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La grasa no se elimina por el sudor!

La idea de sudar mucho para quemar grasa ha estado presente por años y hoy vamos a explicar si esta idea es falsa o no y como el sudar si puede ayudarte pero bajo ciertas condiciones.


SUDAR! es la reacción de tu cuerpo ante un calentamiento extremo, funciona como si fuera tu propio aire acondicionado, por decirlo de alguna manera. Y por eso es común y normal sudar cuando estamos en una situación de esfuerzo físico. Al sudar se regula la temperatura corporal, se elimina mucha agua, sales minerales y algunas toxinas en pequeña cantidad.

⁣La grasa, junto con los carbohidratos, es la principal fuente de energía para tu cuerpo. Los carbohidratos dentro de tu organismo se convierten en glucosa, un combustible rápido y eficaz que se guarda en forma de glucógeno. Cuando la reserva de glucógeno se agota, se usan las reservas grasa.

Con ejercicio de tiempo e intensidad adecuada , los ácidos grasos se movilizan y comienzan a ser transportados hacia el músculo, posteriormente a la mitocondria y finalmente serán oxidados para poder ser utilizados como energía. Como puedes ver, la grasa no se suda ni se quema, la grasa se oxida. Y se libera como energía.

Mucha gente relaciona el sudor con la grasa porque, para lograr oxidarla se tiene que realizar esfuerzos físico prolongados que provocan una subida de la temperatura corporal lo que provoca la respuesta natural de tu cuerpo de sudar.

Pero cuando el sudor no proviene de esfuerzo físico, sino de portar trajes plásticos, lo único que se pierde es agua, que recuperarás apenas vuelvas a hidratarte. Ya que solo estás impidiendo a tu cuerpo enfriar la piel adecuadamente, creando una sudoración artificial.

Cuando el sudor proviene por el esfuerzo de un entrenamiento, entonces si estas oxidando grasa, pero ese sudor es un reflejo de un proceso interno que se esta llevando a cabo.

No relaciones sudar con bajar de peso, a menos que éste sea causado por el ejercicio que realizas de forma constante. Si deseas usar una faja para reducir un poco la medida de tu cintura solo funcionará si tienes agua en exceso o retención de líquidos pero recuerda que no es grasa perdida. 

Una dieta balanceada, una rutina de ejercicio constante y una correcta hidratación harán maravillas por ti! Y eso sí está 100% GARANTIZADO.

Como se elimina la grasa?

"La grasa -compuesta fundamentalmente por ácidos grasos y triglicéridos- se metaboliza en el hígado dando lugar a cuerpos cetónicos que se expulsan por respiración y orina, fundamentalmente", explica el endocrino Carlos Rodríguez Jiménez. Por eso, cuando se está perdiendo peso suele tenerse "un aliento fuerte, como cuando los niños están con acetona".

La expresión "estoy en cetosis" viene cuando, debido a regímenes hiperproteícos, "se lleva al hígado a una sobrecarga ya que se ve obligado a trabajar casi en vacío sin la presencia de los hidratos de carbono, fuego en el que se quema la grasa corporal". 

Por eso, añade el doctor Rodríguez, "es conveniente tomar algo de hidratos (procedentes de frutas y verduras) para para que las mitocondrias -fábricas de energía de la célula- puedan producir ese fuego". Eso sí, debemos de tener cuidado de no pasarnos en las dosis porque es como "si metes demasiada leña en una chimenea".

Cómo prevenir enfermedades crónicas con alimentación saludable y actividad física

Las enfermedades crónicas como: infartos, el cáncer, las afecciones respiratorias y la diabetes, pueden ser prevenidas con una alimentación saludable y la realización de actividades físicas. Asimismo, la inclusión de frutas y verduras a la dieta diaria ayudan a mantener el organismo en buenas condiciones. Así lo informó el ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

Comer de manera saludable acompañado del hábito de correr, caminar o la realización de actividad física aporta beneficios a la salud y a la calidad de vida.

Las enfermedades crónicas como: los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, pueden ser prevenidas mediante una alimentación saludable y la realización de actividades físicas. Asimismo, la inclusión de al menos 5 verduras o frutas a la dieta diaria aportan beneficios a la salud y la calidad de vida, según informó el ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, este domingo.

