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La OMS incluye la adicción a los videojuegos como una enfermedad

Ese organismo estipula que se trata de "un trastorno por comportamiento adictivo", ya sea en la vida real o de manera virtual.

'Game over': La OMS incluye la adicción a los videojuegos como una enfermedad

La Organización Mundial de la Salud ha incluido el abuso de los videojuegos como condición mental única en la edición revisada de su Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11).

De este modo, ese organismo internacional ha establecido que se trata de "un trastorno por comportamiento adictivo" que supone un problema de salud suficientemente importante para requierir la observación de la ICD.

Los trastornos de este tipo "son síndromes reconocibles y clínicamente significativos asociados con la angustia o la interferencia en las funciones personales que se desarrollan como resultado de conductas repetitivas que causan satisfacción y son diferentes al uso de sustancias que provocan adicción".

Esas alteraciones abarcan el trastorno por"apuestas o juegos de azar", tanto en la vida real como de manera virtuales.

Identifican una proteína que podría ser clave en la cura del alcoholismo

Los investigadores hallaron mediante un experimento que las ratas que optaban por alcohol en lugar de agua con azúcar tenían bajos niveles de un gen determinado.

Identifican una proteína que podría ser clave en la cura del alcoholismo

Científicos internacionales han identificado un tipo de proteína que podría desempeñar un papel clave en la curación del alcoholismo, informa este jueves Science Daily.

El descubrimiento de los académicos de la Universidad de Linköping (Suecia) se produjo después de realizar un experimento en el que ofrecieron a unas ratas de laboratorio dos opciones: presionar una palanca que les daba alcohol o una segunda palanca que les proporcionaba agua con azúcar.

La mayor parte de los roedores prefirieron tomaron el agua dulce, pero el 15 % de estos se decantaron por el alcohol. Su elección estaba dictada por una adicción, que no pudo ser refrenada ni aplicándoles pequeñas descargas eléctricas.

Los investigadores detectaron posteriormente en los ratas que preferían el alcohol que un gen se expresaba en niveles mucho más bajos a lo habitual. Cuando se investigó la adicción en humanos, los resultados fueron los mismos.

El gen en cuestión es un anteproyecto de la proteína GATA3. Se trata de un prótido de transporte que hace que se mantengan bajos los niveles de la sustancia inhibidora de la señal de ácido gamma-aminobutírico (GABA) en torno de las células nerviosas, produciendo así un cambio molecular en el cerebro que afecta a los comportamientos relacionados con las adicciones.

Actualmente, los biólogos están cooperando con una empresa farmacéutica con el fin de desarrollar una molécula de segunda generación que estará destinada a fármacos para curar el alcoholismo. 

RT

La soledad es muy mala para la salud del corazón

Las personas con enfermedad cardiovascular que se sienten solas tienen el doble de riesgo de fallecer de forma prematura
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La soledad es mala, muy mala, para la salud. De hecho, distintas investigaciones han alertado que las personas que se encuentran solas tienen un mayor riesgo de, entre otras patologías, alzhéimer y diabetes. Y asimismo, de enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad global y que solo en 2015 sumaron hasta 17,7 millones de decesos en todo el mundo. Pero aún hay más. Según muestran los resultados de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca), los varones y mujeres que, afectados por una enfermedad cardiovascular, se sienten solos –con independencia de que vivan solos o en compañía–, tienen el doble de riesgo de sufrir una muerte prematura.

Como explica Anne Vinggaard Christensen, directora de esta investigación presentada en el marco del Congreso EuroHeartCare 2018 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) celebrado este fin de semana en Dublín (Irlanda), «la soledad es más común a día de hoy de lo que ha sido nunca, y cada vez es mayor el número de personas que viven solas. Es cierto que diversos trabajos previos habían mostrado que el aislamiento social se asocian con la cardiopatía isquémica y con el ictus, pero hasta no se había estudiado en pacientes con distintos tipos de enfermedad cardiovascular».

Mayor riesgo de deceso

El objetivo del nuevo estudio fue evaluar el efecto del aislamiento social sobre el pronóstico de los pacientes con enfermedad cardiovascular. Y para ello, los autores siguieron la evolución de 13.463 adultos daneses que, diagnosticados de cardiopatía isquémica, arritmias –entre otras, fibrilación auricular–, insuficiencia cardiaca o valvulopatía, habían respondido a distintos cuestionario sobre su salud física y mental, hábitos de vida y apoyo social –muy especialmente la percepción de soledad– con motivo de su participación en la Encuesta DenHeart entre los meses de abril de 2013 y 2014.

Pero, exactamente, ¿cómo se puede establecer de forma objetiva la sensación de soledad? Pues básicamente realizando preguntas del tipo ‘¿Cuenta con alguien con quien hablar cuando lo necesita?’ y ‘¿Se siente solo en ocasiones aunque quiera estar con alguien?’. Por tanto, debe discernirse entre la percepción de asilamiento y el hecho de vivir solo, pues no tienen necesariamente que ir de la mano. Como refiere la directora de la investigación, «es importante recopilar información de ambas preguntas, pues algunas personas pueden vivir solas pero no sentirse solas y, por el contrario, otras que cohabitan pueden sentirse solas».

