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Desarrollan técnica para lograr embarazo en mujeres infértiles

Washington, 2 oct (PL) Un equipo internacional de expertos desarrollaron una nueva técnica que permite a mujeres infértiles y con menopausia precoz, lograr un embarazo, destaca un estudio divulgado en la revista Proceedings.

La estrategia cuyo nombre es activación in vitro, induce el crecimiento de óvulos tratando el ovario fuera del cuerpo para después reimplantarlo, señala el artículo, elaborado por investigadores de las Universidades de Stanford, Estados Unidos, y Santa Marianna de Kawasaki, Japón.

Con el método -probado en 27 féminas que habían dejado de ovular- los científicos lograron ya dos embarazos y una de ellas tuvo a su primer hijo sin complicaciones, agrega el informe.

Según explican, la técnica consiste en estimular folículos ováricos residuales que albergan óvulos y facilitan su maduración.

Para ello, primero extrajeron parte del tejido ovárico con cirugía y lo sometieron a un doble tratamiento para estimular el crecimiento de los folículos.

Luego fraccionaron el ovario en varios pedazos y los trasplantaron por vía laparoscópica a las trompas de Falopio. Después iniciaron un tratamiento de fecundación in vitro convencional para lograr la gestación.

Aún queda mucho por avanzar en esta problemática, sin embargo, la nueva estrategia abre un camino de esperanza para tantas parejas que se ven impedidas de procrear, aseguran especialistas.




Fuente: prensa-latina.cu

5 de las 10 primeras causas de muerte en el mundo son respiratorias

    • Asma, infecciones, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer y tuberculosis están en los primeros puestos
    • El tabaco es factor común a varias de ellas


Por primera vez, un estudio de The Lancet ha situado a cinco patologías pulmonares entre las 10 más letales del mundo. Son el cáncer de pulmón, el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, los accidentes relacionados con la falta de sueño por apnea y la tuberculosis, según destaca la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). El tabaco es factor clave en varias de ellas, lo que la Separ destaca como parte de la campaña en la que participa para evitar que se cambie la ley antitabaco en España. otras organizaciones como la Sociedad Americana del Pulmón o revistas como el British Medical Journal también se han pronunciado al respecto.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que se caracteriza por el enlentecimiento no reversible del paso del aire por las vías respiratorias, ocupa la tercera posición de enfermedades con más mortalidad mundial -la primera respiratoria- superando los 328 millones de personas afectadas en todo el mundo. “La EPOC es un importante problema de salud mundial y en España también existe un elevado porcentaje de afectados", ha dicho Joan B. Soriano, epidemiólogo y director del Comité de Relaciones Internacionales de Separ. Actualmente, se estima que existirían 2.185.000 personas con EPOC en España, de las que mueren 18.000 personas al año debido a la EPOC y se registra un infradiagnóstico del 73%. El tabaco es la primera causa de esta patología.

Las infecciones respiratorias ocupan el cuarto puesto, con 3,2 millones de muertes anuales en el mundo.

El cáncer de pulmón, con 1,5 millones de muertes al año, ocupa el puesto quinto. También en esta enfermedad la influencia del tabaco es destacable, ya que se le atribuyen un 70% de los casos.

El dato más sorprendente es el de los accidentes de tráfico, que ocupa el puesto octavo en la lista. De ellos, el 20% son causados por la apnea del sueño. "Estos accidentes relacionados con la somnolencia suelen ser hasta cuatro veces más graves que los causados por las drogas, el alcohol o los trastornos mentales. Ello es debido a que las personas que se duermen al volante no llegan ni siquiera a reaccionar, y no se produce ni la acción refleja de frenar. Se calcula que entre cinco y ocho millones de personas en España sufren apnea del sueño, pero su infradiagnóstico es del 80%", indca la Separ.

La buena noticia viene de la tuberculosis. Ha pasado de ser la sexta causa de muerte en 1990 al décimo puesto ahora. Su mortalidad se ha reducido un 41% en ese periodo. la existencia de cepas resistentes ensombrece este diagnóstico.

Del número de defunciones a causa de dolencias del sistema respiratorio dentro de los países que forman la Unión Europea, España se sitúa en séptimo lugar con una tasa de 45,2 por cada 100.000 habitantes, precedida por Reino Unido (67,6), Irlanda (60,5), Portugal (57,1), Grecia (49,1), Países Bajos (48,1) y Malta (47,2).