Las enfermedades crónicas son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63% de las muertes, según la Organzación Munidal de la Salud (OMS). En ese sentido, comer de manera saludable, incluir a la rutina el hábito de correr o caminar, o la realización de cualquier actividad física, aporta beneficios a la salud que puede prevenir el padecimiento de las mencionadas enfermedades.

En ese sentido, el Min. de Salud recalca la importancia de incluir en la alimentación diaria porciones de frutas o verduras, alimentos por excelencia, que se encuentran disponibles en cualquier estación del año. El consumo de estos alimentos aporta al cuerpo fibras, agua, vitaminas y los minerales que necesita para llevar a cabo sus funciones correctamente.


Asimismo, se debe optar, en lo posible, por alimentos frescos que no sean procesados. os alimentos naturales contribuyen a prevenir enfermedades crónicas entre ellas, las coronarias, metabólicas como la diabetes, el desarrollo de hipertensión arterial, aumento del colesterol y triglicérido, y hasta algunos tipos de cánceres.

En primer lugar, se debe en lo posible, optar por alimentos frescos que no sean procesados. Se recomienda esto debido a que los alimentos naturales contribuyen a la prevención del desarrollo de hipertensión arterial, aumento del colesterol y triglicérido.

Receta saludable
Compartimos una de las opciones del recetario saludable de Ministerio de Salud Pública.

En la oportunidad “Fajitas de Pollo”, para el que se necesita: 8 discos de pan árabe, 400g de pechuga de pollo, 1 morrón rojo, 1 morrón verde, 2 tomates, 1 cebolla, 1 diente de ajo, 150g queso Paraguay y sal en poca cantidad.

Para la preparación cortar el pollo, la cebolla y morrones en tiras finas a la juliana. Rehogar en una sartén con margarina no trans, agregar la pizca de sal y los condimentos. Luego de pasados los 15 minutos, agregar los tomates pelados, sin pepitas y picados muy finos.

Seguidamente añadir las verduras, rehogando un par de minutos a fuego lento. Retirar del fuego y añadir el queso, que se fundirá con el calor del resto de los alimentos.

Por último, rellenar las tortillas con esta mezcla y doblar para que no se salga, colocar en una bandeja de horno y dar un golpe de calor a 180 grados.

ABC

Hay menos alergias alimentarias de las que nos creemos

Cada vez se dan más alergias alimentarias. En Estados Unidos, un país donde existen registros bien documentados de los casos, uno de cada diez adultos es alérgico a algún alimento. Y sin embargo, tal y como demuestra un estudio reciente, la cantidad de personas que cree ser alérgica es mayor de la que en realidad lo es.



 
Puede parecer un dato contradictorio, pero no lo es en absoluto. Casi la mitad de las personas que creen tener alguna alergia alimentaria en realidad no la sufre, y esto es un problema. Porque otra cuestión que se refleja en el estudio es que la gran mayoría de la población no está supervisada por un médico, y simplemente decide qué alimentos dejar de consumir.

Vayamos por partes. Lo primero que hay que aclarar es la diferencia entre una intolerancia alimenticia y una alergia. Cuando una persona es intolerante a un alimento, su cuerpo no es capaz de metabolizar – digerir y aprovechar – determinados componentes. Dependiendo de cómo sea la intolerancia, la reacción puede ir desde un pequeño malestar a una incomodidad seria. Pero en ningún caso existe riesgo para su vida.

En cambio, una alergia provoca una reacción violenta del sistema inmune, y puede desembocar en un ataque anafiláctico. Que, si no se trata adecuadamente, puede provocar la muerte. Así que conocer la diferencia es fundamental. Los alérgicos deben llevar – y saber aplicarse – una inyección de epinefrina para contrarrestar el ataque anafiláctico. Pero como la mayoría de la población no sigue indicaciones médicas, no cuentan con estas inyecciones, lo que pone sus vidas en riesgo.

Claro, que la situación contraria no es buena tampoco. Las intolerancias permiten consumir un rango de alimentos más amplio, y cuando se confunde una intolerancia con una verdadera alergia, las personas dejan de consumir alimentos y nutrientes necesarios para su bienestar y su salud. Eliminar alimentos de la dieta sin un seguimiento médico es realmente peligroso, y puede desembocar en malnutriciones aunque el paciente crea estar llevando una alimentación adecuada.

