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El ser humano está causando cáncer a muchas especies

El impacto que los seres humanos realizamos sobre las especies con las que compartimos planeta es enorme, y ocurre de maneras inesperadas.

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Un tumor crece en la boca de este demonio
Un ejemplo lo encontramos en un estudio reciente, que demuestra que causamos cáncer en un gran número de especies a lo largo y ancho de la Tierra.

Porque aunque pueda sorprender, el resto de miembros del reino animal también puede desarrollar cáncer. De hecho, en tantas especies como se han buscado tumores se han encontrado. De momento, ninguna se escapa.

Torre de refrigeración de la planta nuclear de Golfech, cerca de Toulouse, Francia. REUTERS/Regis DuvignauMás

Y las maneras en que la acción del ser humano provocan tumores en otras especies van de lo obvio a lo sorprendente. Empezando por el primer tipo, los investigadores han comprobado que distintos animales desarrollan cánceres a causa de la contaminación de la atmósfera. Como nosotros.

Los humos de coches, viviendas, fábricas y otras estructuras humanas liberan a la atmósfera sustancias capaces de provocar mutaciones, y por tanto cánceres. En nosotros y en el resto de fauna, de eso no se escapa nadie.

También por radiación, como la que se libera de centrales nucleares y situaciones similares. En grandes catástrofes, como la de Chernobil. Pero también en pequeñas dosis, o por la gestión de sustancias de baja radiactividad.

Ninguno de estos dos factores deberían resultar sorprendentes. Lo que sí puede serlo más es el hecho de que una causa de cáncer en la fauna sea la baja diversidad genética. Que en muchas especies se da tal situación como resultado de presiones, directas o indirectas, del ser humano.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? La endogamia, entendida como reproducción entre individuos emparentados, tiene una influencia importante en determinados tipos de cáncer. Si los parentales pertenecen a la misma familia, aumentan las posibilidades de que ciertas combinaciones genéticas aparezcan. Y algunas de ellas provocan una tendencia mayor al desarrollo de tumores, entre otras cosas.

El último factor que queda por comentar puede sorprender a más de uno. Se trata de la alimentación. La fauna cada vez tiene menos hábitat natural en donde vivir, lo que hace que se acerquen a zonas urbanizadas, bien rurales o directamente ciudades.

Pero claro, en estos entornos no encuentran comida como lo harían en sus hábitats naturales, lo que les obliga a recurrir a alimentos humanos, desde restos de basura a recursos que gentes bien intencionadas – si es correcto o adecuado sería otro debate – les puedan dejar. Los conservantes, químicos y demás sustancias que llevan incorporadas estas comidas pueden ser perfectamente seguras para nosotros, y no serlo para la fauna. De hecho, así ocurre en muchos casos.

Visto así, puede parecer todo muy negativo y catastrofista. Y en parte puede que lo sea. Pero al menos saber el impacto que tenemos nos puede encaminar hacia formas de reducirlo.

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Según reciente estudio, Suplementos vitamínicos y minerales no tienen ningún efecto

Los suplementos vitamínicos y minerales no afectan la salud de una persona ni para bien ni para mal, según reveló un estudio de cinco años.

Foto: Pixabay

Los investigadores se sorprendieron con los resultados de este estudio: ellos esperaban encontrar al menos algún indicio de que esos tratamientos de pastillas o comprimidos de vitaminas y minerales eran beneficiosos para la salud.

Según una compleja investigación que se realizó entre 2012 y 2017, los suplementos más consumidos, vitamina C, vitamina D, calcio y multivitamínicos, no hicieron nada para prevenir ataques cardíacos, derrames cerebrales, enfermedades cardiovasculares o incluso la muerte.

“Nos sorprendió encontrar tan pocos efectos positivos por parte de los suplementos más comunes que las personas consumen”, dijo el doctor David Jenkins, autor principal del estudio, en un comunicado. “Nuestra investigación encontró que si deseas usar multivitaminas, vitamina D, calcio o vitamina C, estas no hacen daño, pero tampoco hay ninguna ventaja aparente”, agregó.

El estudio, publicado en el Journal of the Amercian College of Cardiology, demostró un beneficio relativamente pequeño en tomar ácido fólico y vitaminas B (reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muerte), e incluso notaron un ligero riesgo al mezclar antioxidantes y niacina, que disminuye el colesterol pero puede elevar los niveles de azúcar en la sangre.

