Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Basado en la politica de Google Adsense. PUEDE LEERLO EN EL ENLACE A CONTINUACIÓN

Los sintomas de la Prostata

Jose festejó su cumpleaños número 48 rodeado de amigos y familiares, pero la alegría se le enfrió un poco cuando en un momento de la reunión, un amigo le palmeó la espalda y le dijo que ya era hora de preocuparse por su próstata.
Al día siguiente, reflexionando sobre ese comentario, José se preguntó si ese era realmente el momento o si no debía postergar el tema para más adelante.

La próstata y sus cuidados

Recibir mucha información de golpe puede abrumar y resulta difícil de fijar e interpretar. Por este motivo, le acercaremos algunos aspectos de conocimientos generales sobre la próstata, sus problemas y sus controles.

La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino, de tamaño tan pequeño como el de una nuez, pero que se ubica rodeando la uretra que es el tubo de salida de la orina y el semen al exterior. La función es segregar fluidos destinados a las secreciones seminales y facilitar el movimiento y la actividad de los espermatozoides.

Contra la creencia popular que los problemas de próstata sólo surgen luego de los 50 años, no existe edad para padecer trastornos. Lo que ocurre es que antes de esa edad los problemas más frecuentes suelen ser las inflamaciones del órgano (conocidas como prostatitis). A partir de los 50, la problemática más frecuente es el agrandamiento o hiperplasia prostática benigna. En algunos casos pueden producirse tumores benignos y malignos que deben ser detectados a tiempo ya que tienen muchas chances de ser tratados exitosamente. La prostatitis se presenta con dolor, sensación de ardor o aumento de frecuencia al orinar. Las causas más frecuentes son las infecciones por bacterias o la presencia de cálculos urinarios. En todos los casos, la solución se inicia con la consulta al especialista, que le solicitará los estudios necesarios para aclarar la naturaleza del cuadro. El tratamiento dependerá de los hallazgos de las pruebas y estudios solicitados por el urólogo.

La próstata a partir de los 50

Como se mencionó, la hipertrofia (agrandamiento) de la próstata es la situación más frecuente en los varones que atravesaron la barrera de los 50. Como la próstata rodea la uretra, en su crecimiento se convierte en un obstáculo para la salida de orina; esto hace que la orina se acumule en la vejiga, que no se vacía totalmente con cada micción. La mayoría de los síntomas del agrandamiento de la próstata pueden explicarse como consecuencia de este mecanismo:

  • Necesidad de orinar en forma frecuente (esto incluye la necesidad de levantarse de noche para orinar), pero con la característica de que se orina poca cantidad cada vez
  • Dificultades o debilidad del chorro de orina (es decir, el paciente puede llegar a “mojarse los zapatos”)
  • Sensación de vejiga ocupada a pesar de haber orinado
  • Eventuales pequeñas pérdidas de sangre por la orina

Por tratarse de una afección habitual y benigna existe numerosa experiencia respecto de su tratamiento. En cada caso, y evaluando la situación particular de cada paciente, el especialista le propondrá diversas alternativas para resolver esta problemática molesta. Como puede verse, la próstata no es un “problema de los viejos”, aunque sin duda con la edad avanzada se incrementa la posibilidad de problemas con ese órgano. Los varones jóvenes también deben concurrir a la consulta ante síntomas no habituales relacionados con su forma de orinar.

La consulta médica del paciente hipertenso

En varias determinaciones de la presión arterial que le efectuaron a Daniel en los últimos meses, los valores obtenidos correspondían a los una persona hipertensa. Todos sus familiares y amigos coincidieron en que cuanto antes debía acudir al médico.

Daniel solicitó una cita con un médico clínico, pero se sintió inquieto porque temía olvidar algún aspecto en la entrevista con el médico.

A continuación, le acercamos a Daniel (y a otras personas que se encuentran en su situación) un listado de posibles interrogantes para la primera consulta y para las consultas de control, cuyas respuestas resultan muy importantes para encarar en forma precisa y conveniente el tratamiento y control de la presión arterial:

