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Inmunoterapia y sus grandes beneficios

Una de las razones por las que el cáncer es tan difícil de tratar y curar es porque las células tumorales pueden evadir la vigilancia y el ataque de las células del sistema inmunológico, y al hacerlo pueden viajar de manera libre por el cuerpo buscando nuevos nichos para florecer y prosperar. 
Por eso, el activar el sistema inmunológico para que pueda ejercer mejor sus funciones de vigilancia y defensa, la Inmunoterapia, se ha convertido en una enorme prioridad para la ciencia. Y como además las células del sistema inmune tienen memoria, los efectos protectores serán a largo plazo y de gran utilidad cuando se presenten nuevos ataques.

Investigadores de la Universidad de Harvard han desarrollado un novedoso modelo para introducir en el organismo biomaterial que se auto-ensambla en una estructura tridimensional, una vacuna 3D, que podría combatir e incluso prevenir el cáncer y otras infecciones como las del VIH.

“Podemos crear estructuras 3D usando una forma de entrega mínimamente invasiva para enriquecer y activar las células inmunológicas del individuo, in vivo, y así equiparlas para el ataque de células que podrían ser dañinas”, afirma uno de los investigadores. Las estructuras, que son nano* conos biodegradables hechos de sílice, pueden ser cargados con componentes de drogas químicas y biológicas y se inyectan de forma subcutánea. Los conitos se ensamblan de forma espontánea en el sitio de la inyección formando un andamio tridimensional, algo así como cuando se arma una torre de fósforos. La estructura tiene poros que pueden reclutar y rellenarse con células dendríticas, que son células de vigilancia que monitorean el cuerpo y disparan una respuesta inmunológica cuando se detecta alguna presencia indeseable.

Estructuras como la descrita, con partículas de sílice y nano poros ya se habían mostrado de gran utilidad para manipular células desde su interior, pero esta es la primera vez que se usan para construir un andamio tridimensional con la capacidad de atraer millones de células inmunológicas.

Los nano poros, sintetizados en el laboratorio, pueden llenarse con moléculas diversas como las precursoras de ácidos nucléicos, proteínas o cualquier variedad de drogas que se crea son de utilidad para tratar un amplio rango de infecciones.

“Aunque ahora estemos centrados en desarrollar una vacuna contra el cáncer, en el futuro podremos cargar los nano-poros con otras moléculas que atraigan otro tipo de células dendríticas y diversas células del sistema inmunológico”, afirma otro de los investigadores.
El asunto de fondo es que usando un amplio repertorio de moléculas que atraigan y den impulso a las diversas células del sistema inmunológico, la posibilidad de combatir un amplio rango de enfermedades infecciosas adquiere una importancia capital. Lo clave es cargar los conitos con las moléculas adecuadas, todo esto decidido y programado en el laboratorio.

Una vez el andamio tridimesional ha reclutado a las células dendríticas del cuerpo, las drogas contenidas en los conitos son liberadas, lo que alerta al sistema de vigilancia e inicia la respuesta inmunológica. Las células dendríticas activadas abandonan el andamio y se van a los nódulos linfáticos, donde disparan las alarmas y dirigen un ataque específico y dirigido a, por ejemplo, células cancerosas. En el sitio de la inyección, el andamio se biodegrada y se disuelve de forma natural en cosa de pocos meses.

Por ahora los investigadores han probado la vacuna 3D sólo en ratones con resultados muy alentadores. Un experimento mostró que el andamio atrajo a millones de dendritas, dispersando luego las células a los nódulos linfáticos y disparando una respuesta inmunológica muy fuerte.

Estas vacunas 3D son fáciles y baratas de hacer, así podrían estar disponibles de manera rápida cuando alguna enfermedad infecciosa amenace con extenderse en la población.

Puesto que la vacuna trabaja induciendo una respuesta inmunológica amplia, el método podría servir para usarse incluso como un sistema de prevención construyendo una forma de resistencia previa a la infección. “Inmunoterapias inyectadas que usan biomateriales programables como un vehículo poderoso para llevar tratamientos dirigidos para curar o prevenir enfermedades podrían ayudar a combatir un amplio rango de enfermedades infecciosas mortales, como el VIH, el Ébola y por supuesto, el cáncer” afirma el profesor de bioingeniería en Harvard, Donald Ingber.

