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¿Por qué el resfriado común no afecta a todo el mundo igual?

MADRID. (EUROPA PRESS) - Los adultos sanos con menor longitud de los telómeros (estructura en el extremo de un cromosoma) en ciertas células que contraen el virus del resfriado son más propensos a desarrollar una infección inducida experimentalmente del tracto respiratorio superior que los participantes con telómeros más largos, según los resultados preliminares de un estudio de la 'Carnegie Mellon University', en Pittsburgh (Estados Unidos), publicados en la revista 'JAMA'.

Los telómeros se acortan en cada división celular y funcionan como tapas de protección para prevenir la erosión del ADN genómico durante la división celular y el acortamiento de los telómeros en los leucocitos (células blancas de la sangre) tiene implicaciones para la inmunocompetencia y se asocia con la respuesta de anticuerpos más pobres a las vacunas.
"La longitud más corta de los telómeros de leucocitos también se asocia con el envejecimiento relacionado con la enfermedad y la muerte a causa de enfermedades con afectación del sistema inmunitario, como las enfermedades infecciosas, el cáncer y la enfermedad cardiovascular", escriben los autores. No se sabe si la longitud del telómero de leucocitos se relaciona con enfermedad aguda en los más jóvenes de poblaciones sanas.
Sheldon Cohende, de la 'Carnegie Mellon University' y sus colegas realizaron un estudio para determinar si los telómeros más cortos en los leucocitos, especialmente en las células CD8CD28-T, se asocian con una disminución de la resistencia a la infección del tracto respiratorio superior y la enfermedad clínica en personas jóvenes y adultos de mediana edad.
Entre 2008 y 2011, la longitud de los telómeros se evaluó en células mononucleares de sangre periférica (PBMC) y células T (CD4 subconjuntos, CD8CD28 +, CD8CD28-) en 152 sanos de 18 a 55 años de edad, residentes de Pittsburgh. Los participantes fueron puestos en cuarentena después (habitaciones individuales) y se les administraron gotas nasales que contienen un virus del resfriado común (rinovirus 39) y fueron supervisados ??durante 5 días para el desarrollo de la infección y la enfermedad clínica.
El 69 por ciento de los participantes (n = 105) desarrolló infecciones respiratorias y el 22 por ciento (n = 33), una enfermedad clínica (resfriado común). Los investigadores descubrieron que la menor longitud de los telómeros en los cuatro tipos de células se asoció con un aumento de las probabilidades de infección tras la exposición a RV39.
Sin embargo, la longitud del telómero en CD8CD28 era la más asociada a la infección. La tasa de infección en CD8CD28 fue del 77 por ciento de los participantes en el grupo con telómeros más cortos y del 50 por ciento de los del equipo con los telómeros más largos.
El análisis indicó que sólo la longitud del telómero en la CD8CD28 se asoció con el riesgo de enfermedad clínica, es decir, con una menor longitud de los telómeros asociada con un mayor riesgo. Entre los participantes con telómeros más cortos, el 26 por ciento se puso clínicamente enfermo mientras la tasa de enfermedad clínica fue del 13 por ciento en el caso de los de los telómeros más largos.
Además, la magnitud de la asociación entre la longitud del telómero en CD8CD28 y la infección aumentó con el incremento de la edad. "En este estudio de adultos jóvenes sanos y de mediana edad, una menor longitud de los telómeros en las células CD8CD28 se asocia con una infección de las vías respiratorias y la enfermedad clínica después de la exposición experimental a rinovirus. Debido a que estos datos son preliminares, sus implicaciones clínicas son desconocidas", concluyen los autores.

El consumo de antioxidantes no reduce el riesgo de ictus o demencia

MADRID. (EUROPA PRESS) - A diferencia de otras investigaciones, un estudio reciente publicado en la revista 'Neurology' ha detectado que el nivel total de antioxidantes en la dieta de las personas, como el licopeno, beta-caroteno y vitaminas C y E que se encuentran en muchos alimentos, no está relacionado con el riesgo de desarrollar un accidente cerebrovascular o demencia.

