Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Basado en la politica de Google Adsense. PUEDE LEERLO EN EL ENLACE A CONTINUACIÓN

Una dieta rica en granos integrales podría alargar su vida

Estudios también han mostrado que las personas se sienten más llenas cuando comen granos integrales.
A lo largo del tiempo, comer con regularidad pan de trigo integral, avena u otros granos integrales podría alargar su esperanza de vida unos años, según concluye un estudio liderado por la Universidad de Harvard.

Los granos integrales son tan saludables que el riesgo de una persona de muerte prematura se reduce por cada porción añadida a la dieta diaria, según los hallazgos publicados en línea el 5 de enero en la revista JAMA Internal Medicine.

"Vimos evidencias claras de que cuantos más granos integrales se toman, menor es la tasa de mortalidad", dijo el doctor Qi Sun, profesor asistente de nutrición de la Facultad de Salud Pública de la Harvard. "Cuando observamos el riesgo de muerte por enfermedades cardiacas, la asociación fue incluso más firme".

Los investigadores estiman que por cada porción de una onza (28 gramos) de granos integrales el riesgo general de una persona de muerte prematura se reduce en un 5 por ciento, y su riesgo de muerte por enfermedades cardiacas disminuye en un 9%.

Pero comer granos integrales no pareció afectar el riesgo de una persona de morir de cáncer, indicó el estudio.

El equipo de Sun basó sus hallazgos en los datos de dos estudios médicos a largo plazo que se remontan a mitad de los años 80 y que contaron con más de 118,000 enfermeros y profesionales sanitarios. En los estudios, se requirió a los participantes que rellenaran formularios sobre los alimentos y la dieta cada dos a cuatro años, que incluían preguntas sobre su ingesta de granos integrales.

Los granos cosechados frescos como el trigo, la cebada y la avena tienen 3 partes. Una cáscara externa que se llama salvado protege la semilla. El germen es el pequeño embrión que hay dentro de la semilla y que podría crecer hasta convertirse en una planta nueva. Y el endospermo (por mucho la parte más grande de la semilla) es el suministro potencial de alimento para que una planta nueva empiece a partir del germen.

Al refinar los granos para hacer harina procesada, los fabricantes normalmente apartan el salvado y el germen, dejando solamente el endospermo, rico en calorías. Pero los alimentos con granos integrales como la avena, las palomitas de maíz, el arroz integral, y el pan y los cereales integrales contienen las tres partes de la semilla.

A lo largo de 26 años, hubo 27,000 muertes de personas que participaron en los dos estudios, dijeron los investigadores.

Pero los investigadores hallaron que en el grupo en el que se comieron más granos integrales al día fallecieron un tercio menos de personas al día, en comparación con los que comieron la menor cantidad de granos integrales.

El estudio no se diseñó para determinar causalidad. Pero los beneficios para la salud se mantuvieron incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta otros factores que podrían afectar al riesgo de muerte de una persona, como la edad y el peso, y si fumaban o no.

Los que comían granos integrales "tenían hábitos más saludables que los que no comían granos integrales, pero nuestro modelo controla eso", indicó Sun.

¿Por qué podrían ser tan saludables los granos integrales? Según Sun, son ricos en fibra (principalmente del salvado) y la fibra ayuda a ralentizar la digestión y previene los aumentos peligrosos de los niveles de azúcar en la sangre. Además, tanto el salvado como el germen contienen una serie de vitaminas y minerales importantes, como la vitamina E y el magnesio, además de nutrientes como los antioxidantes, añadió Joan Salge Blake, dietista registrada y profesora clínica asociada de nutrición en la Universidad de Boston.

Sin el salvado y el germen, se pierde aproximadamente el 25% de las proteínas del grano, junto con al menos 17 nutrientes clave, según el Consejo de Granos Integrales (Whole Grains Council), un grupo defensor del consumidor si ánimo de lucro.

