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La sal está oculta en muchos alimentos que consumimos

La Organización Mundial para la Salud recomienda que el máximo saludable de consumo de sal es de cinco gramos al día. 

El problema a la hora de controlar la sal es que casi el 80 por ciento de la que se ingiere es la denominada "oculta" o "invisible", porque se encuentra en los alimentos procesados o en medicamentos.

A veces ni siquiera se saborea, como en el caso, por ejemplo, de los cereales de desayuno, del jamón de york, o las pastillas efervescentes.

Es importante fijarse en la etiqueta nutricional de los productos. En la mayoría de los casos, aparece la cantidad de sodio. Si se multiplica esa cifrapor 2.5 se obtendra los gramos de sal. "Enlatados, embutidos, precocinados, salsas y snacks son los grupos de alimentos con mayor contenido en sodio", advierte la doctora Nieves Martell, presidenta de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH) y jefa de Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Para reducir el consumo de sal, lo aconsejable es "utilizar como mucho gramo y medio diario en la cocina, optar por alimentos frescos, y pensar que los procesados tienen que restringirse a una toma al día", explica la doctora Martell. El problema de la sal está en el sodio que contiene, que, en exceso (no debe sobrepasar los dos gramos diarios), eleva la presión arterial, con el riesgo de desarrollar hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares relacionadas, como infartos, anginas de pecho, ictus, hemorragia cerebral, además de insuficiencia renal o deterioro cognitivo", advierte. No se trata de demonizarla, ya que es fundamental para nuestro organismo, sino de tomarla en su justa medida.


Aumenta la sal "invisible".

El estudio alerta de que la presencia de sal en el pan ha crecido un 16 por ciento desde el 2006, cuando se redujo como consecuencia del acuerdo al que llegaron los fabricantes españoles con la Administración, según el sitio abc.es.

No es solo cuestión de sabor. "La mayoría de los alimentos envasados utilizan como conservante el sodio", señala la doctora. Aunque no todos informan de su proporción, a finales de este año, asegura la portavoz de la organización OCU, Ileana Izverniceanu.

Para la presidenta de la SEH sería deseable que existieran rangos máximos para determinados alimentos, como los cereales de desayuno. "Los hay que tienen desde un miligramo de sodio hasta mil miligramos por cada cien gramos de producto", alerta.

Mito desmontado: La sal no engorda

La sal no "engorda" porque no aporta calorías, por lo que no influye en el aumento de la grasa corporal. "Lo que sí puede incrementar es la retención de líquidos en personas que ya padecen una insuficiencia cardiaca o renal con el consiguiente aumento de peso corporal», explica la doctora Pilar García Durruti, jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Grupo HM Hospitales.

Cinco ejemplos de sal «oculta»

El 60 por ciento de la sal es cloro, que aporta el sabor salado, y el 40 por ciento, sodio. El sodio en exceso es perjudicial para la salud, ya que aumenta la presión arterial. Se deben consumir como máximo dos gramos de sodio al día:

Cantidad de sodio por cada cien gramos de los siguientes productos:

Queso de Burgos: 1 mil 200 miligramos
Jamón de York: 965 miligramos
Cereales con miel: 1 mil miligramos
Pizza de atún congelada: 1 mil 8 miligramos
Salsa de soja: 5 mil 720 miligramos

Los adolescentes que desayunan poco son más propensos a la obesidad

  • El estudio demuestra el riesgo asociados a enfermedades del corazón, diabetes o accidentes cerebrovasculares.
Los adolescentes que desayunan poco son más propensos a padecer obesidad y a tener elevados índices de azúcar en sangre cuando llegan a la edad adulta, según ha mostrado un equipo de investigadores de la Universidad de Umea en Suecia.

Asimismo, los expertos han comprobado que aquellos jóvenes que no desayunan o que sólo comen dulces por la mañana son dos tercios más propensos a tener factores de riesgo vinculados a enfermedad cardiaca y diabetes a los 40 años.

Para llevar a cabo esta investigación, publicada en 'Public Health Nutrition' y liderada por Maria Wennberg, se estudió a 889 personas de Lulea (Suecia), a los cuales en el año 1981, cuando tenían 16 años, se les pidió que respondieran a un cuestionario sobre lo que habían comido en el desayuno.

Una vez obtenidos los resultados, se les volvió a examinar en el año 2008,cuando tenían 43 años, con el fin de descubrir si tenían factores de riesgo asociados a enfermedades del corazón, diabetes o accidentes cerebrovasculares.

De esta forma, los expertos mostraron que el 27 por ciento habían desarrollado signos de este síndrome y que, además, aquellos que habían asegurado no desayunar eran un 68 por ciento más propensos a padecer síndrome metabólico en la edad adulta.

Respecto a los componentes individuales del síndrome, los investigadores encontraron que aquellos que padecían obesidad y que tenían altos niveles de azucar en sangre a los 43 años habían tenido malos hábitos a la hora del desayuno cuando tenían 16 años.