Estas vacunas 3D, administradas con un procedimiento mínimamente invasivo ofrecen una posibilidad única de “copiar” la capacidad maravillosa del cuerpo de responder con todo su repertorio a infecciones y ataques, que de otra manera habrían dejado pasar.

Si una de las maldades de las células cancerosas consiste en camuflarse, disfrazarse, para pasar desapercibidas por el sistema de vigilancia que monta el sistema inmunológico y así continuar creciendo a gusto, la Inmunoterapia podría ser de una utilidad enorme pues dispararía el ataque, así no sea contra ellas directamente, sino que, al estar robustecido y listo para la acción, las podría neutralizar y destruir.

La Inmunoterapia estuvo lejos de la mira de los investigadores del cáncer pues la quimio y la radioterapia entraron a dominar el campo de tratamiento. Su resurgimiento lleva poco tiempo aunque con resultados tan prometedores que la revista Science la declaró el hito del año 2013. Ahora, si la forma de entrada al cuerpo es tan amable como se ha descrito, se esperan grandes logros en el combate al cáncer y otras enfermedades infecciosas.

Una posible cura venida desde dentro del cuerpo.

*Nano: Mil millonésima parte de, en este caso, un metro.

Publicado por Cierta Ciencia

Incumplimiento por los pacientes en la toma de medicamentos recetados por sus médicos

Hay bastantes situaciones potenciales en las que un paciente puede incumplir el tratamiento farmacológico prescrito por su médico. 
Entre las más comunes figuran olvidarse en bastantes ocasiones de tomar el medicamento, dejar de tomarlo antes de tiempo por encontrarse ya mejor y creer erróneamente que ya no es necesario, dejarlo de lado por su mal sabor o por otras incomodidades derivadas de consumirlo, y, desgraciadamente, cada vez más habitualmente en los países donde la sanidad pública sufre recortes, por no poder pagar el coste económico que le supone el tratamiento completo.

Pero, en cualquier caso, ¿cuál es el grado general de incumplimiento por los pacientes en la toma de medicamentos recetados por sus médicos? Una investigación reciente, que constituye una actualización y ampliación de otra efectuada varios años atrás sobre la base del análisis de resultados de estudios, indaga en este tema. La población analizada es la canadiense, pero las conclusiones de la nueva revisión de estudios seguramente son aplicables también a las poblaciones de otros países.

El equipo de Robby Nieuwlaat, de la Universidad McMaster en Canadá, ha determinado que el grado de incumplimiento por los pacientes en la toma de medicamentos recetados por sus médicos es tan elevado como el 50 por ciento.

Se confirma que existe un alto grado de incumplimiento por los pacientes en la toma de medicamentos recetados por sus médicos. (Foto: Amazings / NCYT / JMC)

En cuanto al grado de responsabilidad de cada posible causa en este nivel de incumplimiento, no hay datos lo bastante fiables como para poder hacer estimaciones mínimamente certeras. En consecuencia, tampoco es fácil idear estrategias que ayuden a disminuir el nivel de incumplimiento. En este sentido, se debe favorecer una mayor comunicación entre pacientes y doctores, si bien en ocasiones es difícil para los primeros alcanzar un contacto más personalizado.

Algunas iniciativas, como Voy al Doc, en México, intentan simplificar esta interacción entre ambos, ofreciendo servicios de agenda y contacto, y ayudando además al paciente a evitar los riesgos de la automedicación, la búsqueda de información médica no contrastada en Internet, etc. Además, aprovechan el potencial de internet poniendo a disposición de los usuarios chats de ayuda en directo, las 24 horas del día. Se mejora así el acceso a la salud, la localización del doctor de la especialidad más adecuada, y la solicitud de la cita. El sistema nos recordará incluso cuándo tenemos dicha cita, y no asesorará sobre diversos aspectos importantes de nuestra relación con el estamento médico.

Los autores del estudio en la Universidad McMaster, mientras, han decidido recurrir a la comunidad científica global para lograr oportunidades de colaboración que permitan obtener un conocimiento más detallado sobre el fenómeno del incumplimiento en la toma de medicamentos.

