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Ansiedad en las personas mayores

Las personas mayores viven numerosos cambios vitales, como la jubilación, los problemas de salud o la pérdida de la autonomía personal, que pueden generar síntomas ansiosos. Evitar el aislamiento social y ayudarles a que tengan una vida tan autónoma como sea posible contribuye a prevenir y combatir la ansiedad. 

En este artículo se explica cuáles son las principales causas que generan ansiedad en las personas mayores y el tratamiento más adecuado.

La ansiedad también atrapa a las personas de la tercera edad. Numerosos estudios señalan que su incidencia es menor entre los mayores de 65 años que entre los adultos hasta esa edad. Pero, aun así, según los datos más optimistas, se considera que como mínimo el 11% de estas personas sufre algún trastorno de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, las fobias o el trastorno obsesivo compulsivo.

Diferentes causas de la ansiedad

La ansiedad en sí no es un problema; es una reacción ante determinadas situaciones. Sin embargo, cuando se genera sin una causa clara o cuando se mantiene durante demasiado tiempo, puede convertirse en un problema de salud.

Las causas de la ansiedad en la tercera edad pueden ser muy variadas. Por un lado, hay personas que arrastran sus problemas ansiosos desde años atrás, que pueden agravarse a edades avanzadas. Pero hay otras específicas propias de los cambios vitales que se producen a partir de los 65 años. La jubilación, el progresivo deterioro de la salud y las capacidades, la pérdida de la autonomía personal, la necesidad de tener que mudarse a una residencia ante la incapacidad de desenvolverse en la vida cotidiana, el aislamiento social, la reducción de los ingresos económicos o la cada vez más cercana presencia de la muerte pueden provocar signos depresivos y ansiosos en muchas personas.

Dificultades en el diagnóstico de ansiedad

Una dificultad para su diagnóstico en los mayores es que, en muchos casos, los síntomas son más físicos que mentales. Es habitual que las personas que padecen ansiedad a cualquier edad tengan dolores de barriga, musculares, de cabeza e, incluso, palpitaciones. Pero como es tan frecuente que los afectados tengan otros problemas físicos típicos de la edad, estos indicios quedan enmascarados.

Por otro lado, señales cognitivas propias de los trastornos de ansiedad, como la irritabilidad o la falta de concentración, también pueden pasar desapercibidos, porque muchas veces se consideran que se deben al envejecimiento.

Otra de las particularidades en las personas mayores es que es frecuente que se presente junto con patologías como las demencias. La apatía, la depresión y la ansiedad son síntomas muy habituales en quienes sufren la enfermedad de Alzheimer (un tipo de demencia que afecta a más de medio millón de personas en España), sobre todo, durante las primeras fases de este trastorno. Cuando empieza a manifestarse el Alzheimer, el paciente puede sentirse angustiado por sus problemas de memoria o dificultades para orientarse.

El tratamiento de la ansiedad en los mayores

En el abordaje del tratamiento de la ansiedad en las personas mayores es fundamental que el especialista establezca cuáles son las causas que explican el desarrollo de este problema de salud. El tratamiento no será el mismo si el motivo es una demencia o el hecho de que la persona se acaba de trasladar a una residencia. En ocasiones, será necesario realizar una terapia psicológica para que el paciente aprenda a identificar y controlar sus síntomas, que quizás haya que complementar con un tratamiento farmacológico.

De todos modos, los expertos aconsejan que, para combatir y prevenir los problemas de ansiedad en las personas de la tercera edad, es fundamental evitar el aislamiento social. Para ellos, es importante que los mayores puedan tomar decisiones sobre su vida y estén en contacto con sus familiares y amigos.

Ansiedad y salud cardiovascular

Según un estudio publicado en el año 2007 en el 'Journal of the American Collage of Cardiology', la ansiedad incrementa el riesgo de sufrir un infarto. Son numerosos los estudios que señalan que, en general, aumenta el riesgo cardiovascular. Así, agrava la hipertensión en las personas que la padecen. Por tanto, es importante que las personas mayores hagan lo posible por sortearla ya que, con el paso del tiempo, el corazón funciona peor y las arterias pierden elasticidad. Y sufrir ansiedad aumenta todavía más el riesgo de que tengan un problema cardiovascular importante.


Fuente: Eroski Consumer

Un completo análisis de sangre, nueva herramienta para predecir la esperanza de vida

Investigadores norteamericanos han visto que un hemograma completo del análisis de sangre común incluye datos frecuentemente infrautilizados.