No obstante, y pese a estos datos, los autores de la investigación han reconocido las limitaciones de la misma puesto que el cuestionario de 1981 sólo reflejó los hábitos de un sólo día.

La hipertensión será tan devastadora como el VIH

  • Aunque la respuesta ante la hipertensión está siendo más rápida que ante el virus del Sida,los expertos afirman que es probable que se convierta en una enfermedad mucho más letalque esta en apenas 20 años.
Ambas enfermedades pueden también ser tratadas y manejadas como enfermedades crónicas a través de una combinación de tratamiento farmacológico y cambios de estilo de vida, pero los autores de un nuevo informe publicado en 'International Journal of Epidemiology' plantean que la hipertensión podría ser la nueva epidemia como lo fue el VIH. "Se ha sugerido que valiosas lecciones para la hipertensión podrían ser tomadas de políticas sobre el VIH/sida. 

Sin embargo, hay pocos indicios de que están siendo tenidas en cuenta. Nuestra respuesta a la epidemia mundial de la hipertensión parece poco mejor que nuestra respuesta al VIH/sida hace dos décadas: demasiado poco y demasiado tarde. ¿Podemos despertarnos antes esta vez, antes de que millones de personas hayan muerto?", escriben.

La hipertensión es vista como una enfermedad de Occidente, de la prosperidad y, por tanto, de poca relevancia para los países más pobres. Esto a pesar del creciente cuerpo de evidencia de que la prevalencia en los países más pobres están avanzando rápidamente", argumentan. 

El hecho de que la hipertensión es una enfermedad no transmisible y los factores de comportamiento asociados a ella, como la obesidad, la falta de ejercicio físico y una dieta deficiente, hacen que sea difícil convencer a los financiadores y los contribuyentes ayudar a las personas que "comen y fuman demasiado".

"Mientras que la hipertensión no es una enfermedad infecciosa, las conductas de riesgo asociadas con ella se están extendiendo rápidamente y parece que se transmite con tanta eficacia como agentes infecciosos", alertan. "El VIH se enfrenta a la negación política y la incomprensión del público en los primeros años de la pandemia, especialmente en algunos países más pobres. Hay un patrón similar de negación de la hipertensión. 

Esta negación se basa en la visión equivocada de que la hipertensión no afecta a los grupos sociales más pobres. Sin embargo, hay pruebas sustanciales de que es altamente prevalente entre los grupos más pobres y que tienen menos probabilidades de acceder a un tratamiento eficaz. Al igual que con el VIH, la hipertensión puede ser tanto una causa como una consecuencia de la pobreza", agregan.

A su juicio, las tasas de hipertensión en los países de bajos y medianos ingresos son sorprendentes y los niveles de tratamiento y control son insuficientes. Los participantes en la encuesta SAGE se clasificaron como hipertensos si la media de dos mediciones fue igual o superior a 140 mmHg (presión arterial sistólica ) o 90 mmHg (presión arterial diastólica) o si estaban tomando tratamiento para la hipertensión. La hipertensión arterial varió del 78 por ciento en Africa del Sur al 32 por ciento en la India, con niveles consistentemente más altos para las mujeres. 

En los seis países, la prevalencia nacional está fuertemente asociada con la edad y el peso, siendo India la de mayor tasa de efectividad del tratamiento (55 por ciento); Ghana, la del índice más bajo de control (4 por ciento) y con la menor eficacia de los tratamientos en Rusia (17 por ciento), que tenía la segunda tasa más alta de hipertensión (71 por ciento). Sudáfrica poseía las tasas más altas de los factores de "estilo de vida" de riesgo de obesidad (45 por ciento) y baja actividad física (59 por ciento).


Fuente: salud.ideal.es/

Celulas reprogramadas de la piel logran curar la diabetes tipo 1 en ratones

  • Las células resultantes, una vez trasplantadas, son capaces de fabricar la insulina necesaria para tratar la enfermedad
A pesar de que de momento solo se ha podido demostrar en animales, la posibilidad de poder curar la diabetes tipo 1, la menos frecuente pero con muchas complicaciones, supone un paso enorme para la medicina regenerativa. La solución pasaría por reprogramar células de la piel para conventirlas en células pancreáticas productoras de insulina, un deseo buscado desde hace tiempo pero que ahora parece posible gracias a un equipo de investigadores del Instituto Gladstone, en EE.UU.

La diabetes tipo 1 se produce debido a que las células productoras de insulina –células beta-, localizadas en el páncreas, son incapaces de cumplir con su proceso, o lo hacen de forma ineficiente. Y la insulina es fundamental para que los órganos absorban el azúcar necesaria para que produzcan energía. Ello obliga a los pacientes a depender del tratamiento con insulina de por vida. Hasta ahora muchos investigadores han tratado de obtener células para suplir esta carencia, pero los resultados no han sido buenos.