"Estos resultados son interesantes porque otros han sugerido que los antioxidantes pueden ayudar a proteger contra el ictus y la demencia", dijo la autora del estudio, Elizabeth E. Devore, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard en Boston (Estados Unidos) y del Centro Médico Erasmus en Rotterdam (Países Bajos)."Es posible que los antioxidantes individuales o los principales alimentos que aportan los antioxidantes, más que el nivel total de antioxidantes en la dieta, contribuyan a un menor riesgo de demencia e ictus encontrado en estudios anteriores", concreta esta experta.
En el estudio participaron 5.395 personas mayores de 55 años o más que no tenían signos de demencia al inicio de la investigación, quienes completaron cuestionarios sobre la frecuencia con la que comían 170 alimentos en el último año. Los investigadores analizaron a los participantes durante una media de casi 14 años.
Los participantes se dividieron en tres grupos: niveles bajos, moderados y altos de antioxidantes en la dieta. Alrededor de 600 personas desarrollaron demencia durante el estudio y cerca de 600 personas tuvieron un accidente cerebrovascular, pero los autores encontraron que las personas con altos niveles de antioxidantes no fueron más o menos propensos a desarrollar la enfermedad cerebral que aquellas con bajos niveles de antioxidantes.
Devore observó que aproximadamente el 90 por ciento de la diferencia en los niveles de antioxidantes en el estudio fue debido a la cantidad de café y el té que se bebía, que contienen altos niveles de antioxidantes no tradicionales tales como los flavonoides.
"Esto difiere de un estudio italiano que encontró que los niveles más altos de antioxidantes totales se asociaron con un menor riesgo de accidente cerebrovascular, donde la variación de café y té era menor y la contribución de las bebidas alcohólicas, frutas y verduras fue mayor", concluye Devore.

Desarrollan un gel inyectable estimula la regeneración del corazón tras un infarto

MADRID. (EUROPA PRESS) - Bioingenieros de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) han demostrado en un estudio en cerdos que un nuevo hidrogel inyectable puede reparar daños causados por ataques al corazón, ayudar a crecer el nuevo tejido y los vasos sanguíneos y el corazón, acercándose a la forma de un corazón sano.

Los resultados del estudio, publicados en la revista 'Science Translational Medicine', despejan el camino para comenzar los ensayos clínicos este año en Europa con el gel, que se se inyecta a través de un catéter sin necesidad de cirugía o anestesia general, un procedimiento menos invasivo para los pacientes. Se estima que hay 785.000 nuevos casos de ataque al corazón en Estados Unidos cada año, sin tratamiento establecido para la reparación de los daños causados al tejido cardíaco.
La investigadora principal, Karen Christman, profesora en el Departamento de Bioingeniería de la Escuela Jacobs de Ingeniería de la Universidad de California, dijo que el gel forma un andamio en las zonas dañadas del corazón, estimulando el crecimiento de nuevas células y su reparación. Debido a que está hecho de tejido cardiaco de cerdos, el corazón dañado responde positivamente, creando un ambiente de armonía para la reconstrucción en lugar de una cadena de defensas negativos del sistema inmunológico.
"Mientras más personas sobreviven a los ataques al corazón, muchos entran en insuficiencia cardiaca", dijo Christman. Por ello, resalta que los datos sobre que este hidrogel puede aumentar el músculo cardíaco y reducir el tejido cicatricial en la región dañada por el ataque al corazón, lo que previene la insuficiencia cardiaca, sugieren que puede ser "un nuevo tratamiento mínimamente invasivo para evitar la insuficiencia cardiaca después de un ataque al corazón en los seres humanos".

El hidrogel se hace de tejido cardiaco conectivo que es despojado de las células del músculo del corazón a través de un proceso de limpieza, se liofiliza y se muele en forma de polvo, y luego es licuado en un fluido que puede ser fácilmente inyectado en el corazón. Una vez que golpea la temperatura corporal, el líquido se convierte en un semisólido, un gel poroso que anima a las células a repoblar áreas de tejido cardiaco dañado y mejorar la función cardiaca, según Christman.
El material es también biocompatible; puesto que los animales tratados con el hidrogel no sufrieron efectos adversos tales como inflamación, lesiones o latidos del corazón arrítmico, según los experimentos de seguridad realizados como parte del estudio. Otras pruebas con muestras de sangre humana mostraron que el gel no tuvo efecto sobre la capacidad de coagulación de la sangre, lo que subraya la biocompatibilidad del tratamiento para su uso en seres humanos.

