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Las mujeres menores de 45 años, las más propensas a sufrir depresión

  • Internacional de Valencia (VIU) María José Hernández asegura que existe mayor incidencia de trastornos depresivos en la mujer y se registra una mayor presencia en adultos jóvenes, de entre 18 y 44 años.
Hernández ha hecho estas declaraciones con motivo del Día Mundial de la Salud Mental que se celebra el 10 de octubre y, en este sentido, ha recordado que en la actualidad una o dos de cada 100 personas padecen o han padecido depresión, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Así, ha hecho hincapié en los síntomas que ayudan a detectar la depresión como la pérdida de energía e interés, los sentimientos de culpa, la dificultad para concentrarse, la pérdida de apetito, irritabilidad, ganas de llorar y pensamientos mórbidos, y, en este sentido, ha alertado de que "cuando esta sintomatología perdura más de tres meses es importante acudir a un profesional". "Normalmente se vive un deterioro del funcionamiento interpersonal, social y laboral y no se sabe a qué atribuir el trastorno", ha añadido.

La experta ha señalado que cuando el decaimiento no se supera "es cuando el trastorno depresivo ha empezado y la persona se siente incapaz de poder salir de la situación". Según ha explicado, "nos enfrentamos a diferentes tipos de depresión, ya que hay depresiones por causas biológicas, psicosociales y las relacionadas con la personalidad del paciente".

En cuanto a la primera, ha dicho que es común que exista una falta de energía "porque hay un déficit noradrenalina, o un trastorno del sueño debido a un déficit serotoninérgico, aunque en otras ocasiones existe déficit del placer, anhedonia, por carencia de dopaminérgico".

Asimismo, hay depresiones que dependen de factores psicosociales, como los trastornos derivados de la crisis económica, "que han generado un incremento de los casos debido a las situaciones de desesperación, y existen otras depresiones en las que entra en juego la personalidad del paciente".

De esta manera, ha apuntado que hay pacientes con personalidad obsesiva compulsiva, perfeccionista, "que cuando no controlan la situación entran en estado de depresión"; personas con personalidad dependiente, "que cuando pierden al sujeto del que dependían puede caer en una depresión" y personas con personalidad depresiva.

Hernández ha destacado que lo más importante para poder superarla es "darse cuenta a tiempo y acudir en busca de ayuda profesional", además "del apoyo familiar y social incondicional y los recursos propios de la persona".
AYUDA

Al respecto, ha apuntado que hay que ayudar en varios niveles. En primer lugar a nivel emocional-motivacional "para enseñarle a verbalizar sus quejas y problemas lo menos posible, animarle a abandonar el chantaje emocional y cumplir las metas y submetas, programando objetivos realistas a corto y largo plazo".

A nivel sensoriomotor, es necesario incrementar su nivel de actividad y las actividades gratificantes, salir del aislamiento social, afrontar las situaciones que evita resolver y adoptar una actitud de solución de problemas y desarrollar las habilidades asertivas, especialmente las de aserción negativa.

Entre los factores situacionales del contexto social -ha dicho- es necesario promover que las personas cercanas aumenten el refuerzo de las conductas adaptativas y eliminen las críticas y eviten provocarle situaciones desagradables. Asimismo, y, si es necesario, las persona afectada "deberá valorar si reestructura el medio, a fin de hacerlo más estimulante, generador de metas y alicientes, cambiando de trabajo o contexto".

Para la experta de la VIU, para tratar a una persona con depresión es importante "empatizar" con ella, ayudarle a ver los logros que va consiguiendo, que cumpla una serie de reglas terapéuticas, aprenda a analizar sus pensamientos, genere expectativas positivas y que exteriorice emociones.

Fuente: Infosalus

Hemorragias nasales: ¿banales o graves?


  • La hemorragia nasal o epistaxis consiste en la pérdida de sangre desde el interior de la nariz. El término tiene raíces griegas y significa "gota a gota", dado que la sangre suele "gotear" desde la nariz cuando se produce.

Según explica a Infosalus el doctor Miguel Armengot, presidente de la Comisión de Rinología y Alergia de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-PCF), la sangre procede de los vasos sanguíneos que irrigan el recubrimiento interno de la nariz (mucosa nasal), que se extiende unos 11 centímetros desde los orificios externos o narinas hacia atrás, hasta cerca de la altura de las orejas.