Los estudios también han mostrado que las personas se sienten más llenas cuando comen granos integrales, "de modo que podría ayudar con el tamaño de la cintura", dijo Blake, que también es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).

"El consenso hasta ahora es que probablemente no sea una sola cosa, sino una serie de cosas extraordinarias que trabajan en conjunción en los granos integrales de forma sinérgica para que se den los beneficios para la salud", dijo Blake.

Las actuales directrices estadounidenses animan a las personas a que tomen la mitad de sus granos diarios de fuentes de granos integrales, lo que equivale a unas tres porciones, dijo Blake.

Blake recomienda que las personas incluyan granos integrales en todas sus comidas, y posiblemente incluso en algunos refrigerios.

"Para llegar a esa sensación de satisfacción, es recomendable expandir el consumo de granos integrales a lo largo del día", señaló Blake. "Al comerlos a lo largo del todo el día, puede mantener la fibra y la saciedad, lo que ayuda a manejar mejor el peso".


Más evidencias de que una vida saludable hace maravillas por el corazón de las mujeres

Las mujeres pueden reducir de forma dramática sus probabilidades de sufrir una enfermedad cardiaca antes de la vejez si siguen las directrices para una vida saludable, según un estudio a largo plazo de gran tamaño.
El estudio encontró que las mujeres que seguían seis recomendaciones para una vida saludable, como comer una dieta saludable y hacer ejercicio de forma regular, reducían sus probabilidades de sufrir una enfermedad cardiaca en alrededor de un 90 por ciento en un transcurso de 20 años, en comparación con las mujeres con los estilos de vida más malsanos.

Los investigadores también estimaron que los estilos de vida malsanos eran responsables de casi el 75 por ciento de los casos de enfermedades cardiacas en las mujeres más jóvenes y de mediana edad.

"Adoptar o mantener un estilo de vida saludable podría reducir sustancialmente la incidencia de diabetes, hipertensión y colesterol alto, además de reducir la incidencia de enfermedad de la arteria coronaria en las mujeres jóvenes", afirmó la autora líder del estudio, Andrea Chomistek, profesora asistente de epidemiología y bioestadística de la Universidad de Indiana, en Bloomington.

Aunque las muertes por problemas cardiacos en las mujeres de 35 a 44 años son poco comunes, la tasa de esas muertes ha permanecido más o menos igual en las cuatro últimas décadas. Pero al mismo tiempo, en general menos gente muere de enfermedades cardiacas en Estados Unidos, dijo Chomistek. "Unas opciones malsanas de estilo de vida podrían explicar esas diferencias", aseguró.

"Un estilo de vida saludable también se asoció con una reducción significativa en el riesgo de contraer una enfermedad cardiaca entre las mujeres que ya habían desarrollado un factor de riesgo cardiovascular, como la diabetes, la hipertensión o el colesterol alto", comentó.

Los hallazgos aparecen en la nueva edición de la revista Journal of the American College of Cardiology.

El estudio siguió a casi 90,000 enfermeras entre 1991 y 2011. Las mujeres tenían de 27 a 44 años cuando comenzó el estudio.

Los investigadores se enfocaron en seis conductas descritas como saludables: no fumar, hacer al menos 2.5 horas de ejercicio a la semana, tener un peso normal, ver siete horas o menos de televisión a la semana, comer una dieta saludable y beber algo de alcohol pero no más de una copa al día.

Alrededor del 5 por ciento de las mujeres encajaban en esa categoría en un momento dado, según Chomistek.

El estudio también observó los factores de riesgo de las enfermedades cardiacas, como la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión. "Aunque las enfermedades cardiacas son bastante raras en las mujeres jóvenes, contraer un factor de riesgo de enfermedades cardiacas no lo es", afirmó.

Alrededor del 45 por ciento de las mujeres contrajeron uno de esos factores de riesgo durante el periodo de 20 años del estudio, señaló Chomistek. Y un estilo de vida saludable también ayudó a esas mujeres, halló el estudio.

