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Los cambios importantes en el estilo de vida podrían ser la clave para mejorar la diabetes tipo 2

Cuando se trata de la gestión de la diabetes tipo 2, un nuevo estudio encuentra que más es sin duda mejor para reducir los niveles de azúcar en la sangre.

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El estudio mostró que añadir una gestión intensiva del estilo de vida a la atención estándar de la diabetes (medicamentos para la diabetes y los consejos usuales sobre el cambio en el estilo de vida) hizo que el nivel de azúcar en la sangre llegara a un rango no diabético.

La intervención intensiva funcionó tan bien que "la mitad del grupo de intervención no necesitó medicamentos para reducir la glucosa para mantener, o incluso mejorar, el control [del azúcar en la sangre]", comentó el investigador principal del estudio, Mathias Ried-Larsen.

Entonces, ¿qué es exactamente una intervención "intensiva"?

"Se recetó a los pacientes que hicieran ejercicio entre cinco y seis veces por semana, de 30 a 60 minutos por sesión. Incluía entrenamiento de resistencia y de fuerza", dijo Ried-Larsen, del Rigshospitalet en Copenhague, Dinamarca.

"Al principio, el ejercicio era supervisado por un entrenador, pero de forma gradual se dejó que lo hicieran solos. Además, recibieron un programa dietético enfocado en alimentos ricos en fibra, bajos en grasas saturadas, muchas frutas y nada de comida procesada. Diseñamos la dieta para que los pacientes perdieran peso", señaló.

El estudio incluyó a casi 100 personas de Dinamarca. Todos habían tenido diabetes tipo 2 durante menos de 10 años, y ninguno presentaba complicaciones de la enfermedad.

La edad promedio de los participantes era de 55 años, y casi la mitad eran mujeres. El nivel promedio de A1C al inicio del estudio era del 6.7 por ciento. El A1C es un análisis de sangre que estima los niveles promedios de azúcar en sangre a lo largo de 2 o 3 meses. Un A1C de 6.5 o más indica diabetes, según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association).

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Los participantes del estudio se asignaron al azar al grupo del tratamiento habitual o al grupo de gestión intensiva del estilo de vida.

Tras un año, el grupo intensivo había perdido 13 libras (casi 6 kilos) en comparación con 4 libras (casi 2 kilos) en el grupo de gestión estándar, mostraron los hallazgos. El colesterol LDL (el malo) y los triglicéridos (otro tipo de grasa malsana en la sangre) se redujeron más en el grupo intensivo que en el grupo estándar. El colesterol HDL (el bueno) aumentó más en el grupo intensivo que en el grupo estándar, según el informe.

El A1C promedio se redujo de 6.65 a 6.34 en el grupo de la intervención intensiva, y de 6.74 a 6.66 en el grupo estándar, encontraron los investigadores.

Además, tres cuartas partes de los del grupo intensivo necesitaron menos medicamentos para la diabetes, mientras que solo una cuarta parte del grupo estándar redujeron sus medicamentos, reportaron los investigadores.

Pero no todos los expertos están de acuerdo en que reducir o dejar de tomar los medicamentos para la diabetes sea una buena idea.

El Dr. Joel Zonszein es director del centro clínico de diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York.

Zonszein anotó que los participantes del estudio tomaban metformina y análogos de GLP-1. "Son buenos agentes. Por eso su A1C era tan bueno al inicio. También trato a mis pacientes con cambios en el estilo de vida. Pero no se trata de una cosa o la otra. Tanto los medicamentos como los cambios en el estilo de vida son importantes", señaló.

"Cuando se usan juntos, funcionan mucho mejor", añadió.

Zonszein también anotó que el grupo de Dinamarca era "una población inusual". Nadie tomaba insulina ni tenía complicaciones. Y al inicio del estudio, su azúcar en la sangre ya estaba bastante bien gestionado. Eso probablemente sería muy distinto en una población de EE. UU. con diabetes tipo 2.

Un motivo por el que Ried-Larsen esperaba reducir la necesidad de medicamentos fue para ahorrar dinero. Aunque la metformina está disponible en forma genérica y en general no es cara, algunos de los medicamentos más recientes para la diabetes tipo 2 pueden resultar costosos.