Sin embargo la consolidación de la medicina regenerativa, de la terapia celular, etc. ha modificado el panorama en el tratamiento de la diabetes tipo 1. La posibilidad de reprogramar células o de obtener nuevas células que sean capaces de producir la insulina necesaria no es ya un mero deseo. En el trabajo que se publica en «Cell Stem Cell» los científicos han logrado producir las cantidades necesarias de células beta productoras de insulina para trasplantarlas a un paciente, algo que hasta ahora había sido imposible. 

«El poder de la medicina regenerativa es que nos puede proporcionar una fuente ilimitada de células beta productoras de insulina funcionales que pueden ser trasplantadas en el paciente», señala S. Ding, quien debido a que intentos anteriores no había logrado éxito propuso un enfoque «algo diferente».
Uno de los principales desafíos para la generación de grandes cantidades de células beta es que tienen una limitada capacidad regenerativa; es decir, vez que maduran es difícil hacer más. Así que los investigadores decidieron retroceder un poco más en el ciclo celular. Primero obtuvieron células de la piel, llamadas fibroblastos, de ratones de laboratorio. 

A continuación, mediante el tratamiento de los fibroblastos con un «cóctel» de moléculas y factores de reprogramación, transformaron las células en células similares a las del endodermo, un tipo de célula que se encuentra en una fase embrionaria inicial, y que maduran generando los principales órganos, incluyendo el páncreas.

Al reprogramar las células con otro «cóctel» de moléculas y factores de reprogramación, los investigadores transformaron las células del endodermo en células que imitan las células del páncreas, que llamaron de PPLC. Y, según explica otro de los investigadores, Ke Li «el objetivo inicial era ver si podíamos lograr que dichas células PPLC maduraran y se convirtieran en células que, al igual que las células beta, responden a las señales químicas correctas y, lo más importante, secretan insulina. Y nuestros experimentos iniciales, realizados en el laboratorio, revelaron que sí».

Para Miguel Ángel Barajas, del Laboratorio de Terapia Celular de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN), el trabajo es «muy interesante» porque su enfoque es distinto: «en vez de ir a una fase muy embrionaria, retrocede solo un poco en el desarrollo embrionario pero, al mismo tiempo que las células se reprograman, se inicia la diferenciación. Al hacerlo todo a la vez -reprogramar y diferenciarse-, el sistema es más eficiente». Y, además, es la primera vez que ésto se hace en páncreas, aunque se había logrado en células cardíacas.
Animales vivos

El paso siguiente era demostrarlo en animales vivos, así que trasplantaron las células PPLC en ratones modificados para tener hiperglucemia -altos niveles de glucosa-, un indicador clave de la diabetes. A la semana del trasplante ya vieron que los niveles de glucosa de los animales descendieron a niveles normales. «Y cuando quitamos las células trasplantadas vimos un pico inmediato glucosa, que revela una relación directa entre el trasplante de PPLC y la reducción de la hiperglucemia» señala Li.

Pero la confirmación de su trabajo llegó a las 8 semanas: las céulas PPLC de habían fabricado células beta secretoras de insulina completamente funcionales. Este paso, señala Barajas, es lo que hace diferente al estudio. «Muchos trabajos logran resultados parecidos en el laborarorio, pero en esta ocasión lo han demostrado en vivo. Los ratones diabéticos recuperaron sus niveles de glucosa normales». Y además, destaca el investigador español, ha demostrado que no sólo fabrican células beta, sino el «resto del linaje celular de los islotes pancréticos».

Los autores del trabajo consideran que «los resultados no hacen sino resaltar el poder de las moléculas en la reprogramación celular y son una prueba de concepto para un futuro enfoque terapéutico personalizado en pacientes», reconoce Ding. El paso siguiente es trasladar los resultados a la clínica en humanos.

Ese es el único «pero» de la investigación para Barajas, «aunque seguro que ya estarán en ello». También deberán resolver el hecho de que han usado «células casi embrionarias, con lo cual es más fácil trabajar. Su reto es no sólo hacerlo en humanos, sino utilizar fibroblastos adultos».

Medicina regenerativa
La profusión de artículos en las últimas semanas relacionados con avances en el campo de la medicina regenerativa, especialmente el publicado en «Nature» sobre un nuevo método más sencillo para generar células madre pluripotentes capaces de diferenciarse en cualquier tipo de células, tienen entusiasmados a los investigadores en este campo. Miguel Ángel Barajas, del Laboratorio de Terapia Celular de la Clínica Universitaria de Navarra(CUN), cree que si estos últimos ensayos del Instituto Riken, y otros en esta misma dirección, se reproducen en otros laboratorios, se habrá una dado «paso de gigante en el campo de la medicina regenerativa».

En 2013 ya se han fabricado minicerebros y minirriñones en el laboratorio. También se ha utilizado células iPS reprogramadas para obetener células cardiacas, musculares, neuronales o para regenerar hueso. La medicina regenerativa ya está aquí.