La soledad es un fuerte factor de predicción de muerte prematura, de peor salud mental y de peor calidad de vida

Los resultados mostraron que la percepción de aislamiento social se asoció con un peor pronóstico con independencia del tipo de enfermedad cardiovascular y de todos los factores de riesgo cardiovascular evaluados –entre otros, la edad, nivel educativo, comorbilidades, índice de masa corporal (IMC), hábito tabáquico y consumo de alcohol–. De hecho, las mujeres que se sentían solas tenían el doble de riesgo de fallecer prematuramente. Un incremento del riesgo que, por lo que respecta a los varones, se vio prácticamente duplicado.

Pero aún hay más. Los resultados también detectaron otros muchas consecuencias negativas de la percepción de soledad, caso de una mayor tasa de síntomas de depresión y ansiedad y una calidad de vida notablemente inferior. Como apunta Anne Vinggaard Christensen, «la soledad es un fuerte factor de predicción de muerte prematura, de peor salud mental y de peor calidad de vida en pacientes con enfermedad cardiovascular. Y además, es un factor de predicción más eficaz que el hecho de vivir solo, tanto en mujeres como en varones».

Hay que preguntar a los pacientes

Pero, ¿por qué esta percepción de soledad es tan mala para la salud, cuando menos en el caso de los pacientes con enfermedad cardiovascular? Pues como indican los autores, «las personas con peor apoyo social tienen estilos de vida menos saludables y menor adherencia a los tratamientos. Y a ello se suma que se ven más afectadas por los eventos estresantes. Pero tras realizar un ajuste en nuestro análisis de los estilos de vida y otros muchos factores, la soledad siguió siendo perjudicial para la salud».

Así, como concluye Anne Vinggaard Christensen, «vivimos en una época en la que la soledad está más presente, por lo que los sistemas sanitarios deberían tenerla en cuenta a la hora de establecer el riesgo. Nuestro trabajo muestra que preguntar dos únicas cuestiones sobre apoyo social ofrece una gran cantidad de información sobre la probabilidad de tener un peor pronóstico».

abc.es

De residuos del maracuyá obtienen compuestos que previenen enfermedades

El ingeniero agroindustrial Mauricio Cardona, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, explica que los compuestos bioactivos que se obtienen poseen potencial para neutralizar radicales libres, moléculas inestables y activas hacia reacciones químicas que generan estrés oxidativo en el organismo humano.

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“En frutas como el maracuyá, gran parte de estas sustancias se queda en los residuos, pese a que estas podrían ayudar a prevenir enfermedades como cáncer, inflamación crónica, degeneración muscular y cardiovascular, además de otras enfermedades degenerativas”, asegura el investigador Cardona.

Su trabajo, dice, puede servir como insumo para introducir bioactivos en alimentos por medio de métodos que optimicen su potencial antioxidante, como la encapsulación.

Para extraer los bioactivos de las semillas se implementaron dos metodologías establecidas en el aprovechamiento de los residuos de maracuyá: la extracción, tanto con fluidos supercríticos como asistida por ultrasonido. “La mayoría de las investigaciones solo aplican alguna de las dos metodologías. Lo que hacen es obtener aceites de las semillas y dejar la masa resultante como residuo. Nosotros utilizamos esa masa para extraer los compuestos”, describe.

Primero se dejaron las semillas en un proceso de secado para después molerlas y llevarlas a un equipo de fluidos supercríticos, en el cual se realiza la extracción a través de dióxido de carbono en estado supercrítico, que arrastra y separa los aceites. Después de esta fase, la harina desengrasada que queda pasa al equipo de extracción asistida por ultrasonido, donde entra en contacto con una mezcla de etanol-agua, que funciona como solvente.


Maracuyá. (Foto: UN)
“Cuando la harina desengrasada entra en contacto con el solvente, en el reactor del equipo se introduce una sonda de ultrasonido generando ondas mecánicas de baja frecuencia que favorecen el proceso de extracción de fenoles y antioxidantes”, relata el ingeniero Cardona.

Para poder establecer las condiciones óptimas del proceso de extracción se hicieron alrededor de 40 experimentos, a partir de los cuales se elaboraron modelos estadísticos para optimizar la obtención de los compuestos bioactivos

El estudio “El maracuyá en Colombia,” realizado por el Gobierno y la Corporación Centro de Desarrollo Tecnológico de las Pasifloras de Colombia, proyecta que para 2020 habrá 20.500 hectáreas cosechadas de maracuyá en el país, con una producción de 615.000 toneladas al año. Esta actividad, dice el estudio, genera empleo para cerca de 6.500 familias en el país.

Según explica el investigador Cardona, las semillas representan entre el 6 y el 12 % de la masa total de la fruta del maracuyá, según la variedad. “Es un residuo que no se aprovecha en Colombia de manera correcta. Se aplica para abono o para la alimentación de animales, cuando gran parte de los bioactivos de la fruta se encuentran en la semilla”, advierte.

Esta investigación, que duró más de un año, fue galardonada como “Mejor trabajo de grado” de la carrera de Ingeniería Agroindustrial de la U.N. en 2017. El estudio se llevó a cabo con recursos del Sistema de Información de la Investigación, Extensión y Laboratorios Hermes, destinados para el proyecto “Extracción de compuestos bioactivos a partir de residuos agroindustriales de chontaduro y maracuyá usando técnicas verdes de extracción”. 


Fuente: UN/DICYT