"Creo que este estudio llama a una discusión integral sobre los recursos que debemos dedicar a ayudar a las personas a cumplir con un tratamiento del estilo de vida y la responsabilidad que la sociedad tiene respecto a esto", planteó Ried-Larsen.

"Reconocemos que el tratamiento del estilo de vida es extensivo y quizá no se considere económicamente viable en la atención clínica", anotó Ried-Larsen. "Pero hay que tomar en cuenta la disposición a introducir nuevas clases de medicamentos con unos precios extremos. Si pudiéramos lograr que médicos y pacientes dediquen esa cantidad de dinero y recursos al tratamiento del estilo de vida, creo que podríamos cambiar las cosas".

Zonszein añadió que cuando la gente solo confía en la gestión del estilo de vida, no siempre reduce lo suficiente los niveles de azúcar en la sangre.

"Es importante considerar la rentabilidad de los medicamentos, además de su costo. El tratamiento de las complicaciones de la diabetes genera muchos gastos", advirtió.

El informe aparece el 15 de agosto en la revista Journal of the American Medical Association.

FUENTES: Mathias Ried-Larsen, Ph.D., group leader, Rigshospitalet, Copenhagen, Denmark; Joel Zonszein, M.D., director, clinical diabetes center, Montefiore Medical Center, New York City; Aug. 15, 2017, Journal of the American Medical Association
Artículo por HealthDayr

Casi 4 millones de personas mueren de asma y EPOC cada año en todo el mundo

Dos importantes enfermedades pulmonares crónicas, el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), acaban con las vidas de casi 4 millones de personas al año en todo el mundo, encuentra un nuevo informe.

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El estudio calcula que, en 2015, 3.2 millones de personas murieron de EPOC, un conjunto de afecciones pulmonares que incluye al enfisema y a la bronquitis crónica, y que con frecuencia se relaciona con fumar. El asma provocó otras 400,000 muertes, encontró el informe.

Aunque el asma es más común, la EPOC es mucho más letal. Y aunque ambas afecciones se pueden tratar, muchas personas no reciben un diagnóstico, o reciben un diagnóstico erróneo. Además, en muchos países, el tratamiento (si es que existe) podría darse a niveles insuficientes, añadió el equipo de la investigación.

"Aunque gran parte del sufrimiento [por estas enfermedades] es prevenible o tratable con intervenciones asequibles, estas enfermedades han recibido menos atención que otras enfermedades no contagiosas prominentes, como la enfermedad cardiovascular, el cáncer o la diabetes", apuntó el autor líder del informe, Theo Vos, profesor en la Universidad de Washington, en Seattle. Hizo sus declaraciones en un comunicado de prensa de la revista The Lancet Respiratory Medicine, que publicó el estudio el 16 de agosto.

Fumar y la contaminación atmosférica son las principales causas de EPOC, anotaron los autores del estudio. Las causas del asma están menos claras, pero se cree que incluyen los alérgenos y fumar.

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Un experto en la salud respiratoria concurrió en que ambas enfermedades representan un alto precio para la salud, pero son tratables.

"El asma se puede controlar bastante fácilmente, e incluso revertirse con fármacos", anotó el Dr. Len Horovitz, especialista pulmonar del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.

"Y aunque la EPOC también es tratable, el daño pulmonar es permanente y el proceso natural de envejecimiento del pulmón es la pérdida progresiva o acelerada de los alvéolos (el tejido pulmonar)", añadió. "De forma que el declive en la función pulmonar dura toda la vida, mientras que el asma no presenta este problema".

Vos y su equipo dijeron que, en general, las enfermedades se han vuelto menos comunes y menos letales desde 1990, cuando se determina según las tasas. Pero las cifras absolutas de los casos en todo el mundo han aumentado porque hay más personas en el planeta, y también más personas mayores.

Los investigadores encontraron que la EPOC afectaba más a los siguientes países: India, Lesoto, Nepal y Papúa Nueva Guinea. El asma afectaba particularmente a estos países: Afganistán, la República Africana Central, Fiyi, Kiribati, Lesoto, Papúa Nueva Guinea y Suazilandia.

