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El sencillo truco que aconseja la ciencia para dormir más y mejor

Más del 40% de la población adulta reconoce tener problemas para conciliar el sueño más de una vez al mes.

Hay noches que el sueño se niega a presentarse. Incluso en aquéllos casos en los que llegamos fusilados a la cama, luego de un día particularmente cargado. Sucede. Porque como sabemos bien no sólo el cansancio físico o mental es suficiente para conciliar el sueño. Influyen otras cosas. Y también es bien conocido que sin el sueño, sin el descanso necesario, la salud es la que paga la cuenta, y una muy costosa.


Hay noches que no se puede dormir.

Cada uno tiene sus propias técnicas para enfrentar noches en vela. Hay quienes cuentan ovejas, otros leen o toman un vaso de leche tibio. La eficacia de la técnica puede variar también. Algunas veces funciona, otras no. Es como una lotería.

Pero quizás eso quede en el pasado. Porque una investigación científica propone una nueva técnica -bastante sencilla- para conciliar el sueño que aseguran ser muy eficaz en su propósito:Se trata de escribir un listado con las cosas que hay que hacer al día siguiente justo antes de acostarse.

Hay noche que el sueño se resiste en presentarse.

“Vivimos en una cultura en la que nuestras tareas pendientes parecen estar en constante crecimiento y nos lleva a preocuparnos antes de dormir por lo que hay que hacer al día siguiente. Sin embargo, y dado que la mayoría simplemente las repasa en su cabeza, el hecho de plasmarlas en un papel puede ayudar a conciliar el sueño”, explica el autor principal del estudio, Michael Scullin.

Para la investigación, que fue realizada por la Universidad de Baylor, en Estados Unidos, y cuyos resultados fueron publicados en la revista Journal of Experimental Social Psychology, los científicos contaron con la participación de 57 estudiantes universitarios que fueron divididos en dos grupos. A uno de ellos se le pidió que dedicaran 5 minutos antes de dormir a recapitular lo que había que hacer al día siguiente, mientras que los miembros del otro debían escribir un diario con todo lo que habían hecho a lo largo del día, lo que en principio no debería generar ningún problema para conciliar el sueño. Sin embargo, la hipótesis, según Scullin, era que escribir una lista de cosas por hacer ayudaría a descargar esos pensamientos y minimizar preocupaciones.

El 40% de la población adulta admite que al menos una vez al mes tiene problemas para conciliar el sueño.

Los participantes se quedaron a dormir en el laboratorio una noche entre semana para que les monitorizaran la actividad eléctrica del cerebro, pensando en que así tendrían más tareas pendientes para el día siguiente.

Los estudiantes podían acostarse a las 22.30 horas y estuvieron en todo momento “en un ambiente controlado”, ya que se les restringió cualquier dispositivo electrónico. Y aunque la muestra es pequeña, vieron que quienes escribían sus tareas pendientes se dormían antes y mejor que quienes recopilaban lo mejor del día en su diario.

“Las medidas de la personalidad, la ansiedad y la depresión podrían moderar los efectos de la escritura al quedarse dormido, y eso podría explorarse en una investigación con una muestra más grande”, cierra Scullin, que quiere investigar si esta práctica puede tener alguna utilidad en personas con verdaderos problemas de sueño, como quienes tienen insomnio.

Fuentes: ABC y USA Today

La obesidad multiplica por 12 la posibilidad de sufrir cáncer en mujeres

Barcelona, (EFE).- Un estudio del Instituto Hospital del Mar de investigaciones médicas, con más de 54.000 casos analizados, concluye que la obesidad y el sobrepeso multiplican hasta 12 veces la posibilidad de sufrir cáncer o una enfermedad cardiovascular.



Los datos demuestran que en mujeres obesas el riesgo de desarrollar un cáncer es hasta 12 veces mayor, mientras que en los hombres es el doble, como informa el centro de investigación en una nota.

El sobrepeso y la obesidad también inciden en las enfermedades cardiovasculares en las mujeres, incrementando el riesgo de sufrir una hasta 5 veces más si hay obesidad y el doble en caso de sobrepeso.

En los hombres no aumenta la posibilidad de padecer una enfermedad cardiovascular en caso de sobrepeso u obesidad.

El estudio ha analizado un total de 54.000 personas, hombres y mujeres de 35 a 79 años, de los que únicamente el 26% tenía un peso considerado normal.

Una de las autoras del estudio, la doctora Maria Grau, asegura que "cualquier incremento del índice de masa corporal por encima de los niveles recomendados supone un incremento proporcional del riesgo para la salud".