  • ¿Cuál debería ser la presión arterial más conveniente, teniendo en cuenta mi edad?
  • ¿Es cierto que mi presión está por encima de lo normal o sólo se trata de un problema de nervios?
  • ¿Debería bajar de peso?
  • ¿Es posible seguir una dieta que me ayude a bajar de peso y reducir la presión arterial?
  • ¿Qué tipo de actividad física me conviene realizar?
  • ¿Cuál es el momento del día más conveniente para tomarme la presión arterial?
  • ¿Es necesario cambiar la dosis de medicamentos si bajo de peso? ¿Y al llegar el verano?
  • ¿Cómo actúa la medicación que me indica?
  • ¿Puedo modificar la dosis si observo que la presión se normaliza después de una semana?
  • Además de reducir la presión arterial, ¿qué otros efectos podría tener en mí la medicación indicada?
  • ¿Qué debo hacer si noto que aparece alguno de los efectos secundarios o colaterales de los medicamentos?
  • ¿Es necesario que tome la medicación a un horario fijo?
  • ¿Qué pasa si me olvido de una toma?
  • Si me cambia o agrega otra medicación, ¿debo hacer algún cambio en mi dieta o en la actividad física?

Como puede apreciarse, existen muchos temas de consulta, y seguramente usted tiene varias preguntas que no están en el listado anterior. En todos los casos, tenga en cuenta que la única persona indicada para resolver estas cuestiones es su médico. Concurra a la consulta con el listado de las preguntas que considere necesarias, en un papel o en su memoria. Tome nota de sus respuestas y no se deje llevar por consejos de otras personas que, aunque seguramente muy bien intencionados, pueden orientarlo de manera incorrecta.

Miedo a la risa ajena


Una de las causas de esta fobia es haber sido ridiculizado de forma repetida durante la infancia o la adolescencia.

Reír mejora la salud.
En algunos casos, sin embargo, puede suceder todo lo contrario. Un 2% de la población sufre gelotofobia o miedo a que se rían de ellos. Algunos de los síntomas son: sudoración, inseguridad, timidez, tristeza, mareo, temblores, preocupación excesiva, e incluso, aislamiento social o depresión.
Gelotofobia proviene del griego "gelos" (risa) y "fobos" (miedo). Se sabe poco de este nuevo concepto, que se refiere al miedo a la risa ajena. Se la considera una fobia extraña. Es difícil encontrar literatura acerca del tema, ya que los estudios se iniciaron en 2008. Esta fobia se nombró por primera vez en España, en el Simposio sobre "Humor y Risa: Teoría, Investigación y Aplicaciones", en la IX Escuela Internacional de Verano celebrada en la Universidad de Granada el año pasado.
El problema de las personas afectadas de gelotofobia empieza cuando oyen a alguien reír. Asocian esta reacción con hacer el ridículo y la consideran un ataque. Esta sensación afecta al 2% de la población, sobre todo, personas jóvenes. Los principales efectos son: miedo social, inseguridad, timidez, tristeza y vergüenza. Incluso son posibles síntomas psicosomáticos como rubor, mareo, temblores, problemas del habla o pérdida del conocimiento.

Eludir situaciones vergonzosas

Las personas susceptibles llegan a sufrir ansiedad, por lo que evitan determinadas situaciones y su vida social se puede ver perjudicada. Un estudio publicado recientemente en la revista "Humor" se planteó encontrar un modo válido de evaluar el miedo a la risa ajena en diferentes culturas. La investigación, respaldada por profesionales de 73 países coordinados por la Universidad de Zurich (Suiza), dio con una solución.

El afectado evita determinadas situaciones que alteran su vida social

Los autores del estudio proporcionaron a 93 científicos un cuestionario (traducido a 42 idiomas) para conseguir una muestra de 22.610 personas. Con esta consulta se averiguó quiénes sufrían gelotofobia y la magnitud de las diferencias culturales, claves en cualquier tratamiento psicológico.

El análisis se centra ahora en descubrir el modo de evitar este miedo, que clasifica a las personas en dos grupos: quienes ocultan a los demás la falta de confianza en uno mismo o creen que son graciosos de manera involuntaria (reacciones de inseguridad) y quienes evitan situaciones que provocaron con anterioridad que se rieran de ellos.

Aunque este fenómeno se repite en todas las culturas, el estudio destaca ciertas diferencias. Los habitantes de Camboya y Turkmenistán experimentan, en su mayoría, reacciones de inseguridad. Por otro lado, en Irak, Egipto y Jordania se evitan situaciones en las que se sintió risa ajena. En España se tiende hacia el polo de la inseguridad, Finlandia es el país donde menos personas sufren esta fobia y el 80% de los encuestados en Tailandia confirmaron alguno de los síntomas.

Complejo de inferioridad

La gelotofobia se considera un fenómeno específico de la vergüenza, que se experimenta en fases tempranas (prelingüística) de la socialización. Como causa general del miedo a la risa ajena se consideran repetidas vivencias traumáticas, en referencia a la sensación de "haber hecho el ridículo" o "haber sido ridiculizado" durante la infancia o la adolescencia. Para quien las padece, son habituales durante el proceso de la formación de identidad.