Armengot señala que en estos casos puede sangrar una o las dos fosas nasales aunque lo más habitual es que sangre solo una. En el caso de la hemorragia bilateral el origen es un proceso sistémico: un trastorno de la coagulación, una enfermedad hematológica o hepática grave, una enfermedad de Rendu-Osler, una hipertensión arterial o la toma de anticoagulantes o antiagregantes como el 'Sintrom' y la aspirina.

Aunque toda la mucosa nasal puede sangrar, la que sangra más frecuentemente es la parte anterior del tabique nasal (área de Kiesselbach) y en este caso la hemorragia suele ser leve y de escasa gravedad.

"Cuando la epistaxis procede de la parte posterior de la nariz, de la zona de la arteria esfenopalatina, la hemorragia es severa y puede ser grave. La sangre fluye tanto por la nariz como por la boca en cuanto el paciente inclina la cabeza hacia atrás", aclara Armengot.

Las causas de las hemorragias nasales son múltiples y el significado clínico variable aunque lo más habitual es que no tenga importancia y su origen pueda deberse a tocarse en exceso, la sequedad ambiental o la rinitis. Sin embargo, puede ser también la manifestación de una enfermedad grave: leucemia, tumor maligno o benigno de fosas nasales, enfermedad hepática o hipertensión arterial.

"Otros síntomas o signos acompañantes, la gravedad, repetición de la misma, así como la exploración clínica por especialista y otras pruebas diagnósticas nos llevarán al diagnóstico de la causa", señala el especialista.

Aunque en ocasiones se produce un "agrupamiento" de episodios en el tiempo, se desconoce a ciencia cierta la causa del mismo. "Los ambientes secos y fríos la favorecen", aclara Armengot que sin embargo advierte que su repetición obliga a una visita al otorrinolaringólogo para establecer las causas.


CUANDO SUCEDEN EN LOS MENORES
"En los niños son más frecuentas las epistaxis anteriores leves, muchas veces por hurgados nasales", aclara el especialista que apunta que sin embargo en los mayores son más frecuentes las epistaxis posteriores y severas. Aún así, las hemorragias nasales en los menores siempre requieren una revisión por el especialista, concluye Armengot.

En los más pequeños las causas pueden ser similares a lo que sucede en los adultos, aunque el hurgado nasal o una rinitis alérgica, que inflama y favorece el hurgado por el picor nasal propio de la alergia, son las causas más frecuentes.

Hay una forma muy poco frecuente que acontece casi exclusivamente en varones adolescentes y que produce epistaxis severas inicialmente unilaterales y luego bilaterales, además de obstrucción nasal. En estos casos es necesario descartar siempre un tumor característico denominado angiofibroma nasofaríngeo y requieren la concurrencia del otorrinolaringólogo.

CÓMO ACTUAR

El especialista señala que ante una hemorragia nasal se debe tapar la nariz presionando con los dedos, inclinar la cabeza hacia delante, esperar unos minutos y si no cede acudir a urgencias. Además, aconseja mantenerse sentado para no tragar sangre.

"Debe evitarse inclinar la cabeza hacia atrás o acostarse, ambos gestos hacen que traguemos la sangre y, además, impiden conocer si estamos o no sangrando. Mantener la calma es fundamental, evita que aumente la tensión arterial que nos haría sangrar más", aclara Armengot.

Una vez cortada la hemorragia y en las 24 horas siguientes hay que evitar hacer esfuerzos, no tomar fármacos con efecto anticoagulante o antiagregante como la aspirina y los sonados fuertes.

Si le hemorragia es repetitiva y/o se acompaña de cualquier otro síntoma o signo a nivel nasal o general (obstrucción nasal, mucosidad, dolor de cabeza, fiebre, cansancio, palidez de piel, manchas en la piel, sangrado de encías, etc.), se debe acudir siempre al médico.

"Puede ser un proceso banal o el signo de una grave enfermedad", acentúa Armengot. Las pruebas a realizar se adaptarán a la clínica: rinoscopia y endoscopia, análisis de sangre, TAC, resonancia nuclear magnética, arteriografía, etc.