Fuente: noticias de la ciencia

Estar demasiado tiempo sentado puede ser letal, incluso si se hace ejercicio, según una revisión

Un investigador sugiere modos de incluir el movimiento a lo largo de su día que van más allá del tiempo que pasa en el gimnasio.
Hacer ejercicio de manera regular no elimina el riesgo más alto de sufrir enfermedades graves o una muerte prematura como resultado de pasar sentado demasiado tiempo cada día, revela una nueva revisión.

Tras analizar 47 estudios anteriores, unos investigadores canadienses hallaron que estar sentado durante mucho tiempo cada día se vinculó de manera significativa con una mayor probabilidad de enfermedades cardiacas, de diabetes, de cáncer y de morir.

E incluso si los participantes del estudio hacían ejercicio regularmente, las evidencias acumuladas seguían mostrando unos peores resultados para los que estaban sentados durante mucho tiempo, dijeron los investigadores. Pero los que hacían poco ejercicio o no lo hacían se enfrentaban a riesgos incluso mayores para su salud.

"Hallamos que la asociación era relativamente constante para todas las enfermedades. Se puede argumentar con bastante firmeza que la conducta sedentaria y estar sentado probablemente estén asociados con estas enfermedades", dijo el autor del estudio, Aviroop Biswas, candidato doctoral en la Red de Salud Universitaria y del Instituto de Rehabilitación de Toronto.

"Cuando estamos de pie, ciertos músculos de nuestro cuerpo están trabajando muy duro para mantenernos erguidos", añadió Biswas, ofreciendo una teoría de por qué estar sentado es perjudicial. "Cuando estamos sentados durante mucho tiempo. . . nuestro metabolismo no es tan funcional, y la inactividad se asocia con muchos efectos negativos".

La investigación aparece en la edición en línea del 19 de enero de la revista Annals of Internal Medicine.

Aproximadamente 3.2 millones de personas fallecen cada año porque no están lo suficientemente activas, según la Organización Mundial de la Salud, lo que hace que la inactividad física sea el cuarto factor de riesgo principal de mortalidad a nivel mundial.

En los estudios que Biswas y su equipo revisaron, la definición de estar mucho tiempo sentado varió entre 8 horas al día hasta 12 horas o más. Estar sentado o las actividades sedentarias en las que siempre se está sentado, como conducir, usar la computadora o ver la televisión, no deberían conformar más de 4 o 5 horas del día de una persona, dijo Biswas, citando las directrices publicadas por la Agencia de Salud Pública de Canadá.

"Hallamos que el ejercicio es muy bueno, pero se trata de lo que hacemos a lo largo del día", dijo. "El ejercicio no es algo que se haga solamente una hora al día, si somos concienzudos; tenemos que hacer algo cuando no estamos haciendo ejercicio, como encontrar excusas para moverse, subir por las escaleras o trasportar nosotros mismos la compra en lugar de usar el [carro de la compra] en el supermercado".

El mayor peligro para la salud de estar mucho tiempo sentado, según la revisión, fue un riesgo un 90 por ciento mayor de contraer diabetes tipo 2. En los estudios que examinaban la incidencia del cáncer y las muertes, se observaron específicamente unos vínculos significativos entre la conducta sedentaria y el cáncer de mama, de colon, uterino o de ovarios.

Un estudio de la revisión mostró que estar menos de 8 horas sentado al día se asoció con un riesgo un 14 por ciento menor de una posible hospitalización prevenible.

El Dr. Joshua Septimus, profesor clínico asociado de medicina interna en el Hospital Metodista de Houston, en Texas, alabó la nueva investigación, y comentó que "nos da más datos que nos ayudan a aconsejar a nuestros pacientes".

"La idea de que podríamos hacer ejercicio de 15 a 20 minutos al día y que podríamos eliminar completamente cualquiera de los daños de un estilo de vida sedentario de las otras 23 horas al día es demasiado esperanzadora", indicó Septimus. "Esto nos ha mostrado que la actividad física sí ofrece algunos beneficios. . . pero no es suficiente".

Biswas y sus colaboradores ofrecieron unos consejos adicionales para reducir el tiempo que se pasa sedentario:
Haga un descanso de uno a tres minutos cada media hora a lo largo del día para ponerse de pie (que quema el doble de calorías que estar sentado) o andar un poco,
Permanezca de pie o haga ejercicio mientras ve la televisión, y
Reduzca gradualmente el tiempo que permanece sentado unos 15 o 20 minutos al día, con el objetivo de reducir en dos o tres las horas sedentarias de un día de 12 horas.