Por este motivo, y porque la fobia se debe sobre todo a momentos vividos durante la infancia, es importante que los progenitores se fijen en algunos comportamientos. En el caso de los errores infantiles, estos no deben castigarse, por norma, a través de una humillación. Privarles de atención, cariño o burlarse de ellos de modo sarcástico puede llevar a sentimientos de vergüenza e inferioridad. El sarcasmo es un medio poderoso para castigar o controlar el comportamiento, pero algunos menores que son objeto de mofa o ridículo de forma constante desarrollan un comportamiento defensivo y tímido.
Una familia demasiado cerrada también puede dificultar la socialización de los hijos con grupos de amigos. La integración en estos grupos no se hace de forma natural y libre, por lo que se generarán situaciones difíciles en el proceso de adaptación. Estas dificultades se reflejan con momentos de estrés que se manifiestan en forma de torpeza, tensión y comportamiento ridículo.

OBJETO DE LA RISA

Una de las principales formas de cohesión en grupos de jóvenes es la risa. En esta edad, "lo diferente" da miedo, ya sea por ignorancia o por desconocimiento. El adolescente considerado "raro" es quien no sigue las normas del grupo, las características de unión. Los motivos son casi siempre los mismos, como las diferentes preferencias de música o vestir de un modo diferente al resto. Estos contrastes provocan la impresión de ridiculez en los miembros del grupo que conocen y siguen estas normas. La agradable sensación de satisfacción que provoca la pertenencia a la mayoría se exterioriza mediante la risa de quien no sigue las normas.
En situaciones extremas, cuando estas actitudes tienden a ser agresivas, intencionadas y repetitivas, culminan en el acoso escolar (bullying). La intimidación hará sentir a la víctima dolor, angustia, miedo o consecuencias devastadoras, como quitarse la vida.

La obesidad es tan peligrosa como el tabaquismo

La obesidad en Estados Unidos se ha convertido en un factor de riesgo para la salud tan o más grave que el consumo de tabaco, según un estudio divulgado por la revista 'American Journal of Preventive Medicine'.

Cifras de organismos del Departamento de Salud de Estados Unidos indican que alrededor del 60% de la población de este país excede de peso o es obesa. Eso representa un aumento en el número de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer y, por consiguiente, un incremento en los gastos de salud.

Según científicos de la Universidad de Columbia y el City College de Nueva York, el análisis de entrevistas a más de 3.500.000 individuos realizadas entre 1993 y 2008 determinó que la obesidad se ha convertido en un peligro tan grave para la salud como el consumo del tabaco.

Las entrevistas incluyeron preguntas sobre la calidad de vida, problemas de salud así como un estudio sobre salud mental física de la población en general.

Los investigadores indicaron que entre 1993 y 2008, cuando la proporción de fumadores descendió un 18,5% en Estados Unidos, la pérdida de calidad en años de vida se mantuvo estable en un nivel de 0,0438. Durante ese mismo lapso, la obesidad en la población aumentó en un 85% y esto significó una pérdida de calidad en años de vida de un nivel de 0,0464.

En esos años, el consumo de tabaco se reflejó en el número de muertes, en tanto que el impacto mayor de la obesidad se produjo en la cifra de enfermedades, según los científicos.

Aunque la expectativa de vida haya mejorado con el tiempo, el aumento de la contribución a la mortalidad que representa la obesidad podría llevar a una declinación futura en esa expectativa de vida, advirtieron los científicos.

Dejar de fumar aumenta el riesgo de diabetes

Otro trabajo, publicado en la revista 'Annals of Internal Medicine' subraya que aquellas personas que abandonan el tabaco tienen un 70% más de riesgo de desarrollar diabetes en los primeros seis años sin cigarrillos en comparación con los no fumadores.

"El mensaje es: No empiece nunca a fumar", ha declarado Jessica Yeh, profesora de medicina interna y epidemiología de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) y autora principal del estudio. "Si fumas, déjalo. Eso es lo correcto. Pero esas personas tendrán que vigilar su peso", añade.

A través del seguimiento de más de 10.000 adultos que entre los años 1987 y 1989, cuando fueron reclutados, no padecían diabetes, Yeh y sus colegas observaron que aquellos que fumaban más y aquellos que ganaban más peso eran los que tenían más riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Durante los 17 años que duró el estudio, los participantes engordaron una media de 3,5 kilogramos y su perímetro abdominal creció algo más de 3 centímetros.