La puntuación de riesgo de un análisis de sangre puede predecir quién tiene mayor probabilidad de desarrollar problemas de corazón.
Un análisis de sangre contiene más información de la que creíamos. O de otro modo, de su lectura se pueden sacar más conclusiones. Un nuevo estudio norteamericano muestra que la puntuación de riesgo de un simple análisis de sangre puede predecir quién tiene mayor probabilidad de desarrollar problemas de corazón y determinar su esperanza de vida. 

El trabajo lo han elaborado científicos del Centro Médico del Corazón del Instituto Intermountain (Estados Unido) en colaboración con el Hospital Brigham y de Mujeres de Harvard (Estados Unidos) y acaba de ser presentado en las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran en Dallas.

Para su estudio usaron el recuento sanguíneo completo (CBC, en sus siglas en inglés) o hemograma completo, una herramienta de bajo costo que utiliza toda la información del análisis de sangre común, incluyendo datos frecuentemente infrautilizados. Según el investigador principal de este estudio, Benjamin Horne, del Instituto Intermountain, los médicos han utilizado esta prueba de laboratorio durante años, pero no comprenden que todos sus componentes proporcionan información sobre la esperanza de vida. 

A su juicio, los médicos pueden ofrecer mejor atención gracias a la puntuación de riesgo del recuento sanguíneo completo y usarlo como método estándar para evaluar si los pacientes pueden tener problemas de salud futuros que conduzcan a la muerte. "Entre los individuos aparentemente sanos, la puntuación de riesgo puede ayudar a los médicos a identificar qué pacientes tienen mayor riesgo, así como en cuáles deberían centrarse durante más tiempo y con más esfuerzo. 

La puntuación también ofrece a los médicos confianza para la identificación de individuos de bajo riesgo que no necesitan mucha atención o pruebas costosas", resalta el doctor Horne. 17.000 personas seguidas durante cinco años El nuevo estudio usó pruebas de laboratorio CBC recopiladas como parte de un estudio de un medicamento para reducir el colesterol, en el que se incluyeron a más de 17.000 personas de 26 países, a las que se siguió durante un máximo de cinco años. 

Los participantes no tenían enfermedad cardiovascular y presentaban niveles normales de lipoproteínas de baja densidad (colesterol "malo"), pero poseían proteína C-reactiva elevada, un marcador de la inflamación asociado con la enfermedad cardiovascular. Cuando el equipo de investigadores evaluó la puntuación de riesgo de CBC de los participantes pensó que se trataba de una poderosa herramienta para predecir la muerte. 

Era muy poco probable que los individuos con una menor puntuación de riesgo de CBC murieran, mientras que aquellos con puntuaciones de riesgo de CBC en la gama media tenían más de un 50% más de riesgo de muerte. Las personas con las calificaciones de riesgo más altas en el CBC registraron el doble de probabilidades de morir que aquellos con puntuaciones bajas, según los investigadores. 

"Una de las maravillas de esta puntuación es que utiliza información médica clínica familiar, estandarizada y en formato electrónico. El coste financiero también es casi nulo porque a la mayoría de los pacientes se les hace la prueba de CBC. El costo clínico también es bajo, gracias a la historia clínica electrónica", concluye.

Fuente: 20minutos.es

Comer frutos secos disminuye el riesgo de morir de infarto o de cáncer

El estudio, elaborado por la Universidad Harvard, cuestiona la creencia popular de que su consumo provoca aumento de peso.

Comer frutos secos de forma frecuente aumenta la esperanza de vida, así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de Harvard durante 30 años, el más largo realizado en Estados Unidos sobre la relación entre mortalidad y el consumo de estos alimentos. Los investigadores no pueden especificar cuál es la relación causa-efecto exacta, pero “la vinculación es evidente”.

De la misma forma estos científicos aseguran que consumirlos siete veces o más a la semana disminuye en un 29% el riesgo de morir de infarto y en un 11% de cáncer, respecto a aquellos que no los comen en absoluto. Estos alimentos han sido poco recomendados por la comunidad médica durante años por su alto contenido calórico.

“La percepción de que si comes más frutos secos vas a engordar ha sido revocada en nuestro estudio”, aseguró la doctora de Harvard, Ying Bao, a AP. Bao es la líder de la investigación publicada esta semana en el New England Journal of Medicine y que ha sido subvencionada, entre otros, por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

Cada año, un millón de personas fallece en EE UU por alguna de estas causas (infarto o cáncer), según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Los frutos secos a estudio fueron los pistachos, las almendras y las nueces, principalmente. No se tuvo en cuenta si eran salados, horneados o crudos.

