Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Basado en la politica de Google Adsense. PUEDE LEERLO EN EL ENLACE A CONTINUACIÓN

La educación no garantiza la felicidad

El bienestar mental es similar a través de todos los niveles socioeconómicos, de acuerdo a un estudio
Tener una buena educación no necesariamente significa que estará contento con su vida, según sugirió un nuevo estudio británico.

Los autores del estudio indicaron que investigaciones previas han hallado un fuerte vínculo entre niveles bajos de educación y enfermedades mentales. Entonces, ellos deseaban averiguar si los niveles de educación estaban asociados con el bienestar mental, que se define como "sentirse bien y funcionar correctamente".

Los investigadores de la Universidad de Warwick explicaron que la gente con altos niveles de bienestar mental es más propensa a sentirse contenta y satisfecha con su vida por la manera en la que lidia con problemas y desafíos, particularmente en asuntos que tienen que ver con relaciones.

Los investigadores analizaron las respuestas de más de 17,000 personas en Inglaterra. Los sondeos se realizaron en 2010 y 2011.

Personas con distintos niveles de educación tenían las mismas probabilidades de tener altos niveles de bienestar mental.

El estudio se publicó recientemente en el British Journal of Psychiatry.

"Estos hallazgos son bastante controversiales porque esperábamos encontrar que los factores socioeconómicos que están asociados a las enfermedades mentales también estuvieran relacionados con el bienestar mental. De esa manera, si el bajo nivel educativo estaba fuertemente asociado a la enfermedad mental, un alto nivel educativo estaría fuertemente conectado con el bienestar mental. Pero ese no es el caso", dijo la autora principal Sarah Stewart-Brown, profesora en la Universidad de Warwick, en un comunicado de prensa de la universidad.

"Las suposiciones sobre los determinantes socioeconómicos (como los niveles educativos y de ingresos) que se hacen en la planificación de programas públicos de salud mental que se enfocan en la prevención de las enfermedades mentales pueden entonces no ser aplicables a programas que buscan incrementar el bienestar mental", añadió.


Artículo por HealthDay

EE.UU. admite que la marihuana ayuda a tratar el cáncer de cerebro

Una institución gubernamental de EE.UU. ha dado por buenos varios estudios recientes sobre los efectos médicos de los componentes de marihuana, uno de los cuales establece que los cannabinoides ayudan a combatir uno de los tipos más serios de cáncer de cerebro.
El Instituto Nacional Sobre abuso de Drogas (National Institute on Drug Abuse, NIDA), una institución gubernamental dependiente del Departamento de Salud y Servicios Sociales de EE.UU., ha revisado este mes su informe sobre marihuana.

El informe revisado concluye que algunos componentes químicos de la marihuana, el cannabinoide Tetrahydrocannabinol (THC) y el Cannabidiol (CBD), fueron aprobados como medicina en forma de pastillas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), institución conocida por su enfoque conservador. Posteriores estudios sobre los efectos médicos de marihuana "pueden llevar a creación de más medicinas", reza el informe.
También el NIDA acaba de reconocer el estudio, según el cual los cannabinoides frenan el crecimiento de las células de uno de los tipos más serios de cáncer de cerebro.

Experimentos en ratones revelaron que los extractos de THC and CBD intensifican el efecto positivo del tratamiento por radiación. Además, el NIDA ha reconocido estudios médicos recientes, según los cuales extractos de marihuana pueden ayudar a matar algunas células cancerosas y a reducir el tamaño de otras; indicando que ensayos clínicos sobre los efectos positivos de componentes de marihuana sobre otras enfermedades también tienen perspectivas.

No obstante, los aficionados a la marihuana no deberían ilusionarse, ya que la FDA, el NIDA, así como el Gobierno estadounidense siguen considerando que la propia planta no es un medicamento. Y aunque sigue aumentando la cantidad de estados estadounidenses que la legalizan, no se espera que ocurra próximamente a nivel nacional.

