Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Basado en la politica de Google Adsense. PUEDE LEERLO EN EL ENLACE A CONTINUACIÓN

INFECCIONES RESPIRATORIAS: Recomiendan tomar todos los recaudos necesarios para disminuir su ocurrencia


En invierno, las infecciones de las vías respiratorias siguen siendo unas de las principales causas de enfermedad y muerte en nuestro país; este tipo de males pueden afectar a cualquier persona, en mayor porcentaje a los niños, ancianos y a quienes se encuentren con las defensas disminuidas.

En este sentido es indispensable acostumbrarnos a incorporar todas las previsiones para disminuir su ocurrencia.
Las bajas temperaturas condicionan una mejor transmisión de agentes infecciosos causantes de Infecciones Respiratorias Agudas, tal como los virus Influenza, y en particular el virus de Influenza Pandémica, motivo por el cual el Ministerio de Salud recuerda la importancia de observar las siguientes recomendaciones para aminorar el impacto del descenso de la temperatura sobre la ocurrencia de enfermedades respiratorias:

1- Cubrirse la boca y la nariz al toser y/o estornudar, con pañuelo desechable o con la parte posterior del codo. Nunca utilice las manos para este efecto, para no transmitir el virus a los objetos y de esta forma expandir la enfermedad a las personas.

2- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o con alcohol-gel, sobre todo cada vez que cambia de ambiente y después de limpiarse la nariz.

3- Evitar la exposición a cambios bruscos de temperatura, utilizando ropa de abrigo adecuada antes de abandonar los lugares cerrados.

4- En lo posible, no acudir a lugares donde existe aglomeración de personas, especialmente las personas con factores de riesgo para complicaciones de la gripe (embarazo, obesidad, asma, diabetes, enfermedad cardiovascular crónica, problemas de defensas en general, menores de 5 años, mayores de 60 años).

5- Guardar reposo domiciliario por al menos 7 días en caso de presentar síntomas de gripe (fiebre, tos, dolor de garganta) y no recibir visitas.

6- Utilizar un tapaboca cuando existen síntomas respiratorios (tos, catarro, congestión y secreción nasal, estornudos) sobre todo sí va a haber contacto con otras personas en ambientes cerrados (hogares, trabajo, centros educativos)

7- No manipular el tapaboca mientras estén en uso para evitar contaminación de las manos y las superficies.

8- Desechar el tapaboca al final de la jornada o cada vez que sea necesario utilizando una bolsa plástica.

9- No utilizar productos que pueden resultar peligrosos para la salud como el Alcanfor, braseros para calentar el ambiente, nebulizadores que pueden dispersar las partículas virales.

10- La persona con gripe debe consultar ante la presencia de signos de alarma como la fiebre persistente por más de 24 hs. pese al uso de medicamentos, dolor de pecho, dificultad para respirar (juku’a) o la coexistencia de algún factor de riesgo para complicación.

Fuente: www.mspbs.gov.py

Los expertos señalan que cambios en el estilo de vida pueden reducir los niveles de lípidos en sangre

Mejorar el ejercicio y los hábitos alimentarios reduce los triglicéridos, según anota la AHA
Los cambios saludables al estilo de vida pueden reducir significativamente los niveles elevados de triglicéridos, un tipo de grasa en sangre que se asocia a la enfermedad cardiaca y otros problemas de salud, según una declaración científica de la American Heart Association publicada el lunes.
Alrededor de un tercio (31 por ciento) de los adultos de EE. UU. tienen niveles elevados de triglicéridos, que se definen como más de 150 miligramos por decilitro (mg/dL).
Dichos niveles se pueden reducir entre 20 y 50 por ciento reemplazando las grasas saturadas malsanas por grasas dietéticas insaturadas, ser físicamente activo y perder el exceso de peso, según los autores de la declaración, que analizaron más de 500 estudios internacionales de los últimos treinta años.
"La buena noticia es que, en gran parte, los triglicéridos elevados se pueden reducir con cambios importantes en el estilo de vida", aseguró en un comunicado de prensa de la AHA el presidente de la declaración, el Dr. Michael Miller, director del Centro de Cardiología Preventiva de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland, en Baltimore.
Clínicamente, las nuevas directrices recomiendan reducir los niveles óptimos de triglicéridos a menos de cien mg/dL y usar las pruebas de triglicéridos sin ayuno como evaluación inicial.
"En contraste con el colesterol, en que las medidas de estilo de vida son importantes pero podrían no ser la solución, los triglicéridos elevados con frecuencia responden mucho a las medidas de estilo de vida que incluye perder peso si se tiene sobrepeso, cambios en la dieta y actividad física regular", afirmó Miller, quien también es profesor de medicina en epidemiología y salud pública de la universidad.
La declaración describe los cambios dietéticos recomendados para las personas que tienen niveles elevados de triglicéridos. Dichos cambios incluye limitar:

