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La mala dieta de los niños podría significar una peor salud cuando sean adultos

La salud cardiaca general de los niños estadounidenses se queda corta, según un nuevo análisis.
Los investigadores de la Universidad de Northwestern hallaron que aunque la mayoría de los 9,000 niños que estudiaron tenían unos niveles de presión arterial saludables, el 40 por ciento no tenían unos buenos niveles de colesterol, casi ninguno comía una dieta saludable de forma regular y el 30 por ciento tenían sobrepeso o eran obesos.

Estos hallazgos podrían significar que hay más niños que en el futuro se enfrentarán, entre otras cosas, con enfermedades cardiacas si nada cambia, dijo la Dra. Sarah Samaan, cardióloga del Centro Cardiaco Legacy en Plano, Texas.

"La niñez prepara el escenario para la vida. Si un niño empieza con una dieta saludable y un estilo de vida activo, es mucho menos probable que contraiga enfermedades crónicas y costosas que pueden restar años de vida productiva", dijo Samaan, que no participó en el estudio.

"Los niños y los adultos obesos tienen muchas más probabilidades de contraer hipertensión, diabetes, artritis y enfermedades cardiacas, de modo que no deberíamos aceptar esto como 'lo que ahora es normal'", añadió.

La puntuación en la dieta saludable fue uno de los cuatro ítems usados para evaluar la salud cardiaca de los niños estadounidenses, de 2 a 11 años de edad, a partir de encuestas nacionales realizadas entre 2003 y 2010. Las otras medidas fueron la presión arterial, el nivel total de colesterol y el índice de masa corporal (IMC), una proporción entre la estatura y el peso de una persona usada para medir la grasa corporal.

Según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), una dieta saludable significa que tiene al menos cuatro de los siguientes 5 componentes: al menos 4.5 tazas de fruta y verdura al día; al menos dos porciones de 3.5 onzas (100 gramos) de pescado a la semana; al menos tres porciones de 1 onza (28 gramos) de granos integrales ricos en fibra al día; menos de 1,500 miligramos de sodio al día, y no más de 450 calorías a partir de bebidas azucaradas a la semana.

Menos del 1 por ciento de los niños mayores de 5 años comían una dieta sana, y menos del 20 por ciento cumplían con dos o tres de los componentes. Lo que resultó menos probable que cumplieran los niños era el requisito de los granos integrales, según los autores del estudio.

Más del 90 por ciento de los niños consumían demasiado sodio al día y muy poco pescado o fruta y verdura, según el informe. Más de la mitad bebían demasiadas bebidas azucaradas.

Aproximadamente el 90 por ciento de los niños tienen una presión arterial saludable, pero solamente el 60 por ciento de los niños tenían un buen nivel total de colesterol, según los investigadores.

Los niveles sanos del IMC eran más habituales: un 67 por ciento de los niños de 2 a 5 años y un 77 por ciento de los niños de 6 a 11 años tenían un IMC saludable. Pero el 15 por ciento de todos los niños tenían sobrepeso, y aproximadamente el mismo porcentaje eran obesos.

Los hallazgos aparecen en la edición del 17 de marzo de la revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes.

"Los padres han de servir como mejores ejemplos con su propia dieta y sus hábitos de ejercicio para demostrar las conductas saludables a sus hijos", dijo la Dra. Danelle Fisher, pediatra en el Centro de Salud Providence Saint John de Santa Mónica, California.

"Hablar sobre la comida, cocinar en casa, limitar las bebidas azucaradas y hacer que los niños participen en la compra de la comida y la preparación de la misma son cosas que los padres pueden hacer para introducir estos conceptos a los niños a una edad temprana", sugirió Fisher.

El Dr. Carlo Reyes, pediatra en el Hospital Los Robles en Thousand Oaks, California, indicó que la mayor preocupación sobre estos hallazgos es que los hábitos alimentarios de los niños podrían empezar a fijarse a los 12 años.

"Se trata de un problema difícil, que probablemente tenga su origen en los constructos sociales y culturales", dijo Reyes. "Educar a los padres sobre las opciones saludables es un inicio, pero no es suficiente como para cambiar esta tendencia. Ayudar a los padres probablemente implicará el esfuerzo de una comunidad de líderes formada por pediatras, médicos de familia y educadores".