"Las mujeres que tenían diabetes, hipertensión o colesterol alto y que mantenían un estilo de vida saludable tenían un riesgo mucho más bajo de al final contraer una enfermedad cardiaca (como sufrir un ataque cardiaco) en comparación con las mujeres que no mantenían un estilo de vida saludable", planteó.

"Muchas de esas mujeres recibían tratamiento para sus factores de riesgo, pero el estilo de vida seguía siendo muy importante para la prevención de una enfermedad cardiaca posterior", anotó Chomistek.

¿Serían esos hallazgos similares en los hombres? Las tasas de mortalidad por enfermedad cardiaca en los hombres más jóvenes se han resistido de forma empecinada a declinar, como las de las mujeres, "y eso amerita más estudio", dijo Chomistek.

En ambos sexos, "hay una evidencia inequívoca de que un patrón alimentario saludable, ser físicamente activo, mantener un peso corporal ideal y no fumar se relacionan firmemente con una reducción en el riesgo de enfermedad cardiaca", señaló Donna Arnett, catedrática de epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Alabama, en Birmingham, y ex presidenta de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). Arnett escribió un comentario que acompaña al estudio.

Muchas mujeres "carecen del conocimiento de que las enfermedades cardiacas les puede afectar a cualquier edad, y quizá no reconozcan los síntomas de las enfermedades cardiacas", señaló Arnett. "Aunque muchas mujeres tienen síntomas clásicos de ataque cardiaco (como un dolor muy grande en el centro del pecho que se extiende al cuello o al brazo, falta de aire y sudoración copiosa), otras presentan dolor de espalda o indigestión".

Este estudio confirma la importancia de las conductas saludables, como no fumar y hacer más ejercicio, dijo Arnett. Y estos hallazgos también desempeñan un papel en cambiar la discusión pública hacia "crear un mundo en que hacer esas cosas sea la opción por defecto".

FUENTES: Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

¿Comer 3 veces al día no es necesario? Revelan trasfondo de nuestra ingesta de alimentos

La gente a través de todo el mundo no siempre comía tres veces al día. El modelo de 3 comidas diarias es un enfoque cultural reciente y no se basa en ninguna razón biológica. La nutrición es el caso personal que depende de muchas variables y varios estudios lo han comprobado.
La cantidad de cuantas veces comemos al día no es importante, sino que la manera de cómo y bajo las cuales condiciones lo estamos haciendo opina 'American Heart Association' (Asociación Estadounidense del Corazón).

Varios centros científicos a través de todo el mundo realizaron estudios con el objeto de investigar los efectos de tomar tres comidas diarias en la salud del ser humano. Los descubrimientos no son definitivos, pero sí polémicos. El estudio realizado por el Ministerio de la Agricultura de EE.UU. ha revelado que una comida grande a lo largo del día, en vez de tres comidas de mediana porción, ayuda a eliminar peso pero causa un aumento de la presión sanguínea.

Mientras, otro estudio del National Institute on Aging (Instituto Nacional de Envejecimiento) ha demostrado que unacomida diaria es la causa más frecuente de lainsulinorresistencia e intolerancia a la glucosa, que son las dos premisas de la diabetes tipo 2.

Los efectos de estos y otros estudios no son definitivos, sino controvertidos, dado que no pueden servir de base biológica para justificar las tres comidas. Las investigaciones han generado controversias porque la nutrición es un caso personal y depende de muchas variables, tales como la satisfacción alimenticia, el tiempo del día, ejercicios, o genética. Por eso todavía no existe una comprobación científica para esta teoría, informa el portal Rawstory.com.

"Lo de las tres comidas diarias es un enfoque cultural, dado que los seres humanos se han acostumbrado a esta idea, que es muy cómoda para nosotros. Sin embargo nuestros horarios y deseos nos permiten cada vez menos plasmar esa teoría en la vida", opina Paul Freedman, profesor de la Universidad Yale (EE.UU.) y editor del libro 'Food: The History of Taste'.

