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Un científico ruso se inyecta la bacteria de la vida eterna

Un científico ruso se inyecta una bacteria de 3,5 millones de años en busca de la vida eterna. Asegura haber encontrado el secreto de la “eterna juventud”. El ser humano busca desde hace siglos, parece que todavía sin demasiado éxito, el elixir de la vida eterna. Esa carrera por la inmortalidad ha rebrotado durante los últimos días por las declaraciones de un científico ruso, Anatoli Brouchkov, que asegura haber encontrado el secreto de la eterna juventud en una bacteria que vive desde hace 3,5 millones de años.
La bacteria en cuestión, bautizada como Bacilo F, fue encontrada por primera vez hace seis años en las excavaciones de Mamontovaya Kurya, un recóndito lugar ubicado en la región habitada más fría del mundo: Yakutia, en la zona oriental de Siberia.

Según publicaron en su día los medios rusos la bacteria ha permanecido congelada nada menos que 3 millones de años, lo que llevó a algunos científicos a pensar que podría albergar algún secreto sobre el elixir de la vida eterna.

La pastilla contra el envejecimiento, ¿realidad o ficción?
Desde entonces se han realizado pruebas sobre ratones de laboratorio, que al ser inoculados con el Bacilo F habrían experimentado mayores niveles de taurina y glutamina, alargando la esperanza de vida de los roedores y consiguiendo incluso tener descendencia a edades muy avanzadas.

El supuesto éxito de esos experimentos llevó al jefe del departamento de Geocriogenia de la Universidad Estatal de Moscú, Anatoli Brouchkov, a inocularse el Bacilo F en su propio organismo para experimentar en sus carnes el supuesto elixir de la vida eterna.

Eter9, la red social que promete la inmortalidad… digital
“He empiezado a trabajar más horas y no he tenido un resfriado en dos años”, ha explicado Brouchkov en declaraciones a los medios rusos. Su prueba ha dado la vuelta al mundo, pero él mismo reconoce que no cumple los principios más básicos de cualquier experimento científico.

Bacteria Bacilo

Por lo tanto, las inyecciones de la bacteria de hace 3,5 millones de años se van a quedar muy lejos de otorgar la inmortalidad, mucho más cerca del efecto placebo. La inmortalidad, de momento, es cosa de la ciencia ficción.

Fuente: Digital Trends

La psoriasis y la depresión con frecuencia van de la mano

Independientemente de la gravedad, los pacientes de psoriasis, una afección cutánea que con frecuencia resulta deformante, tienen un riesgo elevado de depresión, sugiere una investigación reciente.
El riesgo de depresión podría verse impulsado más por las preocupaciones sobre la apariencia que por el estado real de la piel, señaló el autor del estudio, el Dr. Roger Ho, profesor asistente del departamento de dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York.

"Un área reducida de [psoriasis] podría significar mucho más para una persona que un área tres veces mayor para otra persona", dijo Ho. "Creo que la ubicación de las lesiones en la piel, como las lesiones en áreas más visibles o las lesiones en un área que afecte al funcionamiento diario, podrían tener un rol más grande".

Entre el 2 y el 4 por ciento de los norteamericanos tienen psoriasis, según Ho. El trastorno autoinmune provoca manchas rojas y elevadas en la piel, cubiertas de escamas de un color blanco plateado. Estas manchas normalmente aparecen en el cuero cabelludo, los codos, las rodillas, la parte inferior de la espalda, las manos y los pies.

Las personas con psoriasis con frecuencia se enfrentan a otras afecciones graves de salud, como la obesidad, la hipertensión, la diabetes, y en última instancia a la enfermedad cardiaca y/o el accidente cerebrovascular, señaló Ho.

Para ver si la depresión también se encontraba entre esos males, el equipo de investigación estudió datos sobre la enfermedad de más de 12,000 hombres y mujeres, recolectados entre 2009 y 2012 por la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EE. UU.

Los participantes tenían a partir de 18 años de edad, y todos respondieron a preguntas detalladas sobre cualquier antecedente de psoriasis. También se anotó cualquier antecedente reciente de depresión.