Los investigadores consideran que los resultados son preocupantes y que "van más allá de un problema estético", afirma el doctor Albert Goday, autor de la publicación.

Goday también sostiene que "si un paciente obeso es capaz de bajar su grado de obesidad, el riesgo de muerte disminuye".

El investigador principal del estudio, Jaume Marrugat, asegura que "son necesarias estrategias para el desarrollo de actividades de promoción de una dieta saludable y de la actividad física" y añade que "es importante establecer políticas de prevención que afecten el conjunto de la población".

Para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, el estudio apunta a una mejora de los estilos de vida, con un incremento de la actividad física y modificando los hábitos alimentarios.

La combinación de dos proteínas tiene un efecto regenerador y neuroprotector en el Parkinson

La enfermedad de Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más común en la actualidad. Las terapias actuales son principalmente sustitutivas y presentan problemas a largo plazo, por lo que el reto está en hacer un diagnóstico temprano y desarrollar terapias neuroprotectoras y neurorrestauradoras que permitan ralentizar o incluso revertir los síntomas de la enfermedad Trabajos realizados por el grupo LaNCE del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina y Enfermería, dentro de la tesis doctoral de Catalina Requejo, y en los que han intervenido los grupos de Neurofarmacología de la Facultad de Medicina y Enfermería y NanoBiocel de la Facultad de Farmacia, han documentado el efecto regenerador y neuroprotector de dos factores neurotróficos cuando se aplican de forma combinada.

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El Parkinson a un trastorno motor, originado por la pérdida de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro. Estas neuronas son las células nerviosas que producen dopamina, un neurotransmisor que tiene un papel central en la modulación de los movimientos involuntarios.

La investigación llevada a cabo en la UPV/EHU (España) se ha desarrollado en un modelo experimental que permite reproducir diferentes estadios de la enfermedad de Parkinson. Los resultados mostraron que los cambios provocados por la dolencia no eran homogéneos en las diferentes regiones del cerebro afectadas. “La afectación se corresponde con la distribución anatómica específica de las neuronas dopaminérgicas y sus terminales”, indica la investigadora Catalina Requejo. Es decir, aquellas zonas de la sustancia negra en las que las neuronas dopaminérgicas tienen más conexiones con regiones que se mantienen íntegras se veían menos afectadas.

Tras confirmar que el modelo experimental servía para explorar los cambios morfológicos y funcionales que provoca la enfermedad, se aplicaron estrategias terapéuticas basadas en la liberación de factores neurotróficos. Estos factores son proteínas que favorecen el crecimiento, la plasticidad y la supervivencia celular y juegan, por tanto, un papel fundamental en la regulación de la función neuronal.

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En concreto, se aplicaron dos factores: el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) y el factor derivado de las células gliales (GDNF). Estas moléculas se administraron embebidas en microesferas o en nanoesferas, más pequeñas aún que las anteriores, de un polímero biocompatible y biodegradable como es el ácido poli-láctico-co-glicólico (PLAG), lo cual permite su liberación de forma continua y gradual. Además, administraron los factores de manera combinada para determinar si juntos inducían un efecto sinérgico.

Tanto en la fase temprana como en la severa del modelo, los resultados fueron alentadores. La combinación del VEGF y GDNF no solo redujo significativamente la degeneración en las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, sino que también indujo la formación de nuevas células y la diferenciación celular. Además, pudieron comprobar que había una mejora en las áreas donde proyectaban las fibras nerviosas de esta región. Para confirmar el efecto sinérgico y neurorregenerador de ambos factores, administraron una molécula que inhibe los receptores de los dos factores neurotróficos que estaban estudiando. “Las consecuencias sobre el sistema dopaminérgico eran aún peores, lo cual apoya los efectos beneficiosos y sinérgicos que ejercen el VEGF y el GDNF en la enfermedad de Parkinson”, concluye la investigadora.


Las secciones histológicas muestran diferentes grados de afectación o recuperación de la sustancia negra. Esta formación se tiñe para poner de manifiesto la enzima tirosina hidroxilasa (precursora de la dopamina), en grupos tratados con microesferas vacías (grupo control), con microesferas cargadas con VEGF (VEGF-MS), con microesferas cargadas con GDNF (GDNF-MS) y con microesferas cargadas con VEGF y GDNF de forma combinada (VEGF+GDNF-MS). La flecha indica la zona de la sustancia negra donde hay mayor regeneración (mayor positividad, marcaje más marrón) Corresponde con el grupo tratado con microesferas cargadas con VEGF y GDNF. Barra de escala= 1 mm. (Foto: UPV/EHU)

Por último, cabe destacar que los mejores resultados se obtuvieron cuando se administraron los factores embebidos en nanoesferas durante la fase temprana de la enfermedad replicada en el modelo. Todo ello refuerza la importancia del diagnóstico precoz y que “la nanotecnología podría ser una herramienta muy útil a la hora de administrar factores neurotróficos”, añade.

