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Dormir mucho o poco predispone a la obesidad

Las personas que duermen menos de seis horas o más de nueve son más propensas a estar obesas. Así lo revela un estudio reciente, uno de los más grandes que se han realizado sobre el tema, financiado por el gobierno norteamericano.
El trabajo también descubrió que los que dormían menos de lo aconsejable o en exceso fumaban más, hacían menos actividad física y bebían más alcohol que aquellos que dormían entre seis y nueve horas. La investigación se hizo sobre la base de una encuesta realizada puerta a puerta a 87.000 adultos estadounidenses, entre 2004 y 2006, conducida por el Centro Nacional para Estadísticas de la Salud, que forma parte de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, según su sigla en inglés).
“La investigación aporta nuevas evidencias que respaldan un número cada vez mayor de estudios que encontraron obesidad y otros problemas de salud en las personas que duermen poco o mucho”, comentó el doctor Ron Kramer, un médico de Colorado y vocero de la Academia Americana de Medicina del Sueño, de los Estados Unidos.
"Los datos coinciden: a quienes duermen poco y a quienes duermen mucho no les va tan bien , afirmó Kramer. El estudio se basa en una encuesta realizada puerta a puerta entre 2004 y 2006 a 87.000 adultos estadounidenses. La realizó el Centro Nacional para Estadísticas de la Salud, que forma parte de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés).
"Tales estudios no pueden demostrar una relación de causa-efecto, por lo que, por ejemplo, no está claro aún si el hábito de fumar causa insomnio o si el insomnio incita a fumar", dijo Charlotte Schoenborn, autora principal de la investigación. El sondeo tampoco tomó en cuenta la influencia de otros factores, como la depresión, que puede contribuir a que una persona coma más de lo normal, a fumar más o a sufrir de insomnio y otros problemas. Se detectaron más fumadores entre las personas que dormían menos de seis horas: el 31% dijo que era fumador en el momento del estudio. Aquellos que gozaban de nueve o más horas de sueño, el 26%, también eran más fumadores. La tasa global de fumadores en los Estados Unidos es, según el estudio, del 21 por ciento. Para aquellos participantes del estudio que dormían de siete a ocho horas, la tasa de tabaquismo fue más baja: del 18 por ciento.
Los resultados fueron similares con respecto a la obesidad: aproximadamente el 33% de quienes dormían menos de seis horas eran obesos, y el 26% de aquellos que dormían nueve horas o más. Las personas con un tiempo normal de sueño fueron el grupo con menores tasas de obesidad (22 por ciento).

¿Cuánto hay que dormir?

La doctora Mirta Averbuch, jefa de la Unidad de Sueño del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, explica que desde hace dos años se explora el sistema hipocretina-orexina, un péptido que vincula el ciclo de sueño y vigilia con el de apetito y saciedad.
"Este compuesto regula ambos sistemas; por eso muchos trabajos están tratando de analizar la relación que los une -afirma-. Ahora, a veces se dice que dormir mucho adelgaza y eso no es cierto." Averbuch dice que existe un promedio de horas de sueño aconsejable según la edad: los chicos de entre 3 y 5 años deberían dormir entre 10 y 12 horas; los de 5 a 12, entre 11 y 12; los de 12 a 16 (los "bellos durmientes"), alrededor de 9 horas y media; los adultos, entre 7 y 7 y media, y los ancianos, entre 6 y media y 7.
"Sin embargo -aclara-, los requerimientos de sueño están inscriptos en los genes: hay «dormidores cortos y dormidores largos». Hay personas a las que les basta dormir 4 horas, y otras que necesitan dormir 12, 13 o 14 horas para sentirse reparadas.
" La doctora Margarita Blanco, fundadora y directora del Club del Sueño, opina: "Si bien el trabajo es muy amplio y completo, presenta un problema: no se discriminan grupos de edad que tienen patrones de sueño diferentes". Agregó la especialista: "Hay personas que duermen más y otras que duermen menos. Eso de las ocho horas no es obligatorio".

Cuando la próstata da problemas

Cuando los hombres pasan la barrera de los 50 años, la próstata, que hasta ese momento se comporta como un órgano bastante silencioso, comienza a dar signos de su existencia, traducidos en ocasiones en síntomas diversos que molestan e inquietan.
Los problemas más comunes de la próstata en varones que superan los 50 son las inflamaciones o infecciones (prostatitis) o el agrandemiento, que suelen ser, mayoritariamente, entidades de tipo benigno.
Una cuestión distintiva de la problemática de la próstata es que diversas afecciones pueden expresarse por síntomas semejantes. Es el caso de las infecciones prostáticas y del agrandamiento benigno de próstata, que se manifiestan por la necesidad imperiosa y urgente de orinar.
También puede suceder que una misma afección, como en el mencionado agrandamiento prostático, pueda manifestarse en algunas personas como dificultades para emitir el chorro de orina y en otras por la necesidad de orinar en forma reiterada durante la noche.
Finalmente, es preciso saber que en muchos casos los síntomas más llamativos y molestos pueden corresponder a afecciones benignas y de fácil tratamiento, mientras que en otros casos afecciones graves, como el cáncer de próstata, puede pasar desapercibido (sin síntomas) durante un lapso prolongado.
Por este motivo, resulta imperioso en relación a la próstata, efectuar una serie de estudios y controles indicados por el urólogo, al que Ud. debiera concurrir ante la menor duda de algún trastorno de esta índole.

