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La espiritualidad podría beneficiar a los pacientes con cáncer

Unos estudios encuentran que los que tienen creencias firmes podrían estar en mejor salud mental y física
Las creencias espirituales y religiosas podrían ser beneficiosas para la salud física y mental de los pacientes con cáncer, afirman unos investigadores.

Llevaron a cabo tres revisiones de todos los estudios publicados sobre el tema, que incluían a más de 44,000 pacientes. Pero ninguno de los estudios pudo mostrar una relación causal entre la espiritualidad y unos mejores resultados, solo una asociación entre esos factores.

Los hallazgos de las revisiones se publicaron en la edición en línea del 10 de agosto de la revistaCancer.

El primer análisis encontró que los pacientes con unos niveles más altos de espiritualidad y religiosidad reportaban una mejor salud física, menos síntomas físicos del cáncer y el tratamiento, y una mayor capacidad para realizar sus tares cotidianas usuales.

"Esas relaciones fueron particularmente firmes en los pacientes que experimentaban unos aspectos emocionales más potentes de su religión y espiritualidad, incluyendo una sensación de significado y propósito en la vida, además de una conexión con una fuente más grande que uno mismo", señaló en un comunicado de la revista la autora líder de la primera revisión, Heather Jim, del Centro Oncológico Moffitt en Tampa, Florida.

El segundo análisis se enfocó en la salud mental.

"No fue sorprendente que un bienestar espiritual se asociara con menos ansiedad, depresión o distrés", comentó en el comunicado de prensa el autor líder de la segunda revisión, John Salsman, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest.

"Además, unos niveles más altos de angustia espiritual y una sensación de desconexión de dios o de una comunidad religiosa se asoció con un mayor distrés psicológico o un peor bienestar emocional", añadió.

El tercer análisis encontró un vínculo entre la espiritualidad/religión y el bienestar social.

"Cuando observamos más de cerca, encontramos que los pacientes con un bienestar espiritual más firme, unas imágenes más benignas de dios (como percepciones de un dios benevolente en lugar de un dios iracundo o distante), o unas creencias más firmes (como la convicción de que se puede pedir ayuda a un dios personal) reportaban una mejor salud social", dijo en el comunicado de prensa el autor de la tercera revisión, Allen Sherman, de la Universidad de Ciencias Médicas de Arkansas.

Sherman añadió que a las personas que tenían dificultades con la fe parecía irles peor.

"Algunos pacientes forcejean con el significado religioso o espiritual de su cáncer, lo que es normal. La forma en que resuelven esa dificultad podría afectar a su salud, pero se necesita más investigación para comprender y respaldar mejor a esos pacientes", anotó Jim.

FUENTE: Cancer, news release, Aug. 10, 2015

Una de cada tres mujeres con menopausia padece osteoporosis

La influencia de la menopausia sobre la pérdida de masa ósea ocasiona que una de cada tres mujeres mayores de 50 años padezca de osteoporosis, lo que incrementa la probabilidad de sufrir alguna fractura, alertó el Seguro Social deSalud.
Felipe Becerra, reumatólogo del Hospital Edgardo Rebagliati de EsSalud, precisó que la osteoporosis es una enfermedad asintomática o silenciosa durante los primeros 5 años y que en muchas ocasiones no se detecta hasta que se fractura un hueso.

“La osteoporosis tiene una mayor incidencia en mujeres porque alrededor de los 50 años es cuando se presenta normalmente la menopausia, condición que produce una disminución de la hormona estrógeno (que favorece la formación de huesos) y al estar disminuida no hay la misma capacidad de formar hueso sino más bien se empieza a destruir”, explicó.

La osteoporosis es una enfermedad que consiste en la disminución de la cantidad y calidad del hueso por debajo de un nivel que la persona se fractura con golpes leves o mínimos.

Los principales factores de riesgo lo constituyen la falta de estrógeno y el factor genético. Asimismo, la baja ingesta de calcio, el sedentarismo, el consumo de tabaco, alcohol y café en exceso.

En las personas con osteoporosis las fracturas más frecuentes se presentan en las vértebras causan dolor y alteran notablemente la calidad de vida de las afectadas, seguidas por las de cadera que tienen un alto nivel de mortalidad pues el 33% de los pacientes operados de esta patología mueren durante el primer año de ocurrida la fractura.

Por ello, el Seguro Social de Salud recomienda realizarse chequeos preventivos que incluyan una densitometría ósea cada dos años desde la llegada de la menopausia para un diagnóstico oportuno, hábitos de vida saludable como alimentación sana; rica en calcio como son los lácteos y sus derivados, y las verduras de color verde.

Asimismo, se recomienda realizar ejercicios como mínimo 20 minutos diarios y evitar el tabaco, el alcohol y el café.

Fuente: RPP

Sazonar la comida con especias podría alargar la vida

A algunas personas les encanta el picante, y un estudio reciente encuentra que las personas que prefieren su comida con especias podrían también tener un riesgo más bajo de muerte prematura.
El estudio se basó en un análisis de la comida durante varios años. Encontró que los adultos que reportaban comer alimentos picantes, como chiles frescos y secos, incluso apenas tres días a la semana, eran menos propensos a morir durante el periodo del estudio que los que consumían esos alimentos menos de una vez por semana.

"El hallazgo es muy sencillo", dijo el autor líder del estudio, el Dr. Lu Qi, profesor asociado de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston. "Si come más comida picante, es mejor para su salud y reduce el riesgo de mortalidad, sobre todo el que se relaciona con el cáncer y la enfermedad cardiaca".