Las escuelas también pueden ayudar a respaldar la salud cardiaca de los niños, dijo el coautor del estudio, el Dr. Donald Lloyd-Jones, profesor de cardiología y epidemiología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, en Chicago.

"Desde proporcionar comidas saludables por defecto hasta asegurarse de que los estudiantes tengan educación física cada día, pueden jugar un rol clave en la salud de los niños, y también son un vínculo importante para las familias", dijo Lloyd-Jones. "El mensaje para los padres, y para nuestra sociedad como un todo, es que debemos hacer el esfuerzo por preservar la salud cardiaca al establecer hábitos saludables en nuestros niños desde el principio".

Estos hábitos deberían incluir la actividad física regular y una dieta saludable rica en fruta, verdura y proteínas magras, y con pocos alimentos procesados y almidones, dijeron él y Samaan.

"Muchos adultos crecieron en casas donde la comida saludable y fresca no formaba parte de la rutina diaria, de modo que podría ser necesario algo de esfuerzo y educación para aprender a ayudar a un niño a crecer bien", dijo Samaan. "El esfuerzo vale la pena. Cuando no se da a un niño un inicio sano en la vida, es mucho más difícil alcanzar una adultez sana".


Artículo por HealthDay

Podrían evitarse dos millones de muertes por enfermedades de riñón



La diabetes y la hipertensión, sumadas al envejecimiento, son los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedad renal crónica (ERN) que, según un estudio publicado en 2004 en The New England Journal of Medicine, afecta en todo el mundo al 17% de los individuos mayores de 20 años.
Esta patología influye negativamente en el funcionamiento normal de los riñones durante un periodo superior a 3 meses. La mayoría de los pacientes se diagnostican en los estadios terminales de la enfermedad, en los que se requieren terapias sustitutivas (TSR) como diálisis o trasplante renal.

Ahora, un grupo de científicos ha publicado en The Lancet nuevos datos mundiales sobre la enfermedad y ha afirmado que, en el mejor de los casos, la mitad de la población global necesita ambas TSR para tratar la insuficiencia renal.

Según los datos, al menos 2,3 millones de personas han muerto prematuramente a causa de la insuficiencia renal al no tener acceso a los tratamientos sustitutivos.

“La triste realidad es que la mayoría de estas muertes se pueden prevenir y la mayor parte ocurre en los países de bajos y medios ingresos, donde hay casos en los que menos de un cuarto de los pacientes reciben tratamiento. El alto coste de las técnicas de diálisis actuales –de 20.000 a 100.000 dólares por persona al año– son inaccesibles para la mayoría de las personas que lo necesitan”, explica Vlado Perkovic, profesor del Instituto George de Salud Global y la Universidad de Sydney, (Australia), y líder del estudio.

La investigación muestra que la mayoría de estas muertes evitables se produjeron en China, India, Indonesia, Pakistán y Nigeria, donde menos de un cuarto de los pacientes recibieron tratamiento para la insuficiencia renal.

"Nuestras estimaciones para 2030 indican que la incidencia de la enfermedad renal crónica crecerá rápidamente en las próximas décadas y el número de personas que necesitarán diálisis o trasplante de riñón será más del doble, es decir, 5 millones”, alerta. “Por eso, necesitamos desarrollar técnicas de diálisis de bajo coste, así como implementar programas de prevención en toda la población para hacer frente a los principales factores de riesgo de la etapa final de la enfermedad renal, en la que se incluye el riesgo de diabetes, presión arterial alta y obesidad".

Perkovic y sus colegas procesaron todos los datos disponibles en la base de datos Medline sobre estudios observacionales y de registros renales. También contactaron con expertos nacionales para recopilar datos sobre el número real de pacientes con terapia renal sustitutiva (en las que se incluye diálisis y trasplante renal) en 123 países, que representan el 93% de la población mundial.

Para la proyección a 15 años, utilizaron un modelo matemático con el fin de calcular la posible necesidad de TSR en cada país, así como la proyección de necesidades para 2030.

Los hallazgos muestran que en 2010, 2,62 millones de personas fueron tratadas con TSR, de las que un 78% precisaron de diálisis. La mayoría (92,8%) de los pacientes tratados vivían en países ricos, y solo un 7,2% en los países de ingresos medio-bajos y bajos.

