la risa para enfrentarnos a nuestra existencia tratando de transmitir sensaciones positivas de bienestar en armonía con la naturaleza". Igualmente, ha defendido que la terapia para aprender a vivir se basa, "sencillamente, en ir descubriendo lo mejor que tenemos cada uno de nosotros y aprendiendo unos de otros".


"EXISTE UNA CRISIS TREMENDA DE VALORES"

Flórez Lozano, que ha criticado que "estamos medicalizados" y que "se ignora el más importante de los medicamentos, uno mismo", también ha lamentado que en la actualidad "existe una crisis tremenda de valores" y no tanto "una crisis económica", porque en el mundo occidental el ser humano "tiene hambre de afectividad, hambre de comunicación".

No obstante, ha puntualizado que "la crisis ha aumentado entre un 5% y un 8% la tasa de enfermedades mentales, ansiedad, depresión, trastornos del sueño y suicidios". "Pero la felicidad tiene que ver con uno mismo. Incluso en medio de la miseria surge la felicidad. La posesión no es la felicidad. La felicidad va por otro camino, que es ser más amable, más cariñoso, más comprensivo o más tolerante", ha matizado.

Este catedrático también ha denunciado que con "la invasión tecnológica, la conectividad mórbida que estamos sufriendo, disminuye una necesidad imperiosa del ser humano, que es la comunicación verbal y no verbal". Este "invasión tecnológica", en su opinión, "deteriora el lenguaje" y provoca que "los padres y los hijos no se comuniquen" porque "están mediatizados a través de un móvil como si los demás no existieran".

"Esta adicción de la tecnología nos priva de ese elemento tan importante de la comunicación, del lenguaje y también de la capacidad de escuchar y de aprender", ha apuntado, al tiempo que cree que la felicidad que se siente con el contacto en las redes sociales es "ficticia" porque "la felicidad no está tan lejos, está en nosotros mismos". "La felicidad son pequeños detalles, un poco de cielo azul, un vientecillo suave y especialmente la paz de espíritu", ha asegurado.

Fuente: Europapress

Entrene su cerebro para que elija ensalada de fruta

Un estudio halló que un programa parecía hacer que la comida baja en calorías fuera una opción fácil para un pequeño grupo de personas con sobrepeso.

Quizá pueda convencer a su cerebro de que la comida saludable sabe mejor que la malsana, sugiere una investigación reciente.

El estudio incluyó a ocho personas con sobrepeso y obesas que se inscribieron en un programa recién diseñado para perder peso que buscaba cambiar la forma en que la gente reacciona a distintos alimentos. Esos participantes se compararon con un grupo de control de cinco personas con sobrepeso y obesas que no fueron incluidas en el programa.

Ambos grupos recibieron IRM cerebrales al inicio del estudio, y una vez más seis meses después. Los escáneres revelaron que las personas en el programa para perder peso mostraban cambios en áreas del centro de recompensas del cerebro involucradas con el aprendizaje y la adicción.

En concreto, esa área mostró un aumento en la sensibilidad a los alimentos saludables bajos en calorías, y una menor sensibilidad a los alimentos con más calorías, según el estudio publicado en la edición en línea del 1 de septiembre de la revista Nutrition & Diabetes.

"Al principio de nuestras vidas no adoramos las papas fritas ni odiamos, por ejemplo, la pasta integral", comentó en un comunicado de prensa de la Universidad de Tufts la autora principal del estudio, Susan Roberts, directora del Laboratorio del Metabolismo de la Energía del Centro de Investigación sobre Nutrición Humana del Departamento de Agricultura de EE. UU. de la universidad.

"Ese condicionamiento ocurre con el tiempo en respuesta a comer, repetidamente, lo que hay disponible en el tóxico ambiente alimentario", explicó Roberts, que también es profesora de la Facultad de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Tufts, y profesora adjunta de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la universidad.

Y según el primer autor del estudio, Thilo Deckersbach, aunque otros estudios han mostrado que los procedimientos quirúrgicos como la cirugía de derivación gástrica pueden reducir qué tanto disfrutan las personas de la comida en general, esto no es muy satisfactorio porque elimina la satisfacción con la comida en general, en lugar de hacer que los alimentos más saludables resulten más atractivos". Deckersbach es psicólogo del Hospital General de Massachusetts, en Boston.

"Mostramos que es posible cambiar las preferencias de los alimentos malsanos a los alimentos saludables sin cirugía, y que la IRM es una técnica importante para explorar el rol del cerebro en las pistas alimentarias", aseguró Deckersbach en el comunicado de prensa.

Roberts apuntó que "en esta área falta mucha investigación por hacer, con más participantes, un seguimiento a largo plazo y que se investiguen más áreas del cerebro. Pero nos anima mucho que el programa para perder peso parece cambiar qué alimentos resultan tentadores para las personas".

FUENTE: Tufts University