Hacer ejercicio vigoroso regularmente puede alargar su vida

Si bien cualquier cantidad de ejercicio ofrece beneficios a la salud, un nuevo estudio sugiere que la actividad física rigorosa puede ser clave para aumentar la longevidad.
Un grupo de investigadores australianos halló que las personas de mediana edad en adelante que realizaban al menos un poco de ejercicio de alta intensidad que los hiciera sudar y los dejara sin aire podían reducir sus probabilidades de una muerte temprana hasta en un 13 por ciento.

Los investigadores concluyeron que las recomendaciones de los médicos y los lineamientos de salud pública deberían alentar la participación en algunos tipos vigorosos de ejercicio.

El estudio involucró a más de 204,000 personas de 45 años en adelante a las que se dio seguimiento por más de seis años. Los investigadores compararon a quienes participaron únicamente en actividades moderadas -- como nado ligero, tenis social o tareas del hogar -- con gente que realizó alguna cantidad de actividad vigorosa -- como trotar, aeróbics o tenis competitivo.

Los participantes se dividieron en tres grupos con base en sus niveles de actividad física: quienes no participaban en ninguna actividad vigorosa, quienes dijeron que hasta 30 por ciento de su ejercicio era vigoroso y quienes dijeron que más del 30 por ciento de su ejercicio era vigoroso.

La tasa de mortalidad de quienes dijeron que hasta 30 por ciento de su actividad física era vigorosa fue 9 por ciento menor que la de quienes no reportaron tener actividad vigorosa. El riesgo de muerte se redujo en un 13 por ciento para quienes dijeron que más de 30 por ciento de su ejercicio era vigoroso, según reportaron los autores del estudio.

"Los beneficios de la actividad vigorosa aplicaron a hombres y mujeres de todas las edades y fueron independientes de la cantidad total de tiempo que se pasó siendo activo", dijo el autor del estudio, el Dr. Klaus Gebel, investigador principal en el Centro de Prevención de Enfermedades Crónicas en la Universidad James Cook en Cairns, en un comunicado de prensa de la universidad. "Los resultados indican que sin importar si es obeso o no, o si padece de enfermedad del corazón o diabetes, si logra realizar un poco de actividad vigorosa, eso podría ofrecer beneficios significativos en términos de longevidad".

Los hallazgos se publicaron en línea el 6 de abril en JAMA Internal Medicine.

La mayoría de los lineamientos actuales para la actividad física recomiendan que los adultos realicen 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de ejercicio vigoroso semanalmente. La idea es que dos minutos de actividad moderada equivalen a un minuto de actividad vigorosa.

"Podría no reducirse al simple cambio de dos por uno que es la base los lineamientos actuales", dijo la coautora del estudio, la Dra. Melody Ding, quien es parte de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sídney. "Nuestra investigación indica que alentar las actividades vigorosas podría ayudar a evitar muertes prevenibles a edades tempranas".

Gebel advirtió, sin embargo, que "para las personas con condiciones médicas, para las personas mayores en general y para quienes nunca antes han hecho actividad vigorosa o ejercicio, siempre es importante hablar primero con un médico".

FUENTES: Comunicado de prensa, Universidad James Cook

Más gente está muriendo a causa de enfermedades cardiacas y ataques cerebrales a nivel mundial

El crecimiento en la población y el envejecimiento están detrás de la tendencia; la tasa de mortalidad de hecho está disminuyendo
A pesar de los avances de la medicina, un nuevo estudio muestra que más personas están muriendo a causa de enfermedades cardiacas y ataques cerebrales a nivel mundial que hace un cuarto de siglo debido a que la población mundial está creciendo y envejeciendo.

La buena noticia es que la tasa de mortalidad -- el número de muertes con respecto al tamaño de la población -- cayó en casi todas las regiones del mundo.

La disminución en la tasa de mortalidad es un reflejo de una mejor alimentación, menos tabaquismo y mejoras en la medicina, señaló el Dr. Simon Capewell, profesor de epidemiología clínica en la Universidad de Liverpool en Inglaterra.