La Hipoglucemia, el otro enemigo de los diabéticos

Eduardo lleva varios años lidiando con la diabetes que padece. Habitualmente consigue mantenerla bajo control, variando las dosis de insulina en función de sus hábitos, su dieta y el ejercicio que practica. 

Sin embargo, hace pocas semanas, la enfermedad que creía manejar a la perfección le jugó una mala pasada. Sufrió una hipoglucemia nocturna que le dejó sin conocimiento y que pudo complicarse más si su mujer no llega a darse cuenta de la situación
El episodio le ha dejado con un cierto temor de que el cuadro vuelva a repetirse. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no tiene por qué ser así. Tomando una serie de sencillas precauciones, aseguran, es posible reducir el riesgo de hipoglucemia.
Esta situación se produce cuando las concentraciones de glucosa en sangre se situán por debajo de los 70 mg/dl (algunas guías reducen estos niveles a los 50 mg/dl), lo que se traduce en un malestar brusco en el paciente.
Diabetes controlada
"Ante la presencia repentina de sudoración, taquicardias, temblores o nerviosismo hay que pensar en una hipoglucemia", explica Luis Felipe Pallardo, jefe del servicio de Endocrinología del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
En los casos más graves, pueden aparecer dolores fuertes de cabeza, alteraciones del habla, el comportamiento y la visión e incluso convulsiones y pérdida de consciencia, por lo que es importante que cada diabético aprenda a reconocer los primeros signos de una bajada de azúcar, lo que les permitirá actuar antes de que aparezcan las complicaciones más serias.
Según explica Pallarado, ante la sospecha de una hipoglucemia, el diabético debe tomar imediatamente algún aporte de glucosa -como un vaso de refresco azucarado, terrones de azúcar, un zumo de fruta o un vaso de leche y tres galletas tipo 'maría'.
Si la situación no mejora en 15 minutos, puede repetirse la pauta. Además, en cuanto el paciente comience a recuperarse, también se recomienda la ingesta de alimentos que contengan azúcares de absorción más lenta, como el pan o los yogures.
Esto siempre que el paciente conserve sus facultades, porque, "si está inconsciente, en ningún caso hay que intentar darle nada por vía oral, ya que existe riesgo de atragantamiento o aspiración", advierte Pallardo. En ese caso, lo mejor es utilizar una inyección de glucagón, una hormona que se produce en el páncreas y que es capaz de aumentar los niveles de glucosa en sangre.
"Todos los diabéticos insulinodependientes deberían tener un envase a mano y es recomendable que sus familiares también aprendan cómo utilizarla", señala. En principio, aclara el especialista, "la maniobra es sencilla". Cada envase contiene una jeringa con agua y un frasco con glucagon en polvo. Para utilizarlo, tan sólo hay que introducir el agua que está en la jeringa en el frasco con el polvo y, una vez agitado, extraer todo el contenido e inyectarlo. La inyección puede realizarse tanto por vía subcutánea , como por vía intramuscular o intravenosa, por lo que no hay riesgo para el paciente. De cualquier manera, en estas situaciones es recomendable ponerse en contacto con un servicio de urgencia.
Causas

Generalmente, las hipoglucemias se producen por uno de estos factores: que el paciente se haya inyectado demasiada insulina, que haya cambiado sus horarios de comidas, se haya saltado alguna comida o haya comido menos de lo normal, o que, por último, haya realizado una actividad física de mayor intensidad que la que habitualmente realizada.
Por eso es importante que el diabético controle habitualmente sus niveles de glucosa y lleve siempre consigo algún alimento, sobre todo si va a practicar ejercicio.
"En las hipoglucemias que se producen por la noche suele influir mucho el ejercicio que se realizó en la tarde anterior", comenta Pallardo, que recomienda un régimen de comida adecuado, regularidad y realizarse varios controles de glucosa a lo largo del día.
Una buena manera de prevenir las hipoglucemias nocturnas, continúa el especialista, es "realizarse una medición de glucosa en sangre justo antes de irse a la cama y, si los niveles están bajos, tomar un pequeño tentempie, como un vaso de leche o un zumo de naranja".
También conviene evitar el alcohol, sobre todo si no se acompaña de alimento, ya que este favorece la bajada de los niveles de azúcar.

Fuente: elmundo.es