Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Basado en la politica de Google Adsense. PUEDE LEERLO EN EL ENLACE A CONTINUACIÓN

El cortisol, una hormona asociada con el cáncer de próstata

Un grupo de investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en argentina, estudian la correlación entre la obesidad, el estrés crónico y los niveles de cortisol en sangre con la prevalencia del cáncer de próstata. 
En la Argentina la incidencia de este tipo de cáncer en 2012 se estimaba en unos 11.200 casos; a nivel mundial, 1.200.000 varones lo padecen. Mientras otros estudios han demostrado que la interacción entre eventos de vida y el cortisol influyen en el desarrollo de ciertas patologías, los investigadores argentinos fueron los primeros en demostrar que esa relación está asociada con marcadores tumorales.

El cáncer de próstata es, en la actualidad, la tercera causa de muerte oncológica en varones. Por otro lado, la obesidad abdominal tiene una alta incidencia y se asocia a distintas patologías crónicas, como la enfermedad cardiovascular, el síndrome metabólico, la diabetes y algunos tipos de cáncer dependientes de hormonas. A su vez, el estrés crónico, sufrido por gran parte de la población mundial, se correlaciona con el desarrollo de distintos tipos de cáncer. La búsqueda del mecanismo que podría estar ligando la obesidad abdominal y el estrés crónico con el desarrollo de cáncer de próstata se convirtió en una prioridad para el grupo de investigadores de la FFyB-UBA quienes examinaron la correlación entre los eventos de vida y el cortisol, con los niveles de PSA, un marcador tumoral del cáncer de próstata.

“Se desconocía qué relacionaba al estrés causado por eventos de vida sufridos por los pacientes, como la pérdida de un ser querido, enfermedades, pérdida del trabajo, entre otros, con el desarrollo de la patología. A su vez, distintas líneas de evidencia sugieren que los factores psicológicos pueden influir en la progresión y el pronóstico de algunos tumores. Hasta 2010 no había estudios específicos del efecto del estrés crónico, evaluado a través de los eventos de vida, sobre la prevalencia y la severidad del cáncer de próstata. Como existían interrogantes sin dilucidar, decidimos abordar el estudio de la posible conexión entre el estrés crónico y la obesidad y, a su vez, si estos interactúan sinérgicamente en la progresión y la gravedad del cáncer de próstata”, explica la doctora Gabriela Berg, profesora asociada del Departamento de Bioquímica Clínica de la FFyB.

La relación entre los eventos de vida y el desarrollo de cáncer no es consistente, esto puede deberse a la débil asociación entre los eventos de vida y el riesgo de padecer cáncer como consecuencia de la variabilidad de las herramientas con las que se estudian y evalúan los eventos de vida. Por esta razón, el grupo de investigadores de la UBA, liderados por la doctora Berg, contempló la posibilidad de una tercera variable, el cortisol, como mediador o moderador en la relación entre los eventos de vida y un marcador de cáncer. Así es que estudiaron el marcador de cáncer de próstata, el antígeno específico de próstata, PSA, que había sido muy poco analizado en relación a los eventos de vida.

Los investigadores argentinos desarrollan su labor en el Hospital de Clínicas José de San Martín de la UBA. Periódicamente se realizan campañas de detección temprana de cáncer de próstata, que proveen la posibilidad de un control prostático. El protocolo consiste, entre otras instancias, en realizar un cuestionario a los pacientes; se calcula el índice de masa corporal, que es un parámetro relacionado a la obesidad; se les toma una muestra de saliva y sangre, para evaluar los niveles de cortisol y PSA; y se les practica un examen de tacto rectal. A los pacientes sospechados de cáncer se les realiza una biopsia para confirmar o descartar el diagnóstico de cáncer de próstata.

Durante la campaña de 2008 participaron 4.000 hombres, de los cuales 70 fueron diagnosticados con cáncer de próstata. Para la investigación, a este grupo de pacientes con cáncer se lo comparó con un grupo control que dio negativo para cáncer de próstata y con un grupo que presentaba hiperplasia prostática benigna, un estadio previo al de este cáncer. Los tres grupos tenían en común el promedio de edad y el índice de masa corporal, de forma tal que estas variables asociadas al desarrollo del cáncer de próstata no influyeran en el estudio. Los científicos, además, aplicaron una encuesta para evaluar el nivel de estrés sufrido por los pacientes. “Fue un desafío hallar y adaptar una encuesta validada para analizar y evaluar el estrés, ya que es un parámetro altamente subjetivo. Luego de una intensa búsqueda, decidimos aplicar la encuesta validada de Holmes y Rahe, que clasifica los eventos de vida”, comenta Berg, quien además destaca la colaboración del doctor Yori Gidrón de Universidad de Bruselas de Bélgica, experto en el tema.