No hubo evidencia de que las vitaminas C y D, el calcio y el betacaroteno en comprimidos hicieran alguna diferencia para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular o influenciar la longevidad, concluyó el estudio.
¿Qué significa todo esto para la salud?

Los autores del estudio quieren enfatizar algo interesante: el tratamiento de las deficiencias de micronutrientes es uno de los mayores logros de la medicina en los últimos 200 años. Sin embargo, se ha hecho creer a las personas que se pueden tomar como tratamientos preventivos, sin evidencia para respaldar eso, y se han vuelto cada vez más comunes las promesas de las marcas de mejoras a la salud general y longevidad, algo que -de nuevo- no tiene sustento científico.

La conclusión es que no hay atajos para tener una vida saludable más que tener una dieta correcta y actividad física suficiente. Toma suplementos para cualquier deficiencia de micronutrientes que tenga según las recomendaciones de tu médico, pero si alguien te vende los beneficios integrales de las vitaminas que ya son fácilmente accesibles, es más probable que tengan un mayor interés en tu bolsillo que en tu salud.

Cuánto ejercicio tienen que hacer los mayores para mejorar su función cognitiva

La práctica de 52 horas de ejercicio físico regular a lo largo de seis meses es suficiente para que las personas mayores experimenten una mejora de sus capacidades de pensamiento.

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El ejercicio físico, tal y como han constatado infinidad de estudios, es bueno, muy bueno para la salud. De hecho, la práctica de ejercicio no solo tiene beneficios sobre un sinfín de enfermedades como las cardiovasculares, la obesidad y la diabetes, sino que también previene el deterioro cognitivo asociado a la edad y, por ende, la demencia. Pero, exactamente, ¿qué cantidad de ejercicio deben realizar las personas mayores para preservar su función cognitiva, caso de la capacidad de pensamiento? ¿Y durante cuánto tiempo? Pues según un estudio dirigido por investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston (EE.UU.), no es necesario ‘sudar’ demasiado. Y es que según los resultados, 52 sesiones de ejercicio de una hora de duración a lo largo de seis meses son suficientes para que las personas mayores experimenten una mejoría significativa de sus capacidades de pensamiento.

Como explica Joyce Gomes-Osman, director de esta investigación publicada en la revista «Neurology Clinical Practice», «a día de hoy contamos con evidencias muy sólidas que sugieren que la práctica regular de ejercicio puede mejorar la salud cerebral, por lo que nuestro objetivo era aplicar estos hallazgos científicos a las vidas de nuestros pacientes, sus familiares e, incluso, las nuestras. Para otras formas de tratamiento, caso de la administración de fármacos, a los pacientes se les prescriben una dosis o cantidades específicas. Así, nuestro trabajo destaca la necesidad de establecer estas cantidades específicas también en el caso del ejercicio».

Apto para todos los públicos

Para llevar a cabo su revisión o ‘metanálisis’, los autores analizaron los resultados de 98 ensayos clínicos aleatorizados llevados a cabo con la participación de 11.061 mujeres y varones con una edad promedio de 73 años, el 59% de los cuales tenía sus funciones cognitivas ‘intactas’, el 26% había sido diagnosticado de deterioro cognitivo leve, y el 15% restante padecía demencia.

Los autores se centraron en la duración, intensidad, frecuencia y cantidad del ejercicio realizado por los participantes en cada uno de los estudios. Y de acuerdo con los resultados, la práctica de al menos 52 horas de ejercicio durante un periodo de seis meses mejoró la velocidad de procesamiento –esto es, el tiempo que se requiere para completar una tarea mental– tanto en los mayores con buena salud cerebral como en aquellos con deterioro cognitivo leve. Es más; estas 52 horas semestrales también mejoró la función ejecutiva y la capacidad de pensamiento en los participantes que disfrutaban de unas funciones cognitivas intactas. Por el contrario, los mayores cuya práctica de ejercicio no alcanzó las 34 horas al cabo de seis meses no experimentaron ninguna mejoría en sus capacidades de pensamiento.
Los mayores que suman 52 horas de ejercicio físico en un periodo de seis meses experimentan una mejora de sus capacidades de pensamiento

Y llegados a este punto, ¿qué cantidad de ejercicio hay que realizar para mejorar la memoria? Pues, de haberla, no se sabe. Y es que los resultados no pudieron hallar ninguna frecuencia o cantidad de actividad física, por muy elevadas que fueran, que pudieran mejorar la capacidad de memoria.