RT

Luchando contra la diabetes


Un barco, el viento y una tripulación diferente a las demás. Un grupo de jóvenes belgas quiere aprender a navegar pero también a gestionar mejor su diabetes con la ayuda de Philippe Pirard, enfermero y capitán.
 

“Cuando eres diabético, explica Timothée, uno de los jóvenes, tienes que realizar controles glucémicos para saber cuál es el nivel de azúcar en la sangre. Los médicos nos dicen que tenemos que hacerlos cuatro veces al día. Así que te picas en el dedo, aparece una pequeña gota de sangre y la colocas en un aparato. En apenas cinco segundos obtienes el resultado”.

En principio, debe ser el páncreas el que controle el nivel de azúcar en la sangre. Un páncreas en buen estado regula permanentemente la secreción de la hormona insulina. Pero el mal funcionamiento de unas células del páncreas llamadas “beta” puede provocar un desequilibrio y la diabetes de tipo 1 o 2 es el resultado.

“Existe la diabetes de tipo 1 que es una enfermedad en la que el propio sistema inmunitario ataca las células beta. Esas células mueren y el paciente deja de tener células beta y de producir insulina. En la diabetes de tipo 2, las células beta no desaparecen del páncreas pero no funcionan bien, están presentes pero no producen suficiente insulina”, explica Miriam Cnop, experta en diabetes de la Universidad libre de Bruselas.

Desde hace 30 años científicos de todo el mundo intentan en vano reproducir las células beta en un laboratorio para estudiarlas y entender mejor sus disfunciones.

Hoy el Profesor Scharfmann y su equipo lo han conseguido gracias a su audacia y su obstinación.

“Hemos creado células beta humanas, células que contienen y producen insulina”, explica.

Pero, ¿cómo estos científicos han conseguido crear estas células humanas en su laboratorio?

“Ya habíamos demostrado que podíamos obtener esas células, aunque en cantidad insuficiente, a partir de una muestra de páncreas prenatal trasplantada en un ratón, asegura. Lo que hicimos fue incluir en esas células un gen llamado inmortalizante lo que nos permitió aumentar la cantidad de células beta humanas obtenidas, extraerlas del cuerpo del ratón y colocarlas en recipientes de cultivo. Ahora esas células serán muy útiles para entender mejor cómo se destruyen en el páncreas o por qué funcionan mal en los diabéticos y, quizás un día, desarrollar nuevos tratamientos para los diferentes tipo de diabetes”.

Hoy en día, el 85% de los diabéticos sufren el tipo 2 de la enfermedad lo que podría estar estrechamente relacionado con el sobrepeso y la obesidad.

Pero una bacteria llamada “akkermansia muciniphila” podría ayudar a estos pacientes. Al menos eso es lo que asegura Patrice Cani, de la Universidad católica de Lovaina.

“Descubrimos esta bacteria por casualidad. Es necesario recordar que vivimos con miles de millones de bacterias en el intestino. Algunas de estas bacterias nos ayudan, por ejemplo, a digerir los alimentos, explica.
En este caso pudimos demostrar que akkermansia conseguía dialogar con nuestras células y que, de alguna manera, modificaba la utilización del azúcar por parte de nuestro organismo. Por ello creemos que esta bacteria podría mejorar la diabetes de tipo 2”.

“Hoy ya estamos estudiando la posibilidad de administrar esta bacteria a los pacientes obesos y diabéticos de tipo 2. Esperamos obtener la respuesta dentro de unos años. Esperamos saber si podemos o no administrar esta bacteria como complemento del tratamiento que reciben este tipo de diabéticos”, explica Cani.

Y mientras se espera la aparición de nuevos tratamientos, el grupo de jóvenes belgas ya ha encontrado su particular manera de gestionar mejor la enfermedad.

Fuente: euronews