Los científicos analizaron los datos de 119.000 mujeres y hombres y encontraron que aquellos que comían frutos secos cada día tuvieron un 20% menos de probabilidades de fallecer durante la elaboración del estudio que aquellos que no los comían nunca. No se encontró ninguna diferencia entre géneros.

En 2003, la Agencia de Control de Alimentos y Medicamentos de EE UU aseguró que incluir los frutos secos en la dieta “reducía la incidencia de padecer enfermedades cardíacas”. Además, la Asociación Americana de Médicos recomienda cuatro raciones de estos alimentos a la semana, aunque sin sal, y “advierte que comer muchos, engorda”.

El grupo de trabajo de Bao es uno de los más sólidos del país en cuanto a la investigación alimenticia se refiere. Estudios anteriores ya habían concluido que comer frutos secos disminuía la probabilidad de padecer infartos, diabetes, cáncer de colon y otras enfermedades.

“Me siento muy confiada de que los frutos secos muestren un beneficio tan alto. Hemos hecho muchos análisis, muchas pruebas y muchas evaluaciones para poder eliminar otros factores”, sostuvo Bao. Por ejemplo, “entre fumadores y no fumadores, personas con diabetes y sin ella, y, constantemente, seguíamos viendo un constante beneficio de los frutos secos”, añadió.

Los participantes que los consumieron durante el estudio eran más propensos “a pesar menos; a hacer más ejercicio; a fumar menos, entre otras cosas”. Los investigadores no saben cuál es la causa de que esto ocurra.

“Puede ser por las grasas insaturadas que contienen, los minerales y otros nutrientes que favorecen la bajada de los niveles de colesterol malo, las inflamaciones y otros tipos de patologías”, continúa el informe.

“Las personas que comen frutos suelen hacerlo en ensaladas, por lo que consumir verduras de hoja verde puede ayudar”, explicaron varios expertos a la misma agencia. “Normalmente, cuando comes este alimento, comes menos patatas fritas, por lo que el beneficio podría venir de consumir menos comida basura”, añadieron otros.

“No sabemos cuáles son los frutos secos que producen estos beneficios. Lo mejor es que la gente mezcle varios tipos. Pero es importante que los ciudadanos recuerden que no son substituto de llevar un estilo de vida saludable”, terminó Bao. Esto significa: “que se deben comer muchas verduras, hacer ejercicio, no fumar y limitar el alcohol a uno o dos vasos al día”.


Fuente: elpais.com

Las grasas saturadas del queso y la mantequilla, el gran mito para la salud

La insistencia en que la grasa saturada debe ser eliminada de nuestra dieta aumentó , paradójicamente, el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Siempre se ha creído que las grasas saturadas de la mantequilla, el queso o la carne roja son perjudiciales para el corazón. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista médica British Medical Journal (BMJ) asegura que dichas grasas no son tan perjudiciales para nuestro órgano vital.

El encargado de “reventar el mito de la grasa saturada” es el cardiólogo del Hospital universitario Croydon de Londres, Malhotra. El experto afirma que el consumo de productos bajos en grasa incrementa de forma paradójica el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Según el experto, la gente consume productos desnatados creyendo que son mejores para la salud o para perder peso, aunque la realidad es que muchos de ellos contienen azúcares añadidos en grandes cantidades. Asimismo, cabe destacar que la industria alimentaria se encarga de sustituir las grasas eliminadas en los alimentos por edulcorantes y azúcares.

Además, añade que es necesario diferenciar entre las denominadas grasas trans que son perjudiciales, y las grasas de la leche, el queso y la carne, que son distintas ya que no son malas para la salud. El cardiólogo recalcó que la obsesión de algunos médicos con los niveles de colesterol, llevó a millones de personas a consumir un exceso de medicamentos con estatinas para reducir la cantidad de grasas perjudiciales que se encuentra en la sangre.

De esta manera, recomienda a las personas con riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares tomar una dieta mediterránea rica en pescado azul, aceite de oliva, verduras y frutos secos. “Es el momento de romper el mito del papel de las grasas saturadas en las enfermedades del corazón que ha estado presente en el asesoramiento dietético y las recomendaciones nutricionales durante casi cuatro décadas”, explicó el experto.

Dicha teoría llegó a ser respaldada por otros expertos como David Haslam, Jefe del Foro Nacional sobre la Obesidad y Timothy Noakes, profesor de ciencias del deporte y la actividad física en la Universidad de ciudad del Cabo, que añadió que “el peor error médico de nuestro tiempo ha sido centrarse en la elevada concentración de colesterol en sangre como la causa exclusiva de la enfermedad cardíaca coronaria".


Fuente: hechosdehoy