Sea como fuere, el ejercicio regular mejora la capacidad cognitiva de los mayores. Pero, ¿qué tipo de actividad física hay que llevar a cabo para obtener este beneficio? Pues de acuerdo con los resultados, da igual. Ejercicio aeróbico –caso de pasear, correr o montar en bicicleta–, ejercicio de resistencia o, incluso, los denominados ‘ejercicios mente-cuerpo’ como el yoga o el Tai Chi. Todos son beneficiosos para la salud cerebral. Siempre que se practiquen de forma regular y sostenida.

Hay que hacer ejercicio


En definitiva, y con objeto de disfrutar de una buena salud cognitiva, debe requerirse que las personas mayores realicen ejercicio y que perseveren. Y es que el beneficio solo se obtiene con el paso de los meses, no habiéndose observado ninguna relación entre la cantidad semanal de ejercicio y una mejora de las capacidades de pensamiento.

Como refiere Joyce Gomes-Osman, «solo la duración total del ejercicio se asoció con esta mejoría. Pero nuestros resultados también ofrecen una visión más profunda. Dado que la mayoría de participantes –hasta un 58%– eran sedentarios en el momento de su inclusión en los ensayos clínicos, nuestro trabajo sugiere que la práctica de ejercicio para combatir el sedentarismo podría ser una razón para esta mejora de las capacidades del pensamiento».

Así, concluye el director de la investigación, «según nuestros hallazgos, parece que se requiere un programa de ejercicio a largo plazo para mejorar las capacidades de pensamiento. Es ciertamente interesante comprobar que incluso aquellas personas que tomaron parte en programas de ejercicio de menor intensidad también lograron este beneficio. No todo el mundo tiene la motivación o fuerza de voluntad para iniciar un programa de ejercicios de alta intensidad, pero todos podemos beneficiarnos de un plan físicamente menos exigente»

El tabaco causa cardiopatías y apoplejía

La Organización Mundial de la Salud, OMS, advierte que el uso de tabaco causa enfermedades cardíacas y apoplejía y puede causar hasta tres millones de muertes prematuras por año. La advertencia tuvo lugar el jueves, al conmemorarse el Día Mundial Sin Tabaco.

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Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, matando a casi 18 millones de personas cada año. La Organización Mundial de la Salud atribuye unos tres millones de esas muertes al uso de tabaco y exposición al humo.

Douglas Bettcher, director de la OMS para la prevención de enfermedades no transmisibles, dice que la mayoría de las personas están al tanto que fumar aumenta el riesgo de cáncer y enfermedades pulmonares, pero estudios muestran que muchas de esas personas no están al tanto de que el uso de tabaco también genera ataques cardíacos y apoplejía.

“Hay grandes brechas en el conocimiento de los riesgos de enfermedades cardiovasculares por el uso de tabaco. Y en muchos países, esas brechas de conocimiento son muy sustanciales. El porcentaje de adultos que no creen que fumar causa apoplejía, por ejemplo, en China, es tan alto como el 73%. Para ataques cardíacos, por ejemplo, 61% de los adultos en China no están al tanto de que fumar aumenta el riesgo”.

Douglas Bettcher, director para prevención de enfermedades no transmisibles en la Organización Mundial de la Salud, OMS.

El conocimiento es poder. Y en este caso, el gerente de proyecto de la OMS Vinayak Prasad, dice que el conocimiento puede salvar vidas.

“Si los fumadores dejan de fumar, el riesgo de enfermedades cardiovasculares desaparece en 15 años. Entonces, 15 años después de dejar de fumar, el riesgo es el mismo que si nunca hubiera fumado”.

La OMS informa que el uso de tabaco disminuyó de 27% en el año 2000 a 20% en 2016. Sin embargo, indica que el fumar mata a más de siete millones de personas cada año. La agencia de la ONU dice que más de 80% de los fumadores de tabaco viven en países en desarrollo y las cifras allí están aumentando.

La OMS destaca que la prevalencia de fumar está en declive en todas las regiones del mundo excepto en el Medio Oriente y África.