"Estos escenarios sugieren que en 2010 entre 2,3 millones y 7,1 millones de personas, que podrían haberse salvado gracias a las TSR, murieron prematuramente porque el tratamiento no estaba disponible", subraya Perkovic.

Los autores también pronostican que el número de personas que recibirán TSR se duplicará con creces a 5,4 millones en 2030, principalmente en regiones en desarrollo como Asia (de 0,968 millones en 2010 a 2,162 en 2030) y África (0,083 millones a 0,236).

Según Perkovic, "el gran número de muertes que ocurren debido a la falta de acceso al tratamiento hace que sea urgente buscar una solución por parte de la comunidad de nefrólogos y de investigadores en general".

Como resultado de esta investigación, se ha convocado una competición mundial para diseñar el tratamiento de diálisis más asequible, con un premio de 100.000 dólares.

"Las máquinas de diálisis purifican la sangre, sustituyendo una función esencial de los riñones. Si podemos desarrollar una máquina de diálisis asequible, con bajos costos de operación, que funcione con energía solar y utilice fuentes de agua locales, muchas más personas tendrán acceso al tratamiento y millones de vidas podrían salvarse", añade el experto.

El premio está patrocinado por el Instituto George, la Sociedad Internacional de Nefrología y la Sociedad de Asia Pacífico de Nefrología, con el apoyo de la Fundación de la Familia Farrell.

Otra enfermedad relacionada con el riñón, la lesión renal aguda (IRA), también ha sido objeto de debate en el último número de The Lancet.

Tal y como recoge el estudio, en tan solo 10 años las muertes evitables causadas por IRA podrían ser prácticamente erradicadas, pese a que actualmente afecta a cerca de 13 millones de personas cada año y provoca 1,7 millones de muertes anuales. Su tratamiento cuesta 150 dólares por paciente.

Así, una nueva Comisión de la revista The Lancet y la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) informa sobre una iniciativa lanzada en 2013 y que insta a la prevención de fallecimientos por lesión renal aguda y tiene como objetivo su eliminación en 2025. La iniciativa se conoce como ‘0by25’.

Según Giuseppe Remuzzi, presidente de la ISN, y uno de los creadores de la Comisión, "la capacidad de proporcionar tratamientos que salven vidas para la lesión renal aguda ofrece un argumento de peso para considerarlo un derecho básico tanto como lo es dar fármacos antirretrovirales para tratar el VIH, sobre todo cuando solo necesita administrarse durante un breve período de tiempo".

La lesión renal aguda es una enfermedad grave y cada vez más común en todo el mundo y provoca una disminución brusca o rápida de la función renal. En los países enriquecidos, esta enfermedad surge con frecuencia después de una cirugía y tras el uso de medicamentos que afecten la función renal. En los países de medios y bajos es principalmente una enfermedad que afecta a personas jóvenes y sanas, y con frecuencia se asocia a la diarrea, a infecciones como la malaria, y a las toxinas.

Las complicaciones que se dan tanto en la enfermedad renal crónica como en la enfermedad renal en etapa terminal son que tanto una como otra necesitan diálisis y trasplantes, generando elevados costes a largo plazo.

Las estimaciones del coste anual producido por la lesión renal aguda para el Servicio Nacional de Salud (NHS) en Inglaterra están entre 434 millones y 620 millones de libras al año, superior a los costes asociados con el cáncer de mama o de pulmón.

Según datos de la Comisión, uno de cada 5 adultos ingresados en hospitales de todo el mundo desarrolla IRA. Pero, debido a que los datos no están registrados en la mayoría de los casos de los países de medios y bajos ingresos, es probable que la verdadera carga de salud pública de la IRA en estas regiones sea superior.

La Comisión añade que, en la mayoría de los casos la IRA se puede detectar temprano y tratar con 1-2 semanas de diálisis peritoneal. Este tipo de diálisis se puede hacer en la mayoría de las situaciones, ya que no requiere el suministro de electricidad o de agua.

"Muchas de las intervenciones preventivas y terapéuticas contra la IRA pueden partir de la infraestructura existente, los avances en la tecnología y los recursos humanos en las distintas regiones. ‘0by25’ solo será factible si los diagnósticos y los equipos para la diálisis, así como los suministros, están disponibles a bajo coste y si las autoridades nacionales de salud invierten en más infraestructura", señala Ravindra Mehta, miembro de la Comisión y profesor de la Universidad de California en San Diego Medical Center (EE.UU).