El camino hacia el diagnóstico

En primer lugar, la consulta con el urólogo se inicia como otras consultas con especialistas diversos: con un relato detallado del paciente, complementado con una serie de preguntas dirigidas por el profesional, para comenzar a encuadrar el padecimiento.
Tratándose de problemas de esta esfera es posible que algunos varones se sientan un tanto avergonzados o atemorizados y les resulte difícil encontrar las palabras que estiman más precisas para relatar lo que les sucede. Si Ud. es el afectado, no vacile en utilizar sus propias palabras (nadie le está tomando examen de sus conocimientos médicos…), tratando de ser lo más preciso posible en su narración.
En este sentido resulta útil, antes de concurrir a la consulta, pensar (y anotar si es preciso) datos tales como tiempo desde el inicio de los síntomas, la frecuencia con la cual debe ir a orinar, la cantidad de veces que debe levantarse al baño por la noche, el grado de dificultad en comenzar a emitir el chorro de orina o incluso si debe ayudarse haciendo presión con las manos sobre la zona de la vejiga para poder orinar.
Estos datos servirán para orientar al profesional y abreviar la consulta médica.
A este relato pormenorizado, es factible que el urólogo le agregue algunas preguntas referidas a los posibles antecedentes de infecciones urinarias o tratamientos antibióticos por esa causa, el tipo de medicaciones que está recibiendo, la cantidad de líquidos que ingiere a lo largo del día, y las características de la orina (olor, color, etc.).
A estas preguntas específicas, pueden agregarse otras respecto al consumo de alcohol, los antecedentes de cirugía en la zona abdominal o pelviana, y la existencia o no de sensación de no haber vaciado completamente la vejiga luego de orinar.
Esta parte de la consulta médica, puede parecer tediosa pero es imprescindible antes de avanzar con el resto de los exámenes diagnósticos. Además, sirve para “romper el hielo” entre Ud. y el profesional que lo asiste.
Recuerde que a la primera consulta es conveniente que lleve resultados de estudios recientes (de sangre y/o de orina), ecografías de aparato urinario (si posee) y el listado completo de medicaciones que utiliza.

Conocer y controlar los factores de riesgo modificables es fundamental para prevenir afecciones cardiovasculares

La hipertensión arterial, el colesterol elevado, los triglicéridos, el tabaquismo, el sedentarismo y el sobrepeso y la obesidad, suelen combinarse incrementando la posibilidad de sufrir aterosclerosis, insuficiencia cardíaca, infartos y accidentes cerebrovasculares. Si el riesgo de tener estos parámetros fuera de control se conoce de antemano, pueden revisarse las cifras con mayor periodicidad, así como también poner en marcha un tratamiento que permita evitar el desarrollo de eventos.
La prevención primaria es uno de los ejes de la XVI edición del Congreso Mundial de Cardiología, desarrollado en Buenos Aires entre el 18 y 21 de mayo, y del cual participan aproximadamente 15 mil profesionales provenientes de más de 100 países. La idea de las entidades organizadoras -la World Heart Federation (WHF) a nivel global y la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Federación Argentina de Cardiología (FAC), a nivel local- es destacar la importancia de informarse y conocerse a fin de tener noción sobre los riesgos que implica tener fuera de control lo que los especialistas denominan "factores de riesgo modificables", y entre los que se cuentan la hipertensión arterial, el colesterol, los triglicéridos, el sobrepeso, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad."Creo que uno de los mensajes más interesantes que se pueden dar está relacionado con una campaña que las diferentes sociedades y asociaciones médicas han puesto en marcha en los últimos años: 'Conozca sus números, conozca su riesgo'. Hoy por hoy, es muy frecuente que la gente que camina por la calle no sepa cuál es su nivel de presión arterial y mucho menos su colesterol. La intención es que eso cambie a fin de poder poner en marcha una adecuada prevención primaria que permita evitar los eventos cardiovasculares. Si las poblaciones se informan y conocen los riesgos que implica tener fuera de control los factores de riesgo modificables es posible que recurran a las mediciones. A partir de ahí será tarea del especialista determinar cuál es el riesgo que cada persona corre para proceder de la forma más conveniente", expresó el profesor Dr. Sydney Smith, director del centro de medicina cardiovascular de la Universidad de Carolina del Norte, y miembro del Comité Científico de la WHF, en el marco del simposio "Controlando la multiplicidad de los factores de riesgo para optimizar el cuidado cardiovascular". De acuerdo con el especialista, tener conocimiento sobre el riesgo que acarrean algunas conductas como el sedentarismo y el tabaquismo; así como también determinados hábitos como por ejemplo el seguimiento de una dieta rica en grasas y pobre en fibra y vegetales es muy importante porque la hipertensión arterial, que es uno de los factores que se ve afectado por la mala alimentación, es una "condición asintomática que no da señales hasta que tal vez es demasiado tarde. Por eso deben controlarse no sólo los mayores de 40 años o los ancianos sino todas las personas, especialmente aquellas que cuentan con algún tipo de antecedente familiar". Sin embargo, una herramienta clave para poner en marcha no sólo el adecuado control de los factores de riesgo, sino también y fundamentalmente para decidirse a iniciar la modificación de las conductas nocivas, es conocer cuáles son los parámetros que establecen cuándo hay riesgo o no. "A lo largo de los años los valores han ido cambiando y si bien algunas guías europeas no utilizan el término prehipertensión, en líneas generales podemos decir que una persona cuya presión sistólica se encuentra en el rango de los 110/115 mmHg tiene riesgo bajo. Ya a partir de los 120/140 hay que prestar especial atención a la asociación con otros factores pues podríamos estar en presencia de un paciente con riesgo medio", expuso el doctor Smith. En la misma línea, el profesor Dr. Giuseppe Mancia, ex presidente de la Sociedad Europea de Hipertensión y de la Sociedad Italiana de Hipertensión, afirmó: "Dentro de los que llamamos 'factores de riesgo', la hipertensión arterial es la causa número uno de muerte, ya sea en forma directa o indirecta; y si bien lamentablemente su incidencia es cada vez mayor, tenemos que destacar que no estamos frente a un enemigo invencible pues si logramos bajarla, es posible reducir el riesgo de sufrir afecciones cardiovasculares. Más aún si esa intervención se combina con dejar de fumar y hacer actividad física, por ejemplo". "Dado que los factores de riesgo aparecen combinados -comentó el especialista italiano-, el tratamiento debe ser combinado, también desde el punto de vista farmacológico. Gracias a haber tomado conciencia de lo importante que es conocer al paciente y establecer el riesgo que corre, vamos hacia un nuevo `gold standard' para el abordaje cardiovascular y la prevención de la hipertensión, que consiste no sólo en atacar los eventos cuando se producen, sino también en trabajar sobre la prevención primaria, considerando las cuestiones asintomáticas y el proceso de aterosclerosis".