Fuente: El pais

Un arma eficaz contra la resistencia a los antibióticos

Científicos daneses descubren cómo alternar entre los fármacos adecuados erradica a las bacterias más pertinaces.
Los antibióticos fueron uno de los grandes avances de la medicina moderna y, en justa correspondencia, su pérdida de eficacia es uno de los grandes problemas de la contemporánea. Cuanto más usamos –y abusamos de— los antibióticos, más resistentes se hacen las bacterias a ellos, hasta el extremo de que buena parte de la mortalidad hospitalaria se debe a agentes infecciosos refractarios a cualquiera de estos fármacos o sus combinaciones. Científicos daneses presentan ahora una solución asombrosamente simple: alternar entre ciertos pares exactos de antibióticos.

No vale alternar cualquier antibiótico con cualquier otro, como ya saben muchos que lo han hecho. Por ejemplo, el cloranfenicol puede alternarse con la polimixina B, pero no con la fosfomicina ni con la rifampicina; la tetraciclina puede alternarse con la colistina, la nitrofurantoína o la estreptomicina, pero no con la kanamicina o la amoxicilina. Cada par de antibióticos útil para combatir la resistencia es un mundo, y no podía predecirse a partir de primeros principios. Ahora, hay que usar la lista de los biólogos daneses.

Cambiar al paciente de un antibiótico a otro es una práctica obvia y extendida cuando surgen resistencias –aunque no siempre eficaz—, pero el trabajo de hoy va mucho más allá, al identificar las secuencias de fármacos exactas que permiten erradicar la resistencia y al desarrollar un sistema racional. Lejla Imamovic y Morten Sommer, del departamento de biología de sistemas de la Universidad Técnica de Dinamarca, en Lyngby, presentan hoy en Science Translational Medicine, —la subsidiaria de la revista Science dedicada a investigaciones de evidente o inmediata utilidad médica— una lista de los pares de antibióticos cuya alternancia evita la aparición de resistencias en las bacterias.

Los autores reconocen que sus resultados no pueden llegar a la práctica clínica sin superar antes los ensayos clínicos que demuestren su seguridad y eficacia. Sus experimentos se han llevado a cabo in vitro,con una bacteria modelo de laboratorio –Escherichia coli, un habitante tradicional del intestino humano— y técnicas de evolución artificial para hacerla resistente a cada uno de los 23 antibióticos más utilizados en la práctica médica.

También han confirmado sus resultados con dos cepas bacterianas aisladas de pacientes, ambas recogidas en los hospitales daneses por constituir casos notables de multirresistencia, o resistencia simultánea, a media docena de los antibióticos más valiosos. Y sus conclusiones se mantienen con ese material más realista: utilizar los pares de antibióticos correctos suprime la resistencia. ¿Hay posibilidades, entonces, de abordar los ensayos clínicos a corto plazo?

“Sí”, responde Sommer, “creemos que este concepto, el ciclo de sensibilidad colateral, será directamente aplicable para el tratamiento de pacientes, puesto que los antibióticos que hemos usado en nuestro estudio ya están aprobados por los reguladores sanitarios; obviamente, estos ensayos requieren que el médico evalúe su validez clínica; en el caso de las infecciones crónicas, pensamos que los ciclos de sensibilidad colateral tienen un fuerte potencial de impactar en la práctica clínica”.

La “sensibilidad colateral” a la que se refiere Sommer es el concepto central de su investigación y se trata de lo siguiente. Cuando una población de bacterias se ve atacada por un antibiótico, lo habitual es que intente adaptarse a él. Este proceso, aparentemente dotado de un propósito presciente, se basa en realidad en la más ciega lógica darwiniana: las meras variantes aleatorias que, por casualidad, resultan vivir un poco mejor en el nuevo ambiente tóxico causado por el fármaco sobreviven y se reproducen más que el resto; la repetición de este proceso durante muchas generaciones –y una generación de bacterias puede durar tan poco como 20 minutos— acaban generando una población de bacterias resistentes al antibiótico en cuestión.

El descubrimiento de Imamovic y Sommer es que ese proceso de adaptación para resistir a un antibiótico genera siempre una hipersensibilidad a otro antibiótico. No a cualquier otro, sino a un antibiótico concreto de una lista de 23, o a lo sumo a unos pocos de esa lista. La explicación es bien curiosa: que la adaptación a los antibióticos se basa en el ajuste fino de una red de genes interrelacionados: una red genética que, literalmente, se ocupa de bregar con los desafíos químicos del entorno. Y al tocar la red para resistir a un antibiótico, a la bacteria le resulta inevitable hacerse muy vulnerable a otro.

En la lógica profunda de las redes metabólicas y de los circuitos genéticos que las codifican –o las significan— yace una balanza que imparte una suerte de justicia bioquímica. Siempre es posible adaptarse a una agresión, pero nunca sale gratis.