La Comisión se presentará en el Congreso Mundial de Nefrología en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, celebrada del 13 al 17 de marzo de 2015.

Estas investigaciones se han publicado en el marco de la celebración del Día Mundial del Riñón, cada segundo jueves de marzo: La efeméride pretende concienciar a la población sobre la enfermedad renal y resaltar la necesidad urgente de actuar para prevenirla y tratarla. La campaña global ha sido organizada conjuntamente por la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y la Federación Internacional de Fundaciones Renales (IFKF) desde 2006. 

Fuente: SINC

Síndrome de fatiga crónica: una enfermedad silenciosa

La mayoría de las personas ha sentido alguna vez el desgaste que produce el estrés y las exigencias de la rutina. Sin embargo, estar exhausto puede ser una enfermedad.
Los síntomas de la fatiga crónica pueden estar ocultos durante años antes de recibir un diagnóstico. Esta enfermedad se caracteriza por una fatiga profunda, disfunción cognitiva, alteraciones en el sueño, manifestaciones autonómicas y dolor, entro otros, que alteran la 'vida normal'. En estados Unidos, por ejemplo, afecta entre 836 mil y 2,5 millones de personas.

Según un relevamiento publicado por una comisión de expertos del Departamento de Salud (HHS), los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y la FDA, la fatiga crónica, también conocida como encefalomielitis miálgica (EM), es una enfermedad crónica, grave, compleja y sistémica. 

Muchas personas con este trastorno tienen dificultades para completar las tareas diarias, y al menos un cuarto de ellas incluso de salir del hogar o levantarse de la cama a en algún momento. Según las autoridades sanitarias de Estados Unidos se estiman en 17 a 24 mil millones anuales las pérdidas por productividad laboral.
La vida del exhausto

Las personas con síndrome de fatiga crónica (SFC) a menudo realizan actividades a un nivel menor de lo que eran capaces antes de la aparición de esta patología. "Este cuadro que aparece de una manera muy especial, mezclado con el cansancio, la angustia por la imposibilidad de realizar las actividades habituales, las dificultades en la conciliación del sueño y el despertar si la sensación reparadora del descanso", detalla el doctor Miguel Ekizian, médico psiquiatra. La causa o causas que lo producen aún no se han identificado, por eso es importante para su detección descartar otras patologías.

En la década del 90' se definía al síndrome de fatiga crónica como un cuadro que se caracteriza por un cansancio que podía durar más de seis meses. En este sentido, es importante diferenciarlo de lo que se conoce como un síndrome de fatiga posviral (SFPV) que puede asociarse, por ejemplo, a una hepatitis o alguna otra enfermedad. En el SFC, este tipo de cansancio se da de forma mucho más prolongada.
"Desde el punto de vista médico, es muy importante asegurarse que las causas de esta fatiga, no respondan a cuestiones hormonales, oncológicas o infectológicas", asegura el doctor Ekizian.
El perfil del paciente

"Lo que observamos es que, en general, estos pacientes que pudieron o no haber tenido alguna casusa infectológica o fiebre, guardan un componente emocional muy importante en cuanto a su personalidad", puntualiza Ekizian. De acuerdo al especialista, los pacientes suelen ser personas con un nivel muy alto de ansiedad, de minuciosidad, obsesivos y detallistas que pueden ser muy dependientes o con un gran necesidad de aprobación. 

También pueden tener personalidades limítrofes "blanco y negro", que tienen una apreciación de sí mismos y expresan su estado emocional de manera exagerada y sin tonos neutros. "Son personas con una gran capacidad de visualización e imaginación. En general son muy inteligentes pero, sorprendentemente, esta gran capacidad que tienen actúa como un 'tendón de Aquiles' que los lleva a esta improductividad en la vida", indica el especialista.

Esta afección es más frecuente en mujeres y se suele presentarse a partir de la segunda década de la vida, generalmente entre los 30, 35 y 40, según aclara Ekizian, que es la etapa en la que las personas presentan mayor expectativa en cuanto a la realización personal y, de allí, se comprende la frustración.

