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La melatonina mejora los daños en el riñón causados por un fármaco anticancerígeno



Científicos del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Córdoba, en colaboración con miembros del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), en España, han demostrado en ratas que la melatonina, hormona que regula el sueño, mejora el daño renal provocado por un fármaco –la adriamicina– que se utiliza con frecuencia en el tratamiento de tumores cancerígenos.

El estudio pone de manifiesto las posibilidades terapéuticas de la melatonina para reducir los efectos secundarios que generan muchas quimioterapias, como la nefropatía o alteraciones en el tejido hepático o cardíaco.

Esta hormona, segregada naturalmente por una glándula del cerebro, realiza dos funciones principales. Por un lado, se encarga de controlar el biorritmo del cuerpo, es decir, regula el ciclo sueño-vigilia debido a una peculiaridad: la producción y el nivel en sangre de melatonina disminuyen con la luz y aumentan con la oscuridad, lo que explica por qué cuando llega la noche da sueño.

Además, la hormona destaca por ser un potente antioxidante, protegiendo al organismo del estrés oxidativo. En este proceso participan unas moléculas llamadas radicales libres, generadas cuando la célula respira (en la mitocondria) o el organismo se defiende del ataque de algunas bacterias con la respuesta inmunitaria. Cuando los radicales libres se producen en exceso y de manera descontrolada generan un daño en las células conocido como estrés oxidativo.

Una propiedad de la melatonina consiste en bloquear la acción de esos radicales libres –causantes del envejecimiento celular– que, según los investigadores, participan en la aparición de algunas enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson.

Los estudios realizados en laboratorio demostraron la vinculación entre ambos factores: la influencia del día y la noche (ciclo circadiano) y el daño renal causado, en este caso, por la administración de adriamicina a los animales. “En las ratas enfermas, hay un descenso de melatonina respecto a las que están sanas. A pesar de ello, se produce un aumento considerable de esta hormona durante la fase de oscuridad que coincide con la mejoría de síntomas como la pérdida de peso y otros asociados a la nefropatía, como disminución de la concentración de proteínas o aumento del nivel de lípidos”, explica el investigador principal de este proyecto, Isaac Túnez, de la Universidad de Córdoba.


Por otra parte, la exposición a luz permanente (24 horas) reduce de forma llamativa la liberación de melatonina, tanto en el animal sano como en el enfermo. “Esto significa que cuando trastocamos el ritmo de sueño-vigilia, el ritmo de luz-oscuridad, el funcionamiento normal del organismo se ve perjudicado”, continúa Túnez. Así, la disminución de la hormona supondría una reducción de su capacidad antioxidante en enfermedades degenerativas como la artrosis o la osteoporosis (disminución de la masa ósea).

Para llegar a estas conclusiones, recogidas en su estudio, publicado en la revista Plos One, los expertos utilizaron seis grupos de ratas, tres de ellos formados por animales sanos y otros tres por roedores enfermos a causa de la adriamicina.

Ambos tipos de animales (afectados y no afectados por daño renal) fueron sometidos a los siguientes tratamientos diarios: 24 horas de exposición a la luz; 24 horas de oscuridad; exposición normal, es decir, las mismas horas de luz (12) que de oscuridad; e inversión del ritmo luz/oscuridad (a la hora del día es de noche y viceversa).

Para cada uno de los grupos, y durante varias semanas, los investigadores analizaron diferentes parámetros como la evolución de peso, el nivel en sangre de melatonina, análisis bioquímico de la orina y plasma sanguíneo o algunos indicadores del daño oxidativo en riñones, corazón, hígado y cerebro, entre otros.

Los datos obtenidos en las distintas situaciones confirmaron la influencia que ejerce la melatonina en la mejora del daño renal provocado por la adriamicina. La pregunta que se plantean los científicos ahora es si su efectividad será la misma en otros fármacos. “Hay estudios recientes realizados con pacientes de esclerosis múltiple que ponen de manifiesto cómo los efectos beneficiosos de algunos medicamentos obedecen, entre otras causas, a la mejora de los niveles circulantes de melatonina. La pregunta es: ¿por qué los mejora? En eso estamos trabajando”, apostilla. 

Fuente: Fundación Descubre

Los trastornos de salud mental podrían acortar la vida, según un estudio

Los investigadores encuentran que las personas con afecciones psiquiátricas viven, en promedio, diez años menos.
Las personas con afecciones de salud mental, como depresión, ansiedad crónica y esquizofrenia, tienden a morir más jóvenes que sus iguales sin trastornos psiquiátricos, señala una nueva revisión de las investigaciones.

De hecho, los investigadores estimaron que los trastornos de salud mental típicamente les roban a las personas casi una década de vida, y explican cada año ocho millones de muertes en todo el mundo.

Los hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 11 de febrero de la revista JAMA Psychiatry, provienen de un análisis de más de 200 estudios internacionales que abarcaron varias décadas. Los investigadores dijeron que los estudios ayudan a poner en perspectiva la carga global que representan los trastornos de salud mental.