Las resistencias a los antibióticos llevan décadas creciendo en los entornos hospitalarios, y cada vez más en cualquier otro entorno. La razón es el uso extensivo —en el caso de los hospitales— o directamente el abuso –en el de la recetitis con que se viene tratando la soledad en estos tiempos duros— de estos fármacos esenciales, que junto al saneamiento de las aguas se han podido apuntar el grueso de la duplicación de la esperanza de vida que han conseguido las sociedades occidentales en el siglo XX. Y de la que esperan alcanzar los países en desarrollo en el XXI, y mejor antes que después.

El trabajo de los científicos daneses se centra en los antibióticos, pero la aparición de resistencias no es ni mucho menos una peculiaridad de estos fármacos: lo mismo ocurre con los tratamientos para la tuberculosis, los paliativos de la malaria o la quimioterapia contra el cáncer. Sommer cree que su estrategia de ciclos de “sensibilidad colateral” puede tener relevancia también en esos campos alejados de su experimentación.

“En el caso del cáncer”, sigue diciendo a este diario, “se sabe también que el desarrollo de resistencia a la quimioterapia en el tumor puede resultar en sensibilidad colateral (hipersensibilidad a un fármaco distinto); de acuerdo con esto, también vemos un potencial notable para aplicar los ciclos de sensibilidad colateral a los tratamientos del cáncer”.

En la variedad no solo está el gusto: también la vida.


Fuente: elpais.com

Consumir más frutas y verduras reduce hasta un 10% el riesgo de mortalidad

El consumo combinado de frutas y verduras retrasa el riesgo de mortalidad en 1,12 años con respecto a un consumo inferior a 249 gramos diarios. El riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular se reduce un 15%. El consumo de verduras se asoció por sí solo con un menor riesgo de mortalidad, que incluso fue más importante para las verduras crudas.
Sabemos lo beneficioso que es comer fruta y verdura diariamente y en cantidad. Pero por si hacía falta un nuevo estudio desarrollado en diez países ha venido a confirmar las virtudes de una dieta abundante en fruta y verdura, tanto que su consumo reduce un 10% el riesgo de mortalidad. Según ha mostrado un análisis dirigido por investigadores de diez países, entre ellos España, en el marco del Estudio Prospectivo Europeo sobre Nutrición y Cáncer (EPIC), esa reducción del 10% del riesgo de morir se logra consumiendo más de 569 gramos al día de frutas y verduras.
"Existe suficiente evidencia hoy día sobre el efecto beneficioso del consumo de frutas y verduras en la prevención del cáncer y otras enfermedades crónicas. Por ello, una de las actuaciones de prevención más efectivas es la promoción de su consumo en la población", ha explicado a SINC la directora del Registro de Cáncer de Granada de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) y una de las autoras de la investigación, María José Sánchez Pérez. 

La muestra analizada incluyó 25.682 casos de fallecidos (10.438 por cáncer y 5.125 por enfermedad cardiovascular) de entre los 451.151 participantes estudiados durante más de 13 años. Según los resultados, publicado recientemente en el American Journal of Epidemiology, el consumo combinado de frutas y verduras retrasa el riesgo de mortalidad en 1,12 años con respecto a un consumo inferior a 249 gramos diarios. Además, por cada 200 gramos diarios de incremento en el consumo de frutas y verduras, este riesgo disminuye un 6%. Asimismo, la proporción de muertes que se podrían prevenir si toda la población que come poco este tipo de alimentos aumentara su consumo entre 100 a 200 gramos al día es de un 2,9%. De hecho, estudios previos ya apuntaban que el consumo de frutas y verduras, en las cantidades recomendadas por día, previene el desarrollo de enfermedades crónicas, y que su consumo disminuye el riesgo de mortalidad de un 10% a un 25%
.
Como consecuencia de una alimentación rica en frutas y verduras, el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular se reduce un 15%. Además, más de un 4% de los fallecidos por esta causa se podrían prevenir consumiendo más de 400 gramos diarios de estos alimentos. Al considerar el consumo de frutas por separado, no se observó una reducción significativa del riesgo, mientras que el consumo de verduras sí se asoció por sí solo con un menor riesgo de mortalidad, que incluso fue más importante para las verduras crudas. Por otra parte, la reducción del riesgo de mortalidad por el consumo de frutas y verduras fue mayor en los participantes que consumían alcohol (en torno a un 30-40% de reducción del riesgo), en los obesos (20%) y "posiblemente" también entre quienes fumaban tabaco. Tal y como añaden los autores, este efecto positivo probablemente sea debido a su alto contenido en antioxidantes, que actúan paliando el estrés oxidativo inducido por el alcohol, el tabaco y la obesidad. "De esta manera, estos grupos de población se podrían beneficiar especialmente de los efectos positivos que ejercen las frutas y verduras sobre la prevención de las enfermedades crónicas y el riesgo de mortalidad por estas dolencias", afirma Sánchez.