FUENTES: Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

¿Heredamos la gordura de nuestros padres?



La obesidad es uno de los mayores desafíos de la salud pública del siglo XXI y se ha triplicado en varios países desde los años 80.

El sobrepeso y la obesidad obesos ha incrementado el riesgo de dos tipos de diabetes, enfermedades al corazón, presión alta e incluso algunos tipos de cáncer.

Muchas veces pensamos que la dieta y el estilo de vida son las principales causas de subir de peso, pero ¿y si en realidad es hereditario?

Si tus padres tienen sobrepeso, ¿estás destinado a ser gordo tú también? Tus kilos de más, ¿se deben a tus malos hábitos alimenticios o a tus genes?

Todo un instinto

Los genes que nos hacen desear la comida o que nos ayudan a guardar energía fueron pasados de generación en generación y mantuvieron a nuestros ancestros vivos.Nuestra tendencia a buscar activamente comida y comer lo más posible cada vez que tenemos la oportunidad es culpa de la evolución de nuestra especie.

Ellos no tenían acceso confiable a suficiente comida. Por ello, evolucionamos con la costumbre de buscar activamente comida y comer lo más posible cada vez que tenemos la oportunidad.

Ahora, por primera vez en la larga historia de la evolución de nuestra especie, muchos de nosotros vivimos en un ambiente donde hay demasiada comida.

Nos gustaría pensar que tenemos supremo control sobre nuestras necesidades, pero el impulso de consumir comida es un instinto muy poderoso y primitivo.

Se podría argumentar que el sobrepeso de hoy es una respuesta natural –incluso altamente evolucionada- a nuestro ambiente.

Gordura: ¿culpa de nuestros genes?

Las dietas son hoy un gran negocio. Pero, ¿importa realmente lo que comemos si, al final, somos simplemente el producto de nuestros genes?

Un gen es parte importante del código biológico del que estamos hechos. La mitad de nuestros genes vienen de nuestra madre. La otra mitad, de nuestro padre.

El primer gen susceptible a la obesidad se denomina FTO (gen de materia grasa y obesidad asociada, según sus siglas en inglés). Este gen es el que tiene el mayor efecto sobre el índice de masa corporal (IMC) de todos los genes conocidos. Este incrementa el antojo por los alimentos más grasosos.

Tenemos alrededor de 24.000 genes, pero si heredas dos copias del FTO –una de cada padre- tienes 50% más probabilidad de tener sobrepeso.

Más de 75 genes o grupos genéticos que afectan la obesidad han sido ahora identificados, incluyendo el FTO.

Estos tienen un efecto poderoso sobre nuestros hábitos alimenticios y cuán fácilmente acumulamos grasa. Pueden también afectar nuestro metabolismo y apetito de varias maneras.

Naturaleza versus estilo de vida

No sólo heredamos genes de nuestros padres.

Comer de manera saludable comienza en el seno de la familia. Los malos hábitos, como bocadillos tarde en la noche, pueden ser pasados a los hijos. Esto deriva en malas decisiones a la hora de comer y, como consecuencia, sobrepeso.

¿Cómo puede afectar el cansancio nuestras decisiones sobre qué tipo de comida comprar?

Un experimento demostró que un grupo de personas que habían sido privadas de sueño compraban alimentos por casi el doble de calorías que un grupo con el mismo monto de dinero, pero que había dormido las horas necesarias.

¿Podemos ganarle a los genes?

Si tienes genes con predisposición a la obesidad y al antojo por comida poco saludable, no puedes cambiarlos, pero sí hacer un esfuerzo por no dejarlos dictar pauta en tu vida.

Sólo necesitas esforzarte en limitar tu ingesta de comida y controlar tu peso.

Mantener un peso saludable es posible, incluso para gente con dos genes FTO.

Se puede moderar el impacto de los genes a través de buenos hábitos. Algunos de estos hábitos son costumbres de familias. Se pueden determinar pasos prácticos para reducir la disponibilidad de comidas ricas en grasa o azúcar en el hogar.

También tomarse más tiempo para las comidas familiares, todos juntos, implica que te sentirás más lleno habiendo comido menos y habiendo pensado qué es lo que comiste.

Nuestros genes podrán ser heredados, pero nuestros hábitos son aprendidos y podemos mejorarlos.

BBC mundo