Tras identificar la psoriasis en casi el 3 por ciento de los encuestados, y la depresión mayor en casi el 8 por ciento, el equipo encontró que casi el 17 por ciento de los pacientes de psoriasis también presentaban depresión.

Aunque no pudieron determinar qué sucedió primero, el equipo de investigación concluyó que tener psoriasis se "asociaba significativamente" con también sufrir de depresión mayor. Y los investigadores también observaron que los pacientes deprimidos de psoriasis eran más propensos a tener un deterioro funcional que los individuos deprimidos sin psoriasis.

Sin embargo, Ho enfatizó que los investigadores "solo pueden describir esto como una asociación, no como un efecto causal directo". Pero los investigadores encontraron que el vínculo se sostuvo incluso tras tomar en cuenta el sexo, la edad, la raza, y factores del estilo de vida como el ejercicio, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la obesidad.

"Creo que se necesitan más estudios para investigar de forma definitiva los factores de riesgo reconocibles que podrían predisponer a un paciente de psoriasis a la depresión", planteó Ho.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 30 de septiembre de la revista JAMA Dermatology.

Otro dermatólogo ofreció una visión distinta sobre la asociación entre psoriasis y depresión.

Aunque es probable que unas preocupaciones arraigadas sobre la autoimagen tengan algo que ver, el riesgo de depresión también podría tener unas raíces fisiológicas profundas, dijo el Dr. Gary Goldenberg, profesor asistente de dermatología de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

"Mientras más averiguamos, más claro se hace que la psoriasis no es solo una enfermedad de la piel, sino una afección sistémica asociada con todo tipo de problemas de salud distintos", señaló Goldenberg. "Y este estudio nos da un nuevo nivel de evidencias de que esa opinión de hecho es correcta".

Goldenberg anotó que es posible que la depresión y la psoriasis compartan las mismas vías, y dijo que el próximo paso lógico en el tratamiento de la psoriasis es ver si los medicamentos usados para tratarla también tienen un impacto sobre la depresión.

"Al final, quizá encontremos que los mismos mecanismos inflamatorios que contribuyen a la psoriasis también empeoran el desequilibrio químico que conduce al riesgo de depresión", comentó.

FUENTES: Roger S. Ho, M.D., M.S., M.P.H., assistant professor, Ronald O. Perelman department of dermatology, New York University School of Medicine, New York City; Gary Goldenberg, M.D, assistant professor, dermatology, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York City; Sept. 30, 2015, JAMA Dermatology, online

El estrés infantil marca la salud de adulto

Un estudio de 45 años de cerca de 7.000 personas nacidas en una sola semana en Gran Bretaña en 1958 ha detectado que las enfermedades psicológicas en la infancia --incluso cuando los trastornos mejoraron en la edad adulta-- se asocian con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes en el futuro.

ESTRÉS INFANTIL

El trabajo, publicado este lunes en 'Journal fo the American College
of Cardiology', analizó la información vinculada con el estrés y la
salud mental recogida de los participantes en el 'British Birth Cohort
Study' en 1958 en las edades de 7, 11, 16, 23, 33 y 42 años.

Los científicos recopilaron los datos de nueve indicadores
biológicos a los 45 años mediante información de muestras de sangre y
mediciones de la presión arterial* para crear una puntuación que indique
el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes, conocida como puntuación de
riesgo cardiometabólico, para cada participante.

La investigación reveló que las personas con angustia persistente
durante toda su vida tienen la mayor puntuación en el riesgo
cardiometabólico en relación con los participantes que dicen tener bajos
niveles de estrés durante la infancia y la edad adulta.

Utilizando el mismo grupo de comparación, las personas con altos
niveles de angustia principalmente en la infancia y aquellas con altos
niveles de angustia sobre todo en la edad adulta también mostraron mayor
riesgo cardiometabólico. El riesgo estimado de enfermedad
cardiometabólica para personas con angustia persistente hasta la edad
adulta media fue mayor que el observado habitualmente en individuos con
sobrepeso en la infancia.

Tras ajustar por una serie de factores que pueden afectar a estas
asociaciones, incluyendo el uso de medicamentos, el estatus
socioeconómico y comportamientos de salud, *los científicos detectaron
que el riesgo para las personas que experimentan altos niveles de
angustia sobre todo en la edad adulta no fue diferente en comparación
con aquellos con bajos niveles de angustia durante el transcurso de la
vida*.