Solo en los casos en los que haya alteraciones de la coagulación sanguínea se requieren fármacos para restaurar sus valores normales. También si es necesario bajar una hipertensión arterial o para tratar la enfermedad responsable de la epistaxis, pero una vez se ha establecido el diagnóstico.

Fuente: Infosalus

La clave de la obesidad está en el sedentarismo

  • No se trata de comer menos, sino de gastar más energía de la que consumimos.
La obesidad es el resultado de un balance energético positivo continuado, en el que la ingesta total de energía supera el gasto energético total. A pesar de las evidencias científicas sobre los beneficios derivados de la actividad física, la tendencia de los últimos años es el incremento del sedentarismo, al tiempo que descienden las calorías ingeridas.

«Así, y en función de los datos que muestran los patrones alimentarios en España de las últimas décadas, vemos que -a diferencia de lo que pudiera pensarse dadas las actuales cifras de sobrepeso y obesidad-, el total de calorías ingeridas hoy por los españoles es un 13% menor que hace 40 años», afirma el doctor Rafael Urrialde de Andrés, responsable del Área de Salud y Nutrición de Coca-Cola Iberia. En concreto, la ingesta media de energía ha pasado de 3.008 kcal/persona/día en 1964 a las 2.609 kcal/persona/día en 2012.

Junto a ello, el 42% de la población en España nunca realiza actividad física o deporte, y en los últimos 50 años la actividad física laboral se ha reducido en la media en unas 120 kcal/día. «Los estilos de vida sedentarios dificultan el mantener un balance energético equilibrado, ya que en esos casos el gasto de energía es muy inferior al necesario», explica el doctor Urrialde y agrega: “El control de la ingesta y el gasto de la energía son aspectos claves en el equilibrio energético».

La inactividad física y la mortalidad

Según la OMS, la inactividad física es el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad y una de las principales causas de enfermedades crónicas como el sobrepeso y la obesidad, cuya prevalencia está aumentando progresivamente en un gran número de países de todo el mundo.

Para el doctor Urrialde, «el incremento sustancial del sedentarismo y la inactividad física está motivado por los cambios en los hábitos de vida de la población, tanto en los patrones alimentarios como de actividad física, y el descenso en el gasto energético en la vida cotidiana. Vivimos en un entorno que hace que las personas sean inactivas porque moverse es cada vez menos necesario».

Actualmente, la comunidad científica coincide en señalar que una de las herramientas de salud pública con mayor potencial para poner freno a la epidemia de la obesidad es la prevención mediante la práctica habitual de actividad física, que a su vez, es fundamental para conseguir el equilibrio energético entre las calorías que ingerimos y las que gastamos.

«Fomentar un estilo de vida activo y saludable basado en una dieta variada, moderada y equilibrada, incluyendo unos niveles adecuados de hidratación y la práctica regular de actividad física resultan fundamentales para promover el bienestar de la población y evitar de esta forma el sobrepeso y la obesidad. Igualmente, es importante recordar que a la hora de controlar el peso, todas las calorías cuentan, independientemente del alimento o la bebida de donde procedan, incluidas las que se encuentran en nuestras bebidas», explica el experto.

Dieta y azúcar

Y hablando de calorías, un nuevo estudio ha analizado la evidencia científica sobre la asociación entre el consumo de bebidas azucaradas y el riesgo de obesidad, teniendo en cuenta por primera vez el balance energético. El análisis se ha llevado a cabo a partir de una revisión sistemática de trabajos científicos anteriores, y según sus conclusiones, la evidencia de una asociación entre el consumo de bebidas azucaradas y el riesgo de obesidad es inconsistente cuando se realiza el ajuste correspondiente al balance energético entre las calorías ingeridas y las gastadas por el organismo.

Esta es la principal conclusión del estudio ‘Systematic review of the evidence for an association between sugar-sweetened beverage consumption and risk of obesity’, que acaba de publicar la revista científica Nutrition Reviews.

Según el profesor Lluìs Serra-Majem, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y presidente de la Academia Española de Nutrición, «la obesidad tiene una casuística compleja y multifactorial, por lo que reducir la ingesta de azúcares, por sí solo no reducirá la incidencia de obesidad, si no se acompaña de programas adecuados para ajustar el consumo y, particularmente, el gasto de energía. Al fin y al cabo, la obesidad es el resultado de un balance energético positivo continuado, en el que la ingesta total de energía supera el gasto energético total».