El cortisol es una hormona cuyo nivel en sangre aumenta cuando una persona sufre de estrés. Pero, el cortisol ha sido relegado en el estudio del estrés, y actualmente se focaliza en la importancia de la inmunidad y las citoquinas que median distintos factores con el desarrollo del cáncer. Sin embargo, existen indicios que correlacionan el incremento de los niveles de cortisol en suero, como consecuencia del estrés crónico, y el aumento de la adiposidad, hechos que no pueden dejar de ser tenidos en cuenta, ya que tanto el estrés como la obesidad están asociados al desarrollo del cáncer de próstata.

El equipo de la Universidad de Buenos Aires realizó un exhaustivo trabajo de análisis de resultados. No sólo se requirió el procesamiento de una elevada cantidad de muestras y analitos, sino que se necesitaron conocimientos del campo de la Psicología para correlacionar los eventos de vida con el desarrollo de la patología.

Los investigadores observaron un efecto moderador del cortisol entre los eventos de vida y los niveles de PSA. Entre los hombres con bajos niveles de cortisol, el número de eventos de vida se correlacionaba inversamente con los niveles de PSA, es decir, a menor número de eventos de vida, mayores niveles de PSA. Mientras que en los pacientes con altos niveles de cortisol, el número de eventos de vida se correlacionaba positivamente con los niveles de PSA.

Lo interesante es que, al no ser la obesidad una variable, dado que los grupos tenían similar índice de masa corporal, se descartaba el exceso de peso como causa del desarrollo del cáncer de próstata. Esto le otorga al nivel de cortisol una relevancia significativa respecto de su correlación con el desarrollo de la patología. Además, se observó que los pacientes con síndrome metabólico, que es un grado de resistencia a la insulina, y niveles elevados de cortisol, habían experimentado numerosos eventos de vida, con lo cual nuevamente el cortisol estaba desempeñando un papel importante como mediador o moderador en el desarrollo del cáncer de próstata.

“Los participantes del grupo diagnosticados con ese cáncer tenían niveles más elevados de cortisol que los controles. A su vez, los pacientes diagnosticados con cáncer de próstata habían padecido más eventos de vida que se correlacionan con el cáncer de próstata a través del cortisol. Entonces en las personas con eventos de vida estresantes y que tienen niveles elevados de cortisol, probablemente éste pudiera impactar en el desarrollo de la patología”, remarca Berg.

Durante los últimos 6 años, este grupo de investigadores aportó sólidos resultados en el tema que fueron publicados en revistas internacionales con referato como The Aging Male, Psychoneuroendocrinology y The International Journal on the Biology of Stress. Esto ha significado el inicio de un tema que abre nuevas e interesantes puertas para la investigación de otros parámetros asociados al desarrollo del cáncer de próstata, una patología que afecta a un gran porcentaje de la población masculina.

“Nos resultó complejo trabajar con el “estrés” ya que es un parámetro muy subjetivo, difícil de evaluar porque no hay métodos únicos para evaluarlo, si bien las encuestas están validadas, son subjetivas. Lo relevante, según mi experiencia, es que el estrés no puede ser ignorado, sino que debe considerárselo como un factor importante para ser ligado al cáncer de próstata, más teniendo en cuenta el alto número de pacientes evaluados en el estudio. Es necesario buscar formas objetivas de analizar el nivel de estrés en el consultorio médico, para que las personas que están muy estresadas y tienen factores de riesgo, sean contenidas y tratadas de forma de disminuir esos niveles de estrés. Definitivamente, hay una relación entre el estrés y los eventos de vida, y nosotros buscamos biomarcadores que justifiquen esta relación”, concluye la profesora de la UBA.

El cáncer de próstata es una patología muy común en los hombres, afecta a más de un millón de individuos y actualmente es la tercera causa de muerte por cáncer en el mundo. El marcador específico de cáncer de próstata es el PSA (por sus siglas en inglés), una glicoproteína concentrada en el tejido de la próstata, cuyos niveles se correlacionan con el riesgo de desarrollar ese cáncer. El PSA puede elevarse en la circulación sanguínea como consecuencia de la pérdida de la arquitectura del tejido de la próstata debido al desarrollo del tumor, inflamación o trauma. Si bien se conocen algunos factores, como la obesidad y la exposición a químicos, que alteran los niveles de PSA, es necesario identificar factores de riesgo. Poco se había investigado sobre la importancia de los factores psicológicos sobre el desarrollo de esta enfermedad.