Sin embargo, es tratable. Los pacientes puede recibir ayuda desde distintos ámbitos. "Lo primero es realizar un diagnóstico correcto. En general, se trata de una combinación de trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y el cuadro de fatiga. Algunos incluso, la denominan como depresión enmascarada porque no se expresan como depresivos, pero si como ansiosos que terminan deprimiéndose por el cansancio y la imposibilidad de cumplir con la rutina diaria", detalla Ekizian.

Un abordaje en tres frentes

En general, para tratar a este grupo de pacientes, los especialistas suelten trabajar desde tres lugares distintos muy importantes. "Uno de ellos es la persona, su identidad, su sentido de la vida y su razón de ser desde el punto de vista psicológico. También evaluamos la relación o no, los prejuicios en torno a los tratamientos de tipo orgánico-farmacológicos, que gracias a Dios, dan muy buen resultado y son de gran ayuda, en especial, en los momentos más difíciles". En ese sentido, el médico psiquiatra trabaja para encontrar el antidepresivo que responda mejor a la situación del paciente, porque actúa haciendo que los neurotransmisores de la persona funcionen mejor.

El tercer aspecto del abordaje terapéutico del paciente es el trabajo en situación, es decir, los vínculos. De acuerdo a Ekizian, se observa que el paciente es una exteriorización de un sistema familiar que, muchas veces, en lugar de contribuir a su mejoría ayuda a que este trastorno sea constante. En este sentido, el especialista consideró como una buena práctica la posibilidad de incorporar a miembros de la familia para apuntalar al paciente y ver la mejoría.

Tratamientos y terapias complementarias

En publicaciones recientes se ha visto que la medicación homeopática puede tener un efecto positivo en algunos pacientes y en otros no. Por este motivo, este tipo de tratamientos pueden actuar de modo complementario pero no reemplazan a la acción de los psicofármacos prescriptos por el psiquiatra. "La medicación antidepresiva se da en dosis más bien bajas o intermedias y está orientada a mejorar el humor. Sorprendentemente, el tratamiento que mejora el cuadro ansioso depresivo tiene un efecto sobre el cuerpo, al relajar todo el sistema muscular, lo que permite mejorías en el descanso para empezar de manera renovada un nuevo día", aclara el especialista.

Sin embargo, toda la medicación debe estar acompañada de un seguimiento ya que no se trata de un tratamiento crónico que se pueda dar y sostener en el tiempo. También es importante que el paciente pueda ordenar su energía y su vida en relación a una agenda esperable. "Muchos terminan agradeciendo el haber tenido esta enfermedad porque les enseñó a ordenar la manera de vivir", resume el doctor.

El cáncer de colon: Se detecta con sólo un chequeo

En el Mes Mundial de lucha contra el Cáncer de Recto y Colon, la Sociedad Argentina de Gastroenterología realiza una campaña de concientización pública.
En la actualidad, el cáncer de cólon es el segundo que más muertes provoca. Un dato que resulta aún más fuerte si se tiene en cuenta que un simple chequeo permite frenarlo a tiempo

Por este motivo, la Sociedad Argentina de Gastroenterología busca alertar a la población sobre las formas de prevención de esta enfermedad.

Marzo es el del mes mundial de Acción contra el Cáncer de Colón y Recto y la Argentina se encuentra entre los países en los que este mal tiene más alta incidencia.

Para detectarlo a tiempo, todas las personas mayores de 50 años deben hacerse controles con regularidad.

EL ORIGEN


Este tipo de cánceres generalmente empieza por lesiones benignas (pólipos) y con el paso del tiempo estas pueden convertirse en cáncer.

Las personas que tienen pólipos o un cáncer colorrectal en sus períodos iníciales, muchas veces no presentan síntomas. Por eso, alguien puede tenerlo y no saberlo. Por esta razón es muy importante hacerse las pruebas.
Estos estudios permiten encontrar los pólipos y removerlos antes de que se conviertan en cáncer. También pueden descubrir los cánceres en su período más temprano, cuando se tienen las mejores probabilidades de curación.
Existen diferentes pruebas para detectar los pólipos o el cáncer colorrectal, que deberían realizarse todos hombres y mujeres entre los 50 y los 75 años de edad, en aparente estado de salud.

Las posibilidades de tener cáncer de colon o de recto se incrementan si los parientes cercanos han tenido un cáncer de colon, pólipos o si se padece alguna enfermedad intestinal.

TN