Sin embargo, los números siguen siendo demasiado altos, según Capewell, quien no participó en el estudio.

"Muchas de estas muertes son prematuras, lo que quiere decir que están matando a gente menor de 75 años de edad", indicó Capewell. "Noventa por ciento de estas muertes prematuras pueden ser prevenidas y evitadas a través de dietas saludables y cero tabaquismo".

En el estudio, un grupo de investigadores encabezado por el Dr. Gregory Roth, del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud en la Universidad de Washington en Seattle, examinó datos de un análisis mundial de estadísticas de enfermedades de 188 países realizado en 2013. El grupo se concentró en el número de muertes cardíacas y tasas de mortalidad entre 1990 y 2013.

En 1990, 12.3 millones de personas murieron a nivel mundial por enfermedades cardiacas, una categoría cuya definición incluye afecciones como los ataques del corazón, los ataques cerebrales, la cardiopatía reumática y los aneurismas de la aorta, entre otros. El número aumentó a 17.3 millones en 2013, un incremento del 40 por ciento.

El estudio indica que el incremento se debe en gran parte al envejecimiento de la población mundial, si bien el crecimiento de la población es otro factor importante. El número de fallecimiento únicamente disminuyó en Europa Occidental y Europa Central, según hallaron los investigadores.

Las tasas de mortalidad cuentan una historia distinta. Los investigadores indicaron que las tasas de mortalidad por edad cayeron en un 39 por ciento a nivel mundial.

"Las cosas están mejorando", dijo el Dr. Anthony Kim, director médico del Centro de Ataques Cerebrales de UCSF en la Universidad de California, San Francisco. "Las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte en los Estados Unidos, por ejemplo, pero los ataques cerebrales bajaron del número tres al número cuatro hace algunos años y recientemente cayeron al número cinco. Sin embargo, serán necesarios más avances en prevención y tratamiento para reducir el número absoluto de muertes por causas cardiovasculares y por ataques cerebrales de cara al futuro".

El estudio también halló que los países que generaron riqueza a lo largo de los últimos 25 años no necesariamente presenciaron una mejora en cuanto al riesgo de morir por enfermedades cardiacas. En otras palabras, el dinero no siempre significa mejor salud.

"Esto tiene sentido", dijo Capewell, puesto que las personas en los países más ricos sigue teniendo malos hábitos de salud. "Las dietas en los Estados Unidos y Europa siguen siendo terribles: comida chatarra, carne y grasas animales, sodio y azúcar escondidos en la comida chatarra, océanos de bebidas azucaradas que se consumen todos los años", añadió.

Kim señaló a China para remarcar su punto, pues ahí tasas más altas de presión arterial, obesidad y diabetes han llegado junto con el aumento en la riqueza. "La combinación de estas tendencias desfavorables y los efectos del envejecimiento y el crecimiento de la población podrían llevar a que la carga de las enfermedades cardiovasculares se duplique para el 2030," dijo.

Entonces, ¿qué sigue? Según Kim es importante analizar las regiones dentro de los países en lugar de solo ver las naciones en conjunto. Gracias a la urbanización, dijo, dos ciudades grandes en distintos países pueden ser más similares en términos de enfermedades cardiacas que una ciudad urbana y una zona rural dentro del mismo país.

"En los Estados Unidos, por ejemplo, ha habido una disparidad persistente en la carga de las enfermedades cardiovasculares en el sudeste del país, a pesar de descensos dramáticos en las tasas de mortalidad ajustadas a la edad a lo largo del tiempo", explicó Kim.

Capewell solicitó acciones gubernamentales para apoyar las opciones de comida saludable, el fin del tabaquismo y un mínimo de comida chatarra y refrescos. En los Estados Unidos en particular, señaló, el país ha hecho un "gran trabajo" con el control del tabaco y "ahora necesita aplicar las mismas lecciones a la comida: control de azúcar, sodio y grasas animales saturadas".

El estudio se publicó en el número del 2 de abril del New England Journal of Medicine.


Artículo de HealthDay