En un comentario a la revista, Onno van Schayck, de la Universidad de Maastricht en los Países Bajos, dijo que los combustibles para cocinar en interiores (materiales de "biomasa" como la madera y el carbón, por ejemplo), siguen siendo una fuente importante de enfermedades respiratorias en los países más pobres.

El uso de esos combustibles para cocinar "es una de las principales causas de contaminación atmosférica", apuntó. "Actualmente, más de la mitad de la población mundial utiliza combustible de biomasa como la fuente principal para cocinar, lo que resulta en una morbilidad y una mortalidad altas. Para reducir la contaminación del aire del hogar, sería deseable cambiar a unos combustibles más limpios. Pero ese cambio no siempre es posible debido a los problemas financieros o logísticos, sobre todo en los barrios marginados urbanos".

Unas intervenciones dirigidas a reemplazar las cocinas que generan humo con dispositivos baratos que utilicen un combustible más limpio harían mucho por reducir el sufrimiento del asma y la EPOC en todo el mundo, planteó van Schayck.

FUENTES: Len Horovitz, M.D., pulmonary specialist, Lenox Hill Hospital, New York City; Aug. 16, 2017, The Lancet Respiratory Medicine
Artículo por HealthDay

Mapa 3D ofrece cómo funciona ADN en células

¿Qué es lo que convierte a una célula en una célula cerebral, o célula muscular, o una cancerosa? 

Ahora, los científicos del Instituto Salk han creado un mapa 3D de una célula que les está dando una visión, nueva y única, de cómo el ADN funciona dentro de las células individuales.

Aquí un vídeo mostrándolo:



A los jóvenes que no desayunan les faltan nutrientes vitales

Su mamá tenía razón: desayunar de verdad es importante.

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Si no desayunan, los niños y adolescentes quizá no obtengan las cantidades recomendadas de nutrientes, sugieren unos investigadores británicos.

"Este estudio proporciona evidencias de que el desayuno es clave para los padres a fin de asegurarse que sus hijos estén obteniendo la nutrición que necesitan", dijo la autora principal de estudio, Gerda Pot, profesora de ciencias nutricionales en el Colegio del Rey de Londres.

Los investigadores usaron diarios alimentarios para hacer un seguimiento de las dietas de más de 800 niños de 4 a 10 años de edad y de casi 900 niños y adolescentes de 11 a 18 años. Se examinó su ingesta de alimentos de 2008 a 2012. Los investigadores compararon los niveles de nutrientes clave que los niños comieron con las directrices de nutrición británicas.

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Para realizar el estudio, se definió el desayuno como más de 100 calorías de comida entre las 6 y las 9 a.m. Aunque el estudio no fue diseñado para demostrar una relación de causalidad, los investigadores encontraron que los que se saltaban el desayuno tenían unos niveles más bajos de nutrientes como folato, calcio, hierro y yodo.

Por ejemplo, casi una tercera parte de los que no desayunaban no cumplieron con la cantidad mínima recomendada de hierro, frente a aproximadamente el 4 por ciento de los que comían el desayuno. Casi el 20 por ciento de los que se saltaban el desayuno no cumplían con las directrices para el calcio, frente al 3 por ciento de los que desayunaban.

Los investigadores encontraron que aproximadamente un 7 por ciento de los niños de 4 a 10 años se saltaban el desayuno todos los días, frente a más de una cuarta parte de los que tenían una mayor edad. Los investigadores sospechan que esta diferencia se debe a que los padres tienen más influencia respecto a lo que comen sus hijos pequeños.

"Estudios posteriores que investiguen los alimentos específicos y la calidad dietética serían de ayuda para identificar si las diferencias se deben a los distintos tipos de desayuno que se toman según los grupos de edad, además de proporcionar más información sobre el impacto del desayuno en la calidad dietética en general", dijo Pot en un comunicado de prensa del Colegio del Rey.

FUENTE: King's College London, press release, Aug. 16, 2017
El estudio fue publicado el 16 de agosto en la revista British Journal of Nutrition.
Artículo por HealthDay