Estos trabajos, publicados en la prestigiosa revista científica Molecular Neurobiology, son el resultado de la tesis doctoral de Catalina Requejo. Licenciada en Biología por la UPV/EHU, realizó el doctorado con mención internacional en Neurociencias con la calificación de sobresaliente Cum laude en 2015. Su tesis doctoral, dirigida por José Vicente Lafuente, abordó el análisis morfo-funcional de los cambios que presenta un modelo experimental de Parkinson y los efectos de la administración de factores neurotróficos en dicho modelo. Tras una estancia predoctoral de 3 meses en Harvard Medical School en Boston, ha recibido una beca posdoctoral de dos años en el hospital Mount Sinai de Nueva York, donde llevará a cabo un estudio sobre los mecanismos moleculares y celulares implicados en la activación de la autofagia para la degradación de sinucleína. 

Fuente: UPV/EHU

Manzanas y tomates para recuperar los pulmones de los ex-fumadores

Todo el mundo es consciente de que fumar afecta a los pulmones. Pero ¿qué ocurre cuando se deja de fumar? Porque, por desgracia, los pulmones sufren una degradación natural debida al envejecimiento. Y esta es, lógicamente, peor en el caso de personas que han estado dañando sus órganos. La buena noticia es que el consumo de manzanas y tomates ayuda a ralentizar el envejecimiento de los pulmones en los ex-fumadores.

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Esto es lo que se demuestra en un artículo reciente. Los investigadores se han centrado en tres grupos de pacientes: aquellos que nunca han fumado, los que consiguieron abandonar su adicción, y un grupo que aún mantiene el hábito. En los tres grupos se pudo comprobar el efecto beneficioso del consumo de frutas, ya que el tomate, desde un punto de vista biológico, es una fruta. Pero el efecto era mucho más marcado en los ex-fumadores.

A modo de curiosidad, vamos a explicar por qué se han centrado en manzanas y tomates. En el segundo caso, el de los tomates, es por lo que ya hemos explicado: aunque mucha gente lo considera una verdura, un tomate es una fruta. Y de las más consumidas.

Lo de las manzanas es porque existe un dicho en inglés que traducido diría “una manzana al día aleja al doctor” – one apple a day keeps the doctor away. Así que merecía la pena comprobar si el conocimiento popular estaba en lo cierto, ya que es más fácil incorporar hábitos saludables si vienen respaldados por la cultura popular.

Para su estudio, los investigadores han analizado dos variables que dan una buena imagen de la calidad pulmonar: el Volumen Espiratorio Forzado – VEF1, la cantidad de aire espirada en el primer segundo – y la Capacidad Vital Forzada – CVF o volumen máximo que pueden conseguir los pulmones en seis segundos. Ambas son variables estandarizadas, que resultan simples de medir y fáciles de comparar.

Los datos pertenecían a más de 650 voluntarios, y se recogieron primero en 2002 y diez años después, para comprobar el envejecimiento durante una década. A cada persona se le realizaron encuestas sobre hábitos de vida, consumo de frutas y verduras y de tabaco.

Con los datos en la mano, no había dudas. Aquellos voluntarios cuyo consumo de frutas y verduras era de al menos dos piezas diarias, mejoraban su salud pulmonar. Conseguían que el envejecimiento se retrasase en todos ellos, pero especialmente en los ex-fumadores. Lo que no se ha podido identificar son las sustancias bioquímicas responsables de esta mejora, pero los datos no dejaban lugar a dudas.

Hay un dato más que merece la pena destacar aunque resulta un poco obvio. Si se tenía en cuenta la fruta y verdura procesada que se consumía, no se observaba ninguna mejora. Para que se ralentice el envejecimiento natural de los pulmones, se debe consumir fruta fresca, cruda y sin procesar.

Y otro dato importante: por mucha fruta y verdura, manzanas y tomates que se incorporen a la dieta, de nada sirve si no se deja de fumar. Aunque ayude a evitar la caducidad de los órganos respiratorios, no compensa el daño que se produce por el consumo prolongado y habitual de tabaco.