Estudios anteriores

Anteriormente, las conclusiones de otro análisis científico publicado en ‘Obesity Reviews’, revista científica de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, concluyó que la reducción del consumo de bebidas azucaradas no estaba asociada de forma directa con una disminución de la obesidad ni de los niveles del Índice de Masa Corporal (IMC).

Igualmente, en el estudio científico ‘La paradoja australiana: descenso notable de la ingesta de azúcares en el mismo periodo en que aumentan el sobrepeso y la obesidad’, sus autores concluyeron que los esfuerzos para reducir la ingesta de azúcar pueden disminuir su consumo, pero no necesariamente la prevalencia de obesidad.

Por último, y según los resultados de un estudio transversal, realizado por investigadores de Portugal y Reino Unido, no hay evidencias entre la ingesta de bebidas azucaradas y el sobrepeso en niños del área mediterránea. Ésta fue la principal conclusión de la investigación ‘Sugar-sweetened beverage intake and overweight in children from a mediterranean country’, publicada en la revista ‘Public Health Nutrition’. Según sus autores, sus hallazgos «sugieren que reducir o eliminar el consumo de bebidas azucaradas no tendría un gran efecto sobre la distribución del IMC de los niños».

Fuente: ABC.es

Descubren dónde se originó y cómo se expandió el sida desde Africa


  • Hallazgo de investigadores de la Universidad de Oxford. Comenzó en la ciudad de Kinshasa, capital del Congo. El primer registro genético del virus es del año 1920.

El virus del sida recién fue descubierto en 1981, pero su dispersión por el mundo empezó mucho antes. Ahora, se encontró el lugar donde se inició el brote que terminó en una epidemia que afecta hoy a 35 millones de personas en todo el mundo. Fue en Kinshasa, la actual capital de la República Democrática del Congo, en África, alrededor del año 1920 según un rastreo genético que hicieron investigadores de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, la Universidad de Leuven en Bélgica, y otras instituciones científicas de Canadá, Portugal, Francia y los Estados Unidos.

Se sabía que a principios del siglo pasado, el virus de la inmunodeficiencia en simios pasó del chimpancé a un ser humano. Pero sólo el “grupo M del virus de la inmunodeficiencia humana 1” fue capaz de dispersarse y producir la epidemia. La pregunta pendiente era cuáles fueron los factores que favorecieron a ese tipo del virus.

Para responderla, los investigadores liderados por Oliver Pybus, tomaron muestras del virus de diferentes lugares de África, crearon árboles de relaciones de “parentesco” genético, y aplicaron un “reloj molecular” que les permitió rastrear el origen. El virus primero infectó a una persona en Kinshasa, y luego en 1937 pasó a otras dos localidades que eran centros mineros y que estaban conectados por el ferrocarril.

“Nuestros datos genéticos nos dicen que el VIH se propagó muy rápidamente a través del Congo, de una superficie equivalente a Europa Occidental, desplazándose con las personas por los ferrocarriles y vías acuáticas”, subrayó Pybus en un comunicado. Además, algunos cambios en las actitudes sociales, especialmente entre los trabajadores del sexo, que tenían un gran número de clientes, y un mayor acceso a jeringas –algunas infectadas– expandieron la epidemia.

“El nuevo estudio aporta información interesante sobre el origen del virus del sida. Permite considerar cómo los cambios urbanos y culturales contribuyeron al avance de la epidemia. Esto no nos cambia la estrategia para tratar a las personas con el VIH: acceder al tratamiento lo más temprano posible”, opinó Marcelo Losso, jefe del servicio de inmunocomprometidos del Hospital Ramos Mejía. En tanto, José Luis Affranchino, investigador del Conicet y la Universidad de Belgrano, comentó: “El VIH 1 se originó en humanos a partir de un virus que estaba en chimpancés. Así, los humanos –cazadores de chimpancés– transmitieron a otros el virus que recién produjo enfermedad después de varias décadas. El desarrollo urbano y del transporte y las migraciones favorecieron que el virus se disperse por los continentes”.

Fuente: Clarin