•el azúcar añadido a menos de cinco a diez por ciento de las calorías consumidas, o unas cien calorías al día en las mujeres y 150 en los hombres
•la grasa "trans" a menos del uno por ciento del total de calorías
•el alcohol
•la fructosa de alimentos tanto procesados como naturales a no más de 50 a 100 gramos al día
Averiguar la cantidad de azúcar añadido en los alimentos es difícil, porque el panel nutricional de los alimentos empacados no lo menciona. Al señalar que los estadounidenses obtienen la mayor parte de su azúcar añadido de los refrescos y otras bebidas endulzadas, la American Heart Association recomienda no beber más de 36 onzas de bebidas endulzadas con azúcar por semana.
Una dieta saludable para las personas con triglicéridos altos debe incluir más verduras; frutas con menos fructosa como la sandía, el pomelo, las fresas, los melocotones y los plátanos; granos integrales; y grasas insaturadas más saludables, como los ácidos grasos omega 3 que se encuentran en los pescados grasos.
Los adultos con niveles elevados de triglicéridos deben hacer actividad física de intensidad moderada, como caminar a paso vivo, durante al menos 150 minutos por semana.

Fuente: www.diariosalud.net

El verdadero 'milagro' de tomar una manzana al día


No lo dude: nada como consumir una manzana al día para preservar la salud del corazón. El viejo refrán anglosajón 'an apple a day keeps the doctor away' (una manzana al día mantiene al médico lejos de ti) no podía andar mejor encaminado a tenor de los datos presentados durante la celebración del Congreso de Biología Experimental 2011, que se está llevando a cabo estos días en Washington (EEUU).

Allí, investigadores de la Universidad de Florida, liderados por Bahram Arjamandi, han presentado los datos de un estudio llevado a cabo con 160 mujeres posmenopáuiscas de entre 45 y 65 años. La mitad de ellas consumió una manzana al día (75 gramos diarios durante un año) mientras que el resto (el grupo control) ingirió la misma cantidad pero de pasas. A todas ellas se les realizaron analíticas a los tres, seis y 12 meses de iniciar el ensayo.
"Los estudios con animales han constatado que la pectina y los polifenoles (quercetina y flavonoides, antioxidantes que se encuentran sobre todo en la piel de esta fruta) mejoran el nivel de metabolismo de los lípidos y reducen la producción de moléculas inflamatorias relacionadas con el riesgo cardiaco, como es la proteína C reactiva", destaca el doctor Arjamdandi.
También algunos trabajos en humanos han constatado los beneficios de la manzana (rica en fibra, vitaminas A y C, hierro, calcio, magnesio, potasio y flavonoides) a la hora de ayudar a prevenir el cáncer, las enfermedades coronarias o mejorar la tasa de glucosa de los diabéticos tipo 2.
Ahora, el experto de Florida y su equipo han constatado "los cambios increíbles que se producen en los niveles de colesterol a los seis meses de consumir una manzana al día", destaca Bahram Arjamandi.
Así, las mujeres que ingirieron esta fruta redujeron en un 23% el colesterol 'malo' (LDL) y aumentaron un 4% el 'bueno', (HDL) en comparación con las que siguieron la dieta de pasas. Además, otra de las ventajas aportadas por el consumo de la fruta 'milagro' es que, pese al consumo de 230 calorías extra al día, esto no se tradujo en un aumento de peso. Más bien lo contrario: "las mujeres que las ingirieron perdieron una media de casi 1.500 gramos", agregan los especialistas.

Valoración

José Luis Zamorano, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, reconoce a ELMUNDO.es que el estudio "pone de manifiesto el poder protector de la manzana en la aterosclerosis. Sin duda se deberá a las propiedades nutricionales de la misma. Esta fruta es rica en pectina, una sustancia que tiene propiedades favorables en el metabolismo del colesterol".
Apunta además a que el "descenso provocado del colesterol LDL ayudará al menor desarrollo o evolución de la aterosclerosis, dado que éste ha demostrado ser uno de los responsables primordiales en el desarrollo de la patología. Pero, además, hay otro hecho interesante. En este estudio se observó que aquellas pacientes que consumieron manzanas de forma regular tenían un descenso en los niveles de la proteína C reactiva, una marcador de inflamación e inestabilidad de la placa de ateroma".
Para este experto, aunque la "fruta no puede compararse con los efectos de los fármacos, dado que las estatinas (los medicamentos anticolesterol) son imprescindibles en el tratamiento eficaz de la hipercolesterolemia y la aterosclerosis -dado que disminuyen tanto los niveles de LDL como de proteína C reactiva-, al menos sí ha constatado sus beneficios".

Interacciones entre plantas medicinales y fármacos


El consumo de plantas medicinales no siempre resulta beneficioso, sobre todo, cuando se toman medicamentos a la vez.