Aunque el estudio encontró una asociación entre las afecciones de salud mental y una muerte más temprana, no se diseñó para probar que los trastornos fueran una causa directa de las muertes precoces.

Cuando las personas piensan sobre las vidas que se pierden por la enfermedad mental, quizá se enfoquen automáticamente en una causa de muerte, el suicidio, comentó el Dr. Mark Olfson, profesor de psiquiatría clínica del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

"Pero estudios como este amplían nuestra perspectiva", dijo Olfson, que no participó en la investigación. "El riesgo incluye muertes por causas naturales, y observamos una mortalidad más alta en toda una variedad de trastornos de salud mental".

La esquizofrenia y otros tipos de psicosis, que están entre las formas más graves de enfermedad mental, conllevaban las tasas más altas de mortalidad en todos los estudios. Pero, anotó Olfson, las afecciones como la depresión mayor y los trastornos de ansiedad son mucho más comunes, y también parecían recortar las vidas de las personas.

En general, el análisis encontró que las personas con afecciones de salud mental tenían más del doble de probabilidades de morir en aproximadamente diez años que las personas sin esos trastornos.

El riesgo de muerte por "causas no naturales", como el suicidio y los accidentes, fue siete veces mayor. Pero sus probabilidades de morir por afecciones de la salud física también se elevaron, en un promedio de un 80 por ciento, según el estudio.

"Las personas con trastornos de la salud mental tienen una prevalencia alta de afecciones médicas crónicas", apuntó la líder del estudio, Elizabeth Walker, investigadora de la Facultad de Salud Pública Rollins de la Universidad de Emory, en Atlanta.

Algo que empeora las cosas, apuntó, es que con frecuencia tienen dificultades para gestionar esas afecciones, ya sea debido a una dieta mala, a la falta de ejercicio, a inconvenientes para tomar los medicamentos, o a problemas para obtener la atención que necesitan.

Olfson se mostró de acuerdo, y anotó que los problemas de salud física como la obesidad y la diabetes tipo 2, que son comunes entre los estadounidenses en general, son particularmente comunes entre las personas con trastornos psiquiátricos. Y ambos aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca y otros males.

"Hace algo de tiempo que sabemos que la depresión, por ejemplo, interfiere con que las personas cumplan con el tratamiento para afecciones crónicas de salud, como la diabetes", comentó Olfson.

Pero la situación no parece estar mejorando. El equipo de Walker halló que la "laguna" en la mortalidad entre las personas con y sin trastornos mentales ha crecido con el tiempo, haciéndose más profunda en los estudios realizados desde los años 90, frente a los realizados antes de los 70.

En parte esto podría deberse a unos hábitos de estilo de vida más saludables en la población general, según Olfson. Por ejemplo, el tabaquismo ha declinado en general, pero sigue siendo prevalente entre las personas con afecciones de salud mental, anotó.

Cualquiera que sea el motivo específico, Walker dijo que parece que las personas con afecciones psiquiátricas no están experimentando las mismas mejoras en la salud física que la población general.

"Esto no tiene una solución simple", dijo. "Conllevará múltiples métodos".

Un método es asegurarse de que las personas con trastornos psiquiátricos tengan acceso a todos los tipos de atención sanitaria que necesitan, según Walker. Anotó que los estadounidenses con problemas de salud mental también tienen unas tasas más altas que el promedio de pobreza y desempleo, y que podrían carecer del "respaldo social" (familiares y amigos) que pueda ayudarles a gestionar las enfermedades crónicas.

Tanto Walker como Olfson también señalaron la necesidad de una mayor "atención integrada", lo que en esencia significa una mejor coordinación entre los distintos profesionales responsables de la salud mental y física de un paciente.

En cuanto a las familias de las personas con trastornos mentales, Olfson dijo que deben tener en cuenta el precio físico potencial, y hacer lo que puedan por respaldar un estilo de vida saludable.

FUENTES: Artículo por HealthDay

Las siestas podrían mejorar la salud

Un estudio encuentra que dormir por la tarde podría deshacer el daño hormonal por el sueño que se pierde de noche.
Unas siestas diurnas breves podrían proteger de los efectos nocivos para la salud de dormir mal de noche, sugiere un estudio reciente.

Específicamente, las siestas parecieron restaurar a la normalidad los niveles de las hormonas y las proteínas involucradas en el estrés y en la función inmunitaria en el estudio.

El pequeño estudio incluyó a once hombres sanos de 25 a 32 años. Los investigadores restringieron el sueño de los voluntarios a apenas dos horas por noche. El día siguiente, tenían un aumento de 2.5 veces en los niveles de norepinefrina, una hormona del estrés que aumenta el ritmo cardiaco, la presión arterial y el azúcar en sangre.

También tenían unos niveles más bajos de una proteína llamada interleucina 6, que combate a los virus.

En otra noche, el sueño se limitó de nuevo a dos horas. Pero al día siguiente se les permitió tomar dos siestas de 30 minutos. Tras las siestas, los niveles de norepinefrina y de interleucina 6 de los hombres eran normales.