Fuente: 20minutos.es/

¿Insomnio? 13 maneras naturales para dormir sin pastillas

Antes de decantarte por alternativas más drásticas, como medicamentos controlados, te mostramos 13 alternativas naturales para provocar el sueño y dormir mejor, según el sitio Huffington Post.

Considera hacer terapia: La terapia cognitivo-conductual está considerada la mejor opción para el tratamiento del insomnio, según Kelly Glazer Baron, investigador del sueño y profesor de neurología en la Universidad Northwestern, en Illinois, EE.UU. Por lo general, la terapia consiste en reunirse regularmente con un terapeuta para diversas evaluaciones del sueño y cambiar algunos hábitos.

Levántate de la cama: Uno de los mayores problemas a la hora de dormir es que muchas personas no logran calmar la mente, asociando la cama con pensamientos negativos. Según expertos, alejarse de la cama mientras el sueño no viene puede ser una buena opción. Déjala si no logras dormir después de 20, 30, 40 minutos. Haz otra actividad que despierte el sueño, pero asegúrate de que no sea algo muy estimulante o que involucre luz intensa.

Prueba la relajación muscular progresiva: Desarrollada en 1915, es una técnica de tratamiento creada por el fisioterapeuta Edmund Jacobson, quien argumentaba que, ya que la tensión muscular acompaña a la ansiedad, uno puede reducirla aprendiendo a relajar los músculos. "La técnica ayuda a promover la relajación física en general, que aporta una serie de beneficios", dice el experto Phil Gehrman, de la Universidad de Pensilvania.



Apuesta a la meditación: Si prefieres calmar tu mente sin hacer esfuerzo físico, una simple meditación puede ayudar. Un estudio de 2009 encontró que meditar contribuye a combatir el insomnio. Investigadores descubrieron que aquellos que meditaban dormían más y mejor gracias a los poderes de la relajación profunda.


Báñate con agua caliente: Un baño relajante puede realmente ayudar a despertar el sueño. Un pequeño estudio realizado en 1985 encontró que las personas que toman un baño caliente antes de acostarse, no sólo se quedan dormidas más rápidamente, sino que también presentan una mejor calidad de sueño.

Muévete: Aquellos que practican actividad física duermen mejor que las personas sedentarias, según una encuesta de la Fundación Nacional del Sueño de EE.UU. Cualquier actividad física, aunque no sea intensa, contribuye a conquistar una buena noche de sueño.

Haz yoga: El yoga es una actividad física y mental, por lo que despunta como una de las mejores prácticas para dormir bien. Y aunque no hay estudios científicos que demuestren exactamente el impacto de esa actividad sobre el sueño, sí se sabe que es buena para la relajación.

Aromaterapia: La lavanda es el olor que estás buscando si quieres dormir bien. En un pequeño estudio realizado en 2005, sentir el aroma de esta planta ya sea en forma de aceite, jabón o incluso dentro de la almohada - antes de acostarse provocó un sueño más profundo.

Organiza tu cuarto: Para aquellos que sufren insomnio, el dormitorio se convierte en una zona de guerra, un lugar desagradable. Por eso se recomienda hacer algunos cambios sencillos para dejarlo lo más agradable posible, como comprar sábanas cómodas, por ejemplo. El cuarto también debe ser silencioso, fresco y libre de estímulos electrónicos.

Piensa en suplementos: Aunque la mayoría de los suplementos de sueño probablemente no te harán daño, aún no están muy bien investigados y regulados. Algunos ejemplos son la melatonina, usada para recuperar el jet lag; la valeriana, hecha de la raíz de la hierba, y la L-teanina. Sin embargo, ninguna de esas sustancias tiene su efecto sobre el insomnio comprobado.

Corta la cafeína temprano: La vida media de la cafeína en el organismo es de cinco horas. Dependiendo de la cantidad que bebes - y lo fuerte que es el café - podrías enfrentar dificultad para dormir. Para evitar problemas a la hora de acostarte, los expertos recomiendan tomarlo después del almuerzo.

Toma un té relajante: Aunque la cafeína te quite el sueño, algunos tés ayudan a inducir el sueño, como los de manzanilla y valeriana. Además, hay algo inherentemente calmante sobre un sorbo caliente antes de acostarse, incluso si se trata de un ritual diario.

Deja de fumar: Al igual que la cafeína, la nicotina también es un estimulante, y puede dar lugar a trastornos del sueño durante la noche. En 2008, investigadores estadounidenses encontraron que los fumadores eran cuatro veces más propensos a despertarse cansados por las mañanas que los no fumadores.


Fuente: vidayestilo.terra.es

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