El síndrome metabólico se caracteriza por varias anormalidades metabólicas y cardiovasculares, que incluyen obesidad abdominal, resistencia a la insulina, hipertensión, alteración en los niveles de lipoproteínas y perfiles inflamatorios, y desarreglos neuroendócrinos con elevados niveles de hormonas asociadas al estrés, entre las cuales se encuentra el cortisol. Algunos estudios prospectivos han encontrado que los eventos de vida son predictores del desarrollo del síndrome metabólico. Específicamente, los factores personales son asociados con esta patología. Estos factores actuarían sinérgicamente con las hormonas relacionadas al estrés. 

Fuente: Malena Manzi/Universidad de Buenos Aires

Afirman que fumar causa depresión

Una investigación realizada por profesionales ingleses reveló que fumar no alivia el estrés, sino todo lo contrario.
Un estudio realizado por investigadores de la University College London echa tierra al mito de que fumar alivia el estrés, la ansiedad y que actúa como un relajante.

La investigación - publicada en la revista de la British Heart Foundation - sostiene que fumar aumenta en un 70 por ciento el riesgo de sufrir ansiedad y depresión.

“Hay una creencia por parte de muchos fumadores de que fumar reduce la ansiedad y el estrés, que es a su vez lo que provoca que muchos fumadores se desanimen para dejar la adicción. Sin embargo, en lugar de ayudar a la gente a relajarse, fumar,aumenta la ansiedad y la tensión. La sensación de reducción de estrés o de relajación es temporal y es pronto sustituida por el síndrome de abstinencia y los antojos”, explica Mike Knapton, coautor del estudio.
Para el estudio, los investigadores contaron con la participación de 6.500 personas, tanto fumadores como no fumadores, de más de 40 años de edad, encontrando, tras un análisis psicológico de todos ellos, que el 18,3 por ciento de los fumadores presentaba síntomas de depresión y ansiedad frente al 10 por ciento de los no fumadores y del 11,3 por ciento de los ex-fumadores, según detalla el portal Muy Interesante.

Es importante denotar que el tabaco no disminuye los motivos subyacentes al estrés. A la luz de dichos datos, dejar de fumar no solamente ayudaría a cuidar la salud y a asegurar una vida más larga y saludable, sino que puede ser un esquema muy útil para combatir la ansiedad, la depresión y mejorar la salud mental, ya que el estudio también denotó que los ex fumadores que habían dejado el hábito hacía más de un año, tuvieron perfiles de ansiedad y depresión parecidos a los participantes que nunca habían fumado.

Los graves peligros del paracetamol: "Su uso continuado tiene efectos que desconocíamos"

  • Según un estudio realizado a más de 600.000 pacientes, el analgésico más consumido del mundo podría generar consecuencias adversas para la salud
El paracetamol es el medicamento genérico más vendido del mundo, y está considerado como uno de los analgésicos más seguros.

No obstante, un nuevo estudio realizado en la Universidad de ... alerta acerca de como el exceso de consumo de este producto podría tener peligrosos efectos.

El paracetamol empezó a comercializarse en 1955 bajo el nombre de Tylenol. Hoy en día es el medicamento genérico más vendido del mundo, y está presente como principal principio activo en fármacos populares.

Tradicionalmente, los médicos han considerado al paracetamol un analgésico más seguro que la aspirina (que puede causar sangrado en el estómago) y el ibuprofeno, que además de ocasionar problemas gastrointestinales triplica el riesgo de padecer problemas cardiacos si se consume en exceso.

Pero pese a esto y a que se puede comprar sin receta médica, los especialistas no dan via libre para automedicarse con paracetamol. Debido a la popularización del medicamento, los casos de sobredosificación son frecuentes, indicó en un reciente artículo el periódico El Confidencial.

La dosis estándar es segura, pero se trata de un medicamento con un índice terapéutico muy ajustado: el máximo de la dosis normal (4 gramos en día en adulto), es cercano a la de sobredosis, y ésta puede causar daños importantes en el hígado.