En resumen, que cualquier tipo de restricción en la dieta debe tener un buen motivo y ser supervisada por un especialista… que es lo que no se hace y deberíamos solucionar.

Mel Greaves, el científico que descubrió una forma de prevenir la leucemia infantil

Cuando era pequeño, en una España que afortunadamente ha quedado muy atrás, eran tristemente comunes los poblados de chabolas en los que malvivían varias familias de etnia gitana. 



Por aquellos años, era corriente oír cosas sobre lo listos y fuertes que se hacían los niños que vivían en aquellas precarias condiciones . “No les oirás hablar de alergias”, decían algunas personas.

Hoy ha vuelto a mi memoria aquella lamentable realidad previa a las políticas de integración, leyendo – ya veis que pequeño es el mundo – un interesante artículo en The Guardian sobre el trabajo del profesor Mel Greaves (Instituto de Investigación Oncológica de Londres), quien lleva tres décadas interesado en conocer las causas que conducen al desarrollo de la leucemia infantil. ¿Qué relación hay entre aquellos niños romanís de mi infancia y la leucemia? Tendrás que leer más para averiguarlo.

Hace años que sigo con interés los avances en el tratamiento de la leucemia infantil, especialmente desde que colaboré con la Fundación Josep Carreras. Por ello ha sido un verdadero placer conocer todo lo que hemos aprendido a lo largo de 30 años gracias al trabajo de investigadores como Mel Greaves, a quien la corona británica acaba de nombrar caballero, por lo que tal vez deba hablar de él como Lord Mel Greaves.

En The Guardian, Greaves explica que ahora son capaces de entender por qué en el Reino Unido y en otros países de su entorno, aumenta el número de casos de leucemia linfoblástica aguda infantil (LLA) en un 1% anual. La noticia es ciertamente desesperanzadora, pero hay que añadir que afortunadamente ahora se curan el 90% de los casos, todo un logro si tenemos en cuenta que en la década de 1950 este tipo de cáncer era letal.

La incidencia de la LLA está relacionada con las sociedades desarrolladas, por lo que ese 1% de crecimiento en la incidencia no se observa en economías emergentes. Esta enfermedad se produce por una secuencia de sucesos biológicos que se inician con una mutación genética que surge durante en desarrollo fetal en 1 de cada 20 embarazos. Esta mutación se da de forma accidental en el útero, no es hereditaria y no implica que los niños vayan necesariamente a desarrollar leucemia más adelante, aunque sin embargo les introduce en el grupo de riesgo.

Greaves ha observado que es necesario algo más, otro evento biológico, para que luego irrumpa la leucemia, y al parecer ese “plus” se relaciona con el sistema inmunológico. “Para que el sistema inmune de un humano funcione de forma correcta, debe enfrentarse a una infección durante el primer año de vida” afirma el recién nombrado Lord.

Sin esa confrontación contra los gérmenes, nuestro sistema inmunológico es como un arma defectuosa que no disparará correctamente cuando la necesitemos. Sin embargo, por razones obvias y loables, los padres vivimos una creciente obsesión por la higiene en torno a nuestros hijos. Tenemos toallitas antisépticas, usamos jabones antibacterianos y limpiamos el suelo de nuestros hogares con productos desinfectantes.

Además, cada vez es más común que los neonatos abandonen la lactancia natural y la sustituyan por fórmulas de farmacia. Y en cuanto a ese primer año de vida, muchos niños tienen poco o nulo contacto con otros niños debido a la reducción de la natalidad.

Si sumamos todo esto vemos que nuestros bebés apenas tienen contacto con los gérmenes. Luego, cuando finalmente el bebé se expone a una infección, puede suceder que su sistema inmunológico sobre reaccione provocando una inflamación crónica. Es esta inflamación la que hace que se liberen a la sangre unas proteínas llamadas citoquinas que son las responsables de que se produzca una segunda mutación, que da como resultado la leucemia en aquellos niños que habían experimentado la primera mutación durante su desarrollo fetal.

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