Pero los autores del estudio advirtieron que su investigación no pudo establecer un vínculo causal directo entre el consumo de comida picante y una mortalidad más baja. Solo pudieron encontrar una asociación entre esos factores.

Qi y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en la edición en línea del 4 de agosto de la revistaBMJ.

Entre 2004 y 2008, los autores del estudio llevaron a cabo encuestas sobre los antecedentes de alimentación y de salud de unos 199,000 hombres y 288,000 mujeres de diez regiones distintas de China. Los participantes tenían entre 30 y 79 años de edad.

Las personas con antecedentes de cáncer, enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular fueron excluidas del estudio. El tiempo medio de seguimiento fue de siete años. En ese periodo, murieron más de 20,000 participantes.

El equipo no midió cuántas especias incluían exactamente los participantes en sus comidas individuales, ni qué tan "picante" era en realidad la dieta general de cada encuestado.

Pero los investigadores encontraron en general que comer alimentos frescos picantes incluso apenas una o dos veces por semana se asociaba con una reducción del 10 por ciento en el riesgo general de morir durante el estudio, en comparación con comer esos alimentos menos de una vez por semana.

Comer alimentos picantes entre tres y siete días a la semana pareció reducir la mortalidad en hasta un 14 por ciento, reportaron los autores.

Los chiles frescos, entre los alimentos picantes de uso más común, se vincularon específicamente con un riesgo más bajo de morir como resultado de cáncer, enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2.

Esos hallazgos se mantuvieron en ambos sexos, incluso tras tomar en cuenta las diferencias en la edad, el nivel educativo, los patrones de sedentarismo y el estado civil. Dicho esto, se encontró que el efecto protector de las especias era incluso mayor entre los que no tomaban alcohol, encontró el estudio.

Qi anotó que la investigación actual solo buscaba identificar el impacto asociado de las dietas con especias, no decodificar la forma exacta en que las especias podrían ofrecer una protección contra la enfermedad y la muerte.

Pero apuntó a investigaciones anteriores en animales, que dijo que sugirieron que los componentes que se encuentran en las especias frescas ayudan a mejorar los niveles de colesterol, a mantener un contenido bacteriano saludable en los intestinos, a controlar la inflamación y a reducir el estrés oxidativo.

"Los estudios en humanos son escasos. Pero todos esos mecanismos podrían contribuir potencialmente al efecto protector que observamos, que creo que se aplicaría por igual a otras poblaciones, como los estadounidenses", explicó Qi, que también es profesor asociado de nutrición y epidemiología de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, en Dallas, no se mostró renuente a acoger la promesa saludable de los chiles y otras especias similares. Ofreció un simple consejo: "a comer".

"Sabemos que las especias son ricas en potentes antioxidantes que podrían proteger del cáncer y la enfermedad cardiaca", "Las especias se han usado durante años en las prácticas de medicina tradicional para curar o tratar una variedad de enfermedades".

Y, añadió, "se sabe que la capsaicina de los pimientos ayuda a combatir la inflamación. Los pimientos son también una buena fuente de vitamina C, un agente anticancerígeno potencial conocido".

Investigaciones anteriores también han sugerido que otras especias, como el curry y el ajo, protegen del cáncer y son beneficiosas en la lucha por reducir el colesterol y la presión arterial, apuntó Sandon.

Pero a pesar de las indicaciones de un "elemento subyacente protector", también advirtió que "muchos de estos estudios no tienen la potencia suficiente como para probar causalidad".

Sin embargo, Sandon anotó que las especias ofrecen sabor, no añaden calorías y no son peligrosas. "Y si ofrecen un beneficio añadido para la salud, mejor todavía", dijo.

FUENTES: Lu Qi, M.D., Ph.D., FAHA, associate professor of medicine, Harvard Medical School, and associate professor of nutrition and epidemiology, Harvard T.H. Chan School of Public Health, Boston; Lona Sandon, R.D., assistant professor of clinical nutrition, department of clinical nutrition, University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas; Aug. 4, 2015, BMJ, online

Científicos descubren cómo la grasa 'mala' se puede convertir en grasa 'buena'

La grasa blanca malsana se puede convertir en grasa marrón que quema calorías, informan unos investigadores.
Encontrar una forma de quemar calorías sin tener que aumentar los niveles de actividad física podría resultar esencial en la lucha contra la obesidad y los problemas de salud que provoca, según los investigadores de la Rama Médica de la Universidad de Texas, en Galveston.

Estudios anteriores han mostrado que cuando la grasa marrón se "activa" en las personas, aumenta el metabolismo y reduce los niveles de azúcar en sangre.

Este estudio encontró que la grasa blanca de las personas se puede convertir en grasa marrón, pero solo tras un estrés grave y prolongado que provoque la liberación de adrenalina. En específico, el cambio de grasa blanca a marrón se encontró en pacientes que sufrieron quemaduras graves en más o menos la mitad del cuerpo.
El estudio aparece en la edición del 4 de agosto de la revista Cell Metabolism.

"Nuestro estudio ofrece una prueba de que el concepto de hacer que la grasa blanca se convierta en marrón es posible en los humanos. 

El próximo paso es identificar los mecanismos subyacentes de este efecto y desarrollar medicamentos que imiten el efecto inducido por las quemaduras", planteó el autor del estudio, Labros Sidossis, profesor de medicina interna de la Rama Médica de la Universidad de Texas, en un comunicado de prensa de la universidad.

FUENTE: University of Texas Medical Branch at Galveston, news release, Aug. 4, 2015