Los riesgos de un consumo prolongado de paracetamol, incluso dentro de las dosis recomendadas, tienen un alto riesgo: los pacientes que toman el analgésico de forma rutinaria tienen un 63% más posibilidades de morir de forma inesperada, un 68% más posibilidades de padecer un infarto o un ictus y hasta un 50% más posibilidades de tener una úlcera o sangrado estomacal.

Así lo indica el estudio publicado esta semana en la revista médica Annals of the Rheumatic Diseases. El autor de la investigación, Philip Conaghan, profesor del Leeds Institute of Rheumatic and Musculoskeletal Medicine, reconoce que es difícil saber cuál es la responsabilidad real del paracetamol, teniendo en cuenta que los pacientes que lo toman a diario suelen sufrir una enfermedad crónica que complica su existencia.

Conaghan y sus colegas revisaron los datos de ocho estudios, que contienen el historial de 666.000 pacientes. Los hombres y mujeres que participaron estuvieron tomando paracetamol a diario durante un máximo de 14 años, aunque también se incluyó el perfil de personas que lo tomaban menos o casi no lo tomaban.

"Me preocupa que tomar paracetamol a grandes dosis y en periodos prolongados de tiempo pueda estar asociado con efectos secundarios que hasta ahora desconocíamos", aseguró Conaghan en la nota de presentación del estudio. "Dado su alto uso y disponibilidad, urge elaborar una revisión sistemática de su eficacia y su tolerabilidad", añadió.

Pero dado el carácter epidemiológico de este estudio -en el que, como el propio Conaghan reconoce, es imposible constatar ninguna relación causal- los médicos no han tardado en relativizar sus conclusiones.

Por caso, Nick Bateman, profesor de toxicología clínica de la Universidad de Edimburgo, aclaró que "el paracetamol sigue siendo el analgésico más seguro y este estudio no debe impedir que la gente lo tome. Basados en estos resultados, debemos tratar de tomar la dosis efectiva más pequeña posible y durante el tiempo más corto que se pueda, pero eso es algo de sentido común para todas las medicinas".

En 2012, Desiree Philips, una joven británica de 20 años, falleció debido a una sobredosisde paracetamol, recordó El Confidencial. La joven se había sometido a una operación menor para eliminar varios bultos benignos en el pecho y, tras ésta los médicos le recetaron antibióticos y le invitaron a usar paracetamol sin receta médica. Nueve días después de la operación, Phillips tuvo que ser trasladada al hospital debido a unos dolores insoportables y fue diagnosticada con insuficiencia hepática. Aunque sobrevivió al trasplante de hígado, murió sólo una semana después en el propio hospital de Birmingham donde estaba ingresada.

No se trata de un caso aislado. La sobredosis de paracetamol es la principal causa de insuficiencia hepática aguda en Reino Unido y Estados Unidos. La aparente magnitud del problema es un reflejo del amplio número de pacientes que toman este fármaco con buenos resultados y sin ningún efecto adverso.

La extraña 'enfermedad del sueño' afecta cada vez a más personas

La rara enfermedad, que hace dormir profundamente a quienes la sufren durante varios días, ha afectado de nuevo a un pueblo en el norte de Kazajistán. Científicos de todo el mundo siguen sin ser capaces de hallar la causa de este extraño fenómeno.
La ciudad de Kalachi, situada al norte de Kazajistán, ha registrado nuevos casos de la rara enfermedad. La dolencia afecta a uno de cada diez habitantes de la población, incluidos los niños. Las personas contagiadas entran en un sueño profundo a plena luz del día y algunas son incapaces de despertarse durante varias jornadas.

Los primeros casos de la epidemia se registraron en marzo de 2013.

Quienes han experimentado la enfermedad relatan que sentían el peso de su propio cuerpo, pero eran incapaces de abrir los ojos por mucho que lo intentasen. Algunos de ellos sufrieron alucinaciones, pérdida de memoria, mareos y náuseas.

Tras numerosos intentos por determinar la causa de la dolencia, el enigma de esta misteriosa 'enfermedad del sueño' sigue ahí. El mes pasado un profesor del Departamento de geoecología y química de la ciudad rusa de Tomsk aseguró que las culpables del fenómeno podrían ser las minas de uranio que contienen gas radón.

A pesar de esta hipótesis, los análisis de agua y suelo, junto con la prueba de radiación, no detectaron ninguna anomalía. Los médicos tampoco descartan la posibilidad de la existencia de una psicosis colectiva como principal causante del extraño fenómeno.

RT