Pero los participantes que experimentaron gran angustia sobre todo en
la infancia ylas personas con estrés persistente continuaron
teniendo puntuaciones de riesgo significativamente más altas incluso
después de considerar esos otros factores.

LA ANGUSTIA PSICOLÓGICA CONTRIBUYE AL EXCESO DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Este estudio apoya la creciente evidencia de que la angustia
psicológica contribuye al exceso de riesgo de enfermedad cardiovascular
y metabólica y que los efectos pueden iniciarse relativamente temprano
en la vida/", afirma la autora principal, Ashley Winning, del
Departamento de Ciencias Sociales y del Comportamiento de la Escuela de
Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

"Aunque los efectos de la angustia en la primera infancia en el mayor
riesgo cardiometabólico en la edad adulta parecía verse mitigados un
poco si los niveles de angustia eran más bajos en la edad adulta, no
desaparecieron", subrayan los autores. "/Esto pone de relieve el impacto
potencialmente duradero de la angustia en la infancia en la salud física
del adulto/", añaden.

También es cada vez más evidente que la adversidad en el entorno
social del niño aumenta la probabilidad de desarrollar altos niveles de
angustia/. Por lo tanto, las estrategias de prevención y de intervención
temprana centradas no sólo en el niño sino también en sus circunstancias
sociales pueden ser una forma efectiva de reducir los efectos nocivos
duraderos de la angustia", plantea Winning.

Los niños podrían tener más probabilidades de contraer asma si la abuela fumó durante el embarazo

El riesgo aumentó aunque la madre del niño no fumara, sugiere una investigación
Los niños cuyas abuelas fumaron durante el embarazo están en un riesgo más alto de asma, aunque sus propias madres no fumaran, sugiere un estudio reciente.

Se sabe que fumar puede provocar cambios en la actividad genética. Los hallazgos del nuevo estudio sugieren que esos cambios se pueden transmitir a través de más de una generación, dijeron los investigadores.

El estudio incluyó a más de 66,000 nietos y casi 45,000 abuelas de Suecia. Los niños cuyas abuelas fumaban mientras estaban embarazadas con hijas presentaban un aumento de entre un 10 y un 22 por ciento en el riesgo de asma, aunque sus propias madres no fumaran durante el embarazo.

El estudio, que se presentará el miércoles en una reunión de la Sociedad Europea de la Respiración (European Respiratory Society) en Ámsterdam, podría ayudar a explicar el motivo de que haya habido un aumento marcado en las tasas de asma en los últimos 50 años, apuntaron los investigadores.

Pero la investigación solo encontró un vínculo entre las abuelas que fumaban y un posible asma en sus nietos. No probó causalidad.

"Encontramos que el tabaquismo en las generaciones anteriores puede influir sobre el riesgo de asma en las generaciones posteriores. Esto también podría ser importante en la transmisión de otras exposiciones y enfermedades", apuntó en un comunicado de prensa de la European Lung Foundation la coautora del estudio, Caroline Lodge. Lodge es investigadora de la Universidad de Melbourne, en Australia.

Añadió que para comprender mejor la epidemia de asma, los investigadores deben entender más a fondo cómo las exposiciones nocivas durante toda una vida podrían influir sobre los riesgos de enfermedad de generaciones futuras.

"Además, los investigadores de esta área deben estar conscientes, al interpretar el riesgo de asma a partir de las exposiciones actuales y la predisposición genética, de que los individuos podría tener un riesgo heredado no genético a partir de las exposiciones en las generaciones anteriores. Este conocimiento ayudará a clarificar los hallazgos sobre los factores de riesgo actuales en la investigación del asma", explicó Lodge.

El siguiente paso en la investigación es evaluar el riesgo de asma en los nietos cuyas abuelas fumaron mientras estaban embarazadas de un hijo varón, apuntaron los investigadores.

Los estudios presentados en reuniones médicas por lo general se consideran como preliminares, porque no se han sometido a la misma revisión rigurosa que la investigación publicada.


Artículo por HealthDay
FUENTE: European Lung Foundation, news release, Sept. 28, 2015