El tabaquismo, otro factor fundamental

A poco más de una semana de la celebración del Día Mundial Sin tabaco (que cada año se conmemora el 31 de mayo), los efectos nocivos de las sustancias tóxicas emanadas por el cigarrillo forman parte de la agenda del congreso cuyo lema es "De los pacientes a las poblaciones". En este sentido, se presentaron investigaciones que sostienen que los fumadores pasivos –es decir aquellos damnificados por los cigarrillos que fuman quienes conviven o trabajan con ellos- presentan un 30 por ciento más de posibilidades de sufrir enfermedades coronarias. Por otro lado, según el doctor Joaquín Barnoya, director de investigación de la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala y asesor en control del tabaco de la Fundación Interamericana del Corazón, "sólo 30 minutos de exposición al humo de segunda mano son suficientes para observar cambios en el funcionamiento de las arterias de los no fumadores; pues las sustancias nocivas liberadas por el cigarrillo producen daño directamente en el endotelio que es la pared interna de las arterias, responsable de su dilatación y contracción".

Para conocerse y prevenir

La Fundación Cardiológica Argentina (FCA), brazo hacia la comunidad de la SAC invita a la población a concurrir el martes 20 de mayo a la "Carpa Saludable", en la plaza del Obelisco.Allí, un equipo de enfermeras se encargará de hacer mediciones -en forma totalmente gratuita- de la presión arterial, los niveles de colesterol y el perímetro de cintura, tres de los principales indicadores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.También se entregará material informativo con recomendaciones sobre cómo cuidar el corazón actuando sobre estos factores antes de que sea demasiado tarde.

Medicamentos para la hipertensión reduce un 21% la mortalidad

El uso de medicamentos para el tratamiento de hipertensión en personas mayores de 80 años reduce un 21 por ciento la mortalidad, reveló un estudio divulgado en el marco del XVI Congreso Mundial de Cardiología, que comienza hoy en Argentina.
El Estudio sobre hipertensión en las personas muy mayores (HYVET, por sus siglas en inglés), realizado en más de 3.800 pacientes hipertensos de más de 80 años, será analizado durante el encuentro que se desarrollará en Buenos Aires hasta el próximo miércoles, con la participación de más de 10.000 profesionales de unos cien países.
Las Guías Europeas de Hipertensión, publicadas en 2007, apoyaban firmemente el tratamiento antihipertensivo en la vejez, pero reconocían que los beneficios de ese tratamiento todavía no habían sido probados en pacientes de 80 o más años', explicó Alberto Zanchetti, cardiólogo del Centro de Fisiología Clínica e Hipertensión de la Universidad de Milán (Italia).
Por su parte, el vicepresidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FAC), Guillermo Fábregues, afirmó que la hipertensión arterial 'es el principal problema de salud en todas las regiones del mundo'.
Recientemente fue publicado un estudio que demuestra que 7,5 millones de personas murieron en 2001 como consecuencia de ser hipertensas', subrayó.
La hipertensión arterial es considerada además uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.