El estudio aparece en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

"Nuestros datos sugieren que una siesta de 30 minutos puede revertir el impacto hormonal de una noche en que se durmió mal", señaló el autor del estudio, Brice Faraut, de la Universite Paris Descartes-Sorbonne Paris Cite, en Francia. "Este es el primer estudio en encontrar que la siesta podría restaurar los biomarcadores de la salud neuroendocrina e inmunitaria a niveles normales", señaló en un comunicado de prensa de la revista.

"La siesta podría ofrecer una forma de contrarrestar los efectos nocivos de la restricción del sueño al ayudar a los sistemas inmunitario y endocrino a recuperarse", planteó Faraut. "Los hallazgos respaldan el desarrollo de estrategias prácticas para abordar a las poblaciones con privación crónica del sueño, como los trabajadores nocturnos y de turnos".

La falta de sueño puede aumentar el riesgo de problemas de salud como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y la depresión, y el sueño insuficiente también se asocia con una menor productividad laboral, y además con accidentes de tráfico e industriales, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Casi tres de cada diez adultos estadounidenses duermen en promedio seis horas o menos por noche, según la Encuesta nacional de entrevista de salud.

FUENTE: Artículo por HealthDay

La insulina inteligente que evitará los pinchazos a los diabéticos

Los científicos creen que insulinas "inteligentes", que están en fase de ensayo, revolucionarán la forma en la que se trata la diabetes.

En lugar de los análisis de sangre y las inyecciones a los que se someten los diabéticos todos los días para mantener el nivel de azúcar en la sangre bajo control, una sola dosis de insulina inteligente estaría en circulación en el cuerpo y se activaría cuando fuera necesaria.

Los científicos planean empezar pronto los ensayos en humanos, informa la revista Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos.Los estudios en animales muestran que la tecnología funciona, al menos en ratones.

Los expertos advierten que tomará años de pruebas antes de que los tratamientos puedan convertirse en una realidad para los pacientes.
Insulina inteligente

Las personas con diabetes tipo 1, que o bien no producen o no pueden utilizar su propia insulina natural, dependen de las inyecciones de insulina.

Sin ellos, su nivel de azúcar en la sangre se elevaría de forma peligrosa.

Pero la inyección de insulina también puede hacer que los niveles de azúcar en la sangre desciendan demasiado por lo que las personas con diabetes tipo 1 deben controlar regularmente sus niveles de glucosa en la sangre para asegurarse de que sean apropiados.

Los expertos en diabetes han estado buscando maneras de hacer que el control de azúcar en la sangre sea más fácil y más conveniente para los pacientes y es aquí donde entran las insulinas "inteligentes".

Hay tipos diferentes en desarrollo, pero todas están diseñadas para activarse automáticamente cuando el nivel de azúcar en sangre es muy alto y se apaga cuando vuelva a la normalidad.

Danny Chou, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, ha estado probando una insulina inteligente que él y sus colegas desarrollaron en el laboratorio.

Es una versión modificada químicamente de la insulina regular de acción prolongada.

Tiene un juego extra de moléculas pegadas en el extremo que se une a las proteínas que circulan en el torrente sanguíneo.

Mientras se mantiene pegada a estas, la insulina inteligente está en modo desconectado.

Cuando el azúcar en la sangre se eleva, la insulina inteligente se enciende: la glucosa activa la insulina inteligente y le dice que es hora de ponerse en marcha.

"Mi objetivo es hacer la vida más fácil y más seguro para los diabéticos", dice Chou.



"Este es un avance importante en la terapia de insulina".

La Fundación de Investigación de Diabetes Juvenil financia el proyecto.

Karen Addington, jefa ejecutiva de esa fundación en Reino Unido, dijo: "Para muchas personas que viven con diabetes tipo 1, lograr un buen control de la glucosa en sangre es una batalla diaria. Tomar demasiada insulina puede hacer descender los niveles de glucosa provocando una hipoglucemia, mientras que tomar poca puede elevar de forma alarmante la glucosa, lo que puede tener un impacto acumulativo de salud grave a largo plazo".

"La insulina inteligente eliminaría las hipoglucemias, algo que odian los diabéticos. Permitiría a las personas con diabetes tipo 1 lograr un control casi perfecto del nivel de glucosa en sangre con una sola inyección por día o incluso por semana. Es realmente emocionante".

Sin embargo, Richard Elliott de Diabetes UK, advirtió que "se necesitarán años de investigación y estudios clínicos para saber si un medicamento similar podría ser usado de manera segura y efectiva por personas con diabetes".

Diabetes

Hay dos tipos principales: tipo 1 y tipo 2
En el tipo 1, que representa alrededor del 10% de la diabetes, el sistema inmunológico del cuerpo destruye las células que producen la insulina.

La diabetes tipo 2 es cuando el cuerpo no puede producir suficiente insulina o las células del cuerpo no reaccionan a ella.

El tratamiento con insulina es siempre necesario para la diabetes tipo 1, mientras que las personas que sufren el tipo 2 pueden ser capaces de controlar sus síntomas al consumir una dieta saludable, hacer ejercicio con regularidad y controlar el nivel de azúcar en la sangre.

Fuente: BBC mundo