En los últimos años, el consumo de plantas medicinales ha experimentado un notable incremento. Algunos estudios han puesto de manifiesto que uno de cada cinco pacientes que está en tratamiento con medicamentos consume a la vez hierbas medicinales. Pero no están exentas de efectos secundarios y son posibles las interacciones entre los efectos de los fármacos y las plantas. Por esta razón, es necesario que tanto los consumidores como los profesionales sanitarios estén alerta respecto a esta posibilidad, que puede comportar un riesgo para la salud.
A menudo, se cree que las plantas medicinales no causan efectos perjudiciales. Se consideran "productos naturales" y muchas personas las consumen en sustitución de medicamentos porque piensan que carecen de efectos secundarios. El hecho de que se empleen desde la antigüedad y que puedan adquirirse sin receta, incluso en grandes almacenes, favorece que se estimen inofensivas y que se utilicen sin tener en cuenta los posibles riesgos y efectos.
No obstante, esta idea es del todo errónea. Al igual que las plantas contienen principios activos que pueden mejorar ciertos problemas de salud, estas mismas sustancias pueden resultar perjudiciales. Además, cabe la posibilidad de que hierbas y medicamentos compartan los mismos principios activos.

Hierbas y medicamentos

Algunos de los problemas del consumo de plantas se relacionan con la confusión con otra especie por identificación errónea o por contaminación del producto, ya sea con microorganismos o con productos químicos. Por otra parte, también son posibles variaciones en el contenido de los principios activos según la zona geográfica, la estación en que se haya recolectado la planta o la parte que se use. Igual que en los medicamentos, pueden provocar intoxicaciones y reacciones alérgicas.
Con frecuencia, el consumo de hierbas se solapa con el del medicamento usado para el mismo problema de salud o para otro distinto. En este caso, los elementos activos de la planta pueden interaccionar con el fármaco y causar variaciones en su efecto. Puede afectar tanto a la absorción del fármaco como a su distribución, metabolismo o excreción. En cuanto a la absorción de medicamentos, cuando hay una interacción, las hierbas medicinales reducen los niveles del fármaco, con lo que disminuye su actividad terapéutica.

Otro aspecto que se debe considerar es que muchas tienen efectos laxantes y provocan una disminución en la absorción de determinados elementos, como el calcio, el hierro, el litio o los anticoagulantes orales. También pueden alterar el pH y la motilidad digestiva y favorecer la formación de complejos no absorbibles.
Las plantas medicinales pueden provocar que el fármaco quede libre en la sangre y se modifique su distribución, es decir, el transporte del fármaco en la sangre hasta el punto donde ejerce su acción. Una de las interacciones más importantes se registra en el metabolismo del fármaco. Sería el caso del hipérico, un inductor del citocromo P450, clave en la metabolización de muchas sustancias. Por otra parte, hierbas con propiedades diuréticas podrían interferir con fármacos de eliminación renal.
También pueden desarrollarse efectos aditivos y potenciadores entre medicamentos y plantas. Esto sucede en las hierbas con propiedades sedantes o hipotensoras, que podrían incrementar la acción de fármacos con estas características. De nuevo, el hipérico, por sus propiedades antidepresivas, puede interaccionar con algunos fármacos antidepresivos con los que comparte similar mecanismo de acción.
Se debe permanecer alerta ante el consumo de plantas, sobre todo, cuando se solapa con el de ciertos medicamentos con potencial para provocar interacciones clínicas relevantes, como los anticoagulantes, los medicamentos usados para la epilepsia, los fármacos para el sida e inmunosupresores, entre otros. De igual forma, estas interacciones pueden tener una gran trascendencia clínica en enfermedades graves o en personas con insuficiencia hepática o renal, así como en pacientes polimedicados, en quienes las probabilidades de una interacción aumentan de manera considerable. En este caso, los ancianos tendrían una mayor susceptibilidad de sufrirlas.

Medicamentos y plantas de consumo frecuente
•Ajo, Angélica, Sauce blanco: potencian los efectos de fármacos anticoagulantes y aspirina, de manera que pueden provocar sangrados.
•Cáscara sagrada: interfiere en la absorción intestinal de fármacos y puede disminuir su efectividad.
•Espino blanco: potencia el efecto de algunos fármacos en pacientes cardiópatas (digoxina) y puede provocar intoxicaciones por incremento de sus efectos.
•Gingseng: potencia los efectos de anticoagulantes y aspirina y puede provocar sangrados. Potencia los efectos de los antidiabéticos orales, con las consiguientes hipoglucemias. Interfiere con algunos antidepresivos y puede causar efectos maniacos.
•Ginkgo biloba: potencia los efectos de anticoagulantes y aspirina y puede provocar sangrados. Puede potenciar los efectos de algunos antidepresivos.
•Goma guar: disminuye el efecto de algunos antidiabéticos.
•Hipérico: interfiere con medicamentos antidepresivos. Puede provocar somnolencia. Disminuye la concentración plasmática de muchos fármacos al interferir con su metabolización.
•Regaliz: puede interferir con los corticoides.
•Salvia: potencia los efectos de anticoagulantes.
•Valeriana: potencia los efectos de los sedantes.
•Zaragatona: interfiere en la absorción de algunos